Opinión
Un club no es una guardería social -- Por Egidio Luis Jacobi

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20160718Jacobi

Los mortales pagamos por todo: seguros de salud, previsión social, entretenimiento, por si chocamos el automóvil, por la educación de nuestros chicos, para la asistencia espiritual, y hasta aseguramos nuestro sepelio, pero curiosamente muchos creen que los clubes son hadas madrinas que deben hacer de sus hijos buenos deportistas y ciudadanos, a costa del sacrificio de otros.

Los seguidores del fútbol del interior del país no hemos comprendido totalmente la importancia de una institución social y deportiva. En las grandes ciudades es un privilegio y una oportunidad muy cara enviar a los hijos a un club que los contenga, les enseñe, les permita desarrollarse en su deporte preferido. En el interior provinciano muchas veces da la impresión de que muchos, no todos,suponen que el club es una especie de guardería que tiene la obligación de sacarles a los chicos de la casa y cuidárselos durante algunas horas por día. Y cuando tienen que aportar trabajo o dinero, no lo entienden. Muchos ni siquiera van al club para alentar a sus hijos en la práctica deportiva o en una competencia, donde para un chico no hay nada más estimulante que sus padres lo estén mirando y se muestren interesados en su juego.

Es para analizar. Pagamos preventivamente para el cuidado de nuestra salud (obras sociales), de nuestra vejez (aportes previsionales), para nuestro alimento espiritual (cuando colaboramos con la iglesia), para nuestro entretenimiento (mensualmente el cable), para la educación (la cuota en el colegio), por si chocamos el automóvil (seguros), para mantenernos informados (diarios y periódicos), y muchas cosas más. Podría decirse que hasta pagamos por nuestra muerte porque en la mayoría de las ciudades están los servicios sociales a los que se abonan cuotas para asegurar un futuro servicio fúnebre a la hora de partir de esta tierra. En cambio los clubes, que con altos costos de mantenimiento ofrecen espacios y oportunidades para que nosotros y nuestros hijos y nietos se desarrollen sanos y bien entretenidos… ¿No merecen que se les pague una cuota mensual o unas horas de trabajo un fin de semana? ¿Acaso el club y el Estado tienen la obligación de darnos todo gratis mientras hacemos “la plancha” en casa?

20160718para el Club

Miles de chicos practican deportes en las canchas de los clubes de pueblos chicos, pero eso no se traduce en más socios o más colaboradores a la hora de recaudar fondos. Es triste ver que muchos padres están ausentes mientras trabajan personas que ni siquiera tienen a sus hijos usufructuando el club. Lo hacen solo por amor a la institución, a la camiseta. Otros podrían hacerlo por amor a sus hijos.

El amateurismo es caro. Se haría extenso hablar de lo que cuesta mantener un club, un campeonato, un partido amistoso que requiere traslado, la vestimenta, además de los riesgos que asumen sus directivos porque alguien se puede accidentar y los padres probablemente estarán atentos a demandarlos.

Duele escuchar cuando alguien critica a los directivos porque las instalaciones del club están deterioradas, sus baños en mal estado, etcétera, como si no costara dinero repararlos, y como si los seres humanos no tuviéramos ese lado salvaje que nos lleva a no cuidar, romper, escribir o rayar sobre lo limpio.

La sociedad toda, pero también las empresas tienen una responsabilidad social;no pueden quedarse en la queja de que los jóvenes se vuelven peligrosos y mal entretenidos, tiene que colaborar para que los conviertan en grandes hombres y mujeres a través del deporte y la sana convivencia.

Fuente: Paralelo 32

http://www.paralelo32.com.ar/secciones/notas.php?id=25262


OPINIÒN

El club, legado y modelo

 

 

 

Por Verónica Moreira* y Rodrigo Daskal**

 

Dos puntas de un mismo hilo histórico, aunque también distinto, las que vemos en dos temas de hoy en el tapete: el alza de las tarifas de servicios y sus estragos en los clubes de barrio por un lado, y la posibilidad (esbozada por el presidente de la Nación) de que los clubes puedan transformarse de sociedades civiles sin ánimo de lucro en sociedades anónimas deportivas, por el otro. ¿Qué separa, en apariencia, a ambas cuestiones? El caso de los clubes de barrio muestra, en su afección a actividades deportivas y culturales, un golpe a espacios habitualmente considerados de participación social, comunitaria y vecinal, con énfasis en niños y adolescentes que encuentran en ellos contención mediante el deporte. El segundo punto, en cambio, parecería en principio destinado a los clubes con fútbol profesional, originado en la crisis institucional del mundo del fútbol y las dificultades económico-financieras de la mayoría de esas instituciones. Sin embargo, hay un hilo que las une, aunque se muestre oculto y muchas veces naturalizado en el sentido común: es el modelo de club “argentino” basado en su carácter intrínseco de capital social y red cívica, plasmado en un tipo legal de asociación civil no lucrativa.

