Opinión
Batalla cultural del deporte

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Por Jorge Becerra *

El deporte debe enfrentar hoy una nueva batalla cultural. Ha perdido, bajo las luces del espectáculo, bastante de sus valores primordiales, su capacidad de formación masiva de niños y jóvenes, su espíritu solidario, su capacidad de construcción de nuevas estructuras de la sociedad. Esta tarea no es imposible, vale entonces recordar otra batalla que libró el deporte contra costumbres firmemente aferradas en la sociedad: la de los pantalones cortos.

En el pueblo que me crié los niños siempre usábamos pantalón corto. Daba igual que hiciera calor o frío, las infantiles piernecillas siempre iban desnudas apenas cubiertas por unos calcetines eternamente caídos.  Eso que estoy hablando de frío de verdad, ese frío castellano que por la noche helaba los charcos y sembraba de carámbanos las faldas de los tejados. Daba igual, esta prenda no se relacionaba con la climatología sino con una cosa menos tangible como la madurez. El paso de pantalón corto a largo era el momento en que uno dejaba de ser niño y se convertía en hombre.

No había una fecha fija en tan trascendental cambio, para unos era la primera comunión, un tanto prematuro, pero ese día, muchas veces el primero, todos íbamos “de pantalón largo”. Para la mayoría era ese momento de aparición del primer vello en cara y sobre todo en piernas. Un día cualquiera y sin avisar, nuestra madre se fijaba en nosotros de distinta forma de la habitual, a partir de entonces y sin mediar palabra los pantalones nuevos serían ya y para siempre pantalones largos. Digo para siempre porque a nadie se le ocurría una vez conseguido el estatus de “hombre” retroceder a los infames pantalones cortos.

Esta resistencia fue fuerte el deporte soportó por mucho tiempo la incomodidad de los pantalones largos para realizar la actividad, y tal vez en los sectores menos pudientes, aferrados al orgullo de no parecer ridículos lo fue aún más.

“Hubo un tiempo en el que al tenis se jugaba con falda y pantalón largos. Días en los que los campeones no lucieron al aire sus gemelos, y en los que el decoro y las buenas maneras se impusieron por encima de la comodidad y la lógica de la práctica deportiva... En 1947, cuando Jack Kramer alzó la Copa de campeón de individuales en shorts, se armó un buen revuelo”.

Las clases pudientes empezaron a usar pantalones cortos, tenían más espalda para soportar el ridículo.

Hasta entonces el vóleibol había sido en Puerto Rico un deporte social, jugándose con pantalones largos. El "Pittsburgh YMCA" trajo a Puerto Rico el pantalón corto en el vóleibol, a la usanza del jugador de baloncesto. El primer voleibolista de Puerto Rico que usó pantalones cortos fue Facundo Bueso, que como era jugador de baloncesto, los tenía. Pero después de la serie con el "Pittsburgh YMCA", el uniforme del vóleibol cambió al uniforme de pantalón corto. Dicho sea de paso, esto motivó el retiro de unos cuantos jugadores que prefirieron retirarse a jugar con pantalones cortos, pensando que se verían ridículos vestidos así.

Hasta finales de los años 50 comienzo de los 60 (depende del lugar y las familias) era casi una ley inexorable que los niños que comenzaban a hacerse adolescentes cambiaran el pantalón corto por el largo. Esto ocurría entre los 13 a 15 años, dependiendo de las familias y del crecimiento del niño (por lo general era cuando se comenzaba a mostrar los pelos en las piernas). Era un momento (un día) importante, porque antes de esa fecha los niños casi no estaban autorizados a usar los pantalones largos (en mi familia ni aún en invierno) y después del "día D" ningún varón volvía a los cortos”

Este ejemplo, de las cosas que puede hacer el deporte, puede servirnos como aliciente para ayudar en este cambio cultural que los tiempos de hoy están exigiendo.

* Dirigente del Movimiento Social del Deporte (MSD

 
"Los tenistas son lo peor del deporte argentino"

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El doblista Lucas Arnold le pidió a Del Potro que recapacite y gane la competencia.

