A 45 años de su aparición, la historia de la revista que desafió el silencio de la dictadura para defender el deporte popular, rescatar figuras proscritas y convertirse en el semillero de los mejores periodistas del país.

Por Carlos Aira
En diciembre de 1980, bajo el peso del silencio impuesto, nació Mundo Amateur. No era solo una revista; era un espejo de las problemáticas reales del deporte desde una mirada popular. Una publicación que surgió como un acto de rebeldía frente al discurso oficial de la dictadura.
Hoy, a 45 años de aquel primer número, Vìctor Lupo – uno de sus fundadores – rescató esa memoria con un testimonio cargado de épica:
“Fue una lucha contra todo. Éramos jóvenes atrevidos desafiando al poder de la muerte en días donde solo se permitía hablar del Mundial 78. Mientras algunos pintaban ‘Menotti Presidente’ en la Avenida del Libertador y el cine proyectaba La Fiesta de Todos como símbolo de la entrega, nosotros veíamos el desastre de los Juegos Panamericanos y la realidad de un deporte desprotegido.”
La fluidez de aquel grupo se movía entre la cancha y la militancia. El recuerdo de Jorge Becerra, capitán de básquet de Obras Sanitarias, sintetiza esa doble vida: por el día jugaba al más alto nivel y por la noche salía a pintar las paredes de lo que hoy es la calle Miguel Sánchez, frente al CENARD, exigiendo el retorno de la democracia.
La revista también fue un refugio para la cultura crítica. En su primer director fue Mario Baisán, autor de La Demolición, una obra que desafiaba al intendente Cacciatore y que debía representarse casi en la clandestinidad. Pero Mundo Amateur fue, sobre todo, una cuna de talentos. Por sus redacciones pasaron jóvenes que luego se convertirían en referentes del periodismo argentino: Ezequiel Fernández Moores, Luis Vinker, José Luis Ponsico, Ariel Scher y Gustavo Veiga. Incluso el humor gráfico tuvo un inicio de lujo con el Negro Caloi como primer dibujante.
La revista tuvo el coraje de rescatar historias prohibidas, como la de su madrina, Mary Terán de Weiss, quien pudo volcar en esas páginas su historia de persecución tras el golpe de 1955. Al mismo tiempo, el medio demostró un olfato único para detectar el futuro, publicando las primeras notas a unas jóvenes promesas llamadas Gabriela Sabatini y el “Pichi” Campana.
Mundo Amateur no temía a la controversia. Un hito fue la defensa férrea de Guillermo Vilas cuando la Asociación Argentina de Tenis intentó desprestigiarlo. Como recuerda Lupo:
“Lo tildaron de ‘ídolo de pies de barro’ en una solicitada de La Nación escrita en la casa de la cuñada de Martínez de Hoz. Mientras el ministro destruía el país, nosotros defendíamos a Vilas y la popularización del tenis”.
Al repasar sus páginas, la conclusión es impactante: los debates que Mundo Amateur planteaba hace casi medio siglo son los mismos que enfrentamos hoy. Como señala Víctor Lupo, “Argentina es un espejo”, y la revista sigue siendo el marco que nos permite entender que la lucha por un deporte popular y soberano es una carrera de fondo que aún no termina.
Conductor de Abrí la Cancha / Movimiento Social del Deporte
Fuente: Radio Gráfica