Carta de Lectores
Los chicos tienen menos fuerza en los dedos y les cuesta sostener el lápiz

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20180311La Gaceta

Pediatras, docentes y psicopedagogos advierten que los alumnos ya no tienen la misma fuerza que hace 10 años. Muchos no logran escribir bien, su caligrafía es mala y no se ubican bien en el renglón. Tampoco pueden hacer cosas sencillas, como prenderse un botón o atarse las zapatillas. Es la consecuencia del uso excesivo de la tecnología, sostienen los expertos

Por Lucía Lozano

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A los dos años Mateo ya vivía fascinado por el celular de su mamá, Cecilia Alarcón. Si se lo quitaba de repente para ver un mensaje, el pequeño lloraba desconsoladamente. A ella le daba gracia verlo jugar, manejar con tanta destreza la cámara de fotos, las redes sociales y los audios de whatsapp. A los cinco, ya escribía algunas palabras.

Todo esto le hacía pensar a Cecilia (33 años, fonoaudióloga) que el proceso de aprender a leer y a escribir iba a ser rapidísimo para Mateo. Hasta que a comienzos de primer grado, en 2017, la maestra la llamó para decirle que el niño no podía sostener el lápiz mucho tiempo, que se cansaba con frecuencia y que no quería escribir porque decía que le dolía la mano.

Así comenzaron las visitas a la psicopedagoga. “Por suerte, terminó el año mucho mejor. Pero todavía le cuesta agarrar el lápiz”, confiesa la joven mamá. Su caso no es el único. Desde hace un tiempo a esta parte lo vienen advirtiendo pediatras, psicopedagogos y docentes: los niños llegan a primer grado con más dificultades para la escritura. El motivo: la tecnología.

Que usen teléfonos y tablets muchas horas desde muy pequeños tiene consecuencias negativas. Así lo confirman especialistas ingleses, que advierten que por ciertos hábitos tecnológicos los chicos no llegan a desarrollar los músculos de sus dedos y, por esto, no logran sostener el lápiz como corresponde cuando tienen que aprender a escribir.

Sin habilidades

“Los niños no ingresan a la escuela con la fuerza y la destreza que tenían hace 10 años”, dijo recientemente al diario británico “The Guardian” Sally Payne, terapista ocupacional pediátrica en el NHS Trust de la Fundación Heart of England. Según la experta, entre los alumnos que entran al colegio cada vez son menos los que logran agarrar un lápiz correctamente. Y esto tiene que ver con que no cuentan con “las habilidades de movimiento fundamentales”.

La psicopedagoga Natalia Jiménez Terán -que está haciendo un máster en neurociencias- confirma la información: a su consultorio llegan cada vez más niños con dificultades en la motricidad, asociadas con el uso abusivo de las pantallas táctiles. Los problemas van desde agarrar mal el lápiz y no saber usar la tijera hasta cosas increíbles, como por ejemplo no saber abrocharse un botón. De atarse los cordones ni hablar, remarca la profesional.

Jiménez Terán asocia las dificultades en la escritura a mano que experimentan los chicos de primaria con un cambio en la naturaleza de lo lúdico. “Es más fácil darle a un niño un celular que incentivarlo a realizar juegos que formen musculatura como construir bloques, cortar o pegar. Por algo llamamos a estos dispositivos chupetes electrónicos o niñeras. En las pantallas los pequeños utilizan un solo dedo, el pulgar. ¿Qué pasa con los otros dedos? Los músculos que no se usan se atrofian. Entonces los chicos no desarrollan las habilidades de base que necesitan para tomar y sostener un lápiz”, agrega.

Destreza y dominio

El uso excesivo de tablets y celulares afecta principalmente lo que se conoce como motricidad fina. Son movimientos pequeños que requieren una especial destreza y dominio. “A veces llegan a los 10 o 12 años y todavía no tienen un buen agarre de la lapicera. No solo les cuesta empezar a escribir; no tienen letra clara y les cuesta ubicarse dentro del renglón”, remarca.