Nuestros clubes, los que hicieron posible tanto el desarrollo del espectáculo futbolístico con sus especificidades, como su dimensión multifacética con sus actividades deportivas, sociales, culturales y políticas; con continuidades, rupturas, conflictos y debates en tanto modelo de organización social y deportivo, se han sostenido a lo largo del tiempo, han modificado paradigmas respecto de su propio status institucional y de las formas de la (y su) acción política, se han vinculados a la esfera estatal y reaccionado a las tensiones de la propia realidad social y política. Hijos del modelo del deporte inglés, la sociabilidad cultural francesa y la resignificación criolla, este formato privado en manos de sus socios exclamó históricamente su rol de constructor institucional del deporte y subsidiario del Estado: en sus instituciones se cobijaron los argentinos y creció el deporte en el país, así como el fútbol profesional y con él, el espectáculo comercial. ¿Qué es, entonces, lo que estaría en juego de modificarse legalmente este status legal producto de la crisis en el fútbol profesional? Por un lado, los clubes con fútbol podrían mutar en meras sociedades anónimas comerciales desterrando su carácter comunitario y social y el bien público que implica su cultura de club para los que le dan vida; sus bienes patrimoniales y simbólicos, usufructuados como botín de guerra. De la misma forma, estarían en (mayor) peligro los clubes de barrio, acosados por el alza de costos pero también por la competencia privada comercial y la garra del negocio inmobiliario. Es que si detrás del fútbol y de algunos otros pocos deportes está el negocio, más detrás aún del negocio está el club como soporte institucional, y con él la tertulia del bar y la sociabilidad del asado, la complicidad del deporte compartido así como la salud y la educación.

Las contradicciones y conflictos que generan los clubes con fútbol en su crecimiento proceden de la hiperprofesionalización de dicho deporte a cargo de dirigentes amateurs y de la existencia de actividades que no dan ganancia económica. Fueron dos dimensiones que coexistieron y coexisten en estas instituciones, incluso en ciertos clubes que disponen en los últimos años de mínimos recursos para el amateurismo y la recreación de su comunidad bajo el principio de la racionalidad económica. ¿Cómo cambiar la identidad de los clubes de fútbol basada en la idea de que los dueños de las instituciones son los socios, y que en tanto socios/ hinchas en los estadios, los creen y sienten como su segundo hogar? El crecimiento y el desarrollo de las prácticas deportivas y recreativas se traducen en el día a día en experiencias de socialización, de relaciones cara a cara en un mundo actual que sobreestima el individualismo y los bienes materiales. Ello, como hemos dicho, a la vez que conservan y estimulan espacios de reunión y debate: una vida asociativa donde se ejercen virtudes democráticas y prácticas de participación y representación.

Salir de sus respectivos laberintos, tanto a clubes de barrio como a los “de fútbol” en sus diferentes tipologías, debería implicar entre otras cosas la capacitación y honestidad dirigencial y el compromiso de los socios. Pero estos cambios necesarios, tan epocales como frutos del conflicto en la arena política, pueden volverse derrota si lo que se afecta –modificando la ley de asociaciones civiles y el estatuto de AFA, centros de poder políticos diferentes pero entrelazados– es el corazón mismo de los clubes en sus principios y basamento de origen, aquello que iguala a un gran club de fútbol con otro humilde de barrio o pueblo: su carácter de bien social y patrimonio cultural.

* Antropóloga.

** Sociólogo.

Fuente: Página 12

14 julio de 2016

http://m.pagina12.com.ar/diario/deportes/8-304176-2016-07-14.html

 

 

 

 

 

 

 

 
Fútbol ¿alguien me puede explicar?

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Reproducimos una nota de Horacio Micucci publicada en la Agencia de Noticias y Contenidos del Instituto de Estudios Nacionales.

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 ¿Alguien me puede explicar por qué el Clarín de hoy (27/6) titula: “Peor imposible... tercera derrota en una final en dos años”?

