Tucumán: Premiaron a un deportista de lujo, Roberto del Corro

Oct 28, 2022 | Política deportiva, Últimas Noticias

Con el dribling en su alma

 “Mi papá jugaba al fútbol en la primera del Club All Boys a principios de siglo y por eso nos hizo a todos los hijos deportistas” nos comenta Roberto, mientras muestra con orgullo una foto del año 1919 donde su padre está con el gran “Paco” García como compañero del equipo de fútbol en el club All Boys.

Los Del Corro vivían a la vuelta del club Huracán BB (Barrio El Bajo de San Miguel de Tucumán), por eso, apenas comenzaron a dar sus primeros pasos, ya se escapaban al club y el primer juguete para ellos fue una pelota de básquet. Allí los 4 hermanos varones aprendieron los fundamentos de este hermoso deporte.

“Recuerdo a mi madre llamándonos desde la puerta para que volvamos a casa a almorzar o a mi padre silbándonos porque ya era tarde de noche y nosotros estábamos jugando dos contra dos. Qué tiempos aquellos que éramos felices con tan poco” cuenta Roberto que integró los planteles de Huracán entre 1935 y 1965.

En esa época las divisiones del Básquet tucumano eran: Microbios (de 6 años a 10), la Cuarta (de 11 a 15), la Tercera (de 17 a 20), la Segunda de 20 en adelante y la Primera donde jugaban los mejores de cada institución. Roberto jugó solo en las dos primeras y saltó a primera.

“Siendo muy flaquito y petisito debutó en la primera división de Huracán, un domingo a la mañana con nuestra cancha de tablones llena y con un espectador de lujo, el santiagueño Rafael LLedo (para algunos el mejor jugador argentino de todas las épocas que integró la selección nacional en los Juegos Olímpicos de Londres 1948). Ingresó faltando 10 minutos (el equipo titular era: Manuel Godoy, Martín, Hugo Marcantonio, Rolando Aráoz y  Piedrabuena) y realizó una gran jugada faltando 5 minutos. Una pelota pega fuerte en el tablero retornando hacia nuestro campo, yo corro y cuando la agarro, antes del medio campo, la tiró para atrás sin mirar el aro, embocando un doble fenomenal. Desde entonces siempre jugué en la primera división” cuenta Del Corro.

A los 3 años de ese debut se retiran todos los jugadores de la primera división quedando sólo Roberto. Suben a la división mayor jóvenes como Di Lulo, Reverso, “Arruga” Gérez y Lobo. Desde ese momento la hinchada lo apodó el “Viejo” a Roberto Del Corro porque era el más grande del equipo, pese a su juventud.

Este Huracán era un equipo de baja estatura, dirigidos por el ex jugador Godoy primero y luego por el “Paila” Rodríguez, que ganaban partidos por la gran velocidad que imprimían a su juego, siempre de la mano de Del Corro como armador, cuentan los especialistas de la época.

Roberto nos sigue relatando su historia: “Muy cerca de casa quedaban el Teatro Variedades y el cine Atlas donde en la parte de atrás se realizaban distintos espectáculos y bailes. Allí cuando tenía 17 o 18 años vi con mis hermanos a los folkloristas santiagueños, los hermanos Ávalos y a las hermanitas Verón. A la vuelta, sobre la 24 de Setiembre se encontraba la confitería El Ideal (donde vi actuar a Libertad Lamarque y a esa persona única, llena de dignidad que fue Hugo del Carril) y al frente de este, el Bar Vidal, donde concurría la gente de plata a bailar”.

En 1950, el “Viejo” participó en las Olimpíadas Universitarias en Buenos Aires, manteniendo un breve diálogo con el Gral. Juan Perón (cuenta orgulloso), durante la entrega de premios, donde hoy se encuentra Parque Norte. En lo deportivo perdimos en semifinales con Capital Federal por seis puntos donde jugaba Alberto Trama entre otros. “Allí hice una jugada sensacional. Luego de eliminar dribliando a 4 jugadores, el último me hace un foul muy fuerte y mientras caía tire un gancho con tablero que convertí el doble, según me comentaron después. Yo no me acuerdo nada porque caí casi inconsciente. Me desperté con los abrazos de los compañeros y contrincantes que me felicitaban por la jugada sorprendente” cuenta el rey del dribling tucumano.

El Futbolista

“Junto a mis hermanos también habíamos aprendido a jugar al fútbol en las distintas canchitas (había a montones en el Parque cerca del Rosedal). Íbamos a la de Unión Córdoba que quedaba donde empezaba el parque a la altura de la calle Cuba primera cuadra, sea muy cerca de nuestra casa” nos cuenta Roberto a quien también lo apodaban “Berote”.

En 1948 a instancias de “Pepino” Soldevilla, que era un buscador de nuevos jugadores en los torneos barriales y el técnico de las inferiores en el club San Martín, se fue a probar y debutó en la sexta división contra el club All Boys, cuando la cancha de este equipo quedaba en la Av. Benjamín Aráoz al 700 (donde el peronismo construyó luego el Instituto de Educación Física, hoy facultad) junto a la actual cancha de Argentinos del Norte. Después de pasar por varias divisiones llegó a jugar en primera división en 1954 junto a su hermano César  (un destacado futbolista que jugó en Ferrocarril Oeste de Buenos Aires). Pero a mí me gustaba más el básquet que el fútbol, y terminé jugando solo al básquet.