“Gracias a la tecnología, muchos niños arrancan la primaria y ya saben reconocer letras y palabras. Pero también es cierto que a algunos alumnos les cuesta más sostener un lápiz y organizar las letras en una línea”, opina Karina Cazorla. Desde hace 11 años tiene a cargo la tarea de enseñarles a leer y escribir a los estudiantes de primer grado.

“Lo que he notado es que empeora la caligrafía de los chicos. La letra cursiva les cuesta muchísimo. Y lamentablemente ya ha desaparecido del aula el cuaderno de caligrafía. Ya no se usa. Hay alumnos que llegan a tercer grado con una letra incomprensible”, describe.

Sobran diagnósticos sobre la mala influencia de la tecnología para el desarrollo de la escritura. Pero no hay que entrar en pánico, dice Jiménez Terán. Y propone varias cosas para incentivar el movimiento pinza en la mano (es unir la yema del dedo gordo con las del resto, algo clave en el ser humano, que le permite escribir). “Esta es una capacidad que se desarrolla principalmente durante los primeros cinco años de vida. Para ayudarlos hay que cambiarles los entretenimientos a los chicos: que tengan más juegos físicos es primordial”, resalta. El primer paso sea tal vez, según la experta, el ejemplo: si los adultos viven pegados a sus smartphones, sus hijos inevitablemente tenderán a imitarlos.

Que la tecnología no desplace el juego al aire libre

Desde los seis o siete meses muchos bebés tienen acceso a tablets y celulares. A ellos les encanta. Y a los padres también. Aseguran que es un buen estímulo visual para sus hijos y que eso muchas veces los calma. Sin embargo, los expertos insisten: nada de pantallas hasta de los 18 meses. Y desde esa edad hasta el jardín de infantes, no más de dos horas diarias frente a la televisión, videojuegos, computadoras, tablets y teléfonos inteligentes.

“Hay una excesiva exposición a las pantallas. Cuando los chicos están en pleno desarrollo, esto puede ser perjudicial”, señala el pediatra Federico Caillou, en referencia a las nuevas recomendaciones difundidas por la Academia Americana de Pediatría (AAP).

Antes de los dos años -dice la AAP- los niños son muy inmadutros. “Su aparato psíquico se encuentra en desarrollo y dependen fuertemente de la interacción con adultos para decodificar y significar los estímulos que reciben. Además, necesitan explorar el mundo con otros estímulos sensoriales, como el tacto por ejemplo”, especifica.

La AAP advierte, además, que desde los tres y hasta los cinco años el desarrollo del niño debe basarse, fundamentalmente, en la interacción social y en juegos no digitales. A esta edad, se aconseja no exceder una hora diaria de uso de pantallas, algo que según Caillou está muy lejos de la realidad.

Es importante que la tecnología no desplace actividades sociales ni el juego al aire libre, añade. Otro de los consejos que da es que los celulares y tablets no se usen antes de ir a dormir, mientras están almorzando o cenando. Tampoco para calmar a los niños.

“Existe evidencia de que el uso excesivo de pantallas produce sedentarismo, sobrepeso, alteraciones vinculares y trastornos del sueño”, resalta la AAP en su último comunicado sobre el tema. “Es importante que no sea la única actividad que realicen los chicos; que los padres puedan establecer pautas y poner límites respecto de la tecnología”, resume el pediatra.

> consejos de la sociedad argentina de pediatría

Priorizar juegos que sean interactivos, didácticos y que ayuden a desarrollar la motricidad fina de los chicos.

No permitir el uso de pantallas ni el acceso a internet en las habitaciones, mucho menos antes de irse a dormir.

Promover la actividad física en los chicos; que las pantallas no sean la única actividad disponible para el niño.

El uso de internet en la época escolar puede ser muy útil para el aprendizaje, siempre que esté orientado por adultos.

Tener cuidado con los contenidos a los que acceden los chicos. Hay que controlar que no consuman cosas violentas.

