Opinión
Nuestros clubes, memorias del futuro

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Por Rodrigo Daskal *

 

 

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Atraviesan ciudades y pueblos, atesoran viejas historias de amores y pasiones, de luchas y conflictos, guardan sudorosas horas deportivas y otras amenas de café, nos hablan de antiguas historias de héroes y vencidos, se esparcen en la geografía urbana por fuera de la lógica voraz del valor inmobiliario. Son los clubes de fútbol, un modelo asociativo más que centenario que con vaivenes y cambios aún perdura, y dónde conviven la lógica futbolera, pasional y comercial, con una dimensión social y comunitaria. Dimensión que incluye actividades deportivas, sociales y culturales de todo tipo y cuyo soporte cotidiano son principalmente sus asociados, los que con su cuota, tiempo y trabajo voluntario le dan (o no) vida a sus clubes.

De ser real la intención del presidente de la Nación de permitir la existencia de sociedades anónimas deportivas en el país, estaríamos nuevamente ante la presencia de un debate que parecía, al menos en la superficie, aquietado desde fines de la década del `90, cuando naufragaron los proyectos legislativos y políticos que pretendían habilitar dicha posibilidad. Actualmente los clubes pueden ceder el manejo comercial de su fútbol, entre otras cuestiones, y así ha ocurrido con numerosos casos entre capitales privados y clubes. Pero más allá de estas distintas experiencias, que se han mostrado en la mayoría de las veces poco “exitosas” al menos desde el punto de vista de los esperados resultados deportivos y económicos, tanto para el club como para la sociedad comercial, es necesario centrar el debate en un punto diferente, y crucial.

20160323Clubes de Barrio

Se trate ya de clubes “chicos” que no pueden sostener su fútbol profesional o de “grandes” que pretendan fomentarlo, pareciera ser que el argumento sostenedor de la iniciativa está centrado en la crítica situación económica y financiera de la mayoría de los clubes, consecuencia del accionar de sus conducciones políticas. Estimar que la solución a ello recae en la apertura al capital privado comercial cuyo objeto central es el lucro, es como arriesgar que los “defectos” de nuestra democracia deban resolverse, no con más y mejor democracia, sino socavando las bases conceptuales y políticas que la sostienen; un ataque a la “política” sostenida desde la “no política”, representada ésta en el capital comercial, al que se le presuponen bondades innatas tales como la capacidad de bien administrar o la no corrupción.

Sin embargo, plagado está el mundo del fútbol, a la luz de las experiencias internacionales, de casos de mala administración y corrupción por parte de sociedades comerciales en los clubes, a los que en muchas ocasiones privan también de sus características identitarias. Pero deberíamos ahondar en que lo que está en juego aquí es la base misma de los clubes en tanto capital social: su asociativismo parido en la participación ciudadana en instituciones que adquieren por su objeto y acción carácter de bien público sin serlo, generando confianza social, normas de reciprocidad e igualdad y redes de compromiso cívico. La propia historia del deporte en Argentina pone a las asociaciones deportivas en el lugar de fundadoras del deporte, pero también de coacción junto al Estado para su desarrollo, y del que han obtenido también beneficios en reiteradas y distintas ocasiones. Una modificación legislativa y del estatuto de la AFA significaría abrir la puerta al triunfo de otra lógica, en la que no prevalecería la voluntad de los socios sino la de los inversores comerciales, paradójicamente avalados por la decisión de los socios de permitirlo. Se trata de apuntar, en nombre de sus “defectos”, al corazón de las asociaciones civiles sin fines de lucro.

La Memoria (y Balance) del club River Plate del año 1909 da cuenta que su campo de juego era prestado a colegios de la zona de La Boca y que poco a poco comenzaban a desarrollarse sus actividades sociales y benéficas. En muchos otros clubes de fútbol miles y miles de historias se acumulan en memorias, oficiales y no oficiales, que dan cuenta de su significado como parte de un legado social y civil, conflictivo y en permanente tensión pero aún presente, que nos permite todavía mirar lo nuevo en el viejo horizonte. De eso se trata.

* Sociólogo.

Fuente: Página 12

23 marzo de 2016

http://www.pagina12.com.ar/diario/deportes/8-295179-2016-03-23.html

 

 

 

 

 

 
Debate sobre Panzeri - DANTE PANZERI / Polémica franca con un mito

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Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

 

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Vamos a hacerlo. Rompamos lanzas de una vez porque el tiempo transcurre y es preciso asegurarse de resolver cuentas pendientes. Hoy nos metemos con un ícono que desde hace mucho atraviesa la mente de periodistas futboleros y tiende a extenderse como ejemplo en otras direcciones. Su inocultable talento sostiene esa trascendencia y su capacidad para el epigrama sonoro favorece la cita y el desarrollo.

Se lo ha descrito como “Rebelde, intenso, irreverente, frontal, inconformista, fiscal innegociable. Si hubiera que salvar del fuego una sola de sus virtudes, primero habría que rescatar su libertad. No decía lo que quería, sino lo que creía, y por eso se llenó de prestigio y de enemigos. Un prócer gigantesco de nuestra profesión” (El Gráfico 08-07-2013) y seguramente merece tales apelativos. Pero hemos de poner en cuestión, al fin, al héroe Dante Panzeri.

Durante largos años sus observaciones futbolísticas con derivación ética se hicieron presentes en los bares y las redacciones, en las canchas y los medios porteños. Su capacidad para la redacción filosa le permitió aseveraciones fascinantes como “La disposición táctica de los equipos es una cuestión moral” o “El periodismo es el cumplimiento de la obligación de enseñar a pensar a la gente”. También, la famosa definición del fútbol como “dinámica de lo impensado” y el cuestionamiento duro hacia los directores técnicos: “una corporación de charlatanes”.