¿Y por qué no titula: “El fútbol argentino demostró una vez más su permanencia en los primeros puestos a pesar de los dirigentes mafiosos, con vinculaciones narcos y de múltiples negocios ilegales, barrabravas cuasi paramilitares para todo servicio y asociados a grupos político-económicos dominantes y toda clase de “irregularidades”, negociados, blanqueo de dinero mal habido y la consecuente carencia (desde el estado) de planes para un deporte que sea derecho inalienable de todos, en particular de los niños? (Recordar que los planes de deporte del peronismo, de la primera etapa de Perón, permitieron que, además, se hicieran controles sanitarios preventivos a los niños).

¿Y por qué renuncian los mejores jugadores del mundo y no renuncian los dirigentes (oficialistas y opositores de Grondona) que hicieron un fabuloso negocio (para ellos y el gobierno de turno) con el Fútbol para todos y el fútbol en general? ¿Me dirán que los jugadores no sienten la Patria y hasta no cantan el himno? Cierto, pero es lo que les enseñan desde arriba del Estado: El nuevo presidente Macri no usó la palabra Independencia en su discurso del 20 de Junio, a días del bicentenario de la Declaración de la Independencia de toda dominación extranjera. ¿Será porque se promueve la creencia de que Belgrano creó la bandera para festejar nuestra integración al mundo como subordinados y no como símbolo de independencia?

¿Y por qué esa vergüenza del fútbol y el deporte mafioso (¡Aníbal es dirigente del hockey!) continúa con este gobierno, cuyo presidente Macri habla, de igual a igual, con el presidente (¿mafioso?) de la FIFA? Ocupa en eso su tiempo, en lugar de ocuparse de los bajos salarios y jubilaciones, de tomar medidas contra la desocupación y por la pobreza cero, de la real inexistencia de un sistema de salud y educación para todos, de techo para todos y tierra para el que la trabaja.

Una cosa es ganarle a los yanquis (o a los ingleses, o a los rusos o a los chinos), y acepto allí el orgullo de un país oprimido al vencer, en algo, a sus opresores. Y otra es ir a Brasil con una imbécil “cancioncita” que dice “Brasil decime que se siente tener en casa a tu papá...” que fue promovida por esos delincuentes que dominan el fútbol y la dependencia argentina, herederos de aquel ministro de la dictadura, Harguindeguy,que decía que éramos un país europeo. Rubios y de ojos celestes...

Esa arrogancia argentina (y porteña) es promovida por quienes siempre se opusieron a la unidad latinoamericana. Seamos humildes con los humildes y arrogantes con los poderosos que nos oprimen. Seguro que los que promovieron aquella “cancioncita” no promoverán canciones contra el colonialismo inglés en Malvinas y contra la base china en Neuquén.

¿Me dirán que en los países vecinos cantan cosas iguales? Cierto, porque las oligarquías latinoamericanas son, también, contrarias a la Unidad Latinoamericana. Y promueven esas divisiones que favorecen a los imperios que nos rapiñan. Y son antifederales, de paso. Que el unitarismo está hoy más vigente que nunca con el anterior gobierno y con éste nuevito.

Compatriotas: pongamos la indignación donde debe estar, y el patriotismo donde debe estar.

Y a los ladrones, que robaron y roban con el Estado y el Gobierno que se fue y el que llegó, para construir o engordar grupos empresarios que lucran con nuestra dependencia (desde el “robo para la corona”, las coimas del Senado, las bóvedas y bolsos hasta los Panamá Papers) pongámoslos en las cárceles...

De una vez por todas... 

Fuente: Semanario HOY

 29/06/2016

http://www.pcr.org.ar/nota/cultura-y-debates/f%C3%BAtbol-%C2%BFalguien-me-puede-explicar

 

 

 

 

 

 

 
 
Antorcha para todos: Desde una “Gran Hermano” brasileña hasta Donald Trump llevaron el símbolo