Pensar en un plan familiar del uso de la tecnología (https://www.healthychildren.org/Spanish/media/Paginas/default.aspx. )

Antes de los dos años es preferible no darles celular ni tablets a los chicos. Esto favorecerá a un correcto desarrollo.

> Consejos de la Sociedad Argentina de Pediatría 

- Priorizar juegos que sean interactivos, didácticos y que ayuden a desarrollar la motricidad fina de los chicos. 

- No permitir el uso de pantallas ni el acceso a internet en las habitaciones, mucho menos antes de irse a dormir.

- Promover la actividad física en los chicos; que las pantallas no sean la única actividad disponible para el niño. 

- El uso de internet en la época escolar puede ser muy útil para el aprendizaje, siempre que esté orientado por adultos.

- Tener cuidado con los contenidos a los que acceden los chicos. Hay que controlar que no consuman cosas violentas.

-Pensar en un plan familiar del uso de la tecnología (https://www.healthychildren.org/Spanish/media/Paginas/default.aspx.)

- Antes de los dos años es preferible no darles celular ni tablets a los chicos. Esto favorecerá a un correcto desarrollo.

> Qué pasa en una salita de jardín

“De a poco se va perdiendo la ejercitación de las manos”

Julio Sosa Castro es maestro jardinero y asegura que en las salitas de cinco años se nota mucho que en sus casas los chicos hacen poco o nada de trabajos manuales. 

“La falta de ejercitación de la coordinación viso motora de las manos y la vista, hace que los chicos no tengan la capacidad ni siquiera de atrapar una pelota cuando uno les lanza. Eso no se trabaja, o si se lo hace, somos muy pocos los que lo hacemos”, señala el docente, que además es padre de cuatro hijos. 

“Veo que a los chicos les  cuesta horrores aprender a usar una tijera, por ejemplo. En algunas casas es más común poner a sus hijos a jugar a la Play, que recortar figuritas”, remarca.

“Muchos docentes de nivel inicial no hacen hincapié en esos pequeños detalles y cuando los niños llegan a primer grado les cuesta mucho aprender a escribir y a copiar más aún”, explica.  

“Creo que todo va ligado con todo: ejercitación de las manos (amasar, trozar con los dedos) pintar (ver sobre todo ahí y enseñar a tomar los cartones, felpones, pincel) y trabajar la postura al sentarse, propone Sosa Castro

Según el docente, aunque en Tucumán todavía hay realidades muy distintas entre los chicos -algunos pasan todo el día con celulares y otros no acceden  nunca a un aparato de este tipo-, de  de a poco se va perdiendo la ejercitación de las manos y la vista. “Y si los pulgares son los nuevos protagonistas”, resume.

Fuente: Diario La Gaceta

4 de marzo de 2018

https://www.lagaceta.com.ar/nota/763052/actualidad/chicos-tienen-menos-fuerza-dedos-les-cuesta-sostener-lapiz.html

 

 

 

 

 
Recordando a un Grande - LA MEMORIA EXISTE, PIBE ORCASITAS -- Por Daniel Arcucci

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20180223oro

En tiempos en los que los celulares eran apenas un sueño delirante de alguna película futurista, él ya había inventado que su teléfono fijo era uno de ellos. A cualquier hora, de cualquier día, desde cualquier lugar se podía llamar a su número directo, en la redacción de El Gráfico, que allí iba a aparecer la inconfundible voz de O.R.O., de Orito, de Osvaldo, de Osvaldo Ricardo Orcasitas, para responder de inmediato.

En el staff de la revista podía figurar como Colaborador, como cuando empezó, o como Subdirector, como en sus tiempos de mayor responsabilidad formal, pero nunca apareció como debería haber aparecido: Alma no figuraba entre las categorías del escalafón periodístico.

Nacido en Mercedes, Corrientes, el 12 de agosto de 1943, vivió por y para esa revista legendaria (legendaria por él, en buena medida), aunque también vivió por y para el básquetbol, por y para sus amigos, por y para su familia. Por y para el periodismo. No tuvo hijos. O sí. Tuvo muchísimos, innumerables, en cada uno de esos ambientes. Generaciones y generaciones de basquetbolistas, generaciones y generaciones de periodistas que se formaron, que nos formamos, bajo su ala protectora y consejera.

