Medicina Deportiva
Atletismo: Doping - Afuera de las pistas

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El atletismo de su país fue marginado de toda competencia oficial como castigo por la existencia de un sistema masivo de consumo de productos prohibidos para mejorar el rendimiento deportivo, ahora ella recibió una severa sanción por incurrir en doping. La maratonista olímpica rusa Albina Mayorova fue suspendida cuatro años por utilizar testosterona tal como se constató en un control médico de sangre y orina que le efectuaron la temporada pasada.

De acuerdo a lo informado por la Federación Rusa de Atletismo, el Tribunal de Arbitraje del Deporte suspendió a Mayorova hasta mediados de 2020, un plazo que prácticamente se convierte en un retiro anticipado dado que la fondista ya tiene 39 años, una edad en la que se dificulta regresar al alto rendimiento después de tanto tiempo de inactividad competitiva.

De cincuenta kilos en 1,67 de altura, Mayorova arribó novena en el maratón olímpico de Londres 2012.

Dueña de una mejor marca personal de 2h23m52s en los 42 kilómetros, la fondista rusa Mayorova sobresalió en el circuito World Marathon Major, una suerte de Grand Slam del running, finalizando en el Top-10 femenino de Chicago, Boston y Londres.

Según el comunicado oficial emitido a la prensa, el control antidoping constató que Mayorova empleó testosterona, la hormona sexual masculina que –a nivel deportivo y en forma ilegal- se usa para conseguir el efecto anabólico que genera en el organismo.

Considerado como un procedimiento ilícito por la Agencia Mundial Antidopaje, la WADA según sus siglas en inglés, la testosterona es utilizada por los fisicoculturistas ya que incrementa tanto la fuerza como la masa muscular pero también proporciona mayor resistencia, un aspecto clave para correr largas distancias.

Este caso de doping se suma al registrado hace apenas diez días cuando se descubrió que la campeona olímpica del maratón de Rìo 2016, la corredora keniata Jemina Sumgong, consumió eritroproyetina EPOque está expresamente prohibida y le valdría, además de la pérdida de la medalla dorada, una suspensión de dos a cuatro años impidiéndole competir en el mundial a celebrarse en agosto próximo en la ciudad inglesa de Londres.

Fuente: El Depornauta

25 abril de 2017

http://www.eldepornauta.com.ar/maraton-running-doping/

 
ALIMENTOS: Expertos en nutrición advierten que la población es víctima de un "efecto engordadero"

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“En 2005, el 14,6% de la población argentina era obesa; ocho años después, la proporción ascendió a 20,8%, lo que representó un incremento porcentual de 42,5%”, explico Sebastián Laspiur, Director de Promoción de salud y control de enfermedades no transmisibles del Ministerio de Salud de la Nación hasta diciembre de 2015.



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El aumento de la obesidad, diabetes, cáncer y enfermedades cardiovasculares, entre otras no transmisibles, responde a la elevada ingesta de productos industriales y ultraprocesados, aseguraron especialistas en nutrición, que parafrasearon el concepto de "efecto invernadero".

"Lo que somos, lo que los médicos llamamos el fenotipo, es el producto de la interacción entre los genes y el ambiente. Hoy sabemos que hay cada vez más obesidad, diabetes, cáncer, alzheimer y otras muchas enfermedades no transmisibles, es decir, que no se contagian", explicó el médico nutricionista Julio Montero.

"Estas enfermedades y respuestas inadecuadas en el organismo no pueden ser atribuidas a cambios genéticos ya que según estudios de especialistas, la posibilidad de que haya cambios genéticos en 2000 años es del 0,005%, mientras que los cambios ambientales son evidentes".

Montero disertó en la Cátedra de Soberanía Alimentaria de la Escuela de Nutrición de la Facultad de Medicina de la UBA con motivo del Día Mundial de la Salud.

El especialista, asesor científico del Centro de Asistencia, Docencia e Investigación de la Sociedad Argentina de Obesidad y Trastornos de la Alimentación (SAOTA), describió que "en los últimos 200 años con la revolución tecnológica e industrial se produjo una modificación tremenda de la alimentación".

"Pasó de una alimentación natural en base a tejidos orgánicos a los productos industriales, mezclas y polvos ultraprocesados a los cuales nuestros genes no están acostumbrados", agregó.

Montero se refirió a la influencia cultural, al explicar que "el año pasado en una revista que viene con un diario de tirada nacional, había una nota sobre 'colaciones sanas y al paso' y cuando uno miraba la foto lo que veía eran todos productos industrializados, que no guardan la armonía ni la relación con nuestros genes como para que nuestro organismo pueda responder adecuadamente".

"Hemos pasado del 'efecto invernadero' al 'efecto engordadero' porque somos cautivos. Es muy difícil alimentarse distinto cuando el modelo alimentario nos impregna, nos persigue y se refuerza con mala información", sostuvo.

En Argentina se consumen 185 kilos de productos ultraprocesados por habitante por año, según los últimos datos difundidos por la OPS/OMS, mientras Montero precisó que cada persona ingiere anualmente un promedio de 18 kilos de galletitas con carbohidratos y grasas agregadas, además de aditivos.

"Esta combinación de grasas no se encuentra en ningún producto de la naturaleza por lo que su consumo no está contemplado en nuestros genes, además de que los aditivos no tienen ninguna función nutricional", concluyó el especialista.