Cómo no dejarse llevar por el aura de esos dardos surcando el aire. Y sin embargo, este gran periodista hizo confluir sus razonamientos de trazo punk y antisistémico con un profundo desprecio por la opinión popular (“nadie sabe nada”), por la democracia y por el movimiento nacional y popular que ayudó a la elevación económica, cultural y deportiva del país.

Lo que no se dice, lo que de algún modo se barre bajo la alfombra al reivindicar a Panzeri  -o se aprovecha cuando hay simbiosis editorial- es que empleó el mismo entusiasmo y la misma creatividad para reivindicar golpes de Estado sanguinarios contra nuestra gente.

Es curioso: cuando no le queda otra que asumir el despliegue que el ciclo 45 – 55 brindó al deporte argentino, el escriba transgresor apela a la moral abstracta y dice que esa dimensión se daña por “lo sucio” en los intersticios de tal política. Entonces, miles y miles de pibes congregados con buena alimentación, entrenamiento y estructura adecuada para la práctica de los juegos, en un volumen singular que la Argentina no había conocido hasta ese entonces, deben volver –como volvieron por la fuerza- a padecer el trabajo infantil, la falta de oportunidades y el morfi salteado para garantizar, a través de la “Libertadora”, “lo limpio” en el deporte.

El tono aristocrático, como suele ocurrir con muchos de nuestros enfant terrible, es inocultable. Y, aunque compartimos varias de sus consideraciones futbolísticas, nos animamos a romper también esa dualidad extrema y señalar: Panzeri no admitió que al fútbol se juega del mejor modo posible con lo que se tiene, según el rival que se planta. Esa observación, menos dramática, menos punk, lleva a indicar que los equipos chicos también tienen la posibilidad de construir su destino frente a formaciones caras, plagadas de talentosos, que pueden darse el lujo de encarar ofensivamente cualquier cotejo. ¿Nos sigue?

Ahí hay claves, lector. Ahí podemos entender el sentido profundo de la frase célebre anticipada: “La disposición táctica de los equipos es una cuestión moral”. ¿Una cuestión moral? Bueno, entonces sólo un puñado de elegidos está en condiciones de mostrar virtud, mientras que los demás aceptan pasivamente el rol de partenaire de “los que saben” o pasan a formar una “asociación ilícita para producir resultados lícitos”, frase de su propia pluma. El director técnico de una institución modesta, que cuenta con el material disponible por el presupuesto realmente existente, no tiene derecho “ético” de disponer cinco volantes en media luna para trabar la circulación rival, a menos que acepte convertirse en delincuente.

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Aunque lo haya sugerido Panzeri, es un disparate. O peor, es una visión elitista que se ampara, como en todo el arte, como en todas las disciplinas, en la belleza de altura para descartar a los “otros”, esa pléyade que hace lo que puede con lo que tiene, ese conjunto de “hombres comunes” que, también, aunque de otro modo, con estilos diferenciados, intenta alcanzar objetivos elevados. Bien lo sabe Diego Armando Maradona, que desde la humildad llegó a generar obras de genialidad incomparable, pero jamás se sumó al fundamentalismo menottista – panzeriano al punto de descartar esquemas. Maradona sabe que no es justo exigirles a todos que jueguen como él. Porque cada quien es cada cual.

Esto no significa que varias apreciaciones del periodista dejen de merecer consideración. Sus  observaciones en los intersticios del juego resultan de valor: porqué algunos recurren siempre al pelotazo recto cuando podrían intentar armar, cuál es el sentido –aún buscando verticalidad- de dejar a un lado la salida al pie con el manejo promedio existente en la Argentina, porqué reivindicar la infracción persistente cuando debería constituir un recurso extremo, y ni eso. Muy especialmente: los que cuentan con valores para elaborar buen fútbol, porqué se restringen al planteo cuidadoso, sin pensar en el público y en el espectáculo. Pero la expansión radicalizada y plena de esta mirada, en toda circunstancia y lugar, deriva en un absoluto que fuerza la tabula rasa.

Se narra con certeza que Panzeri y Osvaldo Ardizzone, a quien nos hemos referido ya por estos lugares, formaron un tándem envidiable. Es verdad. Se ha indicado que nuestra estrella rebelde rechazó la publicación de un texto de Álvaro Alsogaray en El Gráfico. Es cierto. Vale aclarar que era un texto sobre asuntos futbolísticos. Y muchos recordamos su énfasis al oponerse al Campeonato Mundial 1978. Bien, pero sus críticas al Mundial se asentaban en prioridades económico culturales para el país –recordemos que el lanzamiento del torneo fue en 1974- sin que se registrara un solo comentario panzeriano sobre la entrega de la economía nacional ni las desapariciones forzadas. Y tiene sentido reclamárselo porque se mostraba dispuesto a dar todas las batallas blandiendo la bandera de la ética.

La trascendencia, además de su capacidad y su personalidad, puede explicarse con un clásico: la reticencia ante el vil metal. Algo que suena bien por izquierda pero contiene –tras la Revolución Francesa deberíamos saberlo- elementos hondamente conservadores.  “Al fútbol profesional se lo puede salvar desalentando su materialismo –escribió–. Cambiar este fútbol exige destruir. Destruir lo que se está construyendo. Para poder entonces construir.” Y en un programa de propuestas que armó llegó a plantear que los partidos no se televisaran, que hubiera topes en los sueldos y límite de profesionales por equipo.

