Por: José Luis Ponsico (*)

Cuando Lionel Scaloni brindó la lista de convocados para el partido contra Colombia en Barranquilla, eliminatoria para el Mundial de Qatar, entre tantos nombres y apellidos famosos, hubo dos o tres que llamaron la atención: el del arquero Emiliano Martínez, el defensor Cristián Romero y también el volante ofensivo, Emiliano Buendía

Martínez, 1.93 de estatura, llevado por Independiente de Avellaneda hace doce años, formado por el notable Miguel Ángel Santoro, nacido en Mar del Plata hace 28 años. En un rato frente a Colombia demostró grandes cualidades. Saliendo a cortar lejos, con cosas de Amadeo Carrizo y el paraguayo José Luis Chilavert. Gran personalidad.

Una acción cargada de mucha mala intención, Yerry Mina, casi dos metros de altura, defensor colombiano que duró poco en el Barcelona de España antes del Mundial 2014, en un choque alevoso -Martínez tenía la pelota en sus manos- lo mandó al hospital de Barranquilla. Uno de los motivos del empate cafetero. El otro la salida de Romero.

Cuenta la leyenda que cuando el legendario «Pepé» Santoro lo vió al pibe Martínez, que había llegado de Mar del Plata sin destino local en Primera división -nadie lo conocía por entonces- dijo algo parecido a la novela de Carlos Peucelle cuando llegó Amadeo Carrizo de Rufino, a River, 1944: «El pibe arquero, grandote, se queda. Consigan pensión», afirmó.

El caso de Emiliano Buendía une dos historias pintorescas: la del club de barrio Cadetes de San Martín, su origen futbolero que data de los 40, la gran promesa a fines de los 80 como delantero pura potencia, Juan Esnaider, luego Ferro, 1991, selección juvenil y el paso, triple salto «mortal» al Real Madrid por dos millones y medio de dólares.

Hace diez días el colega Juan Miguel Álvarez, excelente nota en el diario «La Capital», reconstruyó la epopeya que una generación devoró a fines de los´50 comienzos de los´60: el libro «De los Apeninos a Los Andes» Edmundo D´Amicis.

El niño Emiliano Buendía que hizo Infantiles en Cadetes de San Martín llevado por Juan Esnaider a España con 12 años.

Buendía, familia «clase media» marplatense, Primaria en el Instituto Peralta Ramos, gran promesa de los Infantiles, resultó recomendado a Esnaider por gente del club de la calle San Juan. Cerca de la Ferro-automotor, que cada tanto hace historia grande en el fútbol local. Desde sus comienzos Emiliano alabado por el profesor Cristián Elorza.

La impecable pluma de Álvarez en su recorrida hizo escala en una anécdota del entrenador de Inferiores de Cadetes de San Martín. Muchos allegados no olvidan los gritos de Abel Santamaría a cargo de Infantiles: «¡Pásala Emiliano, pásala!”

Consultado por el viajero Esnaider, el DT describió: «El pibe Buendía será «crack». Es capaz de gambetear a todos», dijo. Esnaider, visionario, hace dos décadas, luego de su extensa aventura futbolística, gloria del Real Zaragoza, en los´90 convocado por Daniel Passarella, selección nacional 1996, transición en el Real Madrid. También pasó por River y Ñuls, recaló en «La Feliz». Habían pasado 20 años.

Con parte de lo ganado en el fútbol hizo una fuerte inversión en hectáreas para un campo deportivo, hoy sería «Campus» prueba de juveniles, bajo el nombre del club que lo vió nacer y lo hizo famoso: Cadetes de San Martín. A unos cinco o seis kilómetros en la salida de Mar del Plata. Ruta 2 rumbo a la Capital Federal. No duró para siempre.

Amigos del 9 «rebelde» -sus peleas en tiempos de fama lo hicieron célebre- que con la apuesta del pibe Buendía, pagó las hectáreas, la estada del chico que vivió en Madrid con él y su familia; donde llegó con doce años». A su vez, el periodista Álvarez añade: «El pibe Buendía, atributos de Esnaider, por guapo, se fue solo sin sus padres y hermanos».

El fútbol como la política, los emprendimientos de actividad privada, la vida misma, es  apuesta. El azar también juega. Buendía ahora tiene 24 años, su pase vale 15 millones de euros -Martínez,  Aston Villa, cotiza, 20 palos- entre 2020-21 en el mismo club inglés convirtió 15 goles y brindó otros 15 pases-gol a sus compañeros. Volante ofensivo en ascenso. Doce años allá.

En medio de tanta pandemia, cuarentena, muertes, contagios, mucha «mala onda» el fútbol argentino en general y el marplatense en particular, a veces nos sorprenden con hermosas historias. Pibes, ahora hombres, que triunfan. Primero en el fútbol grande de AFA. En este tiempo, «estrellas «en Europa.