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20160704Ezequiel

Por Ezequiel Fernández Moores

Ana Paula Renault no soportó que Adelia le vaciara un vaso de cerveza sobre su cabeza. Estaban todos algo alegres, jugando al “Tren Expreso”.Renan Oliveira, futbolista del Avaí, intentó calmarla. Fue inútil. Ana Paula lo sacó con una bofetada. Ana Paula, que es periodista, había pasado por el “confesionario” unos días antes, víctima de una crisis nerviosa. Sufría herpes, estaba engordando, su cabello se arruinaba y, encima, faltaba bebida en la casa. Ana Paula, que estallaba en llantos y desahogos, había sobrevivido también a cuatro “paredones”. Pero la agresión contra Renan colmó el vaso. Renan, que nunca la soportó, la denunció porque la agresión significó incumplimiento de los reglamentos. Sus seguidores, desesperados, protestaron en las redes sociales. Pero Ana Paula fue expulsada. “No fue un ejemplo”, expresó Pedro Bial, conductor. Sucedió en marzo pasado. El 7 de junio pasado, en Fortaleza, Ana Paula fue distinguida para llevar la antorcha olímpica de los Juegos Olímpicos que comenzarán dentro de un mes en Río de Janeiro. ¿Su mérito? “BBB16”: Big Brother Brasil 2016. Gran Hermano.
“Imagino cómo deben estar los atletas brasileños. El rostro de Brasil -editorializó al día siguiente un importante diario de ese país- es incompetencia, desempleo, inseguridad, la falta de salud, analfabetismo, pobreza, desigualdad social. ¿Cómo esperar que las autoridades reconozcan a sus ídolos?”. “Los que se indignan por mi participación -replicó Ana Paula-, en lugar de criticarme ayuden a llevar el espíritu olímpico y ayudarán a construir un mundo mejor”.
Si en lugar de Brasil pusiéramos Argentina y en lugar de Ana Paula a Calu Rivero, comenzarán a entender de qué estamos hablando. De los Juegos más complicados en mucho tiempo. Crisis social, política y económica. Inseguridad. Río de Janeiro, que se declara en estado de “calamidad pública”. El Zika, que espanta golfistas. El doping, que prohibe a los atletas rusos. El fútbol, que veta a sus jugadores. Y ahora, nada menos que Usaín Bolt en duda por lesión. Y llegó Calu Rivero.


Antes de Beijing 2008

“Tal vez no debería haber aceptado. Encima, como el recorrido estaba muy adelantado, los organizadores me pidieron que no corriera. Yo caminaba y me gritaban ‘dale gordo, si no podés ni correr’”. Lo recordó el viernes pasado el periodista Gonzalo Bonadeo, en un programa que compartimos desde hace meses en una radio de Buenos Aires.
Gonzalo se rió, inclusive de él mismo; y recordó que, además de deportistas como “Gaby” Sabatini, Magdalena Aicega y Gabriel Batistuta, también participaron en Buenos Aires de ese recorrido con la antorcha, para los Juegos de Beijing 2008 el colega Juan Pablo Varsky, Soledad Pastoruti, un comerciante chino y una economista del CEMA, de esas que hoy señalan que la economía debe “ajustarse” aun más, porque todavía hacen falta medidas más duras.
Aquel recorrido de la antorcha de Beijing 2008 provocó protestas en muchas capitales. El mundo, que ya había abierto los brazos a China y a sus dineros, eligió el deporte para moralizar. Se preguntó por qué se le daban los Juegos a un país que, decían los argumentos, viola los derechos humanos. Negocios sí, deporte no. Las protestas tuvieron enorme repercusión. Temeroso, el Comité Olímpico Internacional (COI)decidió que, de allí en más, la antorcha dejara de recorrer el mundo. De Grecia, como siempre, directo a correr sólo dentro del país sede. Para evitar problemas.

Juegos al nazismo

La idea de salir desde Grecia no se debió sólo a que ese país fue la cuna histórica de los Juegos. Sino también a que la civilización griega partía de la etapa doria, un pueblo llegado desde el norte, la población más “pura” que había sobrevivido en Esparta. Un origen, el de la “pureza”, que siempre sedujo a la Alemania de Adolf Hitler. A ese régimen le dio el COI los Juegos de 1936.
Fueron sus organizadores los que crearon el recorrido de la antorcha. Carl Diem, secretario general de la organización, historiador olímpico de gran prestigio, lo creó “para hacer comprender que el deber de la juventud -escribió en sus memorias- era tomar la fuerza y el espíritu de sus antepasados para trasmitirlo a las generaciones siguientes”. La llama encendida como ideal de paz. El fuego sagrado, que para los griegos simbolizaba la parte divina del hombre, pensamiento y razón, inspirado en unos párrafos de Vidas Paralelas, de Plutarco. En manos del atleta Erich von Schilgen, la antorcha llegó en 1936 al Estadio Olímpico de Berlín, colmado por 110.000 espectadores que cantaban “Deutschland Uber Alles”, con Hitler en la tribuna. El COI jamás pidió disculpas por haberle obsequiado su fiesta al nazismo.