A ver si nos entendemos: contrariamente a lo que pensaba Panzeri, el profesionalismo ha sido una dicha para pibes que, sin demasiadas opciones sociales, lograron hacer valer su talento y recibir altas remuneraciones por el mismo. Los conocemos directamente en dos períodos clásicos: el autor de esta nota transitó las inferiores en los años 70 y su hijo, en el tramo inicial del siglo presente. Muchos de los juveniles no tienen otro camino que la construcción, el empleo no jerarquizado, o directamente el desempleo. El fútbol los salvó. ¿No nos gusta lo que hacen con ese dinero? Ah, bueno: es lo que suele suceder cuando los muchachos del barrio ganan buena guita. Todos se sienten autorizados a cuestionar sus gustos, sus placeres, sus exposiciones. Allí también late el antiperonismo en su expresión más cruda. ¡Y encima revestida de dignidad!

Y más fuerte aún para la sensibilidad de los que se presentan como románticos. Visto en panorámica, el Jugador de Fútbol es uno de los pocos gremios que logró en los hechos un salario elevado. Es claro que esta actividad hay “burguesía y gangsterismo”; se ve, se nota. ¿Y en cuál no? El resto de los oficios terrestres está signado por esa realidad. La solución adecuada está lejos de requerir baja en los ingresos de quienes alcanzaron lo que otras franjas sociales deberían conseguir. Si seguimos la línea de razonamiento del mismo objetado, vamos a observar que el dinero que no se quedan los protagonistas del espectáculo… va a parar directamente a burgueses y gángsters.

Vamos al fondo. Lo que sigue es textual de Dante Panzeri“A partir de 1945, el país perdió la personalidad ética y estética que lo había definido. La Revolución –en referencia a la Revolución Libertadora– que puso término a una larga noche de la vida argentina no podía prescindir del deporte entre las actividades que imponía un revisionismo (…). Limpiar al deporte de lo sucio que estaba –pero que aún está– fue consigna seguramente muy noble, muy bien intencionada y muy justificada dentro de este proceso intervencionista”.*

Este es un texto difícil para nuestro gremio, para su modo de construcción de ídolos y referencias. Pero no importa: hay que decirloAl menos, necesitábamos una voz disonante en medio de reivindicaciones a libro cerrado. Es más: la inteligente y talentosa pluma de Panzeri merece la franqueza en el debate. Y merece que se le diga que así como los elogios a la Revolución Fusiladora estuvieron mal, la cerrazón aristrocratizante asentada en la búsqueda de belleza futbolística –hay que ser honestos, en tal punto halla compañía en Eduardo Galeano– como fundamento esencial de una filosofía de vida, es en el mejor de los casos un equívoco.

La belleza en el fútbol está en el Brasil de 1970; es cierto. Pero ciertas cumbres están asentadas en una trama de tensiones y dificultades, de pasiones y violencias, que las realzan. La negación de la contracara (Materazzi) al punto de solicitar la prisión, en beneficio de lo angelical (Zidane), sólo contribuye a menoscabar la creación que se pretende reivindicar. Traspolando épocas, esa es la posición que hubiera asumido Panzeri al comentar aquella mítica final. Y sobre su memoria se alzan, enormes, su compañero Ardizzone, valorando las briznas de creación esforzada del ñato de acá a la vuelta, y Maradona, que no se hizo echar, que cuando arreció el golpe y el insulto, se dijo para afrontar esto es que me han dado el talento, y si no ¿para qué? Y venció.

*Director La Señal Medios / Area Periodística Radio Gráfica

 

A propósito de Dante Panzeri, pasado de gran periodista, "francotirador".

Un periodista inolvidable. Lejos de “la franela” del virtual amiguismo hoy con futbolistas, técnicos y dirigentes. “Todos en el mismo lodo” diría “Discepolín”.


Por: José Luis Ponsico (*)

 Leída la nota de Gabriel Fernández sobre Dante Panzeri, radiografía del periodista destacado en el´60 y parte´70, retomo cosas del que fuera "personaje" en apasionante mundo de Los Medios. Un periodista inolvidable. Lejos de "la franela" del virtual amiguismo hoy con futbolistas, técnicos y dirigentes. "Todos en el mismo lodo" diría "Discepolín".

 Hoy, extrañado por su "crítica independiente" lejos de gustos de grupos. Decía Dante: "Empresas periodísticas que manejan quiénes nunca ejercieron el periodismo". Y agregaba: "He conocido tipos de empresas que nunca le escribieron ni una carta a su novia", ironizando sobre periodismo

 Vamos por partes. El tema ideológico remite a viejas diferencias en la Argentina desde hace 70 años. Desde el "Hongo de la historia", la tarde del 17 de octubre del´45. Gabriel y el que escribe peronistas. Panzeri no sólo no lo era, estaba en contra. Especialmente, desde los´50.

 Un primer problema. En todo caso, para Dante lo esencial "la condición humana". No, la ideología

Segundo aspecto, Gabriel nació en 1960, Panzeri ya dividía: la mitad lo admiraba y la otra mitad lo odiaba.

Otro problema. Tuve oportunidad de tratarlo, invierno del´69, invitado a Mar del Plata a dar una charla. Escribiendo para "Así" y "El Ciclón". Tras despido de "El Gráfico", 1962. "A instancias -decía Dante- del pedido de Álvaro Alsogaray a los Vigil, Aníbal y Constancio".