En 2005, el 14,6% de la población argentina era obesa; ocho años después, la proporción ascendió a 20,8%, lo que representó un incremento porcentual de 42,5%.

Sebastián Laspiur, consultor sobre Enfermedades no Transmisibles de la OPS/OMS, advirtió que hay "un incremento acelerado de la obesidad con todas las consecuencias que esto implica desde lo metabólico, pero también desde lo psicológico y social, de hecho en Argentina un estudio determinó que las personas obesas tiene doble de chance de tener depresión".

El especialista afirmó que "el origen causal de la obesidad es el consumo de productos ultraprocesados" e introdujo la responsabilidad del Estado y organismos internacionales como reguladores de la oferta ya que, aseveró, "el consumo de los ultraprocesados aumenta a medida que los países tienen menos regulación".

"Es por esta causa que se habla de que la obesidad es una 'epidemia comercial'; hay influencias muy claras del mercado para el consumo de productos ricos en azúcar, grasas, sal, muy adictivos, que pueden permanecer mucho tiempo en góndolas y tienen mucha rentabilidad", afirmó.

En este contexto, "los patrones de consumo no tienen que ver sólo con la decisión individual sino con las intervenciones efectivas en la regulación del mercado que puedan hacer los Estados. Si dejamos al mercado sin regulación, nada dice que vamos a detener esta curva creciente de obesidad", apuntó Laspiur.

En relación a las medidas que el Estado puede tomar para mejorar la alimentación, tanto Montero como Laspiur mencionaron el sistema de colocación de "sellos" negros en el frente del producto que adviertan a los consumidores sobre si contiene exceso de azúcar y grasas, tal como está implementado Uruguay, y cuya experiencia fue expuesta en la charla por María Rosa Curuchet, presidenta de la Asociación Uruguaya de Dietistas y Nutricionistas.

"El sistema de sellos frontales permite, además de alertar al consumidor, una clasificación clara de los productos. Por ejemplo, en Chile los productos con estos sellos no pueden ser vendidos en los kioskos escolares ni tener publicidad destinada a niños", describió Laspiur.

Fuente: Télam

13 abril 2017.

http://www.telam.com.ar/notas/201704/185500-malnutricion-alimentos-ultraprocesados-engordan.html

 

 

 

 

 

 
 
El dopaje que nadie quiere mirar

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Sustancias prohibidas son inyectadas o ingeridas sin control por ciclistas que corren en la región. Avidez por fuerza y oxígeno. La salud en grave riesgo.

 

 

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Pelotón en una de las carreras de la reciente Vuelta al Valle. Garra y emoción. “Río Negro” pudo determinar que entre los corredores hubo quienes apelaron al dopaje. Ventaja despareja frente a la mayoría e impunidad, ante la falta de controles que se repite cada año.

 

Son capaces de sacrificar su vida por cultivar el músculo. Se admiten esclavos de un deporte tóxico que puede llevarlos incluso a la muerte. Eso sí, “preferimos morir sobre la bici”, confiesan sin compunción.

 

Son los llamados “zombis deportivos” del ciclismo de competición, émulos impensados de Lance Armstrong, Alberto Contador o Levi Leipheimer, entre tantos otros grandes que el dopaje desmoronó.

 

Nuestra región también cuenta con no pocos adictos compulsivos a sustancias que ilusionan con puntos extra al rendimiento y con el podio.

 

“Río Negro” pudo corroborar una realidad que el mundo del ciclismo conoce “de oídas” pero prefiere no mirar. Menos actuar.

 

El dopaje en esta disciplina de competición –también en el amateurismo– existe en el Alto Valle en una medida que ya enciende alarmas en médicos deportólogos, que intentan convencer a los protagonistas/víctimas de los peligros de las ayudas ergogénicas más duras y, por el contrario, de las bondades de un entrenamiento responsable en base a una buena nutrición y al conocimiento del propio cuerpo y sus alertas.

 

Pero es una lucha desigual y suele desembocar en peleas. El orgullo, la actitud casi enfermiza frente a sustancias adictivas (que se consiguen sin mucha dificultad vía internet, “mulas” desde el exterior y algunas farmacias cómplices), suelen imponerse a los criterios médicos que bregan por el deporte sano.

 

Un cóctel muy peligroso

 

Hoy el mercado marginal
–fuera de todo control– pone al alcance de los deportistas regionales un cóctel misceláneo de sustancias y herramientas, según pudo conocer en detalle este diario del testimonio directo de consumidores y de indagaciones en sitios de expendio:

 

• La EPO (eritropoyetina): hormona artificial inyectable o en pastillas que incrementa los glóbulos rojos para suministrar más oxigenación al organismo.

 

• La testosterona artificial, para reconstruir tejidos y desarrollar musculatura.

 

• La nandrolona, otra hormona que da fuerza y resistencia.

 

• La somatropina, reparadora de microdesgarros musculares.

 

• El Viagra, diluido en solución fisiológica, para mejorar la irrigación sanguínea y oxigenación.

 

• Las transfusiones de sangre propia o de terceros, para subir los niveles de hematocritos.

