Carta de Lectores
INVITACIÓN:

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Ciudad de Buenos Aires 
 
Tribunal Arbitral del Deporte 
 
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Fuente: ALADDE
20 abril 2018
 
 
 
 
 
 
Corrientes: EL DEPORTE COMO SISTEMA PREVENTIVO - Se viene la “Copa Pasión Libertadores 2018”

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La “Copa Pasión Libertadores 2018”  es un campeonato de Fútbol Interbarrial de fútbol que se lleva a cabo en la ciudad capital enarbolando la bandera “Ni un Pibe Menos por la Droga, Un Pibe Más por la Vida”.

 

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Vista del partido final del 2017



El “Club Atlético El Abuelo”, entidad que organiza este campeonato interbarrial de fútbol, especialmente con sectores carenciados de la población, fue creciendo en cantidad y calidad año a año, en favor de incluir a más categorías y clubes deportivos. Este es un torneo social libre que comenzó con 15 equipos de organizaciones y grupos de barrios y este año serán más de 200 equipos de Fútbol con 4 mil chicos jugando todos los sábados y domingos entre chicos y chicas. Hay equipos de Sub-10, 12, 14 y 17 años, además del equipo femenino del que forman parte chicas de diferentes edades. Se juega una hora, desde las 9 a 18, en el campus de la Universidad Nacional del Nordeste. El torneo contara con la colaboración de distintos sectores del gobierno municipal y provincial.

Esta iniciativa la lleva adelante David Ríos con el Club Atlético El Abuelo desde hace ocho años con la adhesión de la Pastoral Nacional de Adicciones, coordinada por el Padre Pepe di Paola, como instrumento de difusión y contención ante el flagelo de las drogas, sacerdote a quien el año pasado el entonces gobernador Ricardo Colombi recibió en su despacho y donó las Copas trofeos para los primeros puestos, acompañando esta cruzada por la vida.
 
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JORGE TERRILI, Secretario de Deportes de la Provincia recibió a los organizadores recientemente
 

 


 

“El Club Atlético El Abuelo y el torneo de la Copa Libertadores, está creado para que los niños y adolescentes salgan de la calle y aprenden con el fútbol que hay otras cosas además de las drogas. Hacemos un trabajo preventivo y hemos logrado una muy buena respuesta de los chicos. El trabajo social y espiritual está a cargo del padre Jorge  López. Con la campaña Ni un Pibe Menos por las Drogas, se dio un golpe fuerte y para nosotros estamos ganando a la maldición que está en las calles”, contó a Mundo Amateur, David Ríos conocido como “el abuelo”

“El abuelo” o David, hace más de diez años emplea al fútbol como una herramienta para prevenir y/o sacar, a los jóvenes de los barrios de la ciudad, de situaciones que ningún ser humano merece vivirlas.
 
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Promoción del torneo 2018
 
Respecto a la realidad que se vive en los barrios en cuanto a las adicciones, Ríos dijo que una buena forma de combatir este flagelo es mediante el deporte. Desgraciadamente las canchas de los barrios se privatizan, le ponen una plaza o se cercan. En este mismo barrio (Juan XXIII) teníamos dos canchas que ahora son plazas. También veo que hay muchos comedores o merenderos que no reciben ningún tipo de ayuda estatal, viven de las donaciones; considero que si en una casa se da de comer a decenas de chicos, el Gobierno al menos debe ayudarlos” nos cuenta para seguir expresando: “Algunos chicos vienen solos, sin sus padres, y eso demuestra una fuerza de voluntad muy grande. Hay otros equipos que tienen sus camisetas y los padres los acompañan, esto también es muy valioso, los padres deben darse cuenta del significado que tiene para sus hijos que ellos se pongan sus camisetas”.
“Tratamos de contener a los chicos adictos o quienes tienen malos hábitos, los invitamos a las canchas. Se hace un trabajo fino, ahora hay un grupo muy lindo. Mi sueño es darle movilidad a estos montes en la ciudad, que estén haciendo deportes y no consumiendo en las esquinas”, nos sigue contando para agregar: En la comunidad “Domingo y Laura”, trabajamos en el deporte como un espacio que ayuda a los jóvenes a ocupar su tiempo en actividades que los cuiden de las drogas. Nuestro trabajo va más allá de la pelota, buscamos ayudarlos. El Club Atlético El Abuelo tiene como meta sacar a los chicos de la calle y que se sientan protagonistas de sus propias vidas. Vemos que los chicos no tienen contención. Hacemos torneos con durabilidad, todo el año, así tienen en qué ocupar su tiempo y su mente. Desgraciadamente están casi abandonados tanto de la sociedad adulta como a nivel público”. Finalmente agradeció la colaboración de cada persona que lo acompaña, Félix López, Gabriela Albornoz , Carola Nancy Ramirez y Valeria Giménez (su esposa) que siempre están a mi lado.



