Deportistas en el Recuerdo
Mar del Plata: HUGO IBARGUREN, PRIMER TÍTULO MUNDIAL CON LEALTAD A PERÓN

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PorJosé Luis Ponsico*

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Hugo Reynaldo Ibarguren, representante del Club General Mitre, 24 años, ganador de la medalla el 4 de julio.

 

 

1965. Bélgica. El Patín argentino llega al podio. Primer título mundial para Mar del Plata. Hugo Reynaldo Ibarguren, representante del Club General Mitre, 24 años, ganador de la medalla el 4 de julio, Día de la Independencia de EE.UU.

Hugo, peronista, el 11 de ese mismo mes va a Madrid y le dedica el triunfo a Mar del Plata y al general Juan Perón". ¿Así que tu abuelo Joaquín Ibarguren tenía parentesco con la familia de mí querida Evita ?,indagó el ex Presidente de la Nación en el exilio madrileño.

"Sí, General. Primo de Juana Ibarguren", respondió el deportista. "Ahora me doy cuenta por qué saliste bueno", sonrió Perón y le obsequió una billletera. En el relato testimonial de Hugo, necochense de corazón y marplatense por adopción, siempre lleno de sensibilidad popular.

2013. Necochea. 17 de octubre. Día de la Lealtad. "¡ Querido... sólo a vos se te puede ocurrir llamarme en un día como éste, saludarme y recordarme aquella hazaña. Te lo agradezco hermanito ...!" dice el abuelo -ahora- Ibarguren, dichoso con su familia. Tres hijos, Fabián, Mariela, Claudia y tres nietos.

Mar del Plata. El Club General Mitre, cien años de historia, antiguos dirigentes aún emocionados con el recuerdo deportivo y el contexto político. Para Néstor González, 73 años, presidente de la entidad en las décadas del ´70 y 80 "Lo del Bocha Ibarguren es una de las proezas recordadas del deporte marplatense..." cuenta el popular "Petete".

Historia. La llegada de los grandes del patín marplatense, además de Ibarguren, Manuel Narciande, Raúl Scafati, continuadores del precursor Adalberto Lugea, que honra al Patinodromo municipal con su nombre y apellido. Tiempos del silencioso e influyente periodista y hombre del Patín, Iarbas Miguel Alfieri.

Reconocido periodista, fallecido hace tres semanas, valorado por acompañamiento a la inolvidable ciudad de Wetteren. Fundador de entidad que nuclea al patín local desde hace seis décadas. Siempre ligado a la Federación. Ibarguren -dice- "debe a Miguel, mucho en el primer título mundial para el continente americano".  

Madrid 1965. Ibarguren tenía reservada una sorpresa al creador del Justicialismo. Cuando empezó a correr -Hugo tenía 8 años- pleno auge del primer gobierno peronista, Torneos Evita, 1949, el chico del patín le envió una carta al Presidente de la Nación. Cuya copia llevó para regocijo de su inseparable "Paisano" Narciande.

"¡ Imaginate, hermano... cuando el General leyó mí carta del ´49, al tiempo que se la mostraba a Isabelita. Lo que iba a ser una hora con Perón, terminó siendo media día con los dos. Alfieri y Scafati empezaron a preocuparse", reconstruye ahora.

PATIN

"Es que tardábamos mucho en regresar. Se trataba de la delegación deportiva que representaba a la Argentina y Perón llevaba diez años prohibido. Aún por el gobierno del radical Arturo Illia. Algo parecido vivió Osvaldo Suárez en los Juegos Iberoamericanos", sigue.

"¡ En aquel tiempo creo que sólo Pascual Pérez había dedicado unos años antes el título mundial a Perón...!" Y siguió: "Uno que iba a visitarlo en <Puerta de Hierro< el extraordinario Enrique Omar Sívori. Perón adoraba al <Cabezón<. No sólo por la calidad de jugador", recordó Ibarguren multicampeón de los 10.000 metros.