El fuego, un negocio

Igual que como fue sucediendo con los Juegos, la antorcha también se convirtió en un negocio. Los Juegos, boicoteados políticamente, estaban en peligro. La edición de Montreal 76 dejó un desastre económico. Moscú 80 también, pero la vieja URSS asumió todos los costos. No había postulantes para la edición siguiente. Y surgió Los Ángeles para asumir la fiesta en 1984. A cambio, convirtió a los Juegos en una inversión al 8%. Peter Ueberroth, organizador, planeó el negocio con la agencia de publicidad Burson-Marsteller. La idea: vender el recorrido con la antorcha a 3.000 dólares el kilómetro, recaudar unos 12 millones de dólares y donarle dinero a entidades benéficas vinculadas con el desarrollo del deporte juvenil. Los primeros kilómetros, eso sí, estarían a cargo de nietos de Jesse Owens y Jim Thorpe, atletas míticos.

Pero Grecia, mucho más que el COI, se negó a que el sagrado fuego olímpico fuera mercantilizado. Las partes cedieron y el recorrido mantuvo su rito, con algunas concesiones “Made in USA”. Portadores de esa antorcha polémica fueron el entonces atleta Bruce Jenner, oro en Montreal 76 y célebre en estos últimos tiempos por su cambio de sexo. También corrió con la antorcha OJ Simpson, entonces famoso jugador de football americano; caso policial años después, tras el homicidio de su pareja. Y llevaron también la antorcha Sylvester Stallone. YDonald Trump, entonces apenas un millonario. Hoy un peligro público.

En un camión de gaseosas

La antorcha, desde entonces, comercializó siempre buena parte de su recorrido. Fue llevada hasta por un camión de Coca Cola. Las marcas patrocinadoras de los Juegos impusieron nombres de ejecutivos, CEOS, políticos, ricos y famosos. Y hasta los organizadores de los Juegos ampliaron el criterio que permitía elegir a personajes influyentes de cada comunidad por la que pasara la antorcha. El mundo se hizo global. Y los nuevos personajes pasaron a representar a ese nuevo mundo. Allí estaba entonces el viernes pasado en Foz de Iguazú, en el hermoso paisaje de las cataratas, el Youtuberchileno Germán Garmendia, que tiene millones de seguidores, como se vio en la última Feria del Libro de Buenos Aires. Fue él quien le pasó la antorcha a Calu Rivero. Atletas argentinos, algunos inducidos por algún titular confuso de la prensa, saltaron indignados creyendo que el Comité Olímpico Argentino (COA) había elegido a la joven. Medios a los que jamás les importaron los Juegos hablaron de “espíritu olímpico mancillado”. Escándalo mediático. Río 2016 tuvo que salir a aclarar que Calu Rivero fue decisión suya.“Por la gran audiencia de la señorita en las redes sociales”. Lejos, bien lejos de Carrozas de Fuego.

Fuente: La Gaceta

3 de julio 2016

http://www.lagaceta.com.ar/nota/688915/opinion/antorcha-para-todos.html

 

 

 

 

 

 
 
MISIONES - José Gasc de Vinsac: A 25 años de la partida de un hombre ejemplar

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Investigación: Luis Solé Mases

 

José Gasc de Vinsac es un personaje digno de ser conocido. Las sociedades se van formateando alrededor de sus miembros notables y más populares, a quienes muchos quieren emular. El rol de las estrellas deportivas ha sido siempre saliente, y en décadas pasadas cuando esas estrellas se autoimponían ser ejemplares y consecuentes en su conducta, su presencia tenía aún mucho más peso específico y proyección en el tiempo.

Uno de ellos era Jose í, como lo conocían en Posadas, aunque en su larga carrera fue también apodado “Torito”, “Gascón” (por su apellido Vasco) o simplemente “misionero”. Caminemos un rato en reversa, por el túnel del tiempo, tratando de conocer a este personaje de sonrisa gardeliana. Esta es la comprimida historia de quien fue uno de los primeros, si no el primer, atleta profesional de Misiones. 

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En Cerro Porteño no solo ganó campeonatos, sino que fue goleador de la Liga. En 1941 Unión de Santa Fé compra su pase por 38 mil pesos ( 150 mil dólares aproximadamente) y marcha a jugar en el ascenso Argentino, con una institución que apostaba a llegar alto.

En Unión tiene dos temporadas excepcionales y San Lorenzo de Almagro lo compra por 50 mil pesos (220 mil dólares aproximadamente) y la sesión del jugador delantero Gabino Ballesteros. Una transferencia record para ese momento, para una estrella que no paraba de crecer. El jugador no percibió un centavo del trato entre instituciones. Era el año 1943 y Jose í, ahora llamado “Gascón” encuentra un lugar en la primera de San Lorenzo, cuando ocurre un hecho sorprendente. Gasc de Vinsac había desplazado del equipo al delantero titular Lángara y comenzaron los problemas. La colectividad Vasca era la principal aportante al Club de Boedo y luego de un partido generaron destrozos en la sede, exigiendo el regreso del vasco Langara a la titularidad. El conflicto creció a tal escala que esa misma semana San Lorenzo decidió dar a nuestro artillero en préstamo a Santos de Brasil o a Santiago Morning de Chile. Jose í optó por Chile, ya que ignoraba el portugués y al Domingo siguiente ya debutaba tras la cordillera. 