Lo curioso: Las ventas de la revista policial crecieron después de un bajón cuando se agotó la investigación por crimen de la joven Norma Penjerek en el´63 y volvieron a subir con las columnas de Panzeri. Críticas a la AFA, a la dirigencia en general, a la personalidad de Alberto J. Armando
"Así" revista <sensacionalista< creada por Héctor Ricardo García en el´57 cuando publicó en exclusiva fotos del Sudamericano de Lima, las goleadas de "Los Carasucias", Corbatta, Maschio, Angelillo y Sívori.  Argentina ganó con el mejor fútbol y escaso periodismo acompañando.

En San Lorenzo, Panzeri no hacía periodismo partidario. "El Ciclón" compraba adoradores del fútbol en general. Para leer a Dante había que comprarla. Lo que advirtió Alberto Fontevecchia, padre del creador de "Perfil", Jorge Fontevecchia, hace algo más de medio siglo.

En los´70 Dante tenía linda casa en Villa Devoto, calle Habana, cerca avenida Gral. Paz, auto Fiat 1500 modelo´66 y hombre de clase media se esforzaba para mantener "status" de una familia clásica: esposa italiana y dos hijos en edad escolar. Llevaba 30 años de periodista.

Un rápido repaso obliga a pensar que cualquier joven periodista de este tiempo, integrando paneles no conociendo demasiado la historia de nuestro deporte -Panzeri tenía la biblioteca con más de 2 mil ejemplares- alcanza lo de Dante en poco tiempo. Lo que él llamaba "hedonismo de gente práctica"

Y viene otra diferencia: el 80 por ciento del periodismo actual, "amigo" de los protagonistas. Esto es, los que juegan, dirigen; empresarios que "colocan" futbolistas en el exterior; naturalmente los dirigentes. Todos "Bailando por un sueño", ser "foco" de la noticia.

Panzeri no sólo no lo hacía. Criticaba a todos los que lo hacían. "Palo y palo". Con lo cual, ejercía virtualmente control "conciencia ajena" que incomodaba mucho a la mayoría de sus colegas. Empezando por el popular José María Muñoz, luego amigo del régimen militar.

El recuerdo remite a los que lo seguían: Alberto Laya "Olímpico" de "La Nación"; Jorge Llistosella, "Primera Plana"; Carlos Alfredo Juvenal, "La Nación" sin olvidar a José María Suárez, jurado Premio "Konex" del diario "El Día", La Plata y Pablo Ramírez, "Historia del profesionalismo", obra completa del fútbol argentino.

En el´75 llegó a "La Prensa" como jefe de Deportes. Al poco tiempo, la mayor parte de la sección estaba en su contra. Una nota memorable en el´76, tras muerte de un boxeador sobre el ring, al tiempo de un recuerdo imborrable

Aquella agonía de Benny "el Kid" Paret, cuando Emile Griffith le pegó 23 trompadas sobre el ring, del Madison Square Garden, estando el cubano indefenso. La muerte en el´62 y Dante Panzeri. El periodista escribió un artículo memorable: "El boxeo es el homicidio legalizado"

Antes, en el´72 régimen del general Alejandro Lanusse, gobierno de facto, el periodista criticó "viejos vicios de la dirigencia del deporte olímpico". Aludía a deportistas que viajaban en "tercera clase" a los Juegos de Munich, Alemania.

El episodio vivido un mes antes de los Juegos de Munich´72, cuando Dante Panzeri por Canal 11, administrado por Héctor Ricardo García, dedica en espacio de cinco minutos al mediodía -al estilo de "El Mordisquito" que hacía Enrique Santos Discépolo en el´49, actual Radio Nacional- a criticar al coronel Cilley Hernández titular del Deporte en la Nación, designado por gobierno de facto del general Lanusse.

"Los atletas viajan en tercera clase y deben entrenar en la cubierta del barco que los traslada a Europa y los hombres del Polo y la Equitación viajan en primera. Lo que configura un despropósito de funcionarios de la Secretaría de Deporte de la Nación", subrayó Panzeri por Canal 11.

 Al cabo de dos días en el domicilio particular, una mañana de invierno, la esposa de Panzeri atiende a dos oficiales del Ejército. Llegaban para hablar con Dante. Los hace pasar. El periodista quiere saber el motivo de la visita. Los invita a sentarse. Los visitantes dicen que "no".

 El motivo: los oficiales venían a notificar a Panzeri de un desafío a batirse a duelo con Cilley Hernández. El asunto era que el periodista debía "elegir el arma". La esposa no sabía de su asombro, escuchando en otro lugar de la casa. Los hijos estaban en el colegio.

 Dante, metro ochenta, 51 años y físico cuidado, responde: "Díganle al Coronel que acepto. Las condiciones las fijo yo que soy el apuntado por él. Entonces, propongo pelea a puño limpio, en el Luna Park, cobro de entradas y recaudado a beneficio de ALPI. Asociación Lucha contra la Poliomielitis"

 No volvieron. En su debate contra el boxeo, un periodista que hoy exhibe condición de virtual <especialista< en el tema, en los´60 admiraba a Panzeri, en los´70 ante las notas contra el boxeo, indujo al resto de los comentaristas -respondiendo a un pedido de Juan Carlos Lectoure- a no ir "al debate". No responder. Hombre contradictorio, al fin.

 El mismo colega que integra staff del monopolio de la prensa escrita y el monopolio de los medios televisivos, se vanagloria de haber sido "admirador de Panzeri" y sus veinte o treinta viajes por el mundo para ver "el espectáculo del homicidio legalizado" como decía Dante.

 Hoy, tampoco Panzeri podría aceptar un ciclo lamentable (Noche de narices chatas) donde tanto ignotos boxeadores como mujeres se destrozan las cabezas por televisión. Uno de los primeros problemas en "La Prensa" donde Panzeri no duró mucho, "con lo que escribía se terminaba el negocio de varios", dijo a sus allegados.