Aparecen otros nombres y apellidos de la época. Luis Rafaldi y más cerca en el tiempo la notable Nora Vega. Hugo no quiere olvidarse de nadie. "Estuve veinte años en Radio LU9 tiempos de Mario Trucco, los Alfieri -incluye a Jorge- Mario David, Oscar Gastiarena, Enrique de Thomas, "Wing".

La época dorada de Evaristo Marín Palmero. "Estuve a cargo de la musicalización y la emisora fue la primera en transmitir durante las 24 horas". Ibarguren embala, una recta en la evocación y en las páginas amarillas. Cierre: - Hugo, querido... estarás siempre en el alma de tu Pueblo -

*Columnista de la agencia Télam

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Fuente: NAC&POP

20 octubre 2013.

http://nacionalypopular.com/index.php?option=com_content&task=view&id=22275&Itemid=1

 

 
JORGELINA RIMOLDI: Una leona en el barrio.

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Jorgelina Rimoldi

La histórica “número 10” de Las Leonas, Selección Argentina de Hóckey sobre césped, nació en el barrio porteño de Núñez el 6 de octubre de 1971. Jugó sin pausa con la celeste y blanca desde 1989 hasta 2002. Debutó en la selección junior y cuatro años después ganó el Panamericano ’92 de la categoría en Caracas. Desde 1991 comenzó su trayectoria en la mayor, temporada en la que empezó a escribir su historia importante en el seleccionado nacional.

Fue tres veces campeona panamericana, en La Habana 91, Mar del Plata 95 y Winnipeg 99. Participó en dos Juegos Olímpicos: los de Atlanta 96, donde la Argentina logró un diploma olímpico por terminar entre las ocho mejores selecciones; y Sydney 2000, donde Jorgelina tuvo una relevante actuación y Las Leonas, como se las empezó a conocer a partir de ese año, se quedaron con la medalla de plata. Ese mismo año recibió junto a sus compañeras el Olimpia de Oro, premio otorgado anualmente por el Círculo de Periodistas Deportivos de Buenos Aires desde 1954.  Ese plantel lo integraron Mariela Antoniska, Soledad García, Magdalena Aicega, María Ferrari, Anabel Gambero, Ayelén Stepnik, Inés Arrondo, Luciana Aymar, Vanina Oneto, Jorgelina Rimoldi, Karina Masotta, Paola Vukojicic, Laura Maiztegui, Mercedes Margalot, María de la Paz Hernández y Cecilia Rognoni (capitana)El técnico era Sergio Cachito Vigil.

Además Jorgelina fue campeona del Champions Trophy 2001, en Holanda, y del Cuatro Naciones 2002, en Chile. También representó al país en los mundiales de 1994, en Irlanda, donde se ganó la medalla de plata, y de 1998, en Holanda, donde se alcanzó un cuarto puesto. 

Debutó a los 15 años en la Primera de Banco Nación, en un empate frente a Atlético del Rosario. En ese club jugó hasta 1995 y aprendió a luchar por ascender y no descender. En 1996 llegó a San Fernando, club con el que fue campeona del torneo local de 2002.

Campeonas hockey juvenil 1993

A fines de 2006 se retiró como jugadora con esa camiseta. Actualmente dirige las divisiones inferiores del club San Andrés y trabaja en la Secretaría de Deporte de la Nación.

Anabel Gambero una leona como ella dijo ante su retiro de la selección: “A Jorgelina siempre la vamos a recordar como el motorcito del equipo, que iba y venía 1.000 veces y nunca se cansaba en la cancha. Y como persona aportó la chispa, la alegría y el buen humor que todo equipo necesita”.

Actualmente junto a sus ex compañeras Jorgelina Bertoni y Mariela Antoniska dictan clínicas en distintas ciudades del país.

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños”

Editorial Corregidor – Pagina 273

5 octubre 2013.

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21 de septiembre de 1961 - HAZAÑA DE ANTONIO ABERTONDO.