“El archivo no muerde, pibe (y aquí iba el apellido, nunca el nombre, del aludido que recibía el consejo). La frase, pronunciada con una cadencia en la que cada sílaba tenía una acentuación particular, que ojalá pudiera transmitirse al lenguaje escrito, queda impresa para siempre en la mente de quien la recibía. Y resaltada con marcador de colores, como los que usaba para corregir los originales escritos a máquina sobre hojas pautadas, porque la repetía cuántas veces fuera necesario, hasta convertirla en una letanía. Es que “La memoria no existe, pibe (…)” y había que volver sobre ella todo el tiempo.

Los consejos y las máximas tenían la suficiente dosis de humor y de ironía como para transformarse en inolvidables. “¡Cuidado, cuidado!”, gritaba de pronto, cuando veía a alguien hojeando, por caso, un ejemplar de “Los Maravillosos momentos de El Gráfico”. Y, ante la sorpresa del aludido, completaba la escena: “Cuidado. No lo inclines demasiado. Si lo inclinás, se va a caer la sangre de los que lo hicimos”. Se jactaba de su rigor porque, “si tiene un error, no existe”. Y más de una vez buscaba complicidad cuando aparecía uno, inevitablemente: “Marquen a los nuestros”, decía entonces, sin mencionar al autor.

Siempre intuí que tuvo mucho que ver en mi designación para cubrir el Mundial de México 86. Yo tenía apenas 22 años y aparecí de sorpresa en el equipo de 21 enviados especiales de la revista. Para cada uno de nosotros, Osvaldo había preparado una completísima carpeta con todos los detalles, logísticos y periodísticos, que pudieran ser necesarios para una perfecta cobertura. Sin embargo, algo me debió faltar a mí. Porque después de enviar la primera nota, recibí un llamado de Osvaldo. La entrevista con Karl Heinz Rummenigge, realizada en Querétaro, mezclado entre periodistas italianos, estaba llena de dato que me había llevado desde Buenos Aires, mucho background, propio de la época en la que el calcio era la gran atracción del mundo y el alemán brillaba en el Inter. Pero algo le faltaba: “Mirá, Daniel, es como si hubieras escrito la nota en Buenos Aires. Para escribirla así, no necesitabas viajar. Para la próxima, quiero saber todo: si hace frío o calor, si el personaje te tutea o te habla de usted, si te habla en alemán o en italiano, cómo está vestido, cuántos minutos te dio, que sabe de la Argentina…”. La próxima fue un placer entrevista a Platini. Y las siguientes, hasta hoy, siempre tuvieron detrás ese consejo, el mejor que podía recibir cualquier (Enviado especial), tal como aparecía al pie de la nota, debajo de la firma, en lo que bien se puede llamar el estado ideal del periodismo. Ser enviado especial.

Para Osvaldo, eso, el periodismo, no era sólo escribir. Hace más de treinta años hacía cosas, nos enseñó cosas, que aún hoy son modernas. El periodismo, para él, era la logística previa, para que ninguna preocupación alterara la concentración a la hora de hacerlo. Era la pauta, sobre lo que después se plasmaba, con la armonía de una composición musical, lo escrito. Era el mejor diseño, para que el texto se revalorice. Era la mejor foto, trabajada en el equipo indisoluble de cronista y fotógrafo, para que la historia también fuera contada desde la imagen, y entrara por los ojos hasta el corazón.

Y era la mística, también. Expresada, sólo por ejemplo, en esas cenas que se extendían hasta la madrugada, después de los cierres, sobre todo en Pepito, y en las que para los más chicos no existía el verbo pagar. Osvaldo se encargaba. Como se encargaba del viaje de regreso, en taxi, acompañándolo en el tramo hasta que se bajaba, en Palermo, después de cabecear durante todo el trayecto. Tal vez, ahora lo pienso, era el único momento en el que dormía.

