Por: José Luis Ponsico (*)

Hace medio siglo, primavera del 71, Gimnasia y Esgrima de Mendoza, propinaba un baile y goleada a San Lorenzo de Almagro, en Boedo, la catedral del «Viejo Gasómetro» que cumplía 50 años como estadio de fútbol. El cerebro del equipo mendocino, zurdo, esmirriado, pausa, pegada, organizador de juego, el entrañable Víctor Antonio Legrotaglie, con 36 años.

Ahora, a los 87, «el Víctor», así lo cita todo el universo futbolero, entristeció con el deceso de su esposa, apodada «Lucha», al cabo de una relación matrimonial que tenía 65 años. La legión de ex futbolistas integrada a la mutual Casa del Futbolista con sede en la Capital Federal, ha estado siguiendo la evolución del notable zurdo de Gimnasia y Esgrima mendocino.

Un testimonio de otro famoso cuyano, Roberto Rogel, ex defensor del «Lobo» platense, Boca, la selección nacional, ubicó el interés del resto: «El Víctor no anda bien -comentó el duro «6», los 60 y 70- seguramente el mejor futbolista de la historia de Mendoza. Por clase, manejo, una zurda estilográfica. Pegada. Autor de goles memorable», evocó.

Jorge Marti, de la mutual, avisado por el popular «Conejo» Rogel se puso en contacto con la hija del «crack» mendocino Legrotaglie virtual heredero de la gloria de otros grandes. Tierra del sol y del buen vino, Raimundo Orsi, Pedro Waldemar Manfredini, contemporáneo de Roque Avallay y Rogel, apodado «el Maestro» del fútbol mendocino, instalado en lo más alto.

«Gracias por llamar -dijo Karina a Marti, en uno de los contactos telefónicos- mí padre por suerte muy querido en Mendoza por el universo futbolero. En mayo cumplió 87 años, anda bajoneado. Lo que quieren hacer ustedes, entrevista para la mutual de los ex futbolistas de su tiempo, seguramente lo va a animar mucho. Desde ya lo agradezco», comentó.

En el repaso aparecen semblanzas, notas que tienen 60 años, una especial, «El Gráfico» tiempos de Dante Panzeri, a promesas de Primera a B. la revista fotografió, tapa, al zurdo Legrotaglie de Chacarita Jrs. junto a dos valores de Platense, Víctor Hugo Doval, defensor y Eduardo Balassanián, delantero «calamar».

Nacido el 29 de mayo del 34, físico esmirriado a los 16 años cuando uno de sus guías, Alfredo «la Mona» García lo llevó de Huracán Las Heras a Gimnasia y Esgrima de Mendoza, lugar en el mundo para «el Víctor» donde hace diez años vivió la gran emoción: el Estadio remodelado, al cabo de 70 años, rebautizado Víctor Antonio Legrotaglie.

El reconocido periodista mendocino Roberto Suárez, uno de los que más conoce la trayectoria «del Víctor» en una de las tantas entrevistas, evocó la emoción del estreno del nuevo Estadio: «Víctor llegaba con uno de sus nietos.

Vieron grande, letras enormes, la leyenda en la puerta: «Estadio Víctor Antonio Legrotaglie» y quedó paralizado»

«El nieto al cabo de un par de minutos, exclamó: «Abuelo, entremos… Está por empezar al partido. La cancha se vino abajo con la presentación del querido zurdo Legrotaglie,  jugador de galera y bastón reconocido siempre como el mejor futbolista que dió nuestra provincia», describió Suárez para «Jornada» de Mendoza.

Por estilo, espejo en su juego, lo que una década más tarde dejaron como modelos del «10» clásico, Carlos «Inglés» Bábington, Huracán, la selección y Norberto «Beto» Alonso, River, Vélez, la selección. El rubio del «globito» transferido al fútbol de Alemania y el chico de Los Polvorines al fútbol francés. Unidos en una misma sinfonía.

Ya en el 59 Panzeri al tiempo que aludía «a la marca estampilla del «Chiquito» Doval,  Platense -en el 60 pasó a River, en el tercer partido sufrió una fractura contra Huracán, en el Monumental- la fuerza y cabezazo del «Turco» Balassanián, ex Racing, aunque destacaba habilidad del zurdo Legrotaglie. El 10 fino, gran pegada» (El Gráfico).

No solamente Suárez adquirió características de «biógrafo» mendocino. El fútbol «grande» también lo tuvo. En la gran función que brindó Gimnasia y Esgrima de Mendoza, cuando demolió a San Lorenzo de Almagro 5 a 2 en el Viejo Gasómetro, primavera del 71, el periodismo metropolitano no guardó elogios.

El recordado Osvaldo Ardizzone elogiaba a Legrotaglie que «Con 36 años -Leonardo Ponzio, Javier Pinola, «Nacho» Scocco , con otras características- brindó lección de fútbol bien jugado. Siempre destapado, no siendo mediocampista de ida y vuelta; ni delantero, menos punta-punta. Suelto, puntas de pié, Dirigió una orquesta», escribió.