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Cruza a nado el Canal de la Mancha y se lo dedica a Perón

Abertondo en El Gráfico

Antonio Abertondo fue un nadador especialista en pruebas de gran aliento. Cruzó cinco veces el Canal de La Mancha desde 1950, proeza que también realizarían otros argentinos como Patricio Oscar Dóttavio (1998), Luis Alberto Marceca (2001) y la nadadora María Inés Mato (1997). Matthew Web, fue el primero que cruzó el Canal de la Mancha en 1875. Nació el día 1º de Agosto de 1918.

El 25 de septiembre de 1950 Abertondo también batió el récord en el cruce del Estrecho de Gibraltar, que une Europa con África, empleando 7 horas 42 minutos.

Esta prueba está considerada como una de las más difíciles, debido a las numerosas corrientes ocasionadas por la unión de dos mares. La primera mujer que consiguió atravesar el estrecho fue la británica Mercedes Gleitze que el 5 de abril de 1928 (Jueves Santo), nadó durante trece horas y diez minutos, llegando a la costa africana a la altura de Punta Cruces. Habrían de pasar 20 años para que el peruano Daniel Carpio consiguiera reducir la marca a 9 horas y 20 minutos, el 27 de julio de 1948 (y luego cruzarlo cuatro veces más).

Dos meses después, el 21 de septiembre, aniversario de la toma de Tarifa y festividad de San Mateo, el español Eduardo Villanueva, lograba llegar a Cabo Hornos, invirtiendo un tiempo de 12 horas y l3 minutos.

José A. Cortina alcanzaba la costa africana, en el sitio conocido como Ensenada Alzana, en 10 horas y 45 minutos, al año exacto de cumplirse el cruce realizado por Villanueva.

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En 1950 hubo dos nadadores argentinos que cruzaron el Estrecho: Abertondo y Jorge Sugden, que el 25 de septiembre y el 29 de octubre, invirtieron 7 horas 42 minutos y 6 horas 58 minutos para llegar a Punta Bergantín y Benzú, respectivamente. Este cruce también lo realizaría el, 17 de junio de 1974, el argentino Alfredo Camarero empleando 5 horas 35 minutos para llegar a Galera.

Abertondo fue un peronista que nunca renegó de su ideología, lo que le costó estar preso casi un año, en el penal de Magdalena, por el “infame delito” de nadar con el nombre del general Perón inscripto en su gorra, incumpliendo el decreto 4161/56.

En 1957 se lanzó, luego de 12 veces de intentarlo, a unir Rosario, (Santa Fe) con Puerto Nuevo (Buenos Aires), teniendo como competidores a Pedro Candiotti (“el tiburón de Quillá”), que había logrado en 1946 en un tiempo de 75 horas 18 minutos llegar hasta la cancha de River Plate pero que en esta oportunidad abandonó nuevamente en ese lugar y al correntino Pedro “Mojarrita” Agüero, dos de los grandes nadadores de aguas abiertas de la época. Abertondo es el único en llegar a Puerto Nuevo, superando a las corrientes del río, que desde la cancha de “los millonarios”, tiraba para atrás a los nadadores.

Comiendo uvas chinche y ravioles, Antonio nadó con un braceo tranquilo por el Paraná, que pese a la inundación del verano estaba tan calmo como una pileta. Con gente colgada en la barranca y sintiéndose ya “la tapa de El Gráfico” (el máximo orgullo para un deportista amateur de la época),  el 19 de marzo cumplió con éxito su cometido, para ofrecerle su triunfo “al General” (cosa prohibida en esa época) que se encontraba en el exilio. Esta hazaña la consiguió en un tiempo de 80 horas 48 minutos, pero su máxima alegría fue recibir elabrazo de su amigo, el actor Luis Sandrini, que había estado alentándolo desde la ribera.

Otra hazaña de Abertondo fue la de lograr el récord mundial con 105 horas de permanencia en el agua, batiendo el tiempo del paraguayo Gilberto Ruiz. Durante las cuatro noches en las aguas del Río de La Plata en la Ciudad de Buenos Aires, el nadador era alentado desde la Costanera por una multitud de personas y conjuntos folklóricos que realizaban peñas, para que el sueño no lo abatiera.