 

abril 2018




 
 
CATAMARCA: Patín - REGIONAL DE ESCUELAS

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Fuente: Confederación de Patín
1º abril 2018
 
 
 
 
 
 
 
Los chicos tienen menos fuerza en los dedos y les cuesta sostener el lápiz

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20180311La Gaceta

Pediatras, docentes y psicopedagogos advierten que los alumnos ya no tienen la misma fuerza que hace 10 años. Muchos no logran escribir bien, su caligrafía es mala y no se ubican bien en el renglón. Tampoco pueden hacer cosas sencillas, como prenderse un botón o atarse las zapatillas. Es la consecuencia del uso excesivo de la tecnología, sostienen los expertos

Por Lucía Lozano

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A los dos años Mateo ya vivía fascinado por el celular de su mamá, Cecilia Alarcón. Si se lo quitaba de repente para ver un mensaje, el pequeño lloraba desconsoladamente. A ella le daba gracia verlo jugar, manejar con tanta destreza la cámara de fotos, las redes sociales y los audios de whatsapp. A los cinco, ya escribía algunas palabras.

Todo esto le hacía pensar a Cecilia (33 años, fonoaudióloga) que el proceso de aprender a leer y a escribir iba a ser rapidísimo para Mateo. Hasta que a comienzos de primer grado, en 2017, la maestra la llamó para decirle que el niño no podía sostener el lápiz mucho tiempo, que se cansaba con frecuencia y que no quería escribir porque decía que le dolía la mano.

Así comenzaron las visitas a la psicopedagoga. “Por suerte, terminó el año mucho mejor. Pero todavía le cuesta agarrar el lápiz”, confiesa la joven mamá. Su caso no es el único. Desde hace un tiempo a esta parte lo vienen advirtiendo pediatras, psicopedagogos y docentes: los niños llegan a primer grado con más dificultades para la escritura. El motivo: la tecnología.

Que usen teléfonos y tablets muchas horas desde muy pequeños tiene consecuencias negativas. Así lo confirman especialistas ingleses, que advierten que por ciertos hábitos tecnológicos los chicos no llegan a desarrollar los músculos de sus dedos y, por esto, no logran sostener el lápiz como corresponde cuando tienen que aprender a escribir.

Sin habilidades

“Los niños no ingresan a la escuela con la fuerza y la destreza que tenían hace 10 años”, dijo recientemente al diario británico “The Guardian” Sally Payne, terapista ocupacional pediátrica en el NHS Trust de la Fundación Heart of England. Según la experta, entre los alumnos que entran al colegio cada vez son menos los que logran agarrar un lápiz correctamente. Y esto tiene que ver con que no cuentan con “las habilidades de movimiento fundamentales”.

La psicopedagoga Natalia Jiménez Terán -que está haciendo un máster en neurociencias- confirma la información: a su consultorio llegan cada vez más niños con dificultades en la motricidad, asociadas con el uso abusivo de las pantallas táctiles. Los problemas van desde agarrar mal el lápiz y no saber usar la tijera hasta cosas increíbles, como por ejemplo no saber abrocharse un botón. De atarse los cordones ni hablar, remarca la profesional.

Jiménez Terán asocia las dificultades en la escritura a mano que experimentan los chicos de primaria con un cambio en la naturaleza de lo lúdico. “Es más fácil darle a un niño un celular que incentivarlo a realizar juegos que formen musculatura como construir bloques, cortar o pegar. Por algo llamamos a estos dispositivos chupetes electrónicos o niñeras. En las pantallas los pequeños utilizan un solo dedo, el pulgar. ¿Qué pasa con los otros dedos? Los músculos que no se usan se atrofian. Entonces los chicos no desarrollan las habilidades de base que necesitan para tomar y sostener un lápiz”, agrega.

Destreza y dominio

El uso excesivo de tablets y celulares afecta principalmente lo que se conoce como motricidad fina. Son movimientos pequeños que requieren una especial destreza y dominio. “A veces llegan a los 10 o 12 años y todavía no tienen un buen agarre de la lapicera. No solo les cuesta empezar a escribir; no tienen letra clara y les cuesta ubicarse dentro del renglón”, remarca.