Vivía en un hotel. Porque su departamento, a pocas cuadras, se había convertido en un archivo, en una biblioteca. Como él. Sabio del básquetbol, conocía vida y obra de todos los que hubieran pisado “un parquet” o estuvieran por hacerlo. Vida y obra. Desde sus compadres Tola Cadillac y Chocolate Raffaelli, hasta el menor de los menores que hoy debe estar jugando, pasando por supuesto por la Generación Dorada. Vida y obra quiere decir eso, vida y obra. Porque su preocupación por saber no terminaba con lo que sucedía en la cancha. Que levante la mano el que no recibió una mano de Osvaldo. Generoso como nadie, la balanza se inclina hacia su lado de manera ostensible al pesar lo que dio y lo que recibió a cambio.

Me entero de la noticia en la madrugada, en uno de esos inevitables despertares que se tienen cuando se está al otro lado del mundo, con el horario al revés. Gracias a la tecnología, que ahora sí existe, basta mirar a la pasada el inevitable Twitter para enterarse.

Dicen que O.R.O, que Orito, que Osvaldo, que Osvaldo Ricardo Orcasitas (con el nombre completo, como corresponde), ha muerto.

Mentira.

En el archivo, que no muerde, está viva su historia. La memoria… la memoria existe, pibe Orcasitas.

 

 

 

 

 
 
No a las sociedades anónimas: Organizaciones de base redactaron un documento en repudio -- Por Laura Vilche

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20180220rosario

"Hoy ya hay muchos clubes que de hecho son sociedades anónimas comerciales". Esto expresó públicamente hace pocos días el coordinador general de Comunicación Estratégica de la Secretaría de Deportes de la Nación, Fernando Marín. Se refirió así a un tema que desvela desde hace años al actual presidente Mauricio Macri y que en los próximos meses podría estar en la agenda del Ejecutivo nacional: el posible desembarco de las sociedades anónimas deportivas (SAD) en el fútbol argentino.

Frente a estas palabras, varias decenas de organizaciones sociales firmaron un documento en rechazo a la medida y también al Prode on line. Ovación habló con tres de los firmantes del documento que acompañan los nombre de curas villeros, dirigentes de clubes, políticos, deportistas y entidades de base. 
El jugador de rugby, ex Puma y fundador del Proyecto Deporte Solidario Matías Dalla Fontana; el titular del Movimiento Social del Deporte, Víctor Lupo, y el concejal justicialista Eduardo Toniolli expresaron por qué rechazan las SAD.

20180220Matias

Algunos párrafos del documento expresan el rechazo terminante "a la intromisión del Estado para inducir a la mercantilización de una de las más competentes organizaciones libres del pueblo: los clubes sociales, culturales y deportivos".

El texto agrega que "el club brinda aún, junto a la escuela pública, la gran posibilidad de formación, contención e inclusión social que necesitan los niños y jóvenes que se han quedado sin puntos de referencia para su formación tanto intelectual como física. Es también un lugar abierto para que los integrantes de la tercera edad puedan desarrollar sus actividades recreativas".

Además expresa: "El sólo hecho de convertir al deporte en un sport business trajo aparejado: violencia, corrupción, doping y las apuestas on line (propuesta que en nuestro país fuera ya rechazada por la Iglesia)". Y finalmente concluye recordando las palabras que el Papa Francisco les expresó a los presidentes de los comités olímpicos europeos cuando les dijo: "Cuidado con la tentación de reducir el deporte a un mero negocio".

20180220toniolli

El escrito es una respuesta inmediata a Marín, quien intenta cumplir un viejo anhelo de Macri. El actual presidente argentino ya en 2001 había dicho: "Voy a volver con esta propuesta", refiriéndose a su intención de introducir las sociedades anónimas en el fútbol, un proyecto por entonces ampliamente rechazado en una moción que tuvo enfrente nada menos que al ya fallecido presidente de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) Julio Grondona.