Cada regreso a su provincia natal, luego de una hazaña en algún lugar del mundo, se convertía en el acontecimiento del año, con multitudes nunca vistas esperándolo para saludarlo en la Plaza Independencia, cuando aparecía en los balcones de la Casa de Gobierno. Por eso un gobernador para ayudarlo en el viaje de su máxima proeza, sacó la plata directamente del Casino provincial, acción prohibida por la administración gubernamental.

El “gordo” Abertondo cumplió el 20 y 21 de septiembre de 1961, la proeza inédita de cruzar ida y vuelta el Canal de La Mancha (44 millas). La primera etapa (Dover – Wissant) la realizó en un tiempo de 18 h. 50’ y el retorno a tierra inglesa, tras descansar 4 minutos (lo permitido), le insumió 24 horas 15 minutos, nadando un total de 43 horas 5 minutos. Los autos alineados en la costa rocosa con sus faros prendidos alumbraban la playa donde el “Gordo”, trastabillando, dio los cuatro pasos reglamentarios. Los fotógrafos no podían bajar, así que la única foto con la cara casi desfigurada por la sal del agua, la sacó un fiscal de la prueba. Al otro día, este fiscal logró venderla en 5 mil dólares, para la tapa del diario “Daily Telegraph”.

A los pocos días, el 8 de octubre de 1961, en la casa de la calle José Arce Nº 12, de un barrio residencial muy cerca de Madrid, nueva vivienda del General Perón, donde se festejaba su cumpleaños y mientras charlaban de corrientes marinas, de marcas de café, de tabacos cubanos y costas con rocas, con los famosos “perrito caniches” mordiendo los pantalones de los presentes, se produjo el siguiente diálogo entre el homenajeado y el nadador:

Abertondo (que había tomado algo de vino) se anima y le pregunta a Perón:

-¿Y el regreso, general?

No hay que apurarse, Antonio”. El General levantó el perro y le acarició el lomo mientras le expresaba a su amigo nadador: “En política nunca hay que apurarse”.

- Pero los muchachos esperan, General. - repitió el “Gordo”.

“Diez años, Antonio, por lo menos diez años, hay que esperar”.

-¿Tanto General, tanto?

Perón regresó a la Argentina el 17 de noviembre de 1972. Habían transcurrido 11 años y un mes de aquella charla...

En 1964 la Federación Internacional de Natación Amateur (FINA),  incluyó a Abertondo, junto a Abou Heif, Greta Anderson, Soplador De Tom, Judy De Nijs y Guillermo Wrigley, en el Salón de la Fama de Marathón Acuática.

Con la vuelta del peronismo al Gobierno Nacional, Abertondo fue el impulsor de la Prueba de Aguas Abiertas, entre la ciudad de Rosario y Buenos Aires, que se realizó en el año 1973 y que fue ganada por Claudio Plit. Esta fue una carrera muy accidentada debido a la situación política que se atravesaba entre los gremialistas (organizadores de la prueba) y la juventud peronista que los acusaba de burócratas, quienes en distintos lugares interrumpieron varias veces la competencia.

En el año 1976 la banda de rock  “Invicible”, compuesta por Luis Alberto Spinetta (ex Almendra), Carlos Alberto “Machi” Rufino, Héctor “Pomo” Lorenzo y Tomás “Tommy” Gubitsch presentaron el disco “El jardín de los presentes”, entre los que se encontraba una canción interpretada por “Pomo”, denominada “200 años”, en homenaje a Abertondo.

“Falleció en la ciudad de Buenos Aires el 6 de Julio de 1976 de un paro cardiaco, aunque estaba enfermo de cáncer de pulmón desde algún tiempo atrás, justamente él que nunca había fumado un cigarrillo y su estado atlético había superado todas las pruebas más exigentes. Es increíble pero a pesar de sus hazañas, algunas nunca repetidas por nadie, como el doble cruce del Canal de la Mancha sin descanso, hay muy escasa información de su vida” señala apesumbrado y con bronca Osvaldo Arsenio.