“Gracias a la tecnología, muchos niños arrancan la primaria y ya saben reconocer letras y palabras. Pero también es cierto que a algunos alumnos les cuesta más sostener un lápiz y organizar las letras en una línea”, opina Karina Cazorla. Desde hace 11 años tiene a cargo la tarea de enseñarles a leer y escribir a los estudiantes de primer grado.

“Lo que he notado es que empeora la caligrafía de los chicos. La letra cursiva les cuesta muchísimo. Y lamentablemente ya ha desaparecido del aula el cuaderno de caligrafía. Ya no se usa. Hay alumnos que llegan a tercer grado con una letra incomprensible”, describe.

Sobran diagnósticos sobre la mala influencia de la tecnología para el desarrollo de la escritura. Pero no hay que entrar en pánico, dice Jiménez Terán. Y propone varias cosas para incentivar el movimiento pinza en la mano (es unir la yema del dedo gordo con las del resto, algo clave en el ser humano, que le permite escribir). “Esta es una capacidad que se desarrolla principalmente durante los primeros cinco años de vida. Para ayudarlos hay que cambiarles los entretenimientos a los chicos: que tengan más juegos físicos es primordial”, resalta. El primer paso sea tal vez, según la experta, el ejemplo: si los adultos viven pegados a sus smartphones, sus hijos inevitablemente tenderán a imitarlos.

Que la tecnología no desplace el juego al aire libre

Desde los seis o siete meses muchos bebés tienen acceso a tablets y celulares. A ellos les encanta. Y a los padres también. Aseguran que es un buen estímulo visual para sus hijos y que eso muchas veces los calma. Sin embargo, los expertos insisten: nada de pantallas hasta de los 18 meses. Y desde esa edad hasta el jardín de infantes, no más de dos horas diarias frente a la televisión, videojuegos, computadoras, tablets y teléfonos inteligentes.

“Hay una excesiva exposición a las pantallas. Cuando los chicos están en pleno desarrollo, esto puede ser perjudicial”, señala el pediatra Federico Caillou, en referencia a las nuevas recomendaciones difundidas por la Academia Americana de Pediatría (AAP).

Antes de los dos años -dice la AAP- los niños son muy inmadutros. “Su aparato psíquico se encuentra en desarrollo y dependen fuertemente de la interacción con adultos para decodificar y significar los estímulos que reciben. Además, necesitan explorar el mundo con otros estímulos sensoriales, como el tacto por ejemplo”, especifica.

La AAP advierte, además, que desde los tres y hasta los cinco años el desarrollo del niño debe basarse, fundamentalmente, en la interacción social y en juegos no digitales. A esta edad, se aconseja no exceder una hora diaria de uso de pantallas, algo que según Caillou está muy lejos de la realidad.

Es importante que la tecnología no desplace actividades sociales ni el juego al aire libre, añade. Otro de los consejos que da es que los celulares y tablets no se usen antes de ir a dormir, mientras están almorzando o cenando. Tampoco para calmar a los niños.

“Existe evidencia de que el uso excesivo de pantallas produce sedentarismo, sobrepeso, alteraciones vinculares y trastornos del sueño”, resalta la AAP en su último comunicado sobre el tema. “Es importante que no sea la única actividad que realicen los chicos; que los padres puedan establecer pautas y poner límites respecto de la tecnología”, resume el pediatra.

> consejos de la sociedad argentina de pediatría

Priorizar juegos que sean interactivos, didácticos y que ayuden a desarrollar la motricidad fina de los chicos.

No permitir el uso de pantallas ni el acceso a internet en las habitaciones, mucho menos antes de irse a dormir.

Promover la actividad física en los chicos; que las pantallas no sean la única actividad disponible para el niño.

El uso de internet en la época escolar puede ser muy útil para el aprendizaje, siempre que esté orientado por adultos.

Tener cuidado con los contenidos a los que acceden los chicos. Hay que controlar que no consuman cosas violentas.

Pensar en un plan familiar del uso de la tecnología (https://www.healthychildren.org/Spanish/media/Paginas/default.aspx. )

Antes de los dos años es preferible no darles celular ni tablets a los chicos. Esto favorecerá a un correcto desarrollo.

> Consejos de la Sociedad Argentina de Pediatría 

- Priorizar juegos que sean interactivos, didácticos y que ayuden a desarrollar la motricidad fina de los chicos. 