"Fue mi mayor fracaso político. Mi propuesta perdió por paliza, 38 a 1, el único voto a favor fue el mío. Busqué transparentar al fútbol, darle otro orden", había dicho el por entonces presidente de Boca.
Pero hoy, sin el Jefe delante, con la primera magistratura en su poder y la mayoría de los clubes endeudados, Macri vuelve al ruedo. El gobierno pretende que las SAD se discutan antes del Mundial de Rusia y arranquen con la Superliga 2018/2019 (cuando los supuestos inversores estarían habilitados a tomar el control de los equipos de fútbol o incorporarse como accionistas minoritarios de los clubes y con voz y voto).

Un nuevo "cambio" en el fútbol (a tono con el macrismo) y a la zaga de otras medidas impulsadas desde sus huestes como las intervenciones del Fútbol para Todos y AFA y el menú de transmisiones en manos de capitales extranjeros como Fox y Turner.

Circula por lo bajo que el proyecto se va a sondear en el Congreso a partir de este mes y no se descarta que de no contar con aceptación parlamentaria, el presidente eche mano como viene haciendo a la firma de un decreto. Cambiemos.

Eduardo Toniolli (Concejal justicialista)

"Sólo si se cumpliera la ley nacional que incluye una asignación universal deportiva se beneficiarían en todo el país 3 millones de niños y adolescentes o sea no hablo de una dádiva del Estado a dedo sino de compromiso político. Pero no, se quiere apelar a una decisión importada y naturalizar que los clubes más pequeños que cumplen una función social, cultural y educativa se debiliten. Como pasó en la dictadura: se trata de romper la organización comunitaria, esa que se crea de abajo hacia arriba, se busca despoblar los clubes por supuestas malas gestiones. A las malas gestiones se las enfrenta con buenas gestiones, no con el negociado de las sociedades anónimas".

Matías Dalla Fontana (ex Puma, Deporte Solidario)

"Este cambio en los clubes no implica una discusión coyuntural con un sector político; es algo trascendental porque se pone en juego un modelo de sociedad, de cultura y de deporte. Los clubes aquí, a diferencia de otro países, tienen identidad, nacen del esfuerzo y acción de familias enteras y ese esfuerzo se plasma en la actividad deportiva. Si eso se transforma en un negocio, si los clubes se convierten sólo en la búsqueda de lucro, corremos serios riesgos de agravar situaciones sanitarias y de salud mental de muchos jóvenes. Y esto lo digo también como psicólogo. Las SAD serían un negocio desatinado, son parte de un modelo que ya padecimos en los 90".

Víctor Lupo (Movimiento Social del Deporte)

"Los clubes cumplen una funcionalidad determinante en el desarrollo de los chicos y han contribuido a la formación de nuestro patrimonio histórico nacional. Pero este gobierno quiere ahora fomentar el sedentarismo y la ludopatía, porque las SAD no apuntan al deporte sino al negocio. En España se implementaron y los clubes hoy deben el triple de dinero que antes. Acá el tema es hacer cumplir las leyes que ya existen: la ley del deporte, de clubes y la de derechos deportivos que está en Santa Fe. Todas apuntan a financiar el deporte como cultura del encuentro, más en sectores humildes. Las SAD en cambio apuntan a la cultura del podio".

Diario La Capital - Rosario

1º febrero
https://m.lacapital.com.ar/ovacion/no-las-sociedades-anonimas-n1549376.html

 

 

 

 

 
 
Patín Carrera:

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20180215Patin

 

 

 

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¿Qué hacemos con Centurión?

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El jugador que se reincorpora a Racing, como tantos otros, tiene denuncias por violencia de género. ¿Cómo compatibilizar la idolatría deportiva con su proceder violento? 