En 1980, la “empresa de fotos” KONEK”, con motivo del IV Centenario de la Ciudad de Buenos Aires (auspiciado por el Intendente de la Dictadura Militar, Brigadier Osvaldo Cacciatore, por el Decreto 4442/80), con el apoyo del Círculo de Periodistas Deportivos, decidió premiar a los cinco mejores deportistas por actividad, de la historia nacional.

Por supuesto el “peronista” nadador Abertondo, no estuvo entre esos cinco, pero tampoco figuró ni una línea, en el “ostentoso por su nombre”, “Libro de oro del deporte argentino”, editado para este acontecimiento. Pero el “Gordo” ya había sido distinguido por los especialistas internacionales y la memoria de su Pueblo. La pileta del polideportivo de San Isidro hoy lleva su nombre.

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” de Víctor Lupo

Editorial Corregidor (2004)

Capítulo LI  - Página

21 setiembre 2013.

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A 60 años de una gran conquista en el ajedrez: Oscar Panno campeón del mundo

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Fue el primer campeón mundial argentino de ajedrez, cuando con apenas 18 años logró el II Campeonato Mundial juvenil disputado en la ciudad de Copenhague, Dinamarca, en 1953.

Oscar Roberto Panno nació en el barrio porteño de Saavedra, el 17 de marzo de 1935. Panno aprendió las jugadas básicas en la casa familiar de la calle Mariano Acha, donde su padre, Francisco Panno, de profesión mecánico y ajedrecista aficionado, sentaba al pequeño Oscar y a su hermano César ante el tablero los días de lluvia para que no se aburran. A la casa llegó también el semanario Leoplán, donde Roberto Grau publicaba semanalmente las columnas ajedrecísticas que terminarían por conformar su ya clásico Tratado General de Ajedrez. Finalmente, el destino reunió al pequeño Oscar con el maestro Julio Bolbochán, quien se desempeñaba como “profe” de Ajedrez en el Club Atlético River Plate, a la sazón casi el club del barrio, dada la cercanía entre los barrios de Saavedra con Belgrano y Núñez, donde tiene su asiento geográfico el “Millonario”.

A partir de entonces se plasmó entre Bolbochán y Panno, una inmejorable relación alumno – docente.

En 1947, Oscar  jugó su primer torneo, el interno de cuarta de River Plate. Y un año después se consagró campeón del Torneo Infantil "Libertador General San Martín”. En 1951 anticipó que su estrella brillaría más allá de las fronteras, cuando obtuvo el subcampeonato en el Selectivo para el 1º Campeonato Mundial Juvenil, además del Nacional de segunda categoría.

En 1952, un año antes de su gran conquista, participó en su primer Magistral en el que salió segundo; y ganó el torneo Mayor de la F.A.D.A. y el Nacional Juvenil que lo clasificó para Copenhague.

El ’53 fue su gran año, En marzo obtuvo el campeonato Argentino Sub 20, en mayo ganó el Magistral del Club Argentino, en julio conquistó el Mundial juvenil para menores de 20 años (Argentina lo lograría nuevamente con Carlos Bielicki en 1959 y Pablo Zarnicki en 1992); a su regreso, en septiembre, se consagró campeón del Club Argentino tras batir a Luis Piazzini y, en diciembre, tras recibirse de maestro mayor de obras, en la escuela Otto Krause, con 18 años, se convertía en el campeón argentino más joven de la historia, tras adjudicarse el máximo torneo local.

El propio Oscar cuenta una anécdota luego del Mundial que nunca olvida: “¿Sabías que el general Juan Domingo Perón me dio como premio por la conquista una estadía de 15 días en París? ¿Y, sabés qué le contesté? No, muchas gracias General, prefiero volverme ya a Buenos Aires. Hoy lo pienso y me quiero morir (risas)...”