- No permitir el uso de pantallas ni el acceso a internet en las habitaciones, mucho menos antes de irse a dormir.

- Promover la actividad física en los chicos; que las pantallas no sean la única actividad disponible para el niño. 

- El uso de internet en la época escolar puede ser muy útil para el aprendizaje, siempre que esté orientado por adultos.

- Tener cuidado con los contenidos a los que acceden los chicos. Hay que controlar que no consuman cosas violentas.

-Pensar en un plan familiar del uso de la tecnología (https://www.healthychildren.org/Spanish/media/Paginas/default.aspx.)

- Antes de los dos años es preferible no darles celular ni tablets a los chicos. Esto favorecerá a un correcto desarrollo.

> Qué pasa en una salita de jardín

“De a poco se va perdiendo la ejercitación de las manos”

Julio Sosa Castro es maestro jardinero y asegura que en las salitas de cinco años se nota mucho que en sus casas los chicos hacen poco o nada de trabajos manuales. 

“La falta de ejercitación de la coordinación viso motora de las manos y la vista, hace que los chicos no tengan la capacidad ni siquiera de atrapar una pelota cuando uno les lanza. Eso no se trabaja, o si se lo hace, somos muy pocos los que lo hacemos”, señala el docente, que además es padre de cuatro hijos. 

“Veo que a los chicos les  cuesta horrores aprender a usar una tijera, por ejemplo. En algunas casas es más común poner a sus hijos a jugar a la Play, que recortar figuritas”, remarca.

“Muchos docentes de nivel inicial no hacen hincapié en esos pequeños detalles y cuando los niños llegan a primer grado les cuesta mucho aprender a escribir y a copiar más aún”, explica.  

“Creo que todo va ligado con todo: ejercitación de las manos (amasar, trozar con los dedos) pintar (ver sobre todo ahí y enseñar a tomar los cartones, felpones, pincel) y trabajar la postura al sentarse, propone Sosa Castro

Según el docente, aunque en Tucumán todavía hay realidades muy distintas entre los chicos -algunos pasan todo el día con celulares y otros no acceden  nunca a un aparato de este tipo-, de  de a poco se va perdiendo la ejercitación de las manos y la vista. “Y si los pulgares son los nuevos protagonistas”, resume.

Fuente: Diario La Gaceta

4 de marzo de 2018

https://www.lagaceta.com.ar/nota/763052/actualidad/chicos-tienen-menos-fuerza-dedos-les-cuesta-sostener-lapiz.html

 

 

 

 

 
 
Recordando a un Grande - LA MEMORIA EXISTE, PIBE ORCASITAS -- Por Daniel Arcucci

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20180223oro

En tiempos en los que los celulares eran apenas un sueño delirante de alguna película futurista, él ya había inventado que su teléfono fijo era uno de ellos. A cualquier hora, de cualquier día, desde cualquier lugar se podía llamar a su número directo, en la redacción de El Gráfico, que allí iba a aparecer la inconfundible voz de O.R.O., de Orito, de Osvaldo, de Osvaldo Ricardo Orcasitas, para responder de inmediato.

En el staff de la revista podía figurar como Colaborador, como cuando empezó, o como Subdirector, como en sus tiempos de mayor responsabilidad formal, pero nunca apareció como debería haber aparecido: Alma no figuraba entre las categorías del escalafón periodístico.

Nacido en Mercedes, Corrientes, el 12 de agosto de 1943, vivió por y para esa revista legendaria (legendaria por él, en buena medida), aunque también vivió por y para el básquetbol, por y para sus amigos, por y para su familia. Por y para el periodismo. No tuvo hijos. O sí. Tuvo muchísimos, innumerables, en cada uno de esos ambientes. Generaciones y generaciones de basquetbolistas, generaciones y generaciones de periodistas que se formaron, que nos formamos, bajo su ala protectora y consejera.

“El archivo no muerde, pibe (y aquí iba el apellido, nunca el nombre, del aludido que recibía el consejo). La frase, pronunciada con una cadencia en la que cada sílaba tenía una acentuación particular, que ojalá pudiera transmitirse al lenguaje escrito, queda impresa para siempre en la mente de quien la recibía. Y resaltada con marcador de colores, como los que usaba para corregir los originales escritos a máquina sobre hojas pautadas, porque la repetía cuántas veces fuera necesario, hasta convertirla en una letanía. Es que “La memoria no existe, pibe (…)” y había que volver sobre ella todo el tiempo.

