Opinión
Balance de los JJOO: Dispares opiniones - QUE LOS OROS NO ENCANDILEN

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Por ERNESTO RODRIGUEZ III


Cerró la actuación argentina en losJJ.OO. de Río de Janeiro y, más allá del notable mérito de las tres medallas doradas, una mirada global a la delegación marca un estancamiento con respecto a Londres 2012 pese a la notable inversión de u$s 240 millones que tuvo el deporte de nuestro país a través del Enard y la Secretaría de Deporte. Se hace necesario evaluar si el plan de acción hasta aquí fue el correcto o si se requiere un cambio de paradigma.



20160825despedida JJ OO

Paula Pareto en la clausura; La Peque aportó uno de los tres oros en Río

Aclaración válida para poder seguir adelante en este reporte: que no se confunda nadie. Para mi corazón olímpico la delegación argentina no logró tres medallas doradas sino 216. Erizó la piel y emocionó la entrega de cada uno de los que salieron a defender al deporte nacional en los Juegos Olímpicos de Río de Janeiro cualquiera fuera la posición final. Pero un balance general de lo realizado requiere que el corazón se atenga a las razones que la razón sí entiende en un contexto previo en el que la delegación argentina contó con un apoyo económico inédito para la historia de nuestro país: los deportistas dispusieron para su preparación de u$s 225 millones (dólares) en los últimos cuatro años gracias al aporte combinado del erario público que administra la secretaría de Deporte de la Nación y los fondos que administra el Enard (creado por ley en 2009 y puesto en funciones en 2010), un 40% más de lo que se dispensó para Londres 2012. Tamaña preparación (el primer ciclo que se completó bajo la administración del Enard) hizo que Gerardo Werthein (presidente del Comité Olímpico Argentino) pronosticara una actuación con un mínimo de seis podios en Río.

Una mirada a los resultados obtenidos por la delegación argentina en Río 2016 permite establecer lo siguiente:

* Argentina cosechó en Río tres medallas doradas (Paula Pareto en 48 kg del judo, Cecilia Carranza Saroli y Santiago Lange en clase Nacra 17 del yachting y el equipo masculino de hockey). Hay que retrotraerse 68 años para encontrar tal recolección de oros: los de Londres 1948 gracias al maratonista Delfo Cabrera y los boxeadores Pascual Pérez (mosca) y Rafael Iglesias (pesado). Si se amplía la mirada podrá verse que aquel rendimiento fue superior a éste. Los tres oros de los primeros juegos de postguerra fueron acompañados por tres plateadas y un bronce en lugar de la solitaria plata lograda ahora por el tenista Juan Martín del Potro. Y el espinel de pruebas era exactamente la mitad (153 contra 306) lo que magnifica ese logro.

* El trío de oros de Argentina en Río 2016 le permitió terminar en el 27º en la tabla extraoficial que se establece a partir de la obtención de medallas doradas, una notable evolución si se considera que –bajo los mismos parámetros- se concluyó en la 43ª posición en Londres 2012. Si se amplía la mirada al total de medallas (cuatro porJJ.OO.) los números cambian y marcan una leve pérdida con respecto a lo sucedido cuatro años atrás ya que se bajó un lugar en el escalafón (del 44º escalón a 45º). Esto sin tener en cuenta que el plantel que se dispuso para Río fue del 57,7% superior en número que el de Londres y se participó en un 36,8% más de pruebas que una olimpíada atrás.

* Los cuatro deportes que subir a los podios ya tenían experiencia previa, lo que señala una continuidad de trabajo ya sea por estructura federativa o el talento personal. El yachting es el deporte que más medallas aportó en los últimos 20 años (ocho) y lleva seisJJ.OO. al hilo aportando alguna presea. Lo del hockey es similar ya que la de Los Leones es la quinta medalla en Juegos consecutivos, aunque en los cuatro primeros fue gracias a las mujeres. Y tanto Paula Pareto (bronce en Pekín 2008) y Juan Martín del Potro (bronce en Londres 2012) conocían el peso de una en el cuello.

* Ampliando la mirada más allá de los podios, hubo una leve alza en la cantidad de diplomas (premios a los que culminan entre el cuarto y el octavo lugar) con respecto a Londres: 11 contra la decena que se consiguió en la capital inglesa, aunque lejos de los 15 que se lograron en Helsinki 1952 cuando se recompensaba hasta el sexto lugar.

