Miguel Domingo Ballícora nació en Maipú 247, pleno Centro de la Capital Federal y vivió en ese lugar hasta los 6 años, cuando se mudó con toda su familia a la calle Tucumán 439, donde vivió toda su infancia y su época de escuela primaria. Miguel estudió en el Colegio Juan Manuel Estrada. En 1948, a los 12 años, se mudó a la localidad de Munro, donde vive hasta el día de hoy y desde hace 60 años. Inició el secundario en el Nacional Sarmiento, pero lo terminó en el Colegio Nacional de Vicente López.

Su padre era portero de edificios y además… el utilero de los equipos de fútbol de Ríver Plate. Esto explica su filiación “millonaria”, aunque no el hecho de que se haya consagrado como una referencia histórica del básquetbol nacional.

De chiquito jugó en los Campeonatos Evita, pero en la disciplina fútbol. Su equipo llegó a las semifinales… y él jugó de arquero. Y en el primer año en que la AFA incorporó la novena división a las inferiores, él integró como arquero esa división de River Plate.

Cuando tenía 14 años, un día su padre lo llevó al Club. Estaban recorriendo la cancha de básquet cuando un señor que advirtió su estatura y porte físico le aconsejó que se dedicase al básquet. Debió haber tenido buen ojo el consejero, además de poder de convicción. Porque en ese momento se inició una carrera basquetbolística extraordinaria.

Ballícora jugó en infantiles, cadetes y en 1953, con sólo 17 años, integró la primera división del club. Jugó hasta el año 1971: 19 temporadas en primera y, en 14 de ellas, siendo capitán.

Integró los seleccionados de Capital, con los cuales fue campeón en Santa Fe y en Salta. También ganó Campeonatos Sudamericanos para la Selección Nacional.

En 1959 integró el Seleccionado Argentino Universitario que salió campeón en Perú. En 1963, integró el Seleccionado Nacional que jugó el Sudamericano de Perú. Tuvo un logro especial en el Sudamericano de Mendoza: el equipo argentino, apodado “Los Cóndores”, salió campeón después de 20 años en los que la Argentina no conseguía un título sudamericano.

Una vez retirado de la actividad, en 1972, fue director técnico del Club 17 de Agosto. En 1973, de San Andrés. Y luego, a pedido de Trama, fue a dirigir el ascenso de Teléfonos, en la temporada 1974-75.

Concluida esa etapa no participó más de la actividad deportiva del básquet.

En su querido River Plate lo designaron Presidente de la Subcomisión de Ajedrez, cargo que durante diez años desempeñó con afecto especial, porque su hijo se dedicaba al juego ciencia. En 1982 se retiró de la dirigencia.

UNA SUSPENSIÓN REAL

En 1954, Miguel Ballícora empezó a jugar en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES). “Yo era uno de los jugadores de la UES y fui amigo del general Perón. Tengo mil anécdotas con él.” Compañero de Miguel en aquellos años juveniles fue el famoso Oscar “el Loco” Ibáñez, luego estrella de San Andrés. El equipo de la UES derrochaba tanta habilidad, que se convocó a un Tributo a los Globe Trotters estadounidenses, que se desarrolló en el Luna Park (con los Uestrotters).

“Después de aquella exhibición, Perón nos regaló una motoneta a cada uno. Yo aún tengo la mía, ya desarmada, en mi casa. Al otro día todos los muchachos nos fuimos en las motonetas, en peregrinación, a la Iglesia de Luján”.

En 1955 estuvo a punto de pedir el pase de River a la UES, porque en ese momento se consideraba que la Unión iba a presentar un equipo de tercera en el ascenso de la Federación Metropolitana. Pero como consecuencia de la llamada “revolución libertadora” de 1955, la UES  fue disuelta y se suspendió a la mayoría de los deportistas que actuaban allí. Ballícora siguió jugando, ahora en River Plate.

Fue interrogado por la famosa “Comisión Nº 49” de los militares, que se habían apoderado del Gobierno. “Allí me preguntaron si yo había recibido el regalo de la motoneta del ex presidente Perón, ellos le decían “el tirano prófugo”.  Yo le mostré una carta que no era así. Si no que era mi amigo Juan Perón, como lo decía allí y yo siempre lo considere así toda mi vida”.

Lo suspendieron de por vida, pero Ballícora nunca lo supo. Con los años, supuso que no se enteró porque no era una suspensión hecha por una entidad deportiva, ni por la Confederación Argentina ni por la Federación Metropolitana. Y está convencido de que la Asociación de Buenos Aires hizo una amnistía secreta por la cual nunca fue suspendido efectivamente…

Luego de muchos años, por curiosidad y sólo “googleando” a través de Internet, uno de sus hijos escribió su nombre completo en el buscador. Para sorpresa de todos, apareció en la pantalla un informe de la Cámara de Diputados, en el cual constaba que, efectivamente, Miguel Domingo Ballícora había sido suspendido de por vida. Afortunadamente, el deporte nunca se enteró…

PREMIOS DIGNIDAD.

El 5 de  diciembre de 2006, la Dirección de Deportes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires entregó a Miguel Domingo Ballícora el Premio “Dignidad Deportiva Mary Terán de Weiss”. Al recibir la distinción, en el Teatro Municipal General San Martín, Ballícora expresó textualmente:

“Tengo el honor de que me hayan distinguido como consecuencia de que yo haya tenido participación en la UES, de haber sido suspendido y sin embargo haber continuado en el básquetbol sin perder mis convicciones nunca”. 

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor Lupo

Editorial Corregidor 2009