Aprobada y actualizada en octubre de 2015, la Ley del Deporte no se cumple en Argentina. El temor de los funcionarios a las corporaciones multinacionales y a la comunidad organizada le ponen freno a la ley que beneficiaría la vida de millones de argentinos. 

Por Carlos Aira*

Argentina tiene potencial para ser una potencia deportiva mundial. Tuvo su momento de gloria cuando las políticas públicas se orientaron hacia una comunidad organizada. Porque el deporte no es tan sólo observar espectáculos de alto rendimiento por televisión; sino el acceso de la ciudadanía al mismo para luego, con trabajo y condiciones, seleccionar a nuestros mejores deportistas de élite.

Pero existe un problema de fondo: las leyes no se cumplen. En 1974, durante el tercer gobierno del General Juan Domingo Perón, se aprobó la Ley del Deporte. La misma condensa la cultura justicialista del deporte con la creación del Consejo Nacional del Deporte, verdadero parlamento multilateral del deporte argentino. La dictadura militar y el gobierno radical de Raúl Alfonsín no reglamentaron la ley. Recién en 1989, con la Secretaría de Deportes bajo la conducción de Fernando Galmarini, la Ley del Deporte fue reglamentada y cumplida durante dos años con la creación del CONADE (Comisión Nacional de Cultura Física y Deporte) y los Consejos provinciales, regionales y municipales.

Pero esta verdadera democracia del deporte quedó de lado con la salida de Galmarini. Luego de 1992, la Ley del Deporte no volvió a cumplirse. Con el regreso de la política durante los gobiernos de Néstor y Cristina Kirchner, las Organizaciones Libres del Pueblo tuvieron un protagonismo central. Una de ellas, el Movimiento Social del Deporte movilizó el cumplimiento y actualización de la Ley sancionada en 1974. Llevaron adelante la patriada con militancia y en octubre de 2015 el Congreso sancionó dos leyes: la Ley del Deporte 27.202 y la Asignación Universal del Deporte con la creación del ENADED (Ente Nacional del Desarrollo Deportivo).

Ambas leyes se cumplimentaban. Con la AUHD los pibes argentinos practicarían deporte en clubes de barrio y estos tendrían un ingreso que sería una especie de cuota social. La AUHD se financiaría con un impuesto a las bebidas gaseosas y alcohólicas. Millones de niños y jóvenes se verían beneficiados con su ingreso al deporte y los clubes, células organizativas de la Comunidad Organizada, tendrían un sustento económico permanente.

Pero la actualización de la Ley del Deporte y la AUHD jamás entraron en plena vigencia

Entendible durante los cuatro años de gobierno de Mauricio Macri. Sus políticas antipopulares contrastan con la cultura peronista del deporte. ¿Pero qué pasa en la actualidad?

Víctor Lupo, titular del Movimiento Social del Deporte y subsecretario de Deportes entre 1989 y 1992 – años en los cuales se aplicó la Ley del Deporte – explicó a Radio Gráfica: “la Ley del Deporte no se cumple porque está hecha para una comunidad organizada donde las Organizaciones Libres del Pueblo tienen participación en la estrategia y dirección de las políticas. Pero los funcionarios no creen en la Comunidad Organizada. Son los mismos funcionarios que adoptaron políticas de democracias liberales. Por eso no se cumple la ley”.

Osvaldo Jara es periodista y escritor. Autor de un libro necesario como Peronismo y Deporte. Consultado por qué no se cumple la Ley del Deporte, señaló: “Hay que tener voluntad política para llevar adelante una ley con un gran componente peronista. La ley garantiza la participación y organización popular. Son las Organizaciones Libres del Pueblo quienes deben participar en la conducción del deporte; por eso debemos preguntarnos, con dolor, si existe una decisión política de no darle protagonismo a las organizaciones“.

¿Existe debate alrededor de las políticas deportivas en los ámbitos interesados? La línea que se ha bajado, hasta en gobiernos de carácter popular, es la idea de una Secretaría de Deportes que hace y deshace sin muchas preguntas ni respuestas. Esta falta de compromiso quedó expuesta en 2018 cuando estuvo a punto de venderse el CENARD y fueron muy pocas voces quienes se pusieron en contra del proyecto inmobiliario de Horacio Rodríguez Larreta y Gerardo Werthein.

Consultado sobre el funcionariado en materia deportiva, Víctor Lupo señaló que los funcionarios “tienen miedo a las corporaciones multinacionales del deporte”; y agregó: El Comité Olímpico Internacional es igual al Fondo Monetario Internacional: fija las políticas para los países. Por eso la Ley del Deporte no se cumple“.

¿Qué pasará en el futuro? La actualización de la Ley del Deporte fue hace cinco años. Según la última encuesta del Ministerio de Salud, el 51% de los argentinos padecen sedentarismo y obesidad. ¿Las políticas públicas deben seguir orientándose hacia los deportistas de élite o el ingreso formal de la mayoría de la población, sin importar clases sociales, al deporte? La pandemia que estamos atravesando sacó a la luz los grandes problemas. Pusieron nuevamente en agenda la importancia de la Comunidad OrganizadaLos humildes de nuestra patria necesitan de ella. Por eso la importancia de la puesta en vigencia de la Ley del Deporte y la AUHD.

Como dijo un sabio: “Dentro de la ley todo; fuera de la ley, nada“.

Hoy, Argentina transita el camino de la nada.

(*) Periodista. Colectivo de Dirección de Radio Gráfica. Miembro del Movimiento Social del Deporte.

Fuente: Radio Gráfica

6 noviembre de 2020