La Familia

Roberto, nacido un 22 de junio de 1929, fue el tercer hijo de una familia de 5 hijos (4 varones y una mujer) del matrimonio compuesto por Ignacio Del Corro y Enriqueta Ramona Rojas, vivían en la Avenida Avellaneda N° 84 casi esquina San Martín, en la zona denominada “El Bajo” de la capital tucumana.

En un radio de 4 manzanas de esa zona se encontraban: la estación del ferrocarril Belgrano adonde llegaba el tren que desde Buenos Aires pasaba hacía Bolivia. Al frente se encontraba la terminal de micros y al costado el antiguo aeropuerto ubicado en el bellísimo Parque 9 de Julio, construido por el famoso paisajista francés Carlos Thays, nacionalizado argentino y que vivió varios años en la provincia.

Allí en estas cuadras se encuentran aún algunas de las confiterías donde comenzó a cantar tangos la gran Mercedes “Negra” Sosa (la Voz de América) y donde Don Atahualpa Yapunqui deleitaba con sus nuevos temas de folklore a miles de tucumanos de las distintas ciudades que por allí transitaban.

Roberto nos cuenta de sus hermanos. “El mayor José Ignacio jugó un corto tiempo al básquet, luego jugó al ajedrez y en un partido le hizo tabla al gran maestro GRAU en una simultánea, pero dejó todo para hacerse escritor. Fue el más intelectual de todos, se dedicó a la literatura y seguramente por ese don que Dios le dio, pudo escribir los nueve libros publicados. A él lo seguía María Luisa (la única mujer), luego venía yo. El cuarto era César (el más famoso de la familia) y el más chico, Juan Carlos, quien también jugó al fútbol en el Club Tranviarios que quedaba muy cerca de la Rotonda de San Cayetano”.

Roberto trabajó desde muy joven en el Ferrocarril, donde iba buscando las recaudaciones por todas las estaciones, y allí llegó a jubilarse. Está casado con Delia Ester Berarducci desde 1958, con quien tuvo 2 hijos (Jorge y Silvia).

En 1960, con su señora esposa embarazada de su primer hijo lo invitan a ir a jugar al Club Atenas de Córdoba, pero decide no alejarse de Tucumán. “Ese año se van a jugar al equipo cordobés el Zoilo Domínguez de All Boys, Felipe Fernández de Redes Argentinas (el mejor jugador tucumano por lejos que yo ví) y el flaco Busnelli de Huracán, pero este se vuelve enseguida. Los otros se quedaron triunfando no solo en Atenas sino en la selección cordobesa y en la nacional”, nos cuenta Roberto.

Actualmente “el Viejo” vive feliz en un complejo de departamentos ubicado en la calle Lavalle al 1500, del Barrio de La Ciudadela, el mismo lugar donde se encontraba anteriormente el famoso “Solar de los Deportes” del Club San Martín en la zona sur de la Capital provincial.

Sus prioridades a los 83 años son “el amor” a sus 6 nietos y 3 bisnietos, pero sigue muy de cerca a todos los deportes, especialmente al básquetbol.

La selección tucumana campeona de 1955

El 9 de diciembre de 1955, en la cancha de Agua y Energía, y con un marco multitudinario, nuestro seleccionado derrotaba al de Provincia de Buenos Aires por 58 a 42 y conquistaba el Campeonato Argentino. Entre los integrantes del campeón se encontraba Roberto “el Viejo” Del Corro.

“Ninguno de quienes integramos este equipo campeón pudo olvidar jamás aquella imagen, del festejo impresionante desatado después de derrotar a Buenos Aires” nos cuenta uno de sus protagonistas principales. Mientras también recuerda: “Los juveniles tucumanos unos meses antes habían logrado un título por los que el gobierno les regaló una motoneta a cada uno. A nosotros nos habían prometido un automóvil si logramos salir campeones. Pero con la caída de Perón dos meses antes nos quedamos sin auto, pero el pueblo argentino se quedó sin su Conductor, lo que fue mucho peor”.

Tucumán recién pudo lograr repetir la conquista de ser campeón en los años 1993 y 1998.

El Técnico

En 1962 comencé como técnico en el equipo femenino de San Cayetano y allí empecé a realizar los cursos para recibirme como DT en la Asociación de Técnicos de Básquetbol (ATEBA) en Buenos Aires junto con Ismael Rahman y Correa. También en femenino dirigí a San Martín, al club Nicolás Avellaneda y al colegio que lleva el mismo nombre”.