* Teniendo en cuenta los parámetros antes citados, una buena forma de mensurar la actuación en Río con respecto a pasados Juegos sería otorgarle a las posiciones premiadas (podios y diplomas) puntos como en las competencias automovilísticas, dándole ocho unidades al primer lugar y cifras descendentes hasta recompensar con uno al octavo. Así las cosas, en Río 2016 se sumaron 58 puntos, idéntica cantidad que en Londres 2012; la suma marca 48 en Pekín 2008 y 61 en Atenas (seis podios –dos oros- y siete diplomas). El mejor rinde histórico, según este sistema, son los 103 puntos en Londres 1948 aun cuando no se consideraban como diplomados a los ubicados en séptimo y octavo lugar.

* Si se compara mano a mano la actuación de los deportistas que asistieron tanto a Río 2016 como a Londres 2012, hubo 29 competencias coincidentes. En diez de ellas (34,5%) se mejoró la ubicación, en siete (24,1%) se mantuvo y en 12 (41,4%) se empeoró la posición en estos cuatro años. En otras 14 se había participado con otros protagonistas y el recambio tampoco marcó progresos significativos: en seis (42,9%) hubo progresos, en un par (14,2%) no hubo modificaciones y en seis (42,9%) se retrocedió.

* Si extendemos la mirada a toda la delegación que asistió a Río 2016, se debe considerar que se tomó parte de 93 competencias. En la previa se preclasificó a los representantes de acuerdo con el ranking mundial o marca de ingreso en sus respectivas pruebas. En un total de 22 competencias (23,6%) se mejoró el nivel previo; en 45 (48,4%) se mantuvo ese standard inicial y en 26 (28%) hubo retroceso.

* Para entender la real ubicación de nuestros deportistas con respecto al resto de naciones, es bueno establecer el siguiente esquema y dividir en cuatro cuartos a los grupos de participantes de cada prueba deportiva. Así las cosas, los representantes argentinos sólo ocuparon el primer segmento en 11 (11,8%) competencias, a la vez que estuvieron en la segunda mitad del pelotón en 60 (64,6%). Estas cifras comparativas no muestran una evolución sino un leve retroceso con respecto a Londres 2012 en tanto sobre 68 competencias hubo 12 (17,6%) en el primer cuarto de la clasificación y 40 (58,9%) en la segunda mitad.

* Los datos estadísticos recordarán que gracias a la entrada de Isidoro Ibarra y Lucas Massó (reservas de hockey) y de Nicolás Bruzzone (opción para Los Pumas 7s), la delegación total en Río de Janeiro marcó un nuevo récord de participación con 216 deportistas, superando por tres a los 213 que compitieron en Londres 1948. El promedio de edad de la delegación fue de 27,4 años, un leve descenso con respecto a los 27,6 años que tenía de coeficiente el equipo en Londres 2012. La participación femenina ha crecido levemente en los últimos cuatro años con respecto a Londres ya que hubo 74 deportistas (34,3%), un 4,3% más que en la capital inglesa aunque lejos del 42% que viajó a China. Los deportistas nacionales en Río de Janeiro han crecido levemente en cuanto a su proyección futura con respecto al últimoJJ.OO.: hubo 44 Sub 23 (20,4% de la delegación) contra 25 (18,2%) en Londres 2012, aunque sin alcanzar los 38 de Beijing 2008 (27,7%). Este equipo subió levemente su experiencia: 72 de los participantes (33,3%) ya tenían una participación olímpica previa, un número superior al 27,7% en Londres 2012 y 31,1% en Pekín. De los que se reiteraron, el 30,5% (22) han ido a más de unJJ.OO. La polarización siguió siendo extrema. Si hace cuatro años Capital Federal y GBA concentraban el 49,6% de la delegación, ahora los números bajaron levemente ya que hubo 61 nativos de GBA y 38 de CABA, sumando el 45,9% del total. El tercer gran proveedor fue Santa Fe con 30 (13,9%) seguido por la provincia de Buenos Aires con 27 (12,5%), Córdoba con 16 (7,5%), Entre Ríos con 9 (4,2%), Tucumán con 5 (2,3%), Mendoza, San Juan y Santiago del Estero con 4 (1,9%), Chaco, Chubut, Formosa, La Pampa y Salta con 2 (0,9%) y Misiones y Rio Negro con 1 (0,5%). Además hubo seis nacidos fronteras afuera, en Bélgica Brasil, España, Hungría, Suiza y Ucrania (2,8%).

Luego de expuestos estos parámetros se puede establecer que:


* No se cumplieron las expectativas oficiales en cuanto a total de medallas.
* Se consiguió la suma más alta de oros en 68 años.
* Las comparaciones de resultados entre Londres 2012 y Río 2016 no permiten establecer una evolución cualitativa pese al notable apoyo de preparación que dispusieron los deportistas.
* Los equipos nacionales siguen surgiendo de los principales focos urbanos.