DURO. Arnold jugó la Davis y sabe lo importante que sería para el deporte nacional. FOTO TOMADA DE DAVISCUP.COM

BUENOS AIRES.- El experimentado doblista argentinoLucas Arnold hizo una dura crítica a los tenistas, a los que definió como "lo peor del deporte argentino", al tiempo que hizo un llamado aJuan Martín del Potropara unir fuerzas y jugar la Copa Davis, la gran asignatura pendiente del país sudamericano.

A la hora de revisar su carrera, Arnold subrayó que "la Copa Davis fue lo más lindo de todo".

"Por eso hay veces que me pongo mal con el tema de Del Potro, que se está perdiendo una oportunidad y no lo entiendo, es una picardía que no esté", declaró en una entrevista que publica hoy el diario "La Nación".

Argentina nunca pudo ganar la Copa Davis pese a haber jugado cuatro finales, las dos últimas, en 2008 y 2011, atravesadas por problemas internos en el equipo. En septiembre disputará las semifinales ante República Checa, aunque con pocas posibilidades ya que su máxima raqueta local, Del Potro, decidió este año mantenerse afuera del torneo por naciones y dedicarse en exclusiva a su carrera individual.

"Va más allá de los vínculos con los compañeros. Tampoco creo que David (Nalbandian) sea un santo. Es como la selección de fútbol: el año que viene jugamos el Mundial y si Messi está peleado con Higuaín, no importa, hay que jugar igual y ganar", señaló el tenista de 38 años.

"No se da cuenta Del Potro de lo que se está perdiendo y de lo bien que le haría. Es más, si lo veo en el US Open le pediría que reaccione. Si no es este año, que sea el que viene. Pero que no deje pasar mucho más. Yo nací con el enfrentamiento de Vilas y Clerc; no se ganó la Davis porque no estaban unidos. Y ahora lo mismo: somos el único país con tradición en el tenis que no ganó la Davis", lamentó.

"Siempre digo que del deporte argentino somos lo peor que hay. En el rugby, con las limitaciones que tienen, han hecho cosas increíbles. Las Leonas ganaron todo. El fútbol, ni hablar. No haber ganado la Copa Davis, que se juega todos los años, me da vergüenza. ¡La ganó Croacia! ¡Serbia! Hasta España con problemas. Es algo muy argentino. Unámonos y ganemos la Copa Davis", urgió Arnold, quien señaló que su participación en el Abierto de Estados Unidos podría ser su despedida del tenis profesional.

Fuente: La Gaceta

Jueves 01 de Agosto de 2013

http://www.lagaceta.com.ar/nota/554619/deportes/tenistas-son-lo-peor-deporte-argentino.html

 
 
Brasil - Jornada Mundial de la Juventud 2013

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El Papa pide a los jóvenes católicos que sean "atletas de Cristo" y "futboleros de Dios"

FRANCISCO, EL ENTRENADOR DE LOS 'ATLETAS DE CRISTO'

Por José Manuel Vidal | Río de Janeiro

Le encanta el fútbol, lo mamó de pequeño. Sabe de fútbol y disfruta comparando la vida del cristiano con la del futbolista que, para llegar al triunfo, tiene que entrenar, y duro. El símil del deporte rey "en Brasil" y en el mundo, le sirvió a Francisco para ilusionar a sus jóvenes y marcarles el camino que les convierta en 'atletas de Cristo' y 'futboleros de Dios'.

Lo tiene tan claro Francisco que así de directo se lo dijo a sus 'Papa-boys': "Jesús nos pide que juguemos en su equipo". San Pablo nos dice: «Los atletas se privan de todo, y lo hacen para obtener una corona que se marchita; nosotros, en cambio, por una corona incorruptible» ¡Jesús nos ofrece algo más grande que la Copa del Mundo! Nos ofrece la posibilidad de una vida fecunda y feliz, y también un futuro con él que no tendrá fin, la vida eterna. Pero nos pide que entrenemos para «estar en forma», para afrontar sin miedo todas las situaciones de la vida, dando testimonio de nuestra fe.

 

Pero, pide algo a cambio. Nada es gratis. Y lo que Cristo pide a cambio es entrenar en la virtud. Con tres medios: oración, sacramentos y servicio a los demás.