Tras su gran consagración juvenil integró el equipo olímpico argentino en Ámsterdam en 1954 (se logró el subcampeonato y Panno es considerado el sexto jugador del mundo) y un año después escoltó a Bronstein y a Keres en el Internacional de Gotemburgo.

En marzo de1954, se publica un libro de 47 páginas sobre los triunfos del ídolo del ajedrez, en la edición de Vidas Apasionantes, escrito por Pedro Weber, con el título de Ídolos Populares, que era la segunda de una serie dedicada a  Edmundo Rivero (voz y emoción de Buenos Aires), Aníbal Troilo (el bandoneón del pueblo), Ángel Labruna (una moral al servicio del deporte) y Juan Manuel Fangio (campeón mundial de automovilismo en F1).

Oscar Panno suspendió su carrera ajedrecista durante unos años por el estudio universitario de la carrera de Ingeniería.

El ya ingeniero Panno ganó el Campeonato Panamericano (1958), la Medalla de oro en la Olimpíada de La Habana (1966), en 1972 ganó el Magistral de Palma de Mallorca y cinco años más tarde hizo lo propio con el Abierto de Lone Pines. Se quedó tres veces con el Campeonato Argentino (1953, 1985 y 1992) y también ganó la edición número 66 del Torneo Nacional.

Además, resultó vencedor durante 25 años consecutivos del campeonato del Club Argentino de Ajedrez, tradicional entidad a la que pertenece.

El 18 de Julio de 2006, se lo declaró “Personalidad Destacada de la Cultura”, por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, de acuerdo al proyecto impulsado por el Diputado socialista Norberto Laporta.

Oscar Panno junto a Miguel Najdorf, fueron las dos mayores figuras del ajedrez argentino en los últimos cincuenta años.

 

Fuente: Libro “100 Ídolos Tucumanos” de Víctor F. Lupo

Página 124

Editorial Corregidor

20 de agosto de 2013

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Hace 100 años nacía OSCAR ALFREDO GÁLVEZ

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Fue el primer automovilista argentino que logró vencer a los europeos con los autos que luego serían los iniciadores de la Fórmula 1 Internacional. Esto ocurrió una tarde del domingo 6 de febrero de 1949, bajo una lluvia torrencial y ante una multitud que había concurrido al circuito de Palermo, en el Parque Tres de Febrero de la ciudad de Buenos Aires. Allí con su Alfa Romeo 3800, Oscar Alfredo Gálvez dejó atrás a los italianos Alberto Ascari (había ganado ocho días antes en el mismo circuito), Giuseppe Farina (primer campeón del mundo de F1) y Luigi Villoresi, entre otros.

Gálvez, el “Aguilucho” o el “Tito” para los hinchas del automovilismo, había nacido en el barrio porteño de Caballito, el 17 de agosto de 1913 y siendo aún un adolescente ya trabajaba en el taller mecánico de su padre, en Av. San Martín y Galicia del barrio de La Paternal, a la vez que, los fines de semana, realizaba “changas” cuidando un garaje de la calle Añasco, para juntar unos pesos y comprar su primer automóvil.

A los 16 años adquirió un Ford T modelo 1927, con el cual comenzó a participar en las picadas que los “tuercas porteños” realizaban en las calles de Palermo.

En 1937, año en que cayó detenido una leyenda del delito argentino como fue “el Pibe Cabeza”, el director de Vialidad Nacional, Justiniano Allende Posse, autorizaba la realización del “Primer Gran Premio Argentino de Turismo Carretera” (TC), por las rutas de nuestro país a realizarse entre el 5 y el 15 de agosto. Hasta entonces estaban prohibidas las carreras por las rutas argentinas, sólo podían realizarse Grandes Premios Internacionales.