 

La inyección o ingesta de algunas de estas sustancias suele complementarse con otras, tanto sea para intentar obtener mejor capacidad aeróbica y emocional, cuanto para contrarrestar efectos nocivos, atenuar dolores, inducir al descanso o, directamente, eliminar rastros del dopaje. (Ver infografía)

 

La matemática obsesión por lograr mejores resultados en los niveles hemodinámicos con vistas a una competencia hace que el ciclista se ponga a medir con exactitud el momento de inyectarse la sustancia en el entrenamiento hasta obtener valores deseados, por lo general límites. Calculan al milímetro cada inoculación y la comparan con continuos análisis sanguíneos, deducen las pérdidas por pedaleo, para volver a inyectarse, volver a analizarse y así... hasta llegar la hora de la carrera anhelada.

 

El problema está en los límites. La potenciación muscular contra natura, violentando con artificios la propia capacidad aeróbica (genética) y de restauración natural del cuerpo, desconociendo el estado real del organismo, lleva con toda seguridad a riesgos severos para la salud.

 

Las crisis cardíacas y algunas muertes súbitas en ciclistas durante entrenamientos o carreras ya están ocurriendo en la región, según dan fe médicos consultados por este diario.

 

Están comprobados los efectos nocivos de la mayoría de las sustancias preferidas por los temerarios. Por algo las prohibió la Agencia Mundial Antidopaje (WAA, en inglés), la Organización Nacional Antidoping y la Federación Ciclística Argentina.

 

La EPO puede llevar a trombosis o infartos por su capacidad de espesar la sangre, la nandrolona puede dañar el hígado, la somatropina producir inflamaciones, vómitos y diarreas, la testosterona, insuficiencias renales y hepáticas; las transfusiones, alergias y transmisión de enfermedades.

 

Ni hablar de los peligros cuando el ciclista opta por componentes de uso veterinario –como sabemos que ocurre con la nandrolona–, y por dudosas procedencias en la obtención de las medicinas, menospreciando el estado de la cadena de frío (por las dudas, hay quienes compran la EPO sin cadena, que también está en el mercado aunque más cara).

 

De antidoping, ni hablar

 

¿Quién garantiza que todo esto no ocurra aquí? Nadie, ocurre sin control. ¿Hay inspecciones antidoping en competencias de alta exposición y prestigio, como la Vuelta al Valle? Hace 15 años que no se hacen. ¿Por qué y quiénes son los responsables? Por falta de fondos, pero más por desidia. Las autoridades ciclísticas locales y las federales se pasan el compromiso unos a otros.

 

La falta de control de dopaje estimula a algunos competidores a probar sin techo cuanta sustancia le aconseje un compañero.

 

En los circuitos profesionales donde sí hay antidoping, los “tramposos” saben cómo disimular. Fue impactante la prueba que realizó el periodista de la BBC, Mark Daly, para demostrar la ineficacia del pasaporte biológico. Él mismo se convirtió en un ciclista dopado, inyectándose EPO por siete semanas.

 

¿Dónde los consiguen?

 

En base a indagaciones reservadas, “Río Negro” pudo saber que los consumidores apelan a distintas vías de ingreso:

 

• De Colombia: los fármacos son traídos de contrabando a la región por emisarios o, a veces, amigos de deportistas. Nandrolona y somatropina se consiguen a buen precio y calidad.

 

• También hay productos que ingresan por Paraguay. Seis tipos de testosterona llegan a la Argentina y van luego a Chile.

 

• En farmacias: son contadas las que se arriesgan a suministrarlos a cambio de recetas médicas fraguadas. Este diario detectó dos, en Allen y en Roca.

 

• Veterinarias: algunos prueban inyectarse el tipo de sustancias que se suministra a caballos de carrera, pero con dosis menores. Estos fármacos tienen un proceso de purificación de menor calidad. Lo riesgos son mayores para la salud humana.

 

• Vía internet: este diario pudo comprobar que es sencillo realizar un pedido. Eso sí, la calidad y la procedencia son dudosas. Hay desde inyectables económicos de EPO de 15.000 UI (cinco dosis) provenientes de China sin cadena de frío a $ 272, hasta un kit de “mayor calidad” con 16 dosis por $ 7.024. La nondrolona es ofrecida por $ 1.250 las cinco ampollas. Asimismo, hay sitios de ciclismo con publicidad de sustancias no prohibidas, como “recuperadores post-entrenamiento”, “glutaminas que potencian el sistema inmunitario” y suplementos HMB (hidroximetilbutirato).

 

La cadena de complicidades puede llegar aún más lejos. Se conoce que, en la región, hay corredores que recurren a transfusiones sanguíneas, para las cuales se requiere el concurso de bioquímicos, laboratoristas, así como equipamiento, locales, materiales y reactivos. Una verdadera asociación al servicio de un fin extra humanitario.

 

Obsesión por fuerza y aire

 

“La velocidad se compra”, nos dijo sin ruborizarse un ciclista profesional. La frase resume el espíritu de los adictos al vértigo, dispuestos a gastar y a probar cualquier cosa para obtener dos preciados objetivos: fuerza y aire “para mover transmisión”.

 

¿Y cuánto cuesta un cóctel apreciable para lograr la gran diferencia que un entrenamiento sano probablemente no conseguiría? Entre 15.000 y 20.000 pesos para una Vuelta al Valle, ejemplifica un conocedor del paño.