Pero en Chile los comienzos serían conflictivos. Al desplazar a la estrella local de la titularidad, los compañeros decidieron boicotear al Argentino recién llegado. Fue tan notorio el desprecio, que la directiva del Club multó y suspendió a dos jugadores “por no colaborar” con nuestra figura, que ahora era apodado “torito” Gasc de Vinsac. En Chile siguieron los goles, los títulos y San Lorenzo intentó repatriarlo, pero ofendido el Misionero nunca aceptó, aunque desde todo punto de vista la oferta era la mejor de América. Fueron tres años excepcionales en Chile, pero para 1946 recibe una curiosa propuesta de Cerro Porteño: regresar como jugador y a la vez como técnico del “ciclón de barrio obrero”. 

Una situación poco conocida es que el Cerro Porteño a inicios de 1945 (nota del 24 de Enero) lo designó también “encargado de los equipos de basketball del club”(sic). Esto muestra que Jose í, al igual que varios deportistas de la época en Posadas, se había desarrollado en más de una disciplina. Ese pasaje por el Básquetbol podría explicar su inusual capacidad de salto, que tantos observadores de la época comentaron sorprendidos. 

Ya su prestigio personal lo antecedía. No solo brilló como jugador, si no que obtuvo campeonatos con Cerro Porteño. Incluso se nacionalizó y jugó con la Selección Paraguaya algunos encuentros. 

Conoció en Asunción a Ana Julia Bernal, el amor de su vida, se casó y compartieron la vida por 40 años. Luego nacería su única hija Julia Esther “juli” (quien aportó mucho a esta biografía).

Pronto comenzó a organizar el regreso a su Posadas natal. En esa época los jugadores no participaban en porcentajes de sus transferencias, así que no había reunido gran cantidad de dinero, pero si lo necesario para comenzar una vida modesta entre sus familiares y amigos.

Para 1949 ya volvía a jugar en Atlético Posadas y obtenía un nuevo título local. No se había vuelto solo al pago, Eugenio Fernández, una joven promesa Paraguaya también vino desde Cerro Porteño para reforzar Atlético un año, para después ser recomendado por Jose í a Estudiantes de la Plata.

Pasadas varias temporadas colgó los botines, los que ahora si le cabían cómodos, y no como veinte años atrás cuando la aventura arrancó.

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El hombre, el ciudadano, el ejemplo

Jose í en su solitario periplo de 15 años por varios países tuvo la experiencia humana de ser un ídolo deportivo. Eso lo llevó a codearse no solo con periodistas, dirigentes y demás miembros de la colectividad, si no que pudo relacionarse con múltiples e importantes personalidades. Comprendió que la cultura era la llave maestra para corresponder a los niveles más altos de la sociedad y en consecuencia se transformó en un autodidacta de elaborada educación. Además de cuidar su rendimiento atlético adquirió como hábito la lectura y fue un atento observador de las relaciones humanas. Eso quedó luego impreso en cada reportaje, donde los cronistas se deshacían en elogios por su mesura, elocuencia y permanente rol de educador. 

Comenzó a trabajar en la Delegación Nacional de Salud Pública y su rol de coordinación le impuso lidiar con la acción social y las permanentes emergencias. La gente depositaba absolutamente la confianza en su compromiso por el prójimo. 

Pero Jose í entendía que el deporte de Posadas le había dado mucho e intentó retribuirlo. Dirigió a Clubes como Independiente, Atlético Posadas, Guaraní AF y a la Selección Posadeña, renunciando a cobrar sueldo o premio alguno. Expresamente recalcaba que era un aporte al crecimiento del deporte. En todos obtuvo éxitos deportivos memorables. Nadie en la ciudad para el momento había logrado niveles tan altos de maestría y volvía para ofrecerlos generosamente. Ese gesto agigantó su imagen pública, y nunca intentó canjear su valía por prebendas y ventajas personales. 