Será misión de los responsables de la planificación deportiva de nuestro país evaluar si el plan de acción hasta aquí fue el correcto o si se requiere un cambio de paradigma. Queda claro que es preciso seguir contando (y aumentar si se pueden) con los recursos que hubo en la última olimpíada, pero implementando mejoras profundas en infraestructura, en el fomento de los equipos nacionales y en el desarrollo de talentos.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
‏@EPHECTO

Fuente: Olímpicos Argentinos

22 agosto de 2016

https://olimpicosargentinos.com.ar/2016/08/22/que-los-oros-no-encandilen/

(Foto Maxi Failla).

 

 

 

 

 
Balance: La mejor actuación de Argentina en 70 años pero con la mira puesta en Tokio 2020

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En los primeros Juegos Olímpicos desarrollados en el continente sudamericano el equipo argentino tuvo un saldo de tres medallas doradas y una de plata, por lo que ocupó el 27mo. puesto en el ordenamiento de la grilla.

20160822foto para Balance


La delegación argentina completó en Río de Janeiro 2016 su mejor actuación olímpica en casi 70 años, aunque el balance no puede ser positivo sólo por unos números superiores a las de otras citas sino también de cara a la proyección hacia Tokio 2020, la próxima sede.

En los primeros Juegos Olímpicos desarrollados en el continente sudamericano el equipo argentino tuvo un saldo de tres medallas doradas y una de plata, por lo que ocupó el 27mo. puesto en el ordenamiento de la grilla.

Paula Pareto en judo hasta 48 kilogramos, el binomio Santiago Lange-Cecilia Carranza Saroli en la clase Nacra 17 mixta de la vela y el equipo masculino de hockey sobre césped se convirtieron en figuras, entre los 213 exponentes que concursaron, y se subieron a lo más alto del podio.

Por su lado, el tandilense Juan Martín del Potro no pudo en la definición con el británico Andy Murray y se abrazó a la medalla de plata, mejorando su performance de Londres 2012, cuando se alzó con la presea de bronce, tras superar al serbio Novak Djokovic, actual número 1 del planeta tenis.

Además, la delegación obtuvo 11 diplomas (hasta los clasificados en octavo lugar), con lo que repitió la labor de hace cuatro años en territorio británico.

Aquellos que se situaron en puestos de vanguardia sin subirse al podio fueron la luchadora Patricia Bermúdez (hasta 49 kilos), los boxeadores Alberto Melián (56) y Yamil Peralta (91) y el seleccionado de vóleibol masculino, que ocuparon la quinta colocación.

El rugby, en su modalidad seven, resultó sexto, tras haber perdido el cotejo de cuartos de final con Gran Bretaña (0-5), mientras que Las Leonas, el coonjunto femenino de hockey sobre césped, terminaron séptimas, al perder el cruce de cuartos con Holanda (2-3), a la sazón subcampeón, al igual que la dupla de los hermanos Yago y Klaus Lange en vela (clase 49er. masculina).

Por su lado, la tiradora bonaerense Melisa Gil (skeet femenino), el golfista chaqueño Emiliano Grillo y el seleccionado de básquetbol, que oficializó las despedidas de dos de sus próceres como Emanuel Ginóbili y Andrés Nocioni, obtuvieron sendas octavas posiciones, lo mismo que Matías Albarracín en la especialidad salto individual de equitación.

Analizar fríamente los números puede llevar a engaños si no se desmenuzan variables, atenuantes y diferentes circunstancias.

Además, tal como oportunamente señaló Orlando Moccagatta, actual subsecretario de Deporte de Alto Rendimiento, una cosa es el "análisis que podemos hacer aquellos que conducimos y otro el que realizan los medios periodísticos, más urgidos en conseguir resultados más rápido".

Una forma simplista de evaluar la actuación argentina retrataría que se mejoró la producción respecto de Londres 2012 (una de oro, una de plata y dos de bronce) aunque los podios de hoy no reflejan exactamente el buen trabajo que está desarrollando el Ente Nacional de Alto Rendimiento (Enard) desde su creación en 2009.

Del Potro es un tenista profesional de la alta competencia y su innato talento, más allá de las lesiones en las muñecas, le permitieron instalarse en la definición.

Y luego, Pareto en el judo; Lange-Carranza Saroli en yachting y el representativo masculino del hockey son exponentes genuinos del enorme esfuerzo de superación, independientemente del apoyo que suelen prestar las becas que otorga la Secretaría de Deporte junto al Enard.

