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José “Pepe” Terán, nació 27 de Febrero de 1928 en San Miguel de Tucumán, su padre un intelectual notorio: el Dr. Sisto Terán que, en aquella época, no comprendía esa afición de su hijo por el deporte.

Su pasión por el deporte lo llevó a incursionar en las canchas de fútbol, jugando en la primera división del Club All Boys. Pero para “Pepe” Terán el rugby (el deporte de la ovalada) fue su vida, especialmente integrando el equipo de Tucumán Rugby. Fue el primer tucumano en integrar el seleccionado argentino, cuando estos usaban “la blanquiceleste” pero no eran conocidos entonces como “los Pumas”. El partido debut fue en la ciudad de Paraná, Entre Ríos, en el año 1954. Todo un acontecimiento para el rugby tucumano en aquel entonces.

Un carácter sólido y una visión general del juego, desde su posición de wing tres cuarto o de fulback, le permitió convertirse rápidamente en líder de su equipo, sus apreciaciones (muchas veces gritos) eran respetadas y obedecidas por sus compañeros. Su actitud en el campo de juego donde mostraba fortaleza en el tackle, velocidad en los desplazamientos y fundamentalmente una gran pasión por el rugby fueron el ejemplo que siguieron muchos jugadores contemporáneos a él.

Se lo considera también uno de los precursores del rugby en la provincia de Salta, junto a su comprovinciano Raúl Frías Silva, ya que cuando cumplían con el servicio militar obligatorio en esa Provincia motivaron a jóvenes salteños a la práctica de este deporte.

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Fue integrante del Seleccionado tucumano durante 14 años y por más de treinta se puede contabilizar sus actuaciones en primera división en los verdinegros de Tucumán Rugby consiguiendo cinco títulos provinciales. Jugó hasta los 49 años de edad llegando a hacerlo con su hijo mayor José Agustín.

La primera vez que escuché hablar de rugby, la conversación se refería a una hazaña de Pepe Terán. Aquel wing de antología, dueño de un tackle fulminante, de un arrojo Kamikaze y de una velocidad asombrosa para un jugador de casi 80 kg. de peso”, cuenta José M. Posse un biógrafo especializado del club Tucumán Rugby.

Compañero de juego y de la vida de “Jimy” Lord, del “negro” Farías, del “Yita” Nougués, de “Pinky” Novillo, Basilio Carrasco, “Keko” Frías y Alejandro Frías Silva, entre otros.

Patriarca de una familia numerosa (11 hijos y 31 nietos), casado con “Tessy” Frías Silva, situación que no le impidió contribuir al rugby desde todo punto de vista, tanto desde la cancha con su juego como también contribuyendo en las tareas manuales de desbrozado de malezas o de albañil si hacía falta, eran épocas en que en el rugby estaba todo por hacerse.

Respetuoso con sus adversarios, admiraba a “Robot” Campo un excelente wing tres cuarto del club Natación y Gimnasia por su potencia y no dejaba de admitir que “Rolfi” Montini era el mejor jugador de Tucumán Rugby seguido por el “Negro” Farías. “Pepe” Terán recuerda en su historial deportivo destacadamente un partido contra Cardenales donde jugaban Martínez Pasteur, Reginato, López Aragón y Diambra. 

El rugby “Es un deporte ideal para enseñar a la juventud el sentido de la unidad, de respeto y de amistad” suele decir “Pepe”.

Alejado de la práctica del rugby, jugó un tiempo al tenis recreativamente en Villa Nogués y encontró luego otra pasión por el deporte esta vez con una pelota más chica y redonda: el Golf.

José Agustín Terán Nougués, un patriarca del rugby tucumano y un ejemplo de deportista. Falleció a los 88 años el pasado 12 de diciembre de 2016.

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Las andanzas del “Pepe” Terán y sus amigos

Los amigos de “Pepe” conocían que al Dr. Sisto Terán, su padre, no le gustaba la práctica de su hijo en un deporte tan rudo. Por lo tanto, entraron en pánico cuando en uno de los primeros partidos que disputaban, este se quebró la clavícula. Lo llevaron a la Clínica del  Dr. Pasquini, quién lo enyesó y lo acompañaron a su casa. Pero ninguno de sus compañeros se animaba a enfrentarse al Dr. Terán, un hombre serio en verdad que imponía mucho respeto. Entonces Santiago Ávila Gallo, tomó coraje y se ofreció de voluntario para hablar con él y dar las explicaciones del caso. Llegó hasta la puerta de casa de los Terán Nougués, tocó decididamente el timbre, apoyó a “Pepe” en la puerta y salió corriendo disparado como si le persiguiera el mismo demonio. De alguna manera “Pepe” convenció a sus padres de que no era la cosa para tanto y siguió jugando por muchos años al Rugby.

Fuente: Libro “100 ÍDOLOS TUCUMANOS” de Víctor F. Lupo

Capitulo 20 – Página 109 Editorial Corregidor