 

La estadística demuestra que, a mayor experiencia, hay más probabilidad de consumo dentro del deporte tóxico. Así, la legión de pretendidos superhombres amenaza con crecer.

 

Sin controles antidoping a la vista y sin verdadera vocación y decisión política por instaurarlos, existe el riesgo de que los honestos también se conviertan en tramposos.

 

Doparse y evitarlo

 


 

20.000

 

pesos tiene que destinar un ciclista decidido a doparse con un cóctel de sustancias “de calidad” para una competencia.

 

150.000

 

pesos cuesta un antidoping para la Vuelta al Valle, según la Federación. Los organizadores locales hablan de $ 600.000.

 


 

Añares sin control antidopaje

 

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No sólo no hay controles antidoping desde hace años en las principales competencias de la región. Las posibilidades de establecerlos son remotas.

 

En el país, las inspecciones se circunscriben a profesionales del deporte de primerísimo nivel. Por si fuera poco, no existen leyes nacionales que obliguen al antidoping en certámenes regionales o nacionales. La Federación Ciclística Argentina (FCA) hace fiscalizaciones selectivas de los deportistas monitoreados para integrar la selección nacional, por medio de un sistema de análisis de sangre que comenzó trimestralmente y paso a ser semestral.

 

“Realizar los controles en las competencias, si bien es interés de la Federación, es un costo que debe asumir el organizador”, señala a este diario Marcelo Lanzi, vicepresidente de la FCA.

 

No es lo que piensa la Comisión Central Organizadora (CCO) de la tradicional Vuelta al Valle. Uno de sus más activos miembros, Luis Viedma, sostiene: “La Federación nos exige que nosotros tengamos el control antidoping, pero la decisión es de ellos. Tendrían que venir con el equipamiento que corresponde”. Recuerda que “hace 15 años que no se hace un control antidoping”.

 

Viedma hace notar que la institución no tiene capacidad para afrontar los costos que implica el operativo, y que estima en 600.000 pesos.

 

Lanzi, por su parte, está lejos está de coincidir con esa cifra. “Hacer los controles en la Vuelta al Valle, considerando traslado de médico, honorarios, costo de análisis y envío de muestras, rondaría los 150.000 pesos”.

 

EL LADO OSCURO DEL CICLISMO (II)

 

Participó de la Vuelta al Valle y habla de dopaje: “somos adictos a la velocidad”

 

Descarnado relato de un ciclista profesional que se dopa con variedad de sustancias y subestima los riesgos. Sus obsesiones matemáticas al inyectarse, con la ilusión de multiplicar potencia.

 

¿Para qué nos inyectamos todo esto? Para mover transmisiones. Para ir fuerte necesitás mover transmisión”.

 

Un joven ciclista profesional que participó de la Vuelta al Vallese animó a contarle a “Río Negro” -bajo reserva de identidad- los meandros del mundo del dopaje que, en su visión, alcanza a más competidores de los que uno imagina. Aquí, en la región.

 

Confiesa qué consume, por qué lo hace, qué busca con ello. En sus palabrasse advierte la enfermiza obsesión y autosuficienciapor romper récords y alcanzar metas, a toda costa. Los riesgos para la salud no entran en sus cálculos. “Los adictos a la velocidad probamoscon cualquier cosa”, asegura.

 

P-¿Cómo llegaste a esto?

 

R-Vos empezás a entrenar normal y llega el momento en que, listo, agotaste todas las defensas y el físico no avanza más. Hasta ahí llegaste. Y ahí empezás a recurrir a otras cosas: la eritropoyetina, la famosa EPO, que dio positivo en el turf...

 

P-¿Qué es?

 

R-Tiene la función de levantar los glóbulos rojos.

 

P-¿Cómo viene, con qué presentación?

 

R-Todo inyectable. De los mejores laboratorios. Eso es lo más sano.

 

P-Pero necesitás una receta para inyectarte eso.

 

R-Sí y no. Se consigue en farmacias. Y fuera de las farmacias.

 

P-Necesitás receta, insistimos.

 

R-Sí, sí, por supuesto...

 

P-¿Qué buscás con la EPO?

 

R-Cuanta mayor capacidad de glóbulos rojos, mayor capacidad de oxígeno; mayor recuperación. Para eso te tenés que ir sacando sangre e ir viendo el proceso, a medida que vas poniéndote (la EPO). Un físico normal tiene 38, 40 de hematocritos, glóbulos rojos. Tenés que tratar de llegar a 50, 52, 54 para poder ganar una Vuelta al Valle. Te vas poniendo, y cada 15, 20 días te vas sacando sangre y ves qué avance tuviste. Porque con el mismo entrenamiento se va consumiendo también.

 

P-¿Y una Vuelta al Valle con cuántos glóbulos tenés que hacerla?

 

R-Y... mínimo 50. Vas perdiendo, ponele, tres, cuatro puntos por día. ¡Terminas en 40!

 

P-¿Todos los días te inyectas?

 

R-No. Se hace un período de dos veces antes del objetivo. Algunos necesitan más, otros menos, Depende de cómo te den los estudios médicos. Si estás en 30, es porque estás anémico y ahí tenés que ponerte más.

 

P-¿Y cuáles son los riesgos de pasarte de la raya con los glóbulos rojos?

