Lanús, su Maracanazo y la hora de los depredadores 

Mar 4, 2026 | Información General, Últimas Noticias

El éxito deportivo del club argentino es una acumulación de éxitos que viene de décadas, ladrillo sobre ladrillo, socio junto a socio, mirando hacia abajo e invirtiendo en sus divisiones menores, con una buena administración de los recursos hasta levantar un proyecto comunitario sin entregarlo a la mano invisible del mercado.

Los jugadores de Lanús festejan el título en el Maracaná la noche del jueves 26 de febrero.

La vida se vuelve mágica cuando nos lanzamos al mundo. Un mundo lleno de asimetrías, retorcido a poco de andar. Y más en estos tiempos, donde no suele verse hocicar al poderoso, y menos alzar “al perezoso, sumando a los demás” como dice la canción de Silvio Rodríguez. Pero hay noches en que nos ganan el asombro y la admiración, cuando una fuerza plebeya brota desde abajo, como pasó otra vez en el Maracaná.

  Lanús salió campeón y derrotó a la holgada billetera del Flamengo. Un club del sur suburbano, de barrio y modelo sostenido por décadas de asociativismo, de inclusión al otro, del bien común por sobre la individualidad.

  Santiago, uno de mis hijos, estaba entre los hinchas en ese pedazo de tribuna bajo la lluvia y jamás lo olvidará. Porque una victoria así encierra mucho más que un resultado de fútbol, un título y otra copa en las vitrinas que se pueda acumular. Lanús representa un ejemplo a imitar en esta posmodernidad ya superada por la era digital y la inteligencia artificial.

  Es la consecuencia del trabajo colectivo, de la suma codo a codo, de que la condición humana – aquella que explicaba Malraux en su libro homónimo – se expresa mejor en la adversidad, iguala o empuja a superarse aún contra el que tiene más (dinero).

  En la final de la Recopa Flamengo era el que podía presumir de su poder de comprar todo en esta región tan desigual. El fútbol, la parte más importante de las menos importantes en nuestras vidas, expresa mejor que nadie las virtudes y miserias.  

  El éxito deportivo de Lanús en un partido (o en dos porque jugó dos finales y las ganó las dos), es una acumulación de éxitos que viene de décadas, ladrillo sobre ladrillo, socio junto a socio, mirando hacia abajo e invirtiendo en sus divisiones menores, con una buena administración de los recursos hasta levantar un proyecto de club sin entregarlo a la mano invisible del mercado.

  No es una sociedad anónima, ni nació y se desarrolló en un país donde rige una ley como la de sociedades anónimas del fútbol votada en 2021 en Brasil. Una creación del período en que gobernaba el extremista de derecha Jair Bolsonaro. Algo semejante busca imponer hace dos años por la fuerza el régimen político de Javier Milei. Respaldado por una campaña mediática de demolición desde los medios hegemónicos que no quieren terminar con la presunta evasión fiscal de la AFA y su dirigencia y sí rendirla a sus pies. En otra época era aquella que lideraba Julio Grondona, socio del grupo Clarín durante años, al que bendecía porque gozaba de los derechos de imagen del fútbol. Hoy ya no.

  Su propósito estratégico es recuperar la rentabilidad, el capital simbólico y la pasión que generan los clubes bajo un orden social que se dieron hace más de un siglo. Los derechos de imagen de los torneos del Ascenso que acaban de perder son la mascarada de sus verdaderas intenciones.

  En alguna medida, eso representa la noche del Maracaná, que tuvo toda la épica que solo el fútbol puede poner sobre el escenario, sin que hiciera falta construir subjetividades bajo el formidable poder de penetración de los que sostienen que el juego es un gran negocio para ser un deporte a secas. Que los señores feudales del fútbol sabrán mucho mejor administrar.

  Gracias Lanús por demostrar que se puede llegar por el camino más largo y más lento, con un modelo sustentable de club que por supuesto busca ganar títulos, pero no se queda solo en eso. Con sus virtudes y sus errores, reúne muchas más voluntades mancomunadas que un grupo de accionistas anónimos, fondos buitres, capitalistas especulativos o sociedades offshore lanzadas a hacer negocios con patrimonios levantados por manos ajenas de distintas generaciones.

  La noche de este nuevo Maracanazo significa haber colocado otro mojón en la historia de un club que acaba de cumplir 110 años el 3 de enero y crece cada día un paso más. Como la inmensa mayoría de los clubes argentinos que resisten en esta hora de depredadores dispuestos a llevarse todo por delante.

Fuente: Gustavo Veiga Blog

https://gustavojveiga.wordpress.com/2026/02/28/lanus-su-maracanazo-y-la-hora-de-los-depredadores/

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