Las tres falacias detrás de las ciberapuestas

Sep 13, 2026 | REDeporte, Últimas Noticias

PorMarcelo Insúa

En apenas cinco años, las apuestas online pasaron de ser una curiosidad de nicho a convertirse en una de las industrias más rentables de la Argentina.

Cada vez que se propone regularlas con dureza, aparece el mismo repertorio de argumentos: que prohibir no funciona, que el Estado necesita la recaudación, que se trata de libertad individual.

Vale la pena desarmar cada uno de esos argumentos, porque no son ideas nuevas: son falacias gastadas y conocidas.

La falacia de la ley seca

El argumento más repetido es el de la prohibición estadounidense de los años ’20: si prohibís algo que la gente quiere consumir, lo único que se logra es empujarlo a la clandestinidad, perder el control sanitario y regalarle el negocio al crimen organizado.

Es un argumento serio, pero fuera de contexto y por lo tanto desnaturalizado.

Nadie propone prohibir el juego como ocurrió con el alcohol en Estados Unidos. Se propone regularlo con reglas estrictas de publicidad, prohibición de acceso a menores, límites a las pérdidas, restricciones al circuito de las billeteras virtuales y el cierre del circuito que conecta al prestamista con la apuesta, entre otras cosas, el mismo camino que ya se recorrió con el tabaco, sin necesidad de prohibirlo.

La gente sigue fumando, pero en proporciones infinitamente menores a los años ’70, y quienes lo hacen están prevenidos de sus riesgos. El consumo de alcohol decrece en el mundo producto de las campañas de vida saludable y los controles de alcoholemia callejeros.

Pero el dato más incómodo para quienes agitan el fantasma de la ley seca es que el problema del juego crece a pesar de la regulación existente, no por falta de ella.

En Estados Unidos, desde que la Corte Suprema habilitó las apuestas deportivas en 2018, las líneas de ayuda para ludopatía vienen registrando aumentos sostenidos de llamados, con perfiles cada vez más jóvenes y casos más severos que van desde la pérdida de vivienda, quiebras y rupturas familiares hasta el suicidio (NBC News, 2024 ; National Council on Problem Gambling).

Por otro lado, está absolutamente comprobado el aumento del juego online en relación con los espectáculos deportivos. Estudios académicos confirman que la exposición publicitaria se concentra en los momentos de mayor audiencia y que el consumo problemático y sus consecuencias sociales están asociados a los resultados deportivos (Taylor & Francis, International Journal on Drug Policy).

En el Reino Unido, las casas de apuestas, ante el gran desprestigio social, se auto regularon con una fuerte medida restrictiva llamada “whistle-to-whistle ban” (de silbato a silbato), con la obligación de interrumpir la publicidad de apuestas desde 5 minutos antes del inicio de un partido de fútbol hasta 5 minutos después de su finalización.

La “ley seca” no es lo que tenemos hoy. Lo que tenemos es una industria que crece más rápido que cualquier marco que intente contenerla.

La falacia de la recaudación

El segundo argumento es fiscal: suele suponerse que si no lo regulamos nosotros, el jugador apuesta en plataformas offshore o ilegales y el Estado no recauda nada.

Es cierto que existe fuga hacia sitios sin licencia. Pero ese mismo razonamiento, llevado al extremo, también podría aplicarse a la droga, y no por eso el Estado decide regularla. Y hay algo más de fondo: ¿por qué asumimos que regular el mercado legal hace decrecer al ilegal?

La evidencia académica sobre publicidad de apuestas dice lo contrario: estudios muestran de forma consistente que la exposición publicitaria no reduce el consumo, sino que lo normaliza y aumenta la demanda total de juego (Frontiers in Psychology, 2025; ScienceDirect, 2023).

Si el efecto de la publicidad es agrandar la torta del juego en general, no hay razón para pensar que esa torta más grande no incluya también al circuito ilegal.

Cuando el criterio de éxito de una política pública pasa a ser “cuánto entra en la caja”, el Estado empieza a ser cómplice del problema.

Pero, de todas maneras, pongamos la lupa en este tema: según datos recabados en forma propia, lo que recauda la Lotería de la Ciudad (LOTBA) a través de su plataforma BA Bet representa apenas el 0,09% del presupuesto total de la Ciudad de Buenos Aires.

Repitamos esto en números: de los casi 18 billones de pesos del presupuesto aprobado para la Ciudad de Buenos Aires para el año en curso, se estima que la recaudación por ciberapuestas llegará a tan solo 16 mil millones de pesos. Una porción absolutamente despreciable en todos sus aspectos.

Ese dato cambia por completo el debate. Si la recaudación fuera decisiva para sostener escuelas u hospitales, el argumento fiscal tendría algún peso real. Pero cuando representa una fracción inexistente del presupuesto, sostenerla como excusa para no restringir publicidad, no limitar montos o no bloquear el acceso de menores deja de ser una necesidad de caja y pasa a ser, directamente, una elección política: se prioriza una porción ínfima de ingresos por sobre el costo social de la ludopatía.

La falacia de la libertad

El tercer argumento apela a la libertad individual: cada adulto es dueño de decidir qué hacer con su dinero y el Estado no debería meterse.

Este argumento ignora el diseño mismo de las plataformas, pensadas por psicólogos conductuales y equipos de datos para maximizar el tiempo de exposición y la frecuencia de apuesta. Difícilmente pueda hablarse de libertad plena cuando la interfaz está diseñada para explotar sesgos cognitivos, producir dependencia y generar adicción.