Es más, si se profundiza el estudio de los atletas o disciplinas con diploma, algunos corresponden a la elite del profesionalismo (basquetbol, golf, vóleibol, rugby), mientras que otros sí integran (lucha, tiro deportivo) la nómina que superaron sus propias expectativas.

El de Las Leonas es un caso aparte. Tras el retiro de su emblema y símbolo, Luciana Aymar, el equipo necesitaba 'reinventarse' y logró un resultado significativo con la conquista del Champions Trophy en junio pasado en Londres.

Sin embargo, el equipo de Gabriel Minadeo no llegó con el rodaje suficiente, a partir de las lesiones que padecieron, entre otras, Martina Cavallero, Delfina Merino y Carla Rebecchi, tres de sus principales delanteras.

La consecuencia de esa falta de rodaje más otras circunstancias derivaron en un frustrante séptimo lugar y la peor ubicación histórica del hockey femenino después de cuatro citas consecutivas en el podio: de Sydney 2000 a Londres 2012.

En los demás casos hubo equipos que decepcionaron. Así, el fútbol no pudo abstraerse a la compleja situación que involucra a AFA, a la falta de preparación y a un plantel armado de apuro. ¿Consecuencia?: Eliminación en la primera ronda.

También quedaron por debajo de lo que las previsiones estimaban atletas como Germán Lauro (lanzamiento de bala) o Jennifer Dahlgren (lanzamiento de martillo) y los nadadores Federico Grabich (100 metros) o Virginia Bardach (400 combinados).

En suma, muchos deportistas de la delegación repitieron o estuvieron muy cerca de sus propias marcas; mientras otros cumplieron su primera experiencia olímpica y no desarrollaron rendimientos para el elogio, a partir de que su plataforma de crecimiento se estima para Tokio 2020.

El comienzo del camino hacia el próximo ciclo olímpico se dará en lo inmediato y el acento se pondrá en "ampliar la pirámide", tal como lo anunció el titular del COA, Gerardo Werthein, para creer en una expansión producto de la planificación y no de los arrestos individuales.

También es menester mejorar las condiciones de infraestructura o bien construir nuevos centros deportivos por el país. O evitar situaciones de conflicto entre deportistas y sus propias Federaciones, con el remo o el taekwondo (ni siquiera tuvo representantes después de la medalla de oro de Sebastián Crismanich en Londres) como emblemas, para circunscribirse a lo estricto de la preparación y la superación.

Fuente: Télam – Por Adolfo Morales

22 agosto de 2016

http://deportes.telam.com.ar/notas/201608/159952-juegos-olimpicos-argentinos-balance-tokio-2020.html

 

 

 

 

 

 
 
Balance de los Juegos Olímpicos: Dispares opiniones A pesar de las emociones, acá no hubo crecimiento

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delpotro pareto


Juan Martín Del Potro y Paula Pareto emocionaron a todos con sus performances en Río 2016. //CEDOC

Lamayor cantidad de medallas doradas ganadas desde Londres 1948invita a creer que el deporte argentino está en el rumbo correcto. Lo que falta hacer es enorme.

Dentro de pocas semanas, en Glasgow, la Argentinajugará ante Gran Bretaña una nueva semifinal de laCopa Davis. La undécima desde 2003. Unrécordde eficacia que supera al de cualquier otro equipo en el siglo. Inclusive a los que, en ese mismo período, ganaron el trofeo.

Hace una semana,Juan Martín del Potroredondeó una semana inolvidable –increíble, sensacional, inimaginable, sorpresiva, pongan el adjetivo que quieran y en ningún caso será exagerado–, y se quedó con lamedalla plateadaen el tenis olímpico de Río. El logró lo que aquí no pudieron desde Novak Djokovic hasta Serena Williams.

¿Alguien cree realmente que, pese a la elocuencia de estos resultados, el tenis argentino atraviesa una etapa floreciente?

Muy por el contrario. Atraviesa una época muy complicada.No tuvo representación femenina en Río–consecuencia directa de no tener jugadoras en un casillero razonable de los rankings– y, entre los varones, nadie termina de afianzarse con continuidad como para que volvamos a tener alguien cerca de los treinta mejores de la clasificación. Para una nación que, hace poco más de una década, tuvo cuatro jugadores entre los diez primeros, no es ilegítimo hablar de crisis.

La referencia sirve, por un lado, para recordar queno siempre los resultados en el deporte son el reflejo de los procesos por los que esos deportes atraviesan.Por el otro, constituye una introducción ideal para poner en contexto lo que ha sucedido con nuestros deportistas en losJuegos Olímpicosque concluirán esta noche.