 

R-No, lo que pasa es que, cuanto más te ponés, más espesa es la sangre. Y cuanto más espesa, el riesgo es que se coagule. Tampoco te vas a poner eritropoyetina cuando estás durmiendo la siesta. Te ponés porque necesitás seguir entrenando, porque si no, te cansás y no va... te acostás a dormir, no salís a entrenar.

 

P-¿Es cierto que algunos andan con el “cardio” sobre la bicicleta en un rodillo (bicicleta fija), para saber las pulsaciones que tienen..?

 

R-Constantemente. Te vas mirando con eso cuánto resto tenés. El corazón te va marcando el cansancio. Ya cuando venís mal, mirás y si ves la luz roja del “cardio” prendida, ¡palmaste!

 

P-¿Qué otras sustancias se buscan, además de la EPO?

 

R-Para tener fuerza, la nandrolona, la tetosterona y todo ese tipo de cosas.

 

P-¿Todo también inyectable?

 

R-Sí. Hay también pastillas. Pero el proceso dura muchísimo más y la invasión al físico es mucho mayor.

 

P-¿Y en qué momento te los ponés?

 

R-45 días, un mes antes de la carrera.

 

P-Si todo esto no te lo inyectaras, ¿notás la diferencia?

 

R-¡Y sí, para mover transmisiones, sí! Porque para ir fuerte necesitás mover transmisión.

 

P-¿Y te ha pasado que vas sin tomar nada a una carrera?

 

R-Sí, vas... hasta donde te lleve el pelotón. Ya si te pusieron un repecho, hasta el repecho llegas. Y ahí sí necesitás todo: oxígeno, fuerza, todo...

 

P- O sea que si no consumís nada de esto, te sentís en desventaja.

 

R-¡Por supuesto, sí, sí! Pero de nada sirve esto sin entrenar. Mucho de todo eso es contraproducente. Si te pasás de hematocritos, la sangre queda tan pesada que las piernas no giran. Y se te pasás de nandrolona, quedan tan duras que las piernas tampoco giran.

 

P-¿Cómo miden ustedes el riesgo de pasar un límite?

 

R-Los análisis de sangre. Vos podés seguir hasta que reventás si querés. Pero controlándote, decís: listo, hasta acá estoy bien, hasta acá me quedo.

 

P-¿Viste ciclistas con problemas por superar límites?

 

R-No, para nada. Porque todos lo pedalean, así que pedaleándolo... Pedaleás 500, 600 km por semana. Claro que se quema. Largás con 50 hematocritos una Vuelta y terminás en 40.

 

P-¿Vos nunca te asustaste tomando esto?

 

R-No. Sé hasta dónde llego. Bah, yo sin necesidad de sacarme sangre, te puedo decir, mirándome las venas y los síntomas que tengo, cuánto tengo de hematocritos, aproximadamente.

 

P-¿Todo esto es caro?

 

R-Y... hoy preparar una Vuelta al Valle puede salir 20.000 pesos. Tal vez 15.000 pesos. Pero si querés tomar cosas buenas...

 

P-¿Qué son cosas buenas?

 

R-Hay distintas calidades. La EPO con cadena y sin cadena sin frío. Yo compro sin cadena, porque si cortan el frío no sirve más y vos nunca te enteraste, salvo cuando empezás a levantar fiebre, cuando te sentís mal. Entonces prefiero comprar sin cadena, que sale un poco más. Y la nandrolona mucho más aún, hay que comprarla en farmacia y nunca en veterinaria.

 

P-¿Es la misma que se inyecta a los caballos (para una carrera hípica)?

 

R-La misma, en distintas dosis. Aunque la que se inyecta a caballos es menos purificada.

 

P-¿Viste a ciclistas inyectarse Viagra?

 

R-Me han dicho... Es un vasodilatador, por ende tiene que empujar más el corazón, tal vez más que las anfetaminas. Lo que pasa es que los ciclistas quieren probar... Los adictos a la velocidad probamos con cualquier cosa...

 

P-¿No tenés miedo de morirte en una carrera?

 

R-No. Más miedo me daría si no entrenara y no haría nada y salgo a correr. De no hacer nada, salgo a correr un pique de 200 metros o una pasada en velocidad, una vuelta a la pista, a fondo... eso me daría más miedo.

 

P-Ahora, con todo esto, si compitieras en un campeonato argentino, vos no pasás...

 

R-No. Te salta todo.

 

P-¿Cuánto dura el efecto en el cuerpo de estas sustancias?

 

R-La nandrolona hasta un año. Y la EPO, nada, depende de lo que la pedalees. Si tenés 50 hematocritos y pedaléas una semana a 30 km por día, te va a durar tres meses. Pero si pedaleás una semana a ritmo de una Vuelta al Valle, con la dureza, con todo, te dura una semana.

 

P-¿Comprás estas sustancias en farmacias?

 

R-Sí. También se venden por afuera.

 

P-¿No las traen por izquierda; de Colombia por ejemplo?

 

R-Sí, vienen de laboratorios importados. Es mucho mejor de lo que se puede hacer en la Argentina. Se traen hormonas de crecimiento. La somatropina, que es para un tratamiento largo, repara, repara y reparara (el músculo). A diario. Salís de entrenar duro, llegás. Así vos creés que tenés más fuerza el otro día. Igual se consigue en farmacias. Pasa que al traerla de Colombia, obtenés precio y calidad.