Los consejos y las máximas tenían la suficiente dosis de humor y de ironía como para transformarse en inolvidables. “¡Cuidado, cuidado!”, gritaba de pronto, cuando veía a alguien hojeando, por caso, un ejemplar de “Los Maravillosos momentos de El Gráfico”. Y, ante la sorpresa del aludido, completaba la escena: “Cuidado. No lo inclines demasiado. Si lo inclinás, se va a caer la sangre de los que lo hicimos”. Se jactaba de su rigor porque, “si tiene un error, no existe”. Y más de una vez buscaba complicidad cuando aparecía uno, inevitablemente: “Marquen a los nuestros”, decía entonces, sin mencionar al autor.

Siempre intuí que tuvo mucho que ver en mi designación para cubrir el Mundial de México 86. Yo tenía apenas 22 años y aparecí de sorpresa en el equipo de 21 enviados especiales de la revista. Para cada uno de nosotros, Osvaldo había preparado una completísima carpeta con todos los detalles, logísticos y periodísticos, que pudieran ser necesarios para una perfecta cobertura. Sin embargo, algo me debió faltar a mí. Porque después de enviar la primera nota, recibí un llamado de Osvaldo. La entrevista con Karl Heinz Rummenigge, realizada en Querétaro, mezclado entre periodistas italianos, estaba llena de dato que me había llevado desde Buenos Aires, mucho background, propio de la época en la que el calcio era la gran atracción del mundo y el alemán brillaba en el Inter. Pero algo le faltaba: “Mirá, Daniel, es como si hubieras escrito la nota en Buenos Aires. Para escribirla así, no necesitabas viajar. Para la próxima, quiero saber todo: si hace frío o calor, si el personaje te tutea o te habla de usted, si te habla en alemán o en italiano, cómo está vestido, cuántos minutos te dio, que sabe de la Argentina…”. La próxima fue un placer entrevista a Platini. Y las siguientes, hasta hoy, siempre tuvieron detrás ese consejo, el mejor que podía recibir cualquier (Enviado especial), tal como aparecía al pie de la nota, debajo de la firma, en lo que bien se puede llamar el estado ideal del periodismo. Ser enviado especial.

Para Osvaldo, eso, el periodismo, no era sólo escribir. Hace más de treinta años hacía cosas, nos enseñó cosas, que aún hoy son modernas. El periodismo, para él, era la logística previa, para que ninguna preocupación alterara la concentración a la hora de hacerlo. Era la pauta, sobre lo que después se plasmaba, con la armonía de una composición musical, lo escrito. Era el mejor diseño, para que el texto se revalorice. Era la mejor foto, trabajada en el equipo indisoluble de cronista y fotógrafo, para que la historia también fuera contada desde la imagen, y entrara por los ojos hasta el corazón.

Y era la mística, también. Expresada, sólo por ejemplo, en esas cenas que se extendían hasta la madrugada, después de los cierres, sobre todo en Pepito, y en las que para los más chicos no existía el verbo pagar. Osvaldo se encargaba. Como se encargaba del viaje de regreso, en taxi, acompañándolo en el tramo hasta que se bajaba, en Palermo, después de cabecear durante todo el trayecto. Tal vez, ahora lo pienso, era el único momento en el que dormía.

Vivía en un hotel. Porque su departamento, a pocas cuadras, se había convertido en un archivo, en una biblioteca. Como él. Sabio del básquetbol, conocía vida y obra de todos los que hubieran pisado “un parquet” o estuvieran por hacerlo. Vida y obra. Desde sus compadres Tola Cadillac y Chocolate Raffaelli, hasta el menor de los menores que hoy debe estar jugando, pasando por supuesto por la Generación Dorada. Vida y obra quiere decir eso, vida y obra. Porque su preocupación por saber no terminaba con lo que sucedía en la cancha. Que levante la mano el que no recibió una mano de Osvaldo. Generoso como nadie, la balanza se inclina hacia su lado de manera ostensible al pesar lo que dio y lo que recibió a cambio.

Me entero de la noticia en la madrugada, en uno de esos inevitables despertares que se tienen cuando se está al otro lado del mundo, con el horario al revés. Gracias a la tecnología, que ahora sí existe, basta mirar a la pasada el inevitable Twitter para enterarse.

Dicen que O.R.O, que Orito, que Osvaldo, que Osvaldo Ricardo Orcasitas (con el nombre completo, como corresponde), ha muerto.

Mentira.

En el archivo, que no muerde, está viva su historia. La memoria… la memoria existe, pibe Orcasitas.

 

 

 

 

 
 

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