 Amado, odiado, admirado, denostado, Panzeri que enfrentó públicamente a Alberto J. Armando y Antonio Liberti por llamado "Fútbol espectáculo" en el´61, quedó para siempre en el corazón del periodismo de crítica, alejado de amanuenses. "Al cabo, ese año ganó Racing que no había contratado a seis extranjeros", sostuvo.

(*) Columnista de la Agencia Télam, AgePeBa y La Señal Medios

 

Fuente: La Señal de los Medios – Libre Expresión

3 enero, 2016

http://www.xn--lasealmedios-dhb.com.ar/2016/01/26/dante-panzeri-polemica-franca-con-un-mito/

http://www.libreexpresion.net/dante-panzeri-el-viejo-y-olvidado-periodismo-sin-lobbys-ni-compromisos/

 

*  (Nota Redacción de Mundo Amateur):

Dante Panzeri escribió sobre el Deporte peronista dos notas en la revista "El Gráfico". La del 6 de enero de 1956 titulada “A los pecadores: ¿Perdonarlos o Castigarlos?” donde entre otros conceptos se expresaba: “Ante el delito de la motorización, no es el caso de despreciar ni humillar a nadie. Pero el deporte argentino sólo se reconstruirá cabalmente desechando en su futura edificación hasta el último escombro del bochornoso decenio pasado. La audiencia se dispone ahora a escuchar sentencia. Nosotros también”.

La otra en la edición 1942 de la misma revista, con fecha 9 de noviembre de 1956, que firmo con el periodista Alberto Saloto, donde se seguía con la misma prédica.

Panzeri nació en Las Varillas, Córdoba, en 1922. Desde los 21 años trabajó en El Grafico, llegando a ser Director en 1959. Considerado uno de los más importantes periodistas deportivos. Escribió dos libros: “Fútbol, dinámica de lo impensado” (1967) y “Burguesía y gangsterismo en el deporte” (1974). Murió en Buenos Aires en 1978.

 

 

 

 

 

 
 
FÚTBOL: Daniel, el poderoso --  Por Ezequiel Fernández Moores

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La novedad no debería sorprender a nadie. Ahora, nos dicen en la AFA, resulta que Daniel Angelici pasó a ser el nuevo hombre fuerte del fútbol argentino. Meses atrás, pocos pagaban dos pesos por su futuro como presidente de Boca. La noche del gas pimienta por un lado, resultados deportivos por otro. Su renuncia “indeclinable” en agosto 2015 como vicepresidente segundo de la AFA denunciando presiones de la TV (es decir, del Fútbol Para Todos kirchnerista) y el lamento por su partida, pero respetuoso, del presidente Luis Segura. El mismo Segura que parecía agrandado tras frenar el avance imparable de Marcelo Tinelli y que ahora, según parece, ya no se presentará a las elecciones del 29 de junio próximo y cedería su lugar a Angelici. Sí, el mismo Angelici al que se daba por liquidado, ahora, según exageró Segura, “puede ser el Messi del fútbol argentino”. ¿Qué sucedió para que todo cambiara tanto en tan poco tiempo? Sucedió que Mauricio Macri se convirtió en el nuevo presidente de la Argentina. Y que Cambiemos puede sonar bonito. Pero es un slogan. Porque fútbol y política en la Argentina siguen su matrimonio inseparable.

¿Hace falta recorrer acaso otra vez la historia de la AFA que tan bien cuentan Ariel Scher y Héctor Palomino en su libro “Fútbol, pasión de multitudes y de élites”? ¿La historia que muestra como primeros presidentes a señores de apellidos ilustres como Martínez de Hoz, Beccar Varela y Tedín Uriburu? ¿O al yerno del presidente general Agustín Justo y al hijo del presidente Ramón Castillo en los ’30? ¿A los interventores militares en cada golpe de estado? ¿Al amigo incondicional de Eva PerónOscar Nicolini ,o a Francisco Perette, hermano del vicepresidente radical en los ’60? Una lógica que sólo rompió Julio Grondona, claro, porque él fue amigo de militares, radicales o peronistas, según soplara el viento, único modo de permanecer 35 años para ganar fuerza propia y negociar él de igual a igual con el poder de turno. Con la renuncia ahora de Segura a su postulación, la AFA rompe la línea de lo que parecía ser el grondonismo. Y, si pierde peso Tinelli, caería la línea más cercana al negocio del espectáculo y la TV. Angelici, en cambio, marcaría la vieja moda del presidente cercano al poder de turno. Fracasó Angelici en su primer intento de imponer un “neutral” como Armando Pérez(presidente de Belgrano). Y hasta fracasó su propuesta de votar a mano alzada en la polémica elección de Ezeiza que terminó en un imposible 38-38. Angelici no es un interventor militar. No es amigo de Evita, pariente de algún radical ni dirigente sindical. Es hombre de Macri.

Angelici, fortalecido además por su reelección como presidente de un Boca campeón, debería ahora, según dice Segura, “ponerse la camiseta (de la AFA) y jugar”. Lo que se dice jugar está jugando desde que volvió a la AFA. Jugó para Segura, pero sin romper puentes jamás con el sector de Tinelli. En rigor, jugó para Macri. De su renuncia a la vicepresidencia ahora es secretario general. ¿No será ese su puesto de poder real más que el de una eventual presidencia? Juegan dos factores: 1) Angelici sabe la vieja ley que indica que el presidente de la AFA no debería ser presidente de Boca o de River, por una cuestión de equilibrios internos y 2) Angelici prefiere jugar en las sombras. Su negocio es el juego (bingo) y su poder, denunciado semanas atrás por una propia aliada política de Macri, Elisa Carrió, está en el mundo de las operaciones judiciales. Hay que leer algunos últimos artículos de Carlos Pagni en “La Nación” para comprender el peso de ese poder. Es el poder que dan los nuevos tiempos políticos. Los que soplan desde la Casa Rosada. Angelici podría ayudar a la AFA a aumentar a $ 2.500 millones anuales el dinero del FPT. Habrá que ver, eso sí, si Angelici juega para Macri o para la AFA.