 

P-Los corredores que vienen de afuera a correr la Vuelta, ¿utilizan estas sustancias?

 

R-Todos, todos. O recurren a ellas, o por lo menos saben qué pasa.

 

“Si te pasás de hematocritos, la sangre queda tan pesada que las piernas no giran. Y si te pasás de nandrolona, tan duras que tampoco giran”.

 

El entrevistado terminó admitiendo algunas consecuencias perniciosas.

 

“Yo compro EPO sin cadena de frío. Sale un poco más, pero te garantiza que no te vas a sentir mal. Y nunca compres la nandrolona en una veterinaria”.

 

Los “consejos” de un habitual consumidor de sustancias prohibidas.

 


 

Fuente: Río NegroDIEGO VON SPRECHER - ÍTALO PISANI

 

8 enero 2017.

 

http://www.rionegro.com.ar/deportes-podio/el-dopaje-que-nadie-quiere-mirar-GG1967585

http://www.rionegro.com.ar/deportes-podio/entrevista-somos-adictos-a-la-velocidad-DM1970270

 

 

 

 

 
 
Rugby: “El consumo de alcohol y el rendimiento en el juego, no van de la mano.”

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Por Dr. Omar Tallo *


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El Dr. Omar Tallo, ex entrenador del Seleccionado de Rosario, advirtió sobre la necesidad para los jugadores de estar plenamente conscientes de los efectos y saber que nunca van a alcanzar su pleno potencial si el uso regular de alcohol o el abuso van a formar parte de su vida.

En lo superficial, el consumo de alcohol parece inofensivo y una parte normal de la experiencia del rugby. Sin embargo, la investigación, sugiere abrumadoramente que el consumo de alcohol y el rendimiento en el juego, no van de la mano. Los jugadores necesitan estar plenamente conscientes de los efectos y saber que nunca van a alcanzar su pleno potencial si el uso regular de alcohol o el abuso van a formar parte de su vida, ya que son muchos los efectos secundarios perjudiciales.

Algunos de éstos son:

Deshidratación:

El alcohol es un diurético potente que puede causar deshidratación severa y alteraciones del equilibrio electrolítico. La deshidratación severa puede requerir varios días y hasta una semana de recuperación total. Con deshidratación, un jugador de rugby está en mayor riesgo de lesiones músculo-esqueléticas que incluyen calambres, tirones y tensiones musculares. La deshidratación conduce a la disminución del apetito y a la pérdida de masa muscular. Esto da como resultado una disminución de la fuerza y del rendimiento.

Testosterona:

El alcohol, cuando se consume en cantidades importantes, puede disminuir dramáticamente los niveles séricos de testosterona. Esto va asociado con la disminución de la agresión, de la masa muscular, de la recuperación muscular y del rendimiento deportivo en general.

Rendimiento:

El alcohol también afecta el tiempo de reacción y la agudeza mental hasta por varios días después del consumo. El rendimiento se reduce y el aumento de riesgo de lesión aumenta. Provoca una disminución de la coordinación ojo-mano y altera el juicio. También interfiere con la degradación del ácido láctico y puede dar lugar a dolor muscular en aumento después del ejercicio.

Sueño:

El alcohol tiene un efecto perjudicial sobre la calidad del sueño y en la atención durante el día. Parece acelerar para conciliarlo, pero los efectos negativos se producen más tarde y afectan a la calidad y la duración. Trastornos del sueño o la privación del mismo exacerban los efectos sedantes del alcohol durante el día y, consumido tarde, en la noche, reduce de manera notable el rendimiento de un jugador (atención, destrezas) durante los días siguientes.

Como se  puede entender, el alcohol le impide al jugador alcanzar el máximo potencial. Si uno o más jugadores en un equipo se encontraran en esta condición durante el juego, esto puede tener efectos negativos en el equipo como un todo.  Por ende, beber irresponsablemente no sólo es perjudicial para usted, sino también un acto de egoísmo hacia sus compañeros de equipo. No deje que el abuso de alcohol sea el motivo por el que no alcance su mejor desempeño.

La conducta de los individuos es algo explicable, predecible y modificable y el consumo de alcohol es una conducta. En realidad, tenemos que decir que es el resultado de un proceso de aprendizaje social. Y cuando decimos aprendizaje, no nos referimos solamente al aprendizaje escolar, sino a aquél que surge en todos los ámbitos donde transcurre la historia del individuo.

Por el lado del deporte, los médicos, entrenadores, profesores de educación física o todos aquéllos que actúan a nivel de los grupos infanto-juveniles, tienen el rol preventivo de crear espacios de acciones y reflexiones sobre estilo de vida saludables y proyectos de vida, promoviendo un diálogo permanente.

*Psiquiatra. Director de la Clínica San Felipe. Ex entrenador de Jockey y del Seleccionado de Rosario

Fuente: http://www.urr.org.ar/noticia.php?id=10

Marzo 2017

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LOS DEPORTISTAS NACIONALES OPINAN:Un mensaje unido - Quince atletas olímpicos argentinos hablan sobre el dóping

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Los deportistas quieren que la lucha contra la trampa sea con sanciones rápidas y defienden la honestidad y el deporte limpio. Consultados por Clarín, los testimonios de Andrés Nocioni, Germán Lauro, Federico Molinari, Germán Chiaraviglio, Braian Toledo, Belén Pérez Maurice, Mariano Mastromarino, Ana Gallay, Nicolás Córdoba, Sabrina Ameghino, Marita Peralta, Laura Ábalo, Juan Manuel Cano, Belén Casetta y Jennifer Dahlgren. 