El tributo alcanza al club Cadetes de San Martín como alguna vez hace siete décadas Independiente local, también en la zona norte, cuando Carlos «Chueco» Varela, los 40, Luis Cardoso, Roberto Saba, Alberto Piovano, destacados. Varela tapado por Severino, uruguayo goleador del mismo apellido, volvió enseguida.

Cardoso y Saba llegaron a Independiente. Más tarde el zurdo que jugaba como central anduvo por Brasil y México. Volvió al país en el´57 y firmó para Boca tras corto paso por Tigre. Luis integró la selección en el 59 que ganó el sudamericano a Brasil en River. Saba integró recordados equipos de San Lorenzo, 1955. Volvió en el 61 a Mar del Plata.

El famoso «Turco» Saba formó un gran equipo siendo «5», manija, y director técnico de Independiente local. Memorable´61 campeón. Había llegado otro «crack» Juan Manuel Romay, compañeros, Peñarol de Montevideo en el 54.El DT hizo firmar a

Raúl Gutiérrez ex goleador Gimnasia y Esgrima La Plata y San Lorenzo. El último pretendido por varios clubes, aquí.

El «Rojo» ganó en gran campaña. En los 70 otra camada llenó los ojos de buen fútbol. Tiempos de Alfredo Erba, hoy radicado en España: el Negro Juan Manuel Benrós, Vicente «Catalán» Boix, Carlos Rico, Néstor Villar y Guillermo «Pinino» Sánchez, entre otros. Todos de las inferiores.

El «semillero» local brindó otras realidades en el tiempo: Germán «Mono» Burgos, convocado por Daniel Passarella para las eliminatorias del Mundial de Francia 98. El pibe que viajó con 15 años del club Florida, Segundas de Ascenso, a Ferro en el 85 titular en la selección en el´97. Contra Perú y Paraguay. Jorge Gáspari, Quilmes campeón en el 79, Copa América ese año.

Entre las citas no puede faltar otro mítico de la identidad marplatense, periodista e  historiador Armando Raúl Fuselli.

El querido «Negro» hace dos décadas advirtió: «Mar del Plata se quedó sin fútbol de Primera. Perdió el encanto, los´50, 60 y 70 cuando los clubes formaban sus jugadores para los torneos locales y traían experimentados del fútbol grande» dijo. Y añadió el amigo: «Ahora se los llevan de noche, con apenas quince años y salvo los familiares, aquí no los vé nadie» sentenció el «Negro». Cada tanto extrae la lista, nómina amplia: Desde los 80 Esnaider mencionado, Germán Burgos, Gabriel Amato, Matías Vuoso, Wálter Erviti, Alejandro Giuntini. A Lanús, Christián Menéndez, Diego Lagos 2005″ concluyó.

Hoy, Mar del Plata en las eliminatorias tuvo a dos convocados por Lionel Scaloni para la selección: Emiliano Martínez y Emiliano Buendía. El club Cadetes de San Martín sigue siendo un pintoresco club de barrio. Hace algo más de 60 años junto a la designación de Luis Cardoso, muy cerca de integrar la selección estuvo el «crack», Herminio González, «Pierino».

Victorio Spinetto, de fuerte personalidad, que había sido artífice de dos equipos que quedaron en la historia, en el 53 Vélez Sarsfield, que peleó el título con River hasta el final y en el 58 Atlanta, tiempos de las llegadas de Timoteo Griguol, Luis

Artime, con el ascenso de la promesa Alberto Mario González, «Gonzalito», no pudo con el dilema: el «wing» derecho.

El puntero derecho sin lugar a dudas, Oreste Omar Corbatta, esmirriado «crack» que maravilló en el Sudamericano Lima´57. El tema quién sería el suplente. Spinetto secundado por «Pechito» (José) Della Torre, DT Racing, y José María Barreiro, San Lorenzo campeón, eligió a un pibe veloz, Osvaldo Nardiello, Ñuls, apodado «Motoneta». Adquirido por Boca.

La influyente revista «El Gráfico» puso en escena a otro marplatense destacado: «Pierino» González. La nota del recordado y polémico Dante Panzeri, periodista implacable hace seis décadas, sostenía que «Por habilidad, pegada, desequilibrio, dos perfiles, capaz de jugar en los cinco puesto del ataque, «Pierino» González no debe  quedar afuera», escribió.

Lo dicho: el fútbol marplatense como en otras regiones, Santa Fe, Córdoba, Mendoza, en el Norte, Santiago del Estero, Salta, sin olvidar Jujuy, Misiones, Corrientes, hasta Formosa y Chaco con menos figuras relevantes, siempre hizo historia en el juego que inventaron los ingleses hace casi 200 años. Ahora, la Liga inglesa tiene a dos marplatenses. Será Justicia

(*) Columnista de La Señal Medios, Libre Expresión y Mundo Amateur