Con lamayor cantidad de medallas doradas ganadas desde Londres 1948, muchos de nosotros, más cercanos o más distantes a esta pasión inexplicable que nos parte la cabeza cada cuatro años, nos tentamos y, ante la consulta, respondemos con firmeza que lo que acaba de suceder es la muestra del crecimiento del deporte argentino en estos últimos años.

Sería largo, tedioso y hasta injusto analizar caso por caso a cada uno de los deportes representados aquí. Y a los que ni siquiera lograron clasificar deportistas. Pero a cuenta de explicaciones futuras, desde ya les digo que no es así. Y quecreer que se está en el rumbo correcto considerando al deporte argentino como una sola cosa es un errorque sólo puede provocar un retroceso. Y beneficiar al lote de dirigentes de distintas federaciones que se empeña en que todo salga mal. Comenzando por la AFA.

La primera dorada la ganóPaula Pareto, un fenómeno deportivo, profesional y humano al cual quitarle el mínimo mérito adjudicándoselo a factores externos es una irrespetuosidad. Medalla de bronce en Beijing, quinta en Londres, subcampeona mundial en 2014 y campeona mundial en 2015, su leyenda comenzó a escribirse mucho antes de que el deporte argentino soñara con los recursos con los que comenzó a contar a partir de la creación del Enard.

La segunda fue la primera en la historia para el yachting argentino, el segundo deporte más exitoso de nuestro país a nivel olímpico detrás del boxeo gracias a una formidable racha invicta en la que, desde 1996, siempre logró, al menos, un podio.Santiago Langees olímpico desde 1988. Ganó dos medallas con Espínola en 2004 y 2008, estuvo ausente en 2012 y se reformuló de la mano de la primera clase mixta de este deporte. Superó serios problemas de salud y demostró ser el más notable hombre de vela de nuestra historia. A su lado estuvoCecilia Carranza, una rosarina que participó en Beijing y en Londres en la clase Láser. A fines de 2012, durante la Fiesta Provincial del Deporte, en Santa Fe, me comentó sobre su tristeza porque la dirigencia de su deporte le negaba la posibilidad de dejar la clase en la que competía para intentar en Nacra. “Me dicen que si me cambio, me quitan la beca. Y no les importa cuando les digo que siento que en Láser ya llegué al techo que podría romper en la clase nueva”.

No creo que alguna gestión que intenté haya dado frutos. Es frecuente que los deportistas busquen algún atajo para llegar informalmente a gente del COA o del Enard para esquivar los escollos que con demasiada frecuencia le ponen dentro de sus propios deportes.

Finalmente, Cecilia pudo cambiar de clase. Y ganar su primera medalla olímpica. Dorada.

A tal punto los resultados estánsujetos a muchas más variables que la de los recursos económicos –mucho mayores que en el pasado pero aún insuficientes–, que Cecilia y Santiago ganaron su título en una regata final en la que fueron penalizados dos veces. “Todavía no lo creo”, confesó Lange. “Es imposible llegar sexto en una Medal Race después de dos sanciones”, dijo este fenómeno, evidentemente capaz de provocar imposibles.

La tercera fue la deLos Leones, una creación colectiva entre un cuerpo técnico fenomenal encabezado porCarlos Reteguiy un plantel de jugadores cuyo rango etario es de más de quince años. Fue un proceso que abarcó todo un ciclo olímpico que tuvo su génesis en equipos juveniles preexistentes al Enard: en la Argentina, sobre todo entre las mujeres, el hóckey cuenta con una base en colegios y en clubes que lo pone a resguardo aun de más de un desquicio producido en su estrato dirigencial desde hace varias décadas.

Ninguno de ellos ignora ni el valor de apoyo a las giras, ni lo que ayudan las becas. Sin embargo, hicieron buena parte de su preparación en la cancha del Cenard, que la administración anterior a la actual dejó en un estado tan lamentable que se debió instalar una carpeta nueva a un mes y medio de los juegos.

En algún rincón de los ciclos –por lo general, en muchos rincones– la real variable de las performances dependen, por encima de todo, de la mística de grupos de atletasque hacen las cosas a pesar de que se los exponen sistemáticamente a impedimentos absurdos. El hóckey está incluido en eso.

Pese a que muchas cosas mejoraron, lo que falta hacerse es enorme. Lejos de que estos juegos hayan expresado un crecimiento estructural de nuestro deporte,han dejado en evidencia el pecado profundo de no acompañar debidamente el talentoy la capacidad de sacrificio de nuestros muchachos.

“Nadie duda del valor de los recursos del Enard. Pero serán vanos si no se los acompaña conmejoras profundas en infraestructura y la instalación de políticasque vuelen por encima de los caprichos, las contradicciones y hasta la impudicia de algunos dirigentes.”