Según Suárez, la gran serie del equipo mendocino alcanzó parte del 69, todo el 70 y el 71. «La goleada a San Lorenzo en su casa es uno de los mejores recuerdos», pintó. «Pero en el 70 en Mendoza ya le había ganado 3 a 2. Ellos con mayoría del plantel bicampeón´72: Irusta, Olguín, Rosl, Glaría, Telch, Ramón Heredia, Espósito, Cocco, Tojo, Scotta»

«El Nacional de 1970 significó la consolidación del gran equipo. Más de 20 partidos sin perder en Mendoza. Después de San Lorenzo viajó River, con el brasileño «Didí» DT recién llegado donde brillaban Daniel Onega y Oscar Mas, en tanto crecían Jota Jota López, el Beto Alonso, Reinaldo Merlo, Carlos Morete, el Japonés Peréz. River cayó 1.2″ siguió.

«Legrotaglie a esa altura, por todo Mendoza considerado «el Maestro». Gran partido con Boca campeón en el 69 con Alfredo Di Stéfano. Terminó 2 a 2, hubo un gran gol «del Víctor». En la visita, Roma, Meléndez, Marzolini, Rogel, Madurga, Orlando Medina, Ponce, el zurdo Savoy, Ángel Rojas, entre otros. Partidazo», en la memoria mendocina.

 «Un plantel inolvidable -destacó el colega-  Camargo en el arco, abajo Albarracín, Guayama al que le decían «Bebán» en las bromas por la gran pinta del galán de teleteatro, en tanto el «Negro» grandote, feo, gran defensor, se bancaba todo.

Aceituno, Alfredo Sosa, otro de galera y bastón, además «del Víctor». Arriba Ibáñez, el sanjuanino Fornari, entre otros».

 El grupo estaba conducido por el DT histórico Pedro Pablo Sara. Tuvo, además. al «Lobito» Pereyra, Miguel Ángel  Gómez, «Chalo» Pedone. Arriba además del «Loco» Fornari, el veloz Miguel Patire, cuando llegaba de abajo Darío Felman que enseguida se lo llevó Boca. Dos veces campeón con Juan Carlos Lorenzo en el 76.

 En todo el ciclo Legrotaglie manejó los hilos. La anécdota de aquél equipo de Frac, galera y bastón, lo brindó el mejor árbitro de la época. Cuando Gimnasia y Esgrima de Mendoza llegó al quinto gol en el Viejo Gasómetro, primavera del 71 llamó a Legrotaglie: «Víctor, no se burlen del rival con tanto toques cortos», dijo el árbitro internacional.

«Roberto, es que no sabemos jugar de otro modo», contestó «el Víctor». El Estadio inaugurado en 1921 no estaba totalmente cubierto de público. San Lorenzo mejoró y llegó a disputar la final con Rosario Central en el Parque de la  Independencia. Diciembre del 71. Igual hubo ricos testimonios en el tiempo.

Del «baile» en primavera, la respuesta pintoresca de Legrotaglie al referí del partido, mucho después en charlas con el autor de éstas líneas, dos jóvenes por entonces del plantel azulgrana, Ramón Heredia, mundialista en el 74, gran ciclo luego en Atlético Madrid, por un lado; Jorge Olguín otro dotado en la defensa el mismo tiempo, fueron testigos.

Dijo «Cacho» Heredia: «Ganamos títulos con San Lorenzo, más tarde con el «Ratón» (Rubén) Ayala que jugó contra los mendocinos aquélla tarde. Con el «Aleti» disputamos la final de la Champions ante el poderoso Bayer Munich». En tanto Olguín campeón mundial 78, tres títulos con San Lorenzo, otros con Independiente y Argentinos Juniors. Lo mismo.

En el repaso coincidieron, distinto tiempo: «Aquel baile que nos dieron los mendocinos» estaba grabado en la memoria de ambos. Heredia y Olguín hicieron juntos inferiores en el club azulgrana desde 1968. Los dos evocaron «la función inolvidable». Siendo campeones, mundialistas, con rigor del fútbol europeo. Esas cosas no se olvidan.

Vaya el tributo al mejor fútbol mendocino. A la vieja escuela de «Mumo» Orsi, mundialista 1934, siendo decisivo como delantero, goleador, de Italia -nacionalizado dos años antes- que tuvo en el talento de Legrotaglie al mejor de la historia.

En la entrevista con el periodista de «Jornada» tuvo un rasgo de humor: «Si se vota, me apoyan hasta los gansos», dijo.

La ocurrencia de Legrotaglie aludía a su condición de peronista, nunca desmentida, desde los tiempos de los Torneos Juveniles «Evita». Contemporáneo de dos «grandes» del mismo tiempo, Enrique Omar Sívori y José «Nene» Sanfilippo, de la misma condición política. «Los gansos» eufemismo de los conservadores mendocinos, que también lo admiraron.

Al cabo «el Víctor» estará siempre en el corazón futbolero del pueblo mendocino. Algo que no deja ninguna duda.

(*) Columnista de La Señal Medios, Libre Expresión y Mundo Amateur