En el famoso año 1964 dirigió la Selección Misionera en los importantes Campeonatos Argentinos, que significaban la vidriera de los futuros profesionales del futbol. Misiones fue groseramente estafado por los árbitros, frente a Salta, cuando tan solo con un empate debió llegar a la final y desalojarlo a Córdoba de la misma. De la frustración deportiva nació el conocimiento para nuestros jugadores de cómo se vivía y se entrenaba en el profesionalismo. La mayoría de ellos (entre tantos, Federico Hoster), tuvieron una carrera en el profesionalismo. 

No se cansó de enviar jugadores a los clubes de Buenos Aires, Chile y Asunción. Con su elaborada caligrafía se dirigía ofreciendo a nuestros jóvenes, destacando sus virtudes deportivas y humanas. Su palabra tenía el peso de su reputación. Sus contemporáneos lo homenajearon y reconocieron repetidamente y los Posadeños no dejaban de congregarse a su alrededor, cada vez que la ocasión lo permitía. 

Luego de completar más de medio siglo en la canchas todos los días de la semana, primero jugando y luego dirigiendo, decidió retirarse sin ruido ni despedidas. Simplemente un día los aficionados comenzaron a preguntarse: “¿Adonde está Jose í”?. 

Un día como hoy, 16 de Junio de 1991, a los 74 años culminó su aporte a esta sociedad. Hoy hace 25 años de ese momento y como mínimo reconocimiento vuelvo a presentar su figura de maestro y pionero, a las nuevas generaciones, que de seguro muchos pocos lo escucharon nombrar.

Jose í Gasc de Vinsac, un atleta, un ciudadano ejemplar, alguien demasiado querido por el Pueblo. Un hombre que tiene mucho que ver con lo bueno que tiene nuestra Ciudad.

 

Junio 2016
 

http://misionescuatro.com/deportes/jose-gasc-vinsac-25-anos-la-partida-hombre-ejemplar/

 

 

 

El deportista José nació el 1° de Enero de 1917 y vivía en el barrio Tiro Federal. Comentan cronistas de la época, que su documento señala el año 19 como el de su nacimiento, pero al parecer era una treta común de la época el sacarse un par de años de edad y poder mantenerse en las categorías menores. Su Padre era Francisco Gasc de Vinsac y su madre Irene Enriquez. Realizó la escuela primaria en un establecimiento del barrio, que ya no existe y por su carrera deportiva no completó el secundario en Posadas, cursándolo ya adulto en Santiago de Chile, donde también obtuvo una tecnicatura en mecánica dental. Obviamente vivía, crecía y soñaba alrededor de una pelota, en la Posadas que intentaba dejar de ser una aldea. El club más cercano a su casa era Deportivo Colombo, el precursor de Guaraní Antonio Franco, y fue allí donde comenzó a deslumbrar temprano por su intensidad, valentía y puntería para el gol. A los 17 años pasó a Atlético Posadas, junto a su hermano Armando. Ese año de 1934 comenzaron a suceder las cosas velozmente. Antes de debutar en primera jugó en la Selección de Posadas de la mano de Cayetano Castelli, el inolvidable mecenas, dirigente deportivo y político, fundador del Jorge Gibson Brown y ex intendente de Posadas, entre otras tantas distinciones. Debutó en la Primera local frente al desaparecido Club Peñarol de Posadas, ganando 1 a 0. La fama de Joseí crecía. En algunos encuentros logró meter hasta siete goles, como frente a Huracán, y fue allí que por gestiones del señor Rivero Hornos llegaron a verlo desde Buenos Aires. El partido fue ante el Club 2 de Febrero de Candelaria y ocurrió un hecho curioso. El par de botines maltrataba los pies de Jose í y no podía moverse. En medio del partido decide continúar corriendo en medias y es allí donde deslumbra a su reclutador, por su agilidad, velocidad y potencia. Cuando el árbitro lo advirtió lo obligó a calzarse, pero la suerte estaba echada: el Club Estudiantes de la Plata lo reclutó, como fichaje juvenil, era finales del año 35. Se marchó a la ciudad de las diagonales, se adapto un año en la “cuarta especial” y debutó en primera frente a Ferrocarril Oeste, con un empate 1 a 1, en 1937, pero pocos meses más tarde decidieron no hacerle contrato profesional y retornó a Posadas casi resignado a continuar su vida acá. Durante 1938 jugó para Guaraní Antonio Franco, y si bien tuvo numerosas ofertas contractuales se decidió por ir a Asunción, ya que Cerro Porteño fue el mejor postor. - Vía MisionesCuatro.com

 
 
Platón, Pierre de Coubertin y el Papa Francisco -- LUIS FEDERICO SOLE MASES

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El Papa Francisco resaltó recientemente los "valores representados por el deporte", entre ellos la "lealtad y solidaridad", al recibir en el Vaticano a una delegación de la federación austriaca de esquí, previo a encabezar la tradicional audiencia general de los miércoles en Plaza San Pedro.