Cuentan que, casi como su delegado en la AFA, Angelici ubicó ya al abogado radical Darío Richarte, ex vicerrector de la UBA y además ex SIDE, porque el mundo de espías también es cercano al presidente de Boca. En Boca, mientras Carlitos Tevez siga influyendo dentro y fuera de la cancha, y con César Martucci en los escritorios, todo vuelve a quedar bajo control. Y en la AFA tiene también como aliado influyente a Fernando Marín, el exBlanquiceleste, un nombre casi prohibido para los hinchas de Racing, no ahora por la dirigencia, que obviamente lo rehabilitó acorde a los nuevos tiempos. Curioso, el hombre que casi lideró la cruzada por un fútbol-SA, Marín, está ahora encargado del FPT estatal. Avisó que a la AFA le convenía escuchar los mensajes de la Rosada. Hubo dirigentes enojados por tanta injerencia del gobierno, pero entendieron que la cuota de enero del FPT corría riesgo de demorarse. Y en enero, sin actividad oficial, se trata de un dinero clave para la sobrevivencia de los clubes. Y para una AFA que, hay que recordarlo, tendrá por seis meses más a tres veedores que revisan las cuentas del FPT, designados por la jueza María Servini de Cubría. El acuerdo con el gobierno (viejo socio, pero de cara nueva) dejó algunos quejosos, especialmente clubes chicos y clubes del interior, que temen una avanzada de los más poderosos en el gobierno de la pelota. Más que Angelici, allí emerge como figura de equilibrio el nombre del nuevo tesorero de la AFA, Matías Lammens, tinellista, claro, pero de oído fino para escuchar injusticias, como por ejemplo la de los clubes ascendidos, caso Atlético, que pretenden un dinero más equitativo para que su vuelta a Primera sea menos traumática.

La primera reunión del 12 de enero mostrará al nuevo poder de los grandes, con Angelici secretario general en lugar de Miguel Silva (Arsenal pierde cada vez más poder, Julio Grondona está cada vez más lejos), Rodolfo D’Onofrio viceprimero por River, Claudio“Chiqui” Tapia (en representación de Hugo Moyano, Independiente) como vicesegundo, Tinelli vicetercero y Lammens (San Lorenzo) tesorero con Víctor Blanco (Racing) protesorero. Se sumarán un representante del ascenso y otro del interior.

Será la nueva “mesa chica” en “la nueva AFA de los clubes grandes”. ¿Se traducirá esta nueva repartija de poder en la repartija del dinero que reciben los clubes de parte del FPT? Hay clubes chicos que exigen aún una repartija más igualitaria. Pero el fútbol argentino, hay que decirlo -y Grondona influyó para que eso fuera así-, reparte el dinero de modo mucho más equitativo que en otros países. ¿Podrá mantener esa tradición si los grandes tienen ahora más poder y no se les opone ya la figura todopoderosa que significaba Grondona, un “conservador socialista”, como me lo definió un dirigente días atrás?

Grondona construyó su poder sentado horas y horas en el trono, recibiendo a Boca y a River cuando los necesitó, pero también al club de la D que no tenía dinero para pagar la luz y a la pequeña entidad del interior a la que un representante le había robado un jugador para venderlo a Europa. Ese es también el estilo Segura, no el de Tinelli, que tiene ocupaciones múltiples, al punto que ni siquiera iba a las reuniones de comisión directiva de San Lorenzo. 

Angelici y D’Onofrio también son dirigentes poderosos en otros rubros. Ni qué hablar Hugo Moyano. “Si los muchachos me lo piden -ironizó el camionero- de las dos a las cuatro tengo tiempo”. Las elecciones del 29 de junio, se sabe, coincidirán con el trigésimo aniversario de la conquista del Mundial de México 86. Ese que Diego Maradona edificó con dos goles históricos. Porque todos recordamos el “ta-ta-tá” y el “barrilete cósmico” de “la gambeta de Dios”. Pero también nos acordamos del otro gol, el de “La Mano de Dios”.

Fuente: La Gaceta - Tucumàn

Domingo 3 de enero de 2016

http://www.lagaceta.com.ar/nota/666750/opinion/danielel-poderoso.html

 
 
Tucumán: Que el éxito de Amargós no engañe - en Tucumán el deporte no se toma en serio

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Por Guillermo Monti

21122015Guillermo Monti

Miguel Amargós es una excepción, una anomalía del sistema. Un talento captado y formado por un grupo de gente que trabaja a pulmón hace una punta de años -la Federación Tucumana de Karate-, por lo general sacando agua de las piedras. El deporte amateur es una flor exótica en estas tierras, alguna vez consideradas un jardín. El oro panamericano obtenido en Toronto hizo de Amargós el deportista más destacado de la provincia en el año que finaliza. El miércoles fue premiado en la gala de LA GACETA. El karate, su disciplina, no es olímpico. Tal vez consiga ese rango en los Juegos de 2020. Amargós tendrá 29 años, una edad óptima para surcar los tatamis. Esta es, se entiende, una estricta expresión de deseos.