 

Haciendo eso, "sudando la camiseta", el joven católico puede llegar a la meta de "ser feliz" y de promover un "mundo más justo". Eso sí, siempre que, además de entrenar, "patee para adelante". Porque el Papa quiere que sus jóvenes no se queden a la zaga de la lucha por un mundo mejor.

 

Y, por eso, quiere atletas-indignados o atletas de Cristo protagonistas del cambio. De lo contrario, serán "creyentes almidonados, de fachada, a tiempo parcial". Sólo así, a la ofensiva, podrán acompañar y ser tan protagonistas o más que los jóvenes que, en Brasil y en el mundo, salen a las calles, para pedir y luchar por una vida más digna.

 

En esa lucha quiere el Papa a sus jóvenes. Siempre pacíficamente, para buscar, desde los valores del Evangelio, "respuesta cristiana a las inquietudes sociales y políticas".

 

Para conseguirlo, hay que mirar adelante, según el papa, no hacia atrás. Y hay que mojarse. "No balconeen la vida, métanse en ella, como hizo Jesús". Francisco quiere una Iglesia al ataque. Quiere jugar como el Barça.

 

La Iglesia lleva años a la defensiva, enrocada en sí misma, sintiéndose atacada, repeliendo como podía los ataques o lo que consideraba ataques. Perdía credibilidad e influencia social y su imagen padecía y se situaba entre las instituciones globales que menos confianza generaba en la gente.

Hasta ahora, la Iglesia se parapetaba detrás de sus milicias más aguerridas (los nuevos movimientos) y, protegida por ellos, se sentía segura. Pero estaba en un gueto, encerrada, autorreferencial. Sin imaginación ni ganas de salir afuera y, menos, a las periferias existenciales, donde se juega la vida de la gente y el futuro del mundo. Enclaustrada, perdía seguidores a raudales. Hinchas que se iban a otros equipos (a los evangélicos) o a la simple indiferencia.

 

Y, por si eso fuera poco, en el equipo de Dios los capitanes estaban divididos y luchaban a muerte entre sí, con todo tipo de artimañas y descalificaciones: papeles secretos, cuervos, vatileaks, mayordomos infieles... Tan mal estaba el vestuario que el entrenador, Benedicto XVI, tuvo que tirar la toalla y, al renunciar, puso a los capitanes en si sitio y propició la llegada de un sucesor en el banquillo que continuase y concluyese su labor.

Y llegó Francisco y, en cuatro meses, hizo salir a la Iglesia de su encierro y jugar al ataque. Y, al hacerlo, y hacerlo bien, se ha ganado la simpatía y el fervor de los aficionados religiosos de todo el mundo. Hasta de los de los de otras confesiones religiosas. Y los católicos ya no se avergüenzan de su equipo, ya no tienen que mirar hacia otro lado ni esconderse. Han recobrado la ilusión y miran al futuro con confianza.

 

Y hasta pueden presumir de tener un entrenador que, en poco tiempo, ha sido capaz de darle la vuelta al equipo como a un calcetín. Francisco ha logrado en la Iglesia la revolución tranquila que las demás instituciones globales (poder financiero, económico o político) no son capaces de poner en marcha ni, por lo tanto, de regenerarse. Contra la Iglesia ya no hay indignados Porque el primer indignado es su capitán, su Papa Francisco.

 

Fuente: El Mundo – España – La Gaceta -

 

28 julio de 2013

 

http://www.elmundo.es/america/2013/07/28/brasil/1375003374.html

 

http://www.elmundo.es/america/2013/07/28/brasil/1374978402.html

 

http://www.lagaceta.com.ar/video/11364/papa-le-pidio-jovenes-sean-atletas-cristo.html

 

Discurso íntegro del Papa durante la vigilia con los jóvenes

http://www.periodistadigital.com/religion/juventud/2013/07/28/vigilia-adoracion-iglesia-religion-papa-brasil-rio-jmj-papa.shtml

 
 
¿DEPORTE o NEGOCIOS SUCIOS?

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El hincha

 

El deporte es una actividad que favorece a la salud física y mental.

Pero además, también contribuye a armonizar al ser humano, individual o colectivo, con  los medios naturales, aire,  tierra, cielo, agua, nieve,  según el ambiente donde se desarrolle, campo, monte, bosque, montaña, río, mar, lago, playa.