En masculino fue técnico de los clubes Juan B. Alberdi, Central Norte, Estudiantes, Independiente y Redes Argentinas. “A este equipo te recuerdo que lo tomé en 1968, no sé si vos te acordás, cuando los integrantes del plantel superior como los Wiemer, el “Tulli” Luna, Ceballos y otros se negaban a jugar por diferencias con los dirigentes. Mi debut con los chicos “Telo” Roldan, “Bombolo” Aldonate, Rolando Cermignani, los dos Villarreal y los Lupo, uno eras vos, que junto a ese gran jugador que fue el ‘Pichón’ Fernández realizamos un gran torneo ganándole al mismísimo Estudiantes con Pertot. A partir de allí volvieron los ‘eléctricos’ a formar un gran equipo”, me cuenta orgulloso Del Corro mientras muestra las cantidades de trofeos y medallas que guarda en una valija enorme.

“Desgraciadamente, las canchas de básquet en la provincia están todas cerradas hasta la tarde, o sea los chicos de hoy no pueden ir como íbamos nosotros solos a tirar al aro o armar un uno a uno o un dos contra dos, que es cuando se aprenden todas las habilidades que después demostrábamos dentro la cancha”, cuenta Roberto con añoranza de un pasado mejor.

Y allí su señora Delia, que había presenciado en silencio toda la entrevista, interviene para contarnos una hermosa historia: “Uno de sus nietos, Patricio de 15 años con 1,90 mts de altura iba a jugar con el primo al Club Nicolás Avellaneda de la Av. Pellegrini, en pleno barrio de la Ciudadela. En un partido en las divisiones inferiores, mientras su padre estaba de espectador, un señor mayor que se encontraba cerca de él, le comenta: “quien será ese changuito que se parece al ‘Viejo´ Del Corro y Jorge, nuestro hijo le contestó, no le erró señor, es el nieto, ante el asombro de quien había hecho esa reflexión”.

Historia de Huracán BB

El Club Huracán BB, fue fundado el 24 de enero de 1930, por un grupo de jóvenes para jugar al fútbol, en una esquina de las calles Salta y Marcos Paz, siendo su primer presidente Don  Pedro Octaviano. Pero al poco tiempo formó su equipo de básquetbol, jugando su primer partido contra el Club Atlético Talleres de la ciudad de Tafí Viejo (uno de los pioneros de este deporte fundado en 1915) por el torneo de la Federación Tucumana (FTB) en 1931 en la cancha del Club Gath Chaves. Al poco tiempo, los del “Globito” como se conoce a Huracán se trasladan a la calle Francia N° 39, quedando solo como club de básquet. En 1935 obtiene el torneo de primera división de la FTB, con un equipo formado por Campos, Figueroa, Wuscovi, Murúa, Azcarate y Lázaro Barbieri. Este último sería entre 1965 y 1966 el gobernador de la provincia, por el partido Radical, destituido por el golpe militar de Onganía el 28 de junio de 1966.

Los del “Globito” fueron nuevamente campeones en la temporada 1936/1937, con la particularidad que en el equipo titular jugaba el santiagueño Casimiro González Trilla, quien luego fue ayudante técnico del maestro Jorge Hugo Canavesi en la selección argentina que obtuviera el Primer campeonato mundial en 1950 y el subcampeonato panamericano en 1951. Luego Trilla fue el entrenador principal del equipo que logrará nuevamente el subcampeonato panamericano en México 1955 ganándole a los EE.UU. Allí jugaba el tucumano Felipe “Yuco” Fernández. Huracán aportó al deporte tucumano además de buenos jugadores, grandes dirigentes como: Feliciano Parrado, Pedro López Bravo, Guido Reverso, José Solivellas y Antonio Fortini, entre otros.

Su hermano el “Coqueto” goleador

“A mi hermano Cesar, nacido el 24 de abril de 1931,al que llamaban “Coqueto” por su manera de jugar, comenzó como yo jugando al básquet en el “Globito” hasta que se enoja con los dirigentes y se pasa al Club Independiente, cuando la cancha de esté estaba ubicada en los fondos de la Casa Histórica, donde también había boxeo. Jugando en Independiente se fue a probar en San Martín al fútbol y quedó allí como wing derecho” cuenta Roberto.

César era muy alto y un gran cabeceador. Fue goleador de San Martín, entre 1948 y 1954, y de la selección tucumana hasta que lo adquiere Ferrocarril Oeste de Buenos Aires en 1955. En su debut contra San Lorenzo de Almagro hizo un gol de cabeza a los 17 segundos, en uno de los goles más rápidamente conseguidos. Luego de tres temporadas (1954-1956) en el equipo de “Caballito” pasó a jugar Deportes Magallanes de Chile (1957) Entre el ’58 y el ’60 jugó en Independiente de Medellín, Colombia. Retornó al país para jugar en Colón de Santa Fe y finalizar su carrera deportiva en 1962. Casado con Marta Grey el 12 de noviembre de 1956  tuvo un hijo, Sergio. Se jubiló como jefe del ferrocarril Belgrano en Buenos Aires donde vivió hasta su fallecimiento en noviembre del 2009.

Fuente: Libro “100 Ídolos Tucumanos” de Víctor F. Lupo

Capítulo 21 – Página 112

Editorial Corregidor

Octubre 2022

victorflupo@gmail.com;

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