Las piernas largas. Sudorosas. Allá va Miguel Benancio Sánchez. La mente y el corazón yendo detrás de una meta que está a la vista. Su alma atada a un destino de leyenda. Es que le ganó al horror. Y sigue asido a la vida.

Un 6 de noviembre, en Bella Vista, tierra de cañaverales y trabajo fecundo, nació Miguel. Con 17 años ya estaba en Buenos Aires, empujado por una dura situación social debido al masivo cierre de los ingenios azucareros tucumanos.

Jugó al fútbol, escribió poemas, trabajó que lo que pudo. Militó en política, hizo trabajos sociales. Y corrió. Corrió mucho. No era un atleta de punta. Sí un atleta muy comprometido. 

El 8 de enero de 1978 fue secuestrado en su casa de Berazategui. Tenía sólo 25 años. En el centro clandestino de detención “El Vesubio” lo vieron por última vez.

Su historia de lucha se replica hoy en pruebas atléticas que llevan su nombre en todo el país. Incluso, en Italia, La Carrera de Miguel es una realidad desde 2000, promovida por el periodista italiano Valerio Piccioni, de La Gazzetta dello Sport.

En Tucumán su provincia natal mediante la creación de la Ley N° 8.616, de autoría del legislador Ariel García, quien es el actual Director Ejecutivo de la Organización para el Desarrollo Sustentable, se instituyó el 6 de noviembre como “Día Provincial del Atleta”. Con la iniciativa, se buscó poner en valor la práctica del atletismo. Siguiendo la lucha y la pasión de Miguel.

Hoy, esa jornada queda reivindicada por la gestión permanente de la organización para el Desarrollo Sustentable, que promueve el Programa del #JuegoLimpio, una verdadera forjadora de valores. Es que el respeto a las reglas, al público, a los árbitros, a la prensa, es una escuela de vida en el desarrollo de las personas.

Fuente: Mundo Amateur

9 noviembre de 2020