Esta misma semana, Meta aceptó pagar 17.000 millones de dólares para cerrar juicios de 47 estados de EE.UU. que la acusaban de diseñar deliberadamente funciones adictivas en Facebook e Instagram (Euronews, 2026).

No fue una multa impuesta por un juez: fue un acuerdo que la propia empresa prefirió pagar antes que exponer en un tribunal cómo se construyen esos mecanismos de enganche. Si Meta hubiera confiado en que sus usuarios eligen “libremente” cuánto tiempo pasar en la app, habría ido al juicio. Pagó para no tener que demostrarlo.

Las plataformas de ciberapuestas trabajan con la misma lógica: notificaciones push calculadas para el momento de mayor vulnerabilidad, bonos que se activan justo cuando el usuario deja de apostar, diseños que hacen casi invisible el botón para autoexcluirse.

Si ni siquiera las redes sociales, que no manejan dinero real del usuario, pueden sostener que el enganche es una simple decisión libre, es todavía más difícil sostenerlo en una industria que factura directamente sobre cada apuesta perdida.

La libertad individual es un principio real y valioso, pero no puede invocarse para blindar un diseño hecho, explícitamente, para erosionarla.

El laberinto jurisdiccional

En la Argentina, el juego online no lo regula una ley nacional sino 24 jurisdicciones distintas, cada una con sus propias reglas, licencias y controles. Esto es una consecuencia legítima del sistema federal y de la autonomía provincial en materia de juego, no un diseño pensado para perjudicar a nadie. Pero esto también es parte del problema: pretendemos resolver cuestiones propias de la era digital con normas de la etapa analógica.

Esto no es solo un problema del juego: es una de las tensiones que trae la economía de plataformas en la era digital. Empezamos con Uber, seguimos con Airbnb y las apps de delivery, y hoy usamos a diario una enorme cantidad de servicios que no necesariamente se ciñen a las reglas locales. Son negocios globales, pensados para operar en cualquier lugar del mundo, mientras la ley todavía piensa en fronteras administrativas.

En la provincia de Buenos Aires, se estima que hasta el 80% de las apuestas se realizan en plataformas no registradas (ElCorreoGráfico, 2026).

La consecuencia es perversa: mientras más se debate la regulación distrito por distrito, más terreno gana el mercado que no responde ante nadie.

Además, el hecho de que la cuestión se resuelva a nivel provincial alimenta la porosidad dudosa entre el juego y el financiamiento de la política, con menos transparencia y menos capacidad de control que un organismo nacional. Es más fácil que un operador construya relaciones de conveniencia con un gobierno provincial que con un regulador federal expuesto al escrutinio de todo el país. La única salida real es un marco común, no veinticuatro respuestas parciales.

Política y ciberapuestas

Por último, conviene decir lo que casi nadie dice en voz alta: la industria del juego online se volvió un actor político, entramado cada vez con más protagonismo en los gobiernos provinciales.

Financia publicidad masiva, contrata influencers y presiona contra cualquier proyecto que restrinja su despliegue. No es casual que los intentos de limitar la publicidad de apuestas avancen tan lento: una industria que crece año tras año, y que reparte parte de esa facturación entre el Estado y el financiamiento político, termina generando una alianza de intereses para protegerse y multiplicarse.

Ese es el núcleo del problema: no hay una sola falacia, sino una red de justificaciones que se sostienen entre sí. Cada una, por separado, parecen razonables; juntas, arman la coartada perfecta para no actuar.

Discutir en serio la política de ciberapuestas exige primero desarmar esa red, para luego construir una regulación nacional, unificada, con el ciudadano en el centro del problema.

Fuentes

NBC News, “Gambling addiction hotlines say calls are up as online sports betting booms” (2024). https://www.nbcnews.com/health/mental-health/gambling-addiction-hotline-calls-online-sports-betting-rcna145539

National Council on Problem Gambling / cobertura sobre picos de llamados al National Problem Gambling Helpline coincidiendo con eventos deportivos masivos.

“How did the ‘whistle-to-whistle’ ban affect gambling advertising on TV? A live football matching study”, International Journal on Drug Policy / Taylor & Francis. https://www.tandfonline.com/doi/full/10.1080/16066359.2024.2355183

“Meta pagará 17.000 millones por las demandas sobre la adicción de menores a Facebook e Instagram”, Euronews (agosto 2026). https://es.euronews.com/next/2026/08/26/meta-acepta-pagar-17000-millones-de-dolares-en-historico-acuerdo-de-seguridad-infantil-en

“Mercado de juego online en Argentina para 2026 – la regulación se expande”, ElCorreoGráfico (2026). https://elcorreografico.com.ar/mercado-juego-online-argentina-regulacion/

“Regulación de Apuestas Online en Argentina por Provincia”, AArgentinaFut (2026) — sobre la falta de validez regulatoria de licencias offshore (Curazao, Malta) en jurisdicciones argentinas. https://apuestasargentinafut.com/articulos/regulacion-de-apuestas/

“The impact of gambling advertising on gambling severity: a path analysis of factors of psychological distress in individuals with gambling disorder”, Frontiers in Psychology (2025). https://www.frontiersin.org/journals/psychology/articles/10.3389/fpsyg.2025.1523906/full

“What is the evidence that advertising policies could have an impact on gambling-related harms? A systematic umbrella review of the literature”, ScienceDirect (2023). https://www.sciencedirect.com/science/article/pii/S0033350622003420

Fuente: Nuevos Papeles

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