Del karate, como del grueso de los deportes, sólo se habla en las contadas ocasiones en que la televisión y el resto de los medios le roban tiempo y espacio al fútbol. Algunos (Los Pumas, Las Leonas, algún boxeador exitoso, el automovilismo, los herederos de Ginóbili & Scola) hacen un poco de fuerza. A veces, no vaya a creerse. El resto está invisibilizado. Eso sí: cuando se cuentan las medallas panamericanas y/u olímpicas no faltan los infundamentados críticos de ocasión. Después pasan a otra cosa.

Lo que hace Amargós es deporte de alto rendimiento. Vive en un mundo de exigencias difícilmente comprensible para el común de los mortales. ¿Y a qué va eso de su carácter excepcional? A que es toda una hazaña contar con un atleta de elite si la sociedad no contempla a la actividad física como un componente básico de su calidad de vida. Ahí estamos en serios problemas y se nota en la salud de la población.

Apenas uno de cada 10 chicos practica deportes sistemáticamente en la Argentina. No hablamos de las obligatorias clases de Educación Física, espacio que invita a una reformulación total porque, por estos tiempos, no mueve la aguja en la formación integral de nuestros niños. Son profes entusiastas versus currículas anacrónicas, en un ámbito -la escuela- ideal para generar en los chicos el enamoramiento por el juego y por el cuidado de su cuerpo.

En Tucumán, esa estadística se contrae porque los clubes son tierra arrasada. La Ley del Deporte que el kirchnerismo aprobó antes de que el gong marcara el fin de su gestión aborda la necesidad de recuperar las asociaciones civiles sin fines de lucro. Es una de las aristas más valiosas de la norma, cuya aplicación es incierta. Nació mal parida, teniendo en cuenta que a la propuesta de financiarla con un impuesto a las bebidas gaseosas la diluyó el lobby empresarial. Cargó además con la peor de las estigmatizaciones: la propulsó un camporista, el diputado santacruceño Mauricio Gómez Bull. Es una cuestión compleja: la ley por un lado y los planes del flamante secretario de Deportes, Carlos MacAllister, por el otro.

Del club, mientras tanto, pocos se acuerdan. A su formidable condición de aglutinador social se la ignora. A un lugar amigable, acogedor, limpio, con agua caliente, dotado de los elementos imprescindibles para ejercitar el cuerpo y la mente, es un placer concurrir. Y, en especial, si facilita la planificación y el desarrollo de proyectos de vida, que es lo que tanta falta les hace a nuestros ni ni (ni estudian ni trabajan) y a los jóvenes y no tan jóvenes prisioneros del alcohol y de las drogas.

Para todo eso sirve el deporte, furgón de cola de las administraciones provinciales desde hace una pila de décadas. Huérfano de dirigentes calificados. Cooptado por políticos, sindicalistas, personajes turbios y mafiosos que vienen utilizándolo como vehículo de legitimación social. Y cruzado por la violencia y la corrupción, para más datos. Violencia de barrabravas en los estadios y de barrabravas disfrazados de padres que provocan vergüenza en cualquier actividad infantil. Corrupción de quienes vaciaron y vacían a esos clubes que deberían ser modelos.

¿Hace falta un gran estadio de fútbol, moderno y funcional? Sí, permitirá cambiar el perfil de los espectáculos y fomentar el turismo. ¿Hace falta un polideportivo multiuso al estilo del Delmi salteño o el Orfeo cordobés? Por supuesto. Son inversiones multimillonarias demasiado postergadas. Duelen y cuestan, pero a la larga suman y se disfrutan. ¿Debe ser esa la prioridad? Aquí hay terreno para discutir. ¿Y si primero ponemos en pie la infraestructura básica -clubes, complejos, gimnasios- para contar con una sociedad movilizada y consciente de que la actividad física es el más eficaz de los remedios para los achaques del esqueleto y del espíritu?

Deporte, salud y educación lucen tan relacionados que -felizmente- suelen borrarse los límites. El Ministerio de Desarrollo Social instrumentó días atrás una valiosa iniciativa: sentó a la mesa a todos los que trabajan en el tema adicciones bajo el paraguas del Estado. Es insólito ese histórico funcionamiento de compartimentos estancos. No es fácil romper esquemas anquilosados que son, a la vez, zonas de confort. Mucho más en la administración pública.

El deporte debe jugar fuerte en ese partido que la sociedad va perdiendo por goleada. ¿Qué mejor que un Amargós enseñando karate en el club de barrio? Allí donde se aprende sobre compañerismo y se tejen lazos de pertenencia. Después, de esos caldos de cultivo los deportistas de alto rendimiento fluyen con absoluta naturalidad.

Fuente: la Gaceta

18 diciembre de 2015

http://www.lagaceta.com.ar/nota/665205/opinion/que-exito-amargos-no-engane-tucuman-deporte-no-se-toma-serio.html

 

 

 

 

 

 

 
 
Uno más uno no siempre es dos -- Por Ezequiel Fernández Moores

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Un conocido dicho futbolero es que, si hablamos de la pelota, uno más uno no siempre es dos. Que el fútbol es una enorme caja de resonancia para otros asuntos laterales que, además, suelen ser más importantes que la pelota. Lo que se pierde por un lado, se gana por otro. Un ejemplo claro, para estar a tono con los nuevos tiempos, puede ofrecerlo Mauricio Macri, que asumirá el jueves como nuevo presidente de la Argentina.