20180125aCenturion

Por MICAELA POLAK



La violencia en el fútbol está presente siempre, lo sabemos todos. Un cantito de la barrabrava que la hinchada replica en todo el estadio aunque nunca haya comido un asado en los quinchos y, mucho menos, se haya cagado a tiros. Una declaración “en caliente” de algún jugador. Una publicación institucional que ofende a un rival. Trompadas en la platea, batalla campal en la popular… Y la policía. Siempre la policía, con sus caballos amenazantes, sus perros temibles, su cacheo promiscuo, su mirada desafiante, sus comentarios absurdos, sus mangueras que lastiman, cuando no pasa a mayores. Es difícil ir a la cancha. Mucho más difícil es ir con una criatura. Y mil veces más difícil si sos mujer.

¿Por qué vamos? Porque muchas veces la pasamos mal, pero cuando la pasamos bien es el mejor lugar del universo. Porque somos felices o nos entristecemos, pero somos nosotros ahí. Porque es buena parte de nuestra identidad. Es largo de explicar, si es que es posible. Y ser nosotros es ser cada uno y ser un todo. Y ese todo muchas veces es emocionante y muchas otras, una mierda.


En los últimos días, meses, años, varios jugadores de fútbol fueron protagonistas de una violencia que se pone en juicio –no por suerte, sino por la lucha de muchísimas mujeres– pero que no termina de condenarse. Explota la noticia, se inundan los medios con el tema, se escuchan voces que vale la pena escuchar y otras que resultan aberrantes. Y pasa. Todo pasa.

A Racing volvió un crack. Un pibe que salió de las inferiores. Un pibe que las peleó todas y que juega al fútbol porque pudo esquivar los tiros. Vuelve como una vez volvió, pero ahora vuelve Campeón. Él hizo el gol del campeonato, el último que ganó Racing. ¿O fue el de Funes Mori en contra? No importa. Tampoco importa que le haya declarado su amor incondicional a Boca. Importa que sea un jugadorazo y que su gol nos dejara afónicos a todos. Importa que en Racing creció, jugó, se formó. ¿Se formó?

 

20180125Centuri cartel


Riki Centurión tuvo muchas andanzas que, entre otras cosas, le costaron su estabilidad en los clubes grandes de la Argentina. Se le conocen muchas y muchas se rumorean. Los garantes de moralidad lo llaman “El Caco” porque supo sacarse fotos con armas, porque tiene amigos que salen de caño y vaya a saber por qué más. A Centu le gusta la noche y le gusta el descontrol.

“Problemas de disciplina”, como cualquier loco del fútbol. Pero no.

En mayo del año pasado, Ricardo Adrián Centurión fue denunciado por ahorcar y astillarle tres dientes a su pareja. El Poder Judicial determinó una perimetral para que él no pudiera acercarse. En medio del circo mediático que se armó en torno a la denuncia, Mariano Cúneo Libarona –abogado defensor del acusado y actual vocal de la Comisión Directiva de Racing– declaró en un canal de televisión: Acá no estamos hablando de que la quemó, o le pegó con un arma o un fierro, o algo por el estilo. Estamos hablando donde en la peor de las hipótesis, se habla de lesiones leves producto de una discusión”. Claro, nada grave.

La denuncia fue levantada y en eso se escudan hoy quienes necesitan pasarla por alto, para poder disfrutar de la vuelta, soñar con Centurión alzando la Libertadores y sostener sin culpa un cartel que diga “Ni Una Menos” en marzo. Si existió la perimetral es porque hubo pruebas. No es fácil radicar una denuncia por violencia de género, muchachos. Y mucho menos lograr que se tome una medida al respecto. ¿Por qué se levantó la denuncia? Lo sabe la víctima y no hace falta que nadie la revictimice por eso.

¿Y entonces? ¿Qué hacemos con Centurión? Porque lo trajo la Secretaría Técnica de Diego Milito. Y todos sabemos que Milito no sólo es un ídolo dentro de la cancha, sino que tiene una conducta fuera que lo hace más grande todavía. Y ama al club. Y parece que también ama a Centurión porque dicen los vendehumo de siempre –que en las nimiedades la suelen pegar– que va a usar la 22. La 22 de Milito. 22, el loco. Centurión no es un loco. Centurión es un machito violento.