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Muchos siglos antes de Cristo los griegos clasificaban e identificaban los valores del Ser humano agrupándolos en las “virtudes cardinales” Justicia Prudencia Fortaleza Templanza Viviendo en y con ellas se encontraba el hombre de la polís ideal, aseguraban. Obviamente, era un ideal para una sociedad también ideal. Los griegos tenían todo tipo de lacra humana pululando en la cima del poder político y militar, aunque también tenían respuestas devenidas de lo divino o de lo humano para frenarlas. Obviamente, apenas caían en desgracia, nunca antes, como dice el reglamento no escrito que aún perdura. Según Platón, la Justicia era la piedra angular de las virtudes. Sin ella es imposible adquirir las otras, y teniéndolas a todas, sin Justicia no se las puede mantener. Justicia… ¿Cómo será su verdadero rosto? Por estas serranías pocos o nadie la ha visto. La Iglesia de Roma no colaboró demasiado cuando el embrión del deporte moderno comenzó a darse forma desde el siglo XVIII y en adelante. No obstante las palabras de Francisco, Jefe del Estado Vaticano y líder espiritual del catolicismo me mueven a pensar sobre el dueto valores y deporte. Los valores fueron pensados para la vida del hombre en sociedad. Pues están en todas y cada una de las sociedades humanas: la política, el trabajo, el arte, el deporte, donde sea o fuese que el hombre se asocie y conviva. Las virtudes tampoco tienen sentido para el ermitaño o anacoreta que vive alejado del mundo, en medio de la naturaleza y su reglas. Ahora ¿Cuál es el mensaje especial o particular que aporta el deporte, y que impulsa al Papa a destacarlo? Muy simple. En el deporte se necesita desesperadamente del adversario. Sin el adversario nada tiene sentido, ni siquiera importancia, ni trascendencia. Debemos cuidar al adversario y ceñirnos no solo a reglas, si no a principios éticos y morales para mantenerlo frente a nosotros. Sin sacar a relucir nuestras virtudes no podemos cohesionar esa sociedad que debe tener más de una parte, y donde el “adversario” es igual o más importante que yo mismo. Es esa la razón por la cual se visualiza en el “Mundo Deporte” muchas de estas virtudes expuestas ya hace tres mil años, aunque las anti-virtudes están allí presentes inundando de corrupción también esta sociedad diseñada idealmente por Pierre de Coubertin y otros pensadores previos y posteriores. En la política una facción puede suprimir, anular y disciplinar a las mayorías. No necesita de una contraparte. Aplasta a todos y mantiene el “juego político” vivo. Fascismos, populismos y otros engendros plagan de ejemplos la historia humana reciente. Imagínense un fin de semana cualquiera, cuando recibimos la visita de un equipo en nuestro club o simplemente en la canchita del barrio, y antes que entren a jugar los encerramos con llave en el vestuario así no llegan a la cancha y los vencemos por ausencia. Además de demencial sería un auto atentado: lo que queremos es jugar, probarnos, superarnos y vencer si se puede, pero de no hacerlo queremos tener una próxima oportunidad y necesitamos de este u otro adversario. Pese a todo lo malo y conocido que nos expone el deporte profesional permanentemente (dopaje, sobornos, trampas, etc.), las virtudes cardinales siguen residiendo en el alma misma del deporte moderno. Está más que claro que no son patrimonios de algunos deportes si y de otros no, aunque hay quienes pretender ser los depositarios privilegiados. Eso se llama vanidad, y está en la orilla opuesta de la virtud. Los valores humanos están en todas partes, pero es en el deporte donde brillan con más fulgor. Eso lo ve Francisco, un promotor del deporte desde siempre, y todos quienes vivimos apasionados dentro de su vorágine, desde hace décadas y mientras merodeemos por esta Tierra. “El día en que un deportista deje de pensar en primer lugar a la felicidad que su esfuerzo le procura y a la embriaguez del equilibrio entre potencia y físico que de ello nace, el día en que deje que las consideraciones sobre la vanidad o sobre el interés prevalezcan, ese día nuestros ideales morirán.” Barón Pierre de Coubertín (Recreador del Olimpismo)

Fuente: LUIS FEDERICO SOLE MASES

20 abril de 2016

https://www.facebook.com/notes/luis-federico-sole-mases/plat%C3%B3n-pierre-de-coubertin-y-el-papa-francisco/1584758371837318

 

 

 

 

 

 
 

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