Gastó muchísimo dinero apenas asumió en Boca. El equipo, Carlos Bianchi mediante, terminó ganando todo y la apuesta, arriesgada, se reveló en un éxito. Macri, como lo pronosticaron analistas políticos 20 años atrás, cuando iniciaba su gestión en Boca, terminó liderando un proyecto político que hoy es poder nacional. Uno más uno no era dos. Terminó siendo algo mejor que eso.

También Marcelo Tinelli puede pensar que, en fútbol, uno más uno no siempre es dos. Puso dinero de su propio bolsillo para ayudar a renacer a San Lorenzo. Algunas decenas de millones. Sin intereses. Sin plazos. Bien diferente de alguna primera etapa de años anteriores, cuando, más enfocado en el negocio clásico, llevó jugadores al club en una gestión anterior. Bien diferente también de cuando compró al Badajoz en España, al que también abandonó porque no se dieron los resultados.

En su nueva etapa ya en la conducción oficial de San Lorenzo arriesgó sin importarle que uno más uno jamás diera dos. Acaso porque ya no pensaba sólo en su querido San Lorenzo, sino en algo mayor: en la AFA. Bien, la Asociación de Fútbol Argentino demostró que la ley del uno más uno que no es dos puede trasladarse a otros ámbitos.

La AFA pasó 35 años sin elecciones verdaderas. Sin debates públicos. Se intuía que no sería fácil el cambio. Igual, nadie, ni siquiera los guionistas que provocan las polémicas más ridículas de Show Match habrían podido imaginar lo del jueves pasado en Ezeiza. Ya no que uno más uno no diera dos. Sino que 38 más 38 pudiera dar 75.

Consumado el bochorno, las partes anuncian que se reunirán mañana para definir los términos de lo que podríamos llamar “el balotaje de la AFA”. Parece extinguida la batalla legal que se anunció el viernes sobre si en la próxima votación deben participar o no los mismos 75 miembros del jueves por la noche.

Estarán los mismos, aseguró el sector oficialista de Luis Segura. Eduardo Spinosa (Banfield), tesorero de AFA, pero “tinellista”, decía lo contrario, sabiendo que los resultados de las elecciones de hoy en Boca y en los próximos días en Colón, Lanús y en Argentinos podían significarle algunos nuevos votos. Lo de Argentinos, las elecciones son el 19, suena insólito, porque Segura no tiene allí lista propia y la nueva conducción podría votar a Tinelli.

En Boca, en cambio, Daniel Angelici asoma candidato gracias ya no a Bianchi, sino a Carlos Tevez. No importa, como dice la oposición, que sea mentira que Tevez no costó un peso a Boca. Ahí están, entre otros, ofrecidos a cambio a Juventus a bajo precio de mercado los pases futuros de los dos mejores productos que sacó el club: Andrés Cubas y Rodrigo Bentancur. Uno más uno, otra vez, no vuelve a ser dos.

Angelici, eso sí, dejó pagando a varios que ponían en duda su voto pro-Segura. Lo hizo el jueves, cuando, para superar el bochorno, propuso que se votara a mano alzada. Los “tinellistas” se opusieron. Argumentaron que, tal era la tensión dentro de Ezeiza y eran tantas las caras extrañas en el lugar, que votar a mano alzada podía ser casi una invitación al suicidio. Tinelli, que antes de las elecciones tenía todo acordado con su amigo Daniel Scioli, acomodó los tantos tras el triunfo de Macri y se presentó como una continuidad en la nueva línea del “cambio”.

Macri lo recibió pero no lo apoyó públicamente. Enfrente está no sólo Angelici, sino también Hugo Moyano. “Nada tiene que ver Macri” en el voto de Boca, aseguró Angelici. El tuit del viernes de Tinelli pareció reforzar la idea de que, al menos en la AFA, Macri no apoya la línea de que Tinelli forma parte de su cambio. Tinelli tuiteó: “Mmmmm”.

No fue lo único. Más animados fueron los tuits a Moyano, diciéndole que también él puede ir a almorzar con Mirtha Legrand, a bordo de su camión. Públicamente se habla de “error” y “fatalidad”, pero una línea del “tinellismo” dice que el voto doble del jueves es un viejo truco de elecciones sindicales. Sugieren autoría de Moyano en el caso de los tres votos dobles (dos seguros a favor de Segura) y en el tercero no detectado que provocó el bochorno, acompañado además del video en el que Miguel Silva (secretario general de la AFA, línea Segura) le avisa al oído a Segura algo sobre “dos votos”.

El que contaba, se atajan los de Segura, era un “tinellista”, Pascual Caiella (Estudiantes). El sector fiscalista, los representantes de la Inspección General de Justicia, quedaron en ridículo aún mayor con el video de la mujer que asoma su cabeza y pregunta: “¿Y ahora qué hacemos?”.

Allí estaba Tinelli, nuevamente liderando rating, pero sólo que, esta vez, el libreto no era suyo. Por eso, apenas balbuceó adhiriendo a la posible idea del consenso que tiró rápido Segura en la conferencia de prensa conjunta tras el bochorno. “Quedé shockeado, no me salían las palabras”, admitió el viernes por la noche en su programa de TV. Ahí volvía a ser local. Pero seguía shockeado. Su discurso no tenía el mismo poder del Tinelli rey de la TV. Acostumbrado al éxito, a que todos deben ir a su programa, fue esta vez él quien tuvo que jugar de visitante. Y, lo que anunciaba como un fácil triunfo, con trampas o no, terminó en un empate dramático. Una derrota si se lee en los códigos del mundo “tinellista”.

 

Fuente: La Gaceta

6 diciembre de 2015

http://lgdeportiva.lagaceta.com.ar/nota/663794/deportes/uno-mas-uno-no-siempre-dos.html

 

 

 

 

 

 

 
 

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