En tal sentido  la personalidad del practicante se integra con el medio natural, compensando las tensiones a los que nos somete una vida social exigente e impiadosa.

Otra historia son las competencias deportivas, promovidas por las clases dominantes,

En algunos casos tan inhumanas como las luchas de gladiadores, o las actuales corridas de toros, aunque la magia de la imagen logre hasta mostrarlas atractivas.

La competencia desnaturaliza los objetivos del deporte, por no hablar del  espectáculo deportivo, cuando intereses económicos bastardos se apoderan de la actividad.

¿De que  Fair Play podemos hablar mientras los velocistas olímpicos se drogan para obtener, en torneos “de diamante”, recompensas millonarias?

Si el Barón de Coubertín, o Sir Stanley Rous se levantaran de la tumba, pedirían por favor que los volvieran al cajón, viendo en que terminó la competencia amateur olímpica que ellos propugnaron.

No es de extrañar entonces que las magníficas instalaciones deportivas, y el microestadio  “Las Malvinas”, de Argentinos Juniors, hayan sido arrendados comercialmente con máximos beneficios para las personas contratantes, a costa de su uso por quienes disponen de menguados medios pecuniarios.

Para el fútbol espectáculo que mueve miles de millones de dólares, el deporte no competitivo no existe y considera el amateur apenas como el proveedor de la futura materia prima de negociados.

Atrás quedó esa  Liga Obrera, constituida entre 1910 y 1920, origen de conocidos equipos de fútbol.

Y los escasos dirigentes que aspiran a una moralización son desplazados violentamente de los cargos directivos.

Exigir a quienes cocinan esa olla de millones, honestidad, sería como en su época pedirle a los gladiadores que no se hicieran “nana”.

Ello no implica desconocer la existencia de torneos futbolísticos barriales, u organizados por clubes sociales, ajenos a los manejos del profesionalismo.

Recordamos que en los años 50 del siglo XX llevábamos a nuestros hijos al circuito KDT (Hoy Club de Amigos) donde se corrían carreras de bicicletas, amateurs o casi.

En el terreno interior  del circuito asistíamos gratis al  campeonato de Palermo (totalmente amateur).

Un par de manzanas de potrero cercanas a Segurola y Jonte albergaban el torneo en el que jugaba el por entonces modestamente famoso “Banderín” de Villa Luro.

También concurríamos con pibes a la cancha para ver a los hacía pocos años  profesionalizados, sin sufrir males mayores. Los que pretendían hacerse de algún mango, se contentaban con detentar dentro del estadio la venta de chuenga, o caramelos “alpino y limón cortado”.

Pero “El hincha” de la película de Discepolín, se ha convertido en los barrabravas que asesinan por “intereses”, protegidos por dirigentes que en mayor o menor medida son empresarios de la matufia.

Algunos con gran “experiencia” como capitalistas de juegos de azar, o degradadores del mundo televisivo,  el de los espectáculos exitosos, verbigracia : creando el hábito de consumir “pescado podrido”

Bernardo Schifrin

24 de julio de 2013

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Ref: Nota publicada en TRASCARTÓN Adolfo Melnik, socio de Argentinos Juniors.

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Carta abierta a los Profesores que estén tan hartos como yo (1ra. parte)

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Por Prof. Mariano Giraldes

 

Prof Guiraldes

La verdad es que estoy un poco harto de muchos aspectos de nuestra realidad social y cultural. Por ejemplo, estoy harto:

  • De tratar de enseñar a aquellos alumnos que no tienen interés en aprender, que sienten horror por lo difícil y simplifican la cultura.
  • De una realidad que muestra un número cada vez mayor de excluídos y un consumismo sin otro propósito que el de renovarse sin pausa. En medio de un bien visible vacío moral, se advierte cada día que el éxito económico se disocia más y más del espíritu solidario. El mercantilismo generalizado que todo lo devora es, quizás, el mal paradigmático. El empobrecimiento espiritual del hombre -la traición a la trascendencia- va de la mano de un crecimiento tremendo de sus capacidades técnicas. “Donde había sociedad –dice Safransky- vuelve la jungla”; la música se convierte en ruido y los pensamientos en charlatanería.
  • De que los adultos seamos incapaces de asumir nuestra responsabilidad de tales. Esa responsabilidad implica proponer a los jóvenes modelos de conducta diferentes de los que hoy les mostramos; y ocuparnos de sacudir su apatía para exigirles el esfuerzo de la confrontación y la crítica, de manera que tengan posibilidad de recuperar el sentido perdido de sus vidas. De otro modo, la mayoría de los jóvenes seguirá como hasta ahora, reflejando, en realidad, nuestra propia desorientación y angustia.
  • De la tan mentada televisión-verdad con Viale, Gelblung y otros a la cabeza, y de la exaltación de la picardía criolla de Tinelli. Esa televisión no tiene como fin mostrar la verdad sino dar lo real como espectáculo. Lo real del acontecimiento se desvanece, se torna irrelevante, lo que importa es el efecto que provoca su reproducción.
  • De que la indiferencia -que es la gran conquista de la mediocridad- nos vaya ganando la partida.
  • De que hayamos dejado de tomarnos en serio como ciudadanos lúcidos y críticos.
  • De la mayor parte de la clase política vernácula. Pero también de nuestras propias carencias en virtudes cívicas. Estamos tan despolitizados que hemos sido incapaces de cerrar filas y desalojar en masa a los actuales políticos y reemplazarlos por una nueva generación
  • De que critiquemos la corrupción pero ignoremos que hemos construido el país que más evade en el mundo. Lo que lleva a pensar que la corrupción sigue viva porque nos sirve a todos. Nos da una excusa para ampararnos en los que son más corruptos que nosotros.
  • De nuestros dirigentes, especialmente de los dirigentes deportivos de los clubes profesionales de fútbol, de los representantes de jugadores, de los barra-bravas, de la FIFA, de Mariana Caniggia- aunque esté más tranquila- y de todos los que actúan dándole la razón a Borges cuando decía que "el fútbol es popular porque la estupidez es popular".
  • De los entrenadores personales que intentan en Palermo hacer una mala copia de todo lo que leen en las revistas o ven en los medios -por ejemplo, el Tae-Bo- en vez de guiar a sus alumnos en el camino de una verdadera cultura del cuerpo.
  • De las Instituciones que venden Licenciaturas aprovechando el miedo de los profesores de quedar afuera del sistema. Aunque estoy totalmente de acuerdo en tratar de elevar a la excelencia el nivel académico de los profesionales del área. Y para eso "algunas" Universidades son imprescindibles.
  • De la justicia, siempre injusta para la mayoría.
  • De muchos de nuestros intelectuales y científicos que se han transformado en parte dominada de la clase dominante porque, al decir de Bourdieu, ha desaparecido el intelectual comprometido de los 70. Por una compleja serie de razones, ellos y muchos de nosotros, estamos a punto de transformarnos "en una tarjeta postal de fin de año", que mandamos desde el extranjero como único recuerdo al país que contribuyó a formarnos. Lo peor es que no se advierte que no existen países-paraíso.
    "Ahí donde vayamos, nos seguirá Don Compromiso, mostrándonos una forma diferente de la brega", canta Silvio Rodríguez.
    Marcos Aguinis dice que "mereceríamos ingresar en el Libro Guinness, porque exportamos en grandes cantidades lo que otros se desesperan por conseguir: neuronas. Preparamos a nuestra gente para que se vaya. No tenemos paralelo ni merecemos perdón...".
  • De que le demos una sola acepción a la palabra "irresponsabilidad". Aquí voy a tomar prestado un pensamiento de mi colega de Tucumán, Nora Petrone, que me parece espléndido. Como no nos miramos para adentro depositamos todas las culpas en el otro o en los otros. Ya sea la directora de la escuela, el dueño del gimnasio, los padres que no comprenden, la Dirección de Deportes, la Dirección Nacional de Educación Física o la Secretaría de Deportes. Nosotros no tenemos la culpa...somos irresponsables.

     

Fuente: Deporte Universitario UNAS

Dirección de Educación Física y Deportes

12 junio de 2013

https://www.facebook.com/deporte.universitariounsa/posts/405850262861651

Foto: Revista Digital REDAF

 

 

 

 
 

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