El Enard necesita imperiosamente un brazo político que trabaje intensamente en el control, el debate y las coincidencias con las federaciones. Jugando al respeto mutuo: el de la autonomía de las entidades y el del dinero público que las nutren.

El futuro seguirá comprometidosi no hay gimnasios suficientes donde entrenarse, pedanas donde fomentar la esgrima, pistas donde correr, cajones donde saltar, jaulas donde lanzar, piletas donde nadar y espejos de agua donde remeros y palistas se preparen sin enfermarse en el intento.

Sepan disculpar. Sepan, también, que las emociones de Río me conmovieron tanto como a ustedes.

Pero si nos quedamos en la borrachera de los triunfos, le estaremos haciendo un daño irreparable a nuestro deporte.

El auténtico sueño en el que debemos embarcarnos es en el de que las medallas, los diplomas y esas pequeñas grandes victorias que nos hacen llorar, sean la consecuencia de políticas estructurales que acompañen los esfuerzos y las capacidades individuales y colectivas, y ya no el mérito exclusivo de gente que se obstina en esquivar el “no se puede”.

Diario Perfil – Por Gonzalo Bonadeo

21 agosto de 2016

http://442.perfil.com/2016-08-21-470889-a-pesar-de-las-emociones-aca-no-hubo-crecimiento/

 

 

 

 

 

 
 
Leonardo Boff: "Los Juegos Olímpicos, metáfora de la humanidad humanizada"

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"Nos invitan a reflexionar sobre la importancia antropológica y social del juego"

“Tal vez este evento sea uno de los pocos espacios en los cuales la humanidad se encuentra consigo misma, como una única familia Río

En los Juegos "impera otra lógica, diferente de la cotidiana de nuestra cultura capitalista"

Por Leonardo Boff *

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Desde el día 5 de este mes de agosto Río de Janeiro es la sede de los Juegos Olímpicos de 2016. Se ha creado una inmensa infraestructura de arenas, estadios, nuevas avenidas y túneles que dejarán un legado inolvidable a la población carioca.

La apertura y la clausura son ocasión de grandes celebraciones, en las cuales el país que hospeda intenta mostrar lo mejor de su arte y singularidad. La apertura esta vez fue de un esplendor inigualable, a semejanza de los grandes desfiles de las escuelas de samba. Los efectos de luces y de imágenes proyectadas en pantallas enormes creaban una atmósfera de mágica y casi surrealista, provocando en muchos lágrimas de emoción.

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El momento principal fue el desfile de las delegaciones de 206 países, un número mayor que el de los países representados en la ONU, que son 193. Cada delegación desfilaba con trajes típicos de sus pueblos, destacándose por sus colores vistosos y elegantes, los trajes africanos y asiáticos.

Sabemos que en todas las relaciones sociales e internacionales subyacen intereses y maniobras de poder. Pero aquí, en los Juegos Olímpicos, si existieron, fueron prácticamente invisibles. Predominaba el espíritu deportivo y olímpico por encima de las diferencias nacionales, ideológicas y religiosas. Aquí todos estaban representados, hasta un grupo, muy aplaudido, de refugiados que hoy inundan especialmente Europa.

Tal vez este evento sea uno de los pocos espacios en los cuales la humanidad se encuentra consigo misma, como una única familia, anticipando una humanización siempre buscada pero nunca definitivamente mantenida porque todavía no hemos avanzado en la conciencia de que somos una especie, la humana, y tenemos un único destino común junto con nuestra Casa Común, la Tierra.



Este tal vez sea el mensaje simbólico más importante que un evento como este envía a todos los pueblos. Más allá de los conflictos, diferencias y problemas de todo tipo, podemos vivir anticipadamente y, por un momento, la humanidad que finalmente se humanizó y encontró su ritmo en consonancia con el ritmo del propio universo. Este es uno y complejo, hecho de redes incontables de relaciones de todos con todos, constituyendo un cosmos en cosmogénesis, gestándose continuamente a medida que se expande y se complejiza. A este ritmo no escapa tampoco la humanidad.

Los Juegos Olímpicos nos invitan a reflexionar sobre la importancia antropológica y social del juego. No pienso aquí en el juego que se volvió profesión y gran comercio internacional como el fútbol, el baloncesto y otros, que son más bien deportes que juegos. El juego, como dimensión humana, se revela mejor en los medios populares, en la calle o en la playa o en algún espacio con hierba o con arena. Este tipo de juego no tiene ninguna finalidad práctica, pero lleva en sí mismo un profundo sentido como expresión de alegría de divertirse juntos.