La bandera de largada la bajó el Presidente de la Nación, general Agustín P. Justo, al auto Nº 1 conducido por el neuquino Arturo Krause, que dio comienzo a la primera etapa entre Buenos Aires y Santa Fe. Con la llegada a esta ciudad, aparecía la primera sorpresa. Un “desconocido” para los habitué del TC, ocupaba  el segundo lugar al comando de un Ford convertible con el Nº 58. Allí nacía la leyenda de Oscar Gálvez, uno de los más queridos corredores de esta pasión argentina que es el TC. Acompañado por Horacio Mariscal había logrado un nuevo récord desde Buenos Aires hasta Rosario con 3 hs. 1’ 01’.

Durante 1939, el año de los tres Grandes Premios de Turismo Carretera, Gálvez ganó en dos de ellos con su Ford Nº 23. El primero, el accidentado “Gran Premio Argentino”  que, luego de recorrer 1.379 Km., fue finalizado abruptamente el 20 de octubre, en la ciudad de Concordia (Entre Ríos) por las lluvias y lo intransitable de los caminos.

Y además, el Gran Premio Extraordinario, empleando para recorrer los 4.429,800 Km. de las siete etapas, 44 hs. 44’ 46’’, a un promedio de 98,999 Km. por hora, dando comienzo así a los grandes duelos con el Chevrolet (“Chivo”) de Juan Manuel Fangio.

En el filme “Fangio, el demonio de las pistas” (1950) de Román Viñoly Barreto, se deja insinuado, este duelo particular entre los considerados por la opinión pública, como los dos más grandes del automovilismo nacional.

En 1947, Gálvez logra el primer título de campeón de Turismo de Carretera, que luego repetiría en 1948, 1953, 1954 y 1961, obteniendo además seis subcampeonatos.

En la noche del 19 de octubre de 1948, es uno de los tripulantes de los 138 coches (de los 141 inscriptos) que, en tres tandas, parten desde la sede del Automóvil Club Argentino rumbo a la ciudad de Caracas (Venezuela) participando del “Gran Premio de América del Sud, en una aventura de 9.575 Km. con 800 metros disputados en 14 etapas.

Cuenta José Froilán González (subcampeón del mundo de F1 en 1954) participante con el Chevrolet Nº 36 de esta travesía:”Esta carrera era  vieja una idea que, el Presidente de la Nación, general Juan D. Perón, tomó para hacerla realidad”. En una reunión les expresó a un grupo de corredores: “Ustedes, los deportistas, son los mejores embajadores de un país y nosotros los políticos tenemos la obligación de unir a los pueblos de América, por eso deben realizar este esfuerzo que, reconozco es casi sobrehumano”.

Y fiel a su pensamiento Perón en lo político fue el impulsor unos años después del reconocido “ABC”, dejado en el olvido, luego de la “Libertadora” del 1955 y la muerte del brasileño Getulio Vargas. El “ABC”, es el antecedente más inmediato del Mercosur.

El “Aguilucho” Gálvez se adjudicó brillantemente siete etapas de esta prueba, su hermano Juan cinco, Fangio una y la última fue para Víctor García, pero la carrera la ganó Domingo “Toscanito” Marimón. Aunque Gálvez, por tiempo, había superado por 13 minutos a Marimón a la llegada en Caracas, las autoridades de la prueba (Miguel Álvarez, Ángel Ruiz, Juan Carlos Cuestas, Fulvio Pastor y Miguel González) descalificaron a “Tito” por llegar a la meta empujado por un auto particular “Buick último modelo”.

Esta descalificación llegó cuando ya Gálvez era paseado en andas por sus fanáticos (que lo declararon ganador moral), por lo que tardó varios minutos en enterarse.

Varios de los jueces no habían notado esta irregularidad de Gálvez, porque la “línea de llegada” estaba invadida por el público venezolano. Había unas 200.000 personas, convocadas por los “los nuevos héroes de América”.

Entre 1937 y 1964, año de su retiro, el “Aguilucho” corrió 169 carreras en el país y una en el exterior, venciendo en 43 oportunidades, en distintas categorías.