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Muestras de sangre en el laboratorio de Epalinges, cerca de Lausana, Suiza. Foto: REUTERS

Por Hernán Sartori

Hablar de deporte de alto rendimiento sin dóping es políticamente correcto, pero si las palabras vienen de15 atletas olímpicos argentinos, conviene prestar más atención a sus miradas, porque ellos son los que ponen el cuerpo y la mente en pos de buscar logros. En diálogo conClarín, los deportistas se mostraron de acuerdo con que se rastreen dópings retroactivos, pero sostienen quehay que afinar los controles en el presente para que sanciones rápidas les eviten daños a los perjudicados.

“Revisar las muestras de Juegos Olímpicos anteriores está bien, porque en ese momento quizás no había reactivos necesarios para ciertas sustancias. Pero saberlo ahora es complicado para quien quedó cuarto y ahora gana una medalla después de haber perdido contratos o sponsors”, diceGermán Lauro, sexto en lanzamiento de bala de Londres 2012.

“Lo agarren hoy o en 10 años, un atleta que se dopa es dañiño para el deporte. Si no lo agarran en el momento, se sube al podio y gana dinero y prestigio. El daño está hecho, pero vivió la medalla durante 10 años”, enfatizaJennifer Dahlgren, cuatro veces olímpica en lanzamiento de martillo.

HablaSabrina Ameghino, debutante olímpica en el canotaje de Río 2016: “No me parece mal que se revise el pasado. Quien no tenga algo para esconder, no va a tener problemas. El tema es que nada más se castiga al tramposo, pero se olvidan de los que quedaron en el camino porque existieron esos tramposos”.

Andrés Nocioni, oro en Atenas 2004 y bronce en Beijing 2008 con laGeneración Dorada, y la remera Laura Ábalo, olímpica en Londres 2012, coinciden: “Queda claro que hubo dópings, pero también es cierto que pasaron un montón de años”. ParaAna Gallay, oro panamericano en el beach volley de Toronto 2015, “estas cosas deberían definirse más cerca de la fecha, ya que hay que ser firmes cuando no hay juego limpio”. YBelén Casetta, debutante en Río en 3.000 metros con obstáculos, se suma: “Es necesario ser más estrictos con los controles de ahora, para estar más atentos al presente, que es lo que más importa”.

El apoyo a la sanción de casos de dóping es unánime en más atletas nacionales. “Me parece increíble que lo hagan de manera retroactiva. Es un paso firme y marca que algo está cambiando”, opina la maratonistaMarita Peralta, dos veces olímpica. Y amplía su colegaMariano Mastromarino, debutante en Río y medallista de bronce en Toronto 2015: “Hay que descubrir a todo aquel que hizo trampa porque siempre le encuentran la vuelta para que no salte el positivo”.

La esgrimistaBelén Pérez Maurice, olímpica en 2012 y en 2016, también va por ese rumbo: “Siempre se dice que el dóping está un paso adelante de los controles y esto es excelente para defender a los atletas honestos”. Se sumaBraian Toledo, finalista en el lanzamiento de jabalina de Río: “Que sigan revisando es perfecto, ya que siento que los descubrimientos científicos van más tarde que quienes se están dopando o haciendo trampa”. Y coincide el marchistaJuan Manuel Cano, tres veces olímpico: “Siempre se dijo que lo prohibido iba más rápido que la ciencia. Está perfecto que las cosas no queden en la nada para quienes les quitaron una medalla o un lugar a otros y ganaron muchísimo dinero”.

El cierre sobre este tema le queda aGermán Chiaraviglio, finalista olímpico en el salto con garrocha de Río 2016: “A la hora de penalizar a los que hacen trampa, es mejor tarde que nunca. Pero si pasa tanto tiempo, se genera una situación complicada para el que quedó detrás y se pregunta por lo que perdió esos años como damnificado”.

El mensaje de los argentinos es único: honestidad y deporte limpio. Y reflexionan sobre las razones que llevan a un atleta a doparse en pos de buscar la gloria, dentro de un contexto que impulsa siempre a quebrar barreras.

“Puede haber casos de errores al tomar una medicación prohibida, pero por lo general el dóping se da por dinero, ego y prestigio en juego -sostiene Nocioni, quien se sometió a un control luego de uno de los partidos en Río-. Perodetrás de un deportista que se juega su carrera en el dóping, hay un sistema armado por personas, laboratorios proveedores y dinero para que el atleta llegue a tener la oportunidad de doparse. Si no, un atleta solo no lo conseguiría".

Poderoso caballero es Don Dinero. “Se arriesgan por contratos millonarios, porque no es lo mismo ser campeón olímpico que no serlo. Nesta Carter se arriesgó, no lo encontraron, fue oro y ahora lo encuentran. Disfrutó casi diez años de esa medalla olímpica -analiza Lauro-. En otros casos, el dóping pasa a ser una cuestión de Estado, donde hay una estructura que trabaja en función del dóping del atleta. Muchos se desgarran las vestiduras señalando con el dedo a un país y si los ponés bajo la lupa, no sé qué tan limpio estarían”.