En los Juegos Olímpicos impera otra lógica, diferente de la cotidiana de nuestra cultura capitalista, cuyo eje articulador es la competición excluyente: el más fuerte triunfa y, en el mercado, si puede, se come a su concurrente. Aquí hay competición, pero es incluyente, pues participan todos. La competición es para el mejor, apreciando y respetando las cualidades y el virtuosismo del otro.

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La tradición cristiana desarrolló toda una reflexión sobre el significado transcendente del juego. Quiero concentrarme un poco sobre ella. Las dos Iglesias hermanas, la latina y la griega, se refieren al Deus ludens, al homo ludens e incluso a la ecclesia ludens (Dios, el hombre y la Iglesia lúdicos).

Veían la creación como un gran juego de Dios lúdico: hacia un lado lanzó las estrellas, hacia otro el sol, más abajo puso los planetas y con cariño colocó la Tierra, equidistante del Sol, para que pudiese tener vida. La creación expresa la alegría desbordante de Dios, una especie de teatro en el cual desfilan todos los seres y muestran su belleza y grandeur. Se hablaba entonces de la creación como un theatrum gloriae Dei (un teatro de la gloria de Dios).

En un bello poema dice el gran teólogo de la Iglesia ortodoxa Gregorio Nacianceno (+390): «El Logos sublime juega. Engalana con las más variadas imágenes y por puro gusto y por todos los modos, el cosmos entero». En efecto, el juguete es obra de la fantasía creadora, como lo muestran los niños: expresión de una libertad sin coacción, creando un mundo sin finalidad práctica, libre del lucro y de beneficios individuales.

«Porque Dios es vere ludens (verdaderamente lúdico) cada uno debe ser también vere ludens», aconsejaba, ya mayor, uno de los más finos teólogos del siglo XX, Hugo Rahner, hermano de otro eminente teólogo, que fue profesor mío en Alemania, Karl Rahner.

Estas consideraciones sirven para mostrar cómo puede ser sin nubarrones y sin angustia nuestra existencia aquí en la Tierra, al menos por un momento, especialmente cuando se vislumbra en la belleza de las diferentes modalidades de juegos la misteriosa presencia de un Dios lúdico. Entonces no hay que temer. Lo que nos bloquea la libertad y la creatividad es el miedo.

Lo opuesto a la fe no es tanto el ateísmo sino el miedo, especialmente el miedo a la soledad. Tener fe, más que adherirse a un conjunto de verdades, es poder decir, siguiendo a Nietzsche"sí y amén a toda la realidad". En lo profundo, la realidad no es traicionera, sino buena y bonita, alegre acogedora. Alegrarse por formar parte de ella lo expresamos en el juego, y, de forma universal, en los Juegos Olímpicos. Tal vez éste sea su sentido secreto.

* Teólogo, ex-sacerdote franciscano, filósofo, escritor, profesor y ecologista brasileño.

Fuente: Religión Digital

15 de agosto de 2016

http://www.periodistadigital.com/religion/opinion/2016/08/15/religion-iglesia-opinion-leonardo-boff-los-juegos-olimpicos-metafora-de-la-humanidad-humanizada.shtml

 

 

 

 

 

 
 
Paula Pareto y el deporte femenino argentino

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Por César Torres *


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Con su flamante medalla de oro en la categoría de hasta 48 kilogramos en los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro, la judoca Paula Pareto se convirtió en la primera campeona olímpica argentina. Esta medalla y la de bronce que obtuvo ocho años antes en la misma categoría en los Juegos Olímpicos de Pekín convirtieron a Pareto en la primera olímpica argentina en obtener dos medallas en un deporte individual. Son logros ciertamente extraordinarios. No sorprende que Pareto sea objeto de gran atención y que un periódico porteño la haya nombrado “la mujer olímpica argentina”. Cabe destacar que su actual entrenadora también es una mujer: Laura Martinel.

El prolongado excelente rendimiento de Pareto así como el de la selección femenina de hockey sobre césped, que ha obtenido cuatro medallas seguidas (dos de plata y dos de bronce) desde los Juegos Olímpicos de Sídney en 2000, debe ser loado. El mismo, así como el interés que ha generado, podría ser interpretado como un indicador de la prevalencia en el deporte nacional de la igualdad de género. Paradójicamente, el brillo de logros como los de Pareto y de la selección femenina de hockey sobre césped, sumados a la estridente cobertura mediática de los mismos, ensombrecen la cabal situación del deporte femenino argentino. Unos pocos ejemplos comparativos la ilustran.