¿Y entonces? ¿Qué hacemos con Centurión? Porque Centurión va a hacer goles en Racing. Y va a hacer jugadas que terminen en gol de un compañero. ¿Y no vamos a gritar esos goles? Centurión va a ser importante en el equipo, dentro y fuera de la cancha. Porque los jugadores de cada uno de los planteles por donde pasó siempre lo bancaron y lo quisieron. Hasta Milito lo banca y lo quiere. Y todos lo bancamos y lo quisimos. Los garantes de moralidad, desde el 14 de diciembre de 2014. Otros, hasta el 23 de mayo de 2017, cuando lo denunciaron por violencia de género. Y le pusieron una perimetral. Por algo la pusieron.

¿Y entonces? ¿Qué hacemos con Centurión? Porque claro que el sueño de la Libertadores siempre va a ser hermoso, así levante la Copa un machito violento. Además, tampoco se lo puede matar. Tampoco se lo puede destinar al ostracismo. ¿Lo vamos a meter en cana? ¿Para siempre? Podría apostar que a quienes nos repugna lo que hizo Centurión tampoco nos gusta la cárcel ni creemos que sea la solución. ¿Qué puede hacer el club ante una situación así? Podemos preguntarle a Temperley, por ejemplo. Los clubes tienen una responsabilidad social y cultural. La tienen porque son actores de la sociedad y de la cultura. ¿Y, entonces, podemos delegarle a la Comisión Directiva el problema y gritar los goles sin culpa? Claro que la dirigencia debe tener un compromiso mayor, para eso la elegimos. Pero el club somos todos.

¿Y entonces? ¿Qué hacemos con Centurión? Si nos bancamos a muchos machitos violentos, no sólo en la cancha, sino en la tele, en el cine, en la literatura, en la música. Y podemos suponer que hay muchos más de los que conocemos. Está tan naturalizado, que un cronista entrevista a un pibe de diez años que repite que “las minas sólo quieren guita”, en relación a la denuncia contra los jugadores de Boca, y la nota sigue. Y el programa sigue. Y la vida sigue. Y ese pibe sigue creciendo y repitiendo eso. ¿Y entonces que hacemos con Centurión?. Porque Centurión no es más que una partecita de esto. Un producto de esto. Un producto destacado, porque juega muy bien a la pelota y por eso es conocido y por eso su violencia se conoció. Esa violencia que está en todos lados, en un comentario desubicado en la calle, en el laburo, en el bondi, en el tren. Y ahí saltan los que esto les parece exagerado y nos dicen feminazis por no poder decirnos cómo nos chuparían cualquier parte del cuerpo mientras caminamos. Y naturalizamos eso. Que nos ninguneen en una discusión sobre fútbol porque muchas no lo jugamos (como no lo juegan muchos de los que van a la cancha, pasa que tener testículos es una especie de título habilitante). Que nos juzguen por cómo nos vestimos, si no queremos comentarios sobre nuestras tetas. Y que nos apoyen en la popular, si nos gusta ir. Y que nos violen, entonces. Y que nos peguen una trompada por celos. O que nos rompan tres dientes y nos ahorquen porque queremos terminar una relación. Y que nos maten después. Todo pasa.

¿Y entonces? ¿Qué hacemos con Centurión? Es un distinto que no es distinto en este mundo macho. Pero muchos no queremos este mundo macho. Y vivimos para que cambie, educamos a nuestros hijos para no reproducirlo y ponemos el cuerpo para dar vuelta el resultado. Y por eso hoy, al menos, nos incomoda que haya vuelto Centurión después de lo que sabemos que hizo. Estaría bueno que él pusiera también el cuerpo en esta jugada. Y la cabeza. Porque no se juega sin la cabeza y ya no podemos hacernos los giles.


Fuente: Revista Un Caño

Enero 2018.

http://revistauncanio.com.ar/opinion/que-hacemos-con-centurion/

 

 

 

 

 

 

 
 

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