Los problemas de la materia en la iniciación de los jóvenes.

La educación física parece ser desde hace bastante tiempo el “patito feo” de las materias vigentes en la escolaridad primaria y secundaria. Aparentemente, despojada de creyentes o de seguidores entusiastas, ha pasado en las escuelas públicas, por años de indefiniciones en las que tanto la adquisición de habilidades básicas del movimiento como el deseable y necesario nexo posterior con la iniciación deportiva, aparecen como cada vez más difíciles y distantes.
En nuestro país sufre carencias decisivas en alrededor del 70% de las escuelas públicas, por la ausencia de infraestructura deportiva básica, adecuada y racionalmente distribuida en las escuelas primarias y secundarias.
Así es que la actividad física y su posible traslado al deporte infantil, languidecen durante la escuela primaria y luego la secundaria, con una serie de estímulos insuficientes o mal distribuidos para los alumnos.
La situación sumada a la falta de un criterio que permita organizar los contenidos de las clases, de acuerdo a las posibilidades de la infraestructura disponibles, condiciona las posibilidades del aprendizaje motriz a un código inflexible atado a la currícula vigente.
Esta situación no aparece por supuesto de la noche a la mañana, recuerdo que en uno de mis libros publicado en 1998 escribí: “Pareciera que también en la enseñanza de las disciplinas del movimiento, han surgido tendencias a un mecanicismo casi total, al despojarse de toda subjetividad al acto pedagógico del aprendizaje».
En muchos casos, el alumno parece condenado a una especie de catecismo motriz, o sea que adquiere la perspectiva de un objeto mecanizado, del cual se esperan determinadas reacciones establecidas estadísticamente según la edad, y que componen la currícula en vigencia.
Se ignora de esa forma que el alumno no es una compleja máquina biológica de la que se espera por edad, estadística o experiencias anteriores, una determinada reacción motriz o emocional, sino que por sobre todo es un individuo. Es decir, una persona con recepción, impulsión y ejecución diferentes.
La realidad en cuanto al nivel individual de habilidades en el movimiento de los niños en edad de escolaridad primaria, no responde al estereotipo en vigencia utilizado por el docente, el que se mueve asociado a una currícula que enfrenta el problema de la ausencia de infraestructura adecuada sin inmutarse y, diría, hasta sin enterarse de los efectos posteriores.
Nos encontramos en un país en donde más del 60% de los niños y niñas van a escuelas públicas, por lo que la falta de conexión entre la enseñanza básica y las siguientes etapas del movimiento deportivo es tan negativa hacia la adquisición de habilidades deportivas posteriores, como lo podría ser la falta de estímulos suficientes y adecuados en lenguaje, matemáticas o cualquier otra materia.
Si esto se produce también en un contexto en que los clubes declinan o se retiran de su actividad de iniciación y desarrollo, la tormenta perfecta para el futuro de varios deportes amateurs está a la vista.
* Ex Director Nacional de Deportes.
Fuente: Página 12
https://www.pagina12.com.ar/2026/01/13/la-educacion-fisica-y-el-deporte-en-el-nuevo-milenio