De las setenta y un medallas olímpicas argentinas hasta el momento de escribir esta nota, las mujeres obtuvieron doce (16,9%). De las diecinueve medallas de oro, las mujeres obtuvieron una (5,2%). Si se considera el período desde el retorno a la democracia en 1983, el más fructífero para las deportistas olímpicas argentinas, las mujeres obtuvieron diez de las veintisiete medallas (37%) y una de las seis medallas de oro (16,6%). Incluso en este período, la brecha entre hombres y mujeres es notoria.

Lamentablemente esta brecha es aún más notoria en la administración y en el entrenamiento deportivo. En el ámbito nacional, sólo una de las veintiocho federaciones de los deportes incluidos en los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro es presidida por una mujer (3,5%). Su mandato es interino por renuncia del presidente anterior. La historia del Comité Olímpico Argentino (COA) no escapa a esta tendencia: de sus veinte presidentes sólo uno ha sido mujer (5%), que también ejerció de forma interina. Por otro lado, entre quienes tienen a cargo el entrenamiento de la actual delegación olímpica argentina (ciento treinta y nueve hombres y setenta y cuatro mujeres), sólo hay un puñado de entrenadoras. Mientras la amplia mayoría de las mujeres son entrenadas por hombres, sólo un hombre (el nadador Federico Grabich) es entrenado por una mujer (Mónica Gherardi).

La disparidad de género es también notoria en la participación en actividades físicas o deportivas. De acuerdo a la Segunda Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (2011), la población argentina tiene una prevalencia de inactividad física alta (54,9%) pero dicha tasa es mayor en las mujeres (58,5%) que en los hombres (50,8%). Asimismo, estudios recientes muestran que las niñas en edad escolar registran mayor propensión a la inactividad física que los niños y que esta brecha se incrementa a medida que aumenta la edad.

Este disímil panorama podría explicarse por un menor interés de las mujeres en el deporte. ¿Pero cómo explicar el origen del desinterés femenino relativo al masculino? Decididamente no debería atribuirse a razones biológicas. Todo indica que son las condiciones socio-culturales creadas por el orden hetero-patriarcal dominante las que vigorizan el desinterés femenino por el deporte: la división del trabajo hogareño; la asociación de lo femenino con la gracilidad, la maternidad y la domesticidad y lo masculino con la fortaleza, lo público y la autoridad; las dificultades para compaginar los ámbitos laborales, familiares, sociales y personales; la normalización del deporte fundamentalmente como patrimonio masculino; la cosificación de las deportistas; entre muchas otras. Estas condiciones socio-culturales se erigen como obstáculos a la práctica femenina del deporte y la desalientan.

Dado que las condiciones socio-culturales tienen una fuerte tendencia a la reproducción y que las estructuras, prácticas, lenguajes e imaginarios establecidos no se modifican espontáneamente, son necesarios esfuerzos específicos mancomunados para intentar modificarlas. En este sentido las políticas públicas son indispensables. Es lícito preguntar qué planes tiene el Ministerio de Educación y Deportes para reducir la inequidad de género en el deporte. También es lícito preguntar cómo abordan el tema las instituciones deportivas como el COA, el Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo, la Confederación Argentina de Deportes y las federaciones deportivas nacionales. Por supuesto, éstos no son los únicos actores en la dinámica deportiva, pero cumplen un papel relevante en función de su centralidad en la misma.

El cierre de los Juegos Olímpicos en curso seguramente generará una reflexión sobre el estado del deporte nacional. Será una ocasión propicia para incluir la desigualdad de género en esa reflexión. Visibilizar la cuestión es el paso inicial. Generar las políticas públicas adecuadas para reducir la inequidad de género en el deporte es el paso subsecuente. ¿No sería un honroso objetivo que, en dos o tres ciclos olímpicos, la delegación argentina incluyera hombres y mujeres en proporción al total de la población y que las medallas obtenidas reflejaran la nueva composición de la delegación? ¿No sería igualmente honroso si la mitad de las federaciones deportivas fueran lideradas por mujeres y que creciera el número de entrenadoras en función de las deportistas en la delegación? ¿No sería aún más honroso si todo lo anterior reflejara, con o sin medallas, una sociedad en la que tanto hombres como mujeres, niños y niñas gozaran efectivamente del derecho a la práctica de la educación física y el deporte como establece la denominada Carta del Deporte adoptada por la Unesco? Es decir, una sociedad en las que todos y todas, como Pareto en su brillante y esforzada carrera, tengan la oportunidad de realizarse y florecer en y a través del deporte.

* Doctor en filosofía e historia del deporte. Docente en la Universidad del estado de Nueva York (Brockport).

Fuente: Página 12

12 agosto 2016

http://www.pagina12.com.ar/diario/deportes/8-306669-2016-08-12.html

Foto: AFP

 

 

 

 

 
 

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