Ganó los Grandes Premios de TC en 1939 (2 oportunidades), 1947, 1948, 1954, 1960 y 1961. También compitió en pista, siendo campeón en 1947 y 1948 y en 1949 de la categoría Autos Especiales. Admirador de Henry Ford, reconocía “Papá me enseño todo. Hasta levantarme temprano y sentir amor por el trabajo”.

El 18 de enero de 1953 participó del “Primer Gran Premio de la República Argentina de Fórmula1”, disputado en el nuevo autódromo “17 de Octubre”, de la Ciudad de Buenos Aires, regresando de esta manera a la categoría a bordo de una Maserati, para arribar en el quinto lugar de la carrera, que ganó el italiano Alberto Ascari con una Ferrari. Después de esta prueba su antiguo adversario de las rutas Juan Manuel Fangio declaró: “A Oscar le gustan más las rutas, porque sino sería uno de los grandes animadores de la Fórmula1”.

Se despidió del automovilismo a los 51 años, en la Vuelta de Junín en 1964 al comando de un Ford Falcón preparado por el ingeniero Alfredo Bascou.

El 19 de marzo de 1989 sus colegas y los aficionados le realizaron un homenaje con las viejas “cupecitas del Turismo Carretera recorriendo las calles de la Capital Federal hasta llegar al Autódromo, que desde ese día lleva su nombre, ante una multitud que se acercó a despedir simbólicamente al ídolo que durante décadas los había llenado de emociones.

Muy poco tiempo antes de su muerte había sido designado como “Ciudadano Ilustre de la Ciudad” por el Concejo Deliberante de Buenos Aires. El sábado 16 de diciembre luego de soportar un cáncer de páncreas, a los 76 años, dejaba de existir este fenómeno del automovilismo nacional.

Para aquellos que pretendieron defenestrarlo después de la “Revolución Libertadora” de 1955, por haber recibido de parte de Perón permisos para ingresar repuestos del exterior a cambio de la publicidad que en 1951 promocionó la fórmula “Perón – Evita”, transcribimos párrafos del artículo publicado en la revista “Mundo Amateur”, con fecha, enero de 1990, por el licenciado Alfredo Aguirre:

Si como sostuvo Solthenitzyn, en la biografía de un hombre, se aprecian las huellas de su destino, Oscar fue el artífice de su propio destino de leyenda – mito – ídolo. El ámbito donde desplegó su personalidad extrovertidamente positiva fue el de los deportes mecánicos, y dentro de ellos, en la categoría de Turismo Carretera, a la que él contribuyó significativamente a convertir en un ingrediente del profundo nacionalismo cultural que, aún en medio de la penuria, sostiene el Pueblo Argentino.

Esta suerte de leyenda – mito –ídolo, tuvo más de medio siglo para asentarse en la memoria colectiva. Oscar se sabía patrimonio del pueblo argentino y nunca quiso sectorizarse. No era un líder político sino un líder sociocultural. La parte sustancial de su vida deportiva coincidió con el momento más feliz que el Pueblo Argentino ha tenido en su azarosa historia: Junio de 1943 – Setiembre de 1955.

Para las horas tristes posteriores a esa edad dorada, el Aguilucho atravesando raudamente los caminos de la Patria y prodigándose por doquier, fue como un bálsamo y una inyección de optimismo a la espera de tiempos mejores. La trayectoria de Oscar es el más acabado testimonio de que el deporte, cualquier deporte, es escuela de vida.

Cuando en esas curvas y contra curvas, que al llegar a una estación ferroviaria de campaña, tienen los caminos de tierra que corren paralelos a las vías, cuando en esas curvas y contra curvas, el viento o algún vehículo levante una nube de polvo, seguro que de ella emergerá la Cupecita negra y blanca con Oscar al volante y su brazo saludando a su eterna hinchada".

Fuente: Libro “Historía Política del Deporte Argentino” de Víctor Lupo- Ed. Corregidor

Página 236- Capítulo XXVIII

17 Agosto de 2013

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