Ábalo, a quien le hicieron un control antidóping apenas se clasificó a Londres 2012 junto a María Gabriela Best, va hacia el lado del materialismo: “La ambición deportiva y económica los puede más que las normas del deporte. En lugar de pensar en ellos,piensan en la codicia material de ganar como sea". ¿Cómo se protege ella? "Soy muy cuidadosa y más cuando no competís sola, porque si me salta algo, lo pagaría mi compañera. Siempre consulté por los suplementos y por las dudas llevo el número de lote del suplemento que tomo por si hay que hacer una contraprueba".

ParaNicolás Córdoba, gimnasta olímpico en 2016 a quien le hicieron un control antes de competir en Río, “no todos los casos son iguales. A veces pasa por ignorancia, a veces por ir contra las reglas y a veces por tomar un fármaco sin consultar”.

El marchista Cano, al igual que Lauro, estuvo en un programa de la Agencia Mundial Antidóping en el que debía informar cada paso que daba y hasta dónde dormía, para estar siempre expuesto a controles sorpresa. “Un dóping es una mancha que no te quitás nunca. Es un fraude al deporte y una violación a las reglas -define con claridad-. Todo pasa por la calidad del ser humano. Todo depende de cómo te criaron y en el otro lado existen quienes dicen que'esto no es para cagones'o que 'sin eso no se puede ganar'. Muchos creen que la falopa es un atajo y seguramente lo sea, pero el riesgo biológico es muy grande. Me canso de ver atletas que niegan a muerte el dóping, pero la ciencia te va a agarrar.Y cuando te descubren, se acaba la mentira”.

Claro que quizás esa mentira dura mucho tiempo y provoca que los de abajo, los que no utilizaron sustancias prohibidas, hayan quedado relegados. "En el canotaje ha habido muchos casos de dóping -recuerda Ameghino-. Llevo 16 años, toda una vida, entrenándome para tal vez no llegar nunca.Y ese no llegar implica que nunca me drogué. Siempre tuve un buen rendimiento, pero no soy la mejor. Y afuera nos parten en mil pedazos. Es triste, pero estoy tranquila porque adonde llegué lo hice a pulmón, a vitamina C y a hierro”.

No entender al que se dopa también es parte del discurso de los atletas argentinos consultados. "No sé qué se les cruza por la cabeza.No entiendo que puedan ir tan al límite", comenta Gallay, a quien le hicieron un control dos días antes de debutar en Río 2016. "El dóping es engañar, es robar, es no respetar las reglas. Quienes toman sustancias no permitidasno creen en ellos y tienen que recurrir a eso para cumplir sus metas", agrega Pérez Maurice. "Siempre decidí llegar hasta donde podía con mi físico y con mi cabeza. Por ahí el hambre de gloria es más fuerte que otra cosa para quienes se dopan”, concluye Dahlgren.

Trampa.Una palabra que los maratonistas Peralta y Mastromarino y la también marplatense Casetta repiten sin cesar cuando se habla de dóping. “No entiendo la trampa. Es por la ambición de querer resultados ya.¿Cómo festejás ser tramposo?En cada logro que he conseguido me emocioné porque sé cuánto me costó el camino que recorrí. No sé cómo hacen los que se acuestan después de lograr algo grosso con trampa", dice Marita, madre de dos nenas. "Son mentirosos desde el vamos -aporta elColo-. Se mienten a ellos mismos por usar esas sustancias para dar marcas mentirosas.Y si te mentís a vos mismo, es fácil mentirles a los demás”. Y Belén, estudiante de Medicina, cierra: “No entiendo a los atletas que se arriesgan a competir sabiendo que lo hacen de una forma indebida y haciendo trampa. No sé qué les debe pasar por la cabeza”.

Mientras esperaba saber si se había clasificado a la final en Río, Toledo tuvo que orinar en un control antidóping en el estadio. Luego llegaría la buena noticia. “Cualquier persona honesta no se doparía, porqueno hay nada mejor que ganar limpio. Pensar que competís con personas que te sacan ventajas no naturales es feo cuando vos dejás todo durante cada día para conseguir algo”.

El santafesino Chiaraviglio lo analiza desde la ética personal. “Para mí es un tema muy claro. Tiene que ver con la ética. Los que van por ese camino hacen trampa como si violaran cualquier regla de juego de cualquier deporte -argumenta-. Como si un maratonista cortara camino o como si un garrochista le quebrara la garrocha a un rival. Es infringir las normas más allá de que te agarren o no".

Y el gimnastaFederico Molinari, finalista olímpico en anillas en Londres 2012, concluye: “Les pasa a quienes están envueltos en la vorágine del éxito y hacen lo que sea con tal de ganar. No les importa nada. Pero esto sucede en muchos ámbitos de la vida. No tiene que ver con el deportista sino con el ser humano”.

Quince testimonios de atletas olímpicos argentinos. Quince voces autorizadas a hablar de dóping. Quien quiera oír, que oiga.

Fuente: Clarín

26 enero 2017.

http://www.clarin.com/deportes/polideportivo/quince-atletas-olimpicos-argentinos-hablan-doping_0_SJiLMtPDx.html#cxrecs_s

 

 

 

 

 

 

 
 

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