Por Alejandro Delgado Morales

Nadie podrá escribir lo que corresponde, lo correcto, lo justo. No hay especialista, estudioso o profesional alguno con atributos como para explicar lo inexplicable. No existe ser que esté habilitado para tirar una primera piedra. Murió Diego Armando Maradona.

Tantísimo para decir. Tanto que no es posible decir sin caer en lugares comunes, idolatrías, interrogantes, recuerdos imborrables. Seguramente podrá descansar en paz, tras 60 años de sobre vida.

Tantas veces me mataron
Tantas veces me morí
Sin embargo estoy aquí, resucitando
Gracias doy a la desgracia y a la mano con puñal
Porque me mató tan mal
Y seguí cantando (…)

Como la cigarra… Reza la canción con la que también desde el cielo la negra Mercedes Sosa aún hoy te pone la piel de gallina.

Es bueno escribir en caliente, aún cuando los márgenes de error se agrandan. Porque en caliente sale lo que sale. Ya habrá tiempo para recorrer la intensa vida de Maradona y detenerse en cualquiera de sus multicolores costados.

Siempre fue fácil para una franja de puros señalar al 10 con el índice acusador, especialmente en sus peores momentos. Pues, si este 25 de noviembre de 2020 queda claro que no será olvidado en la Argentina y en el mundo es porque este personaje marcó a fuego el corazón del futbolero planetario.

Fuente: ADM

25 noviembre de 2020