Bajaron las cuotas a la mitad, abrieron una parrilla con envíos a domicilio y prestan sus instalaciones para movidas solidarias en la zona. “Vamos a volver con más ganas que antes”, afirman desde el Club Mayo.

ABRIERON UNA PARRILLA COMO OPCIÓN PARA GENERAR FONDOS EN CUARENTENA.

Transitando el cuarto mes de cuarentena, los clubes de barrio se encuentran a la expectativa de conocer cuándo y cómo será el regreso a la actividad mientras avanzan con acciones solidarias y sociales en sus barrios.

El Club Mayo de Luis Guillón (Esteban Echeverría) encabezó todo tipo de propuestas para sostener una estructura que recibe a más de 400 jóvenes de la zona para, fundamentalmente, practicar fútbol y patín. Junto a una iglesia, un club de rugby y en una movida interna, ofrecieron soluciones o ayuda a la comunidad local.

“Todos los viernes prestamos las instalaciones para que se haga una olla popular. Un grupo de persona cocina, envasa la comida y la distribuye desde la estación de Ezeiza hasta la de Banfield, entre la gente que vive en las paradas del tren”, explicó Daniel Seder, integrante de la Comisión Directiva. “Además, en una iniciativa conjunta con el Club San Marcos de Monte Grande, vamos a prestar el espacio para que este sábado hagan una olla para ayudar a la gente que vive en cercanías al club”, agregó.

NORMALMENTE, EL CLUB RECIBÍA A UNOS 400 JÓVENES DEL BARRIO PARA PRACTICAR DEPORTES.

A las acciones conjuntas se agregan las propias. Por caso, la Comisión Directiva decidió bajar a la mitad el valor de la cuota social y abrir su propia parrilla. “La idea de bajar la cuota es que todos puedan seguir pagando al menos esa mitad y que realicen las actividades por Zoom, Instagram o el medio virtual al que tengan acceso”, contó. “Y en cuanto a la parrilla, fue una propuesta que surgió como alternativa a lo que se hace en otros clubes. Algunos hacen sorteos, bingos, shows y, nosotros, parrilla”. La misma se llama “Auto Parrilla Mayo” y cuenta con delivery para la gente del barrio. “Los mismos delegados de las actividades y los padres vienen a colaborar, dar una mano en lo que haga falta. Esto genera un ingreso de dinero que permite paliar un poco el costo de los servicios que, en los primeros meses, estuvo llegando igual que en febrero cuando teníamos las puertas abiertas”, detalló el dirigente.

Integrantes de la Unión de Clubes de Barrio de Esteban Echeverría, en Mayo son conscientes del rol social que cumplen estas instituciones y esperan con ansias la sanción del proyecto de ley que los acoge en medio de tantas dificultades y tras varios años de desapego político. “Pienso que entre todos vamos a encontrar las alternativas para salir adelante de esta situación. El aislamiento hizo todo más difícil porque uno está acostumbrado a un ritmo de vida social en el club, a sábados de actividades llenas de chicos. Hoy la realidad es diferente pero tenemos la firme convicción de que ya se va a volver y será con más ganas que antes de trabajar para salir adelante”, concluyó Seder.

Fuente: La Unión – Lomas de Zamora – Por Martín Spagnuolo

23 Julio 2020.