Deportistas en el Recuerdo
12 de mayo de 1995: Partía Adolfo Pedernera - El crack sindicalista de Futbolistas Argentinos Agremiados

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Adolfo Pedernera fue uno de los hombres más queridos y respetados del fútbol argentino, tanto en su etapa de jugador como en la de entrenador. Fue uno de los “maestros reales, no virtuales” que tuvo este deporte dentro y fuera de la cancha.

Nacido en 1918, debutó en el equipo de River Plate con solo 16 años, en 1935, en la vieja cancha de los “Millonarios”, en Alvear y Tagle, enfrentando al club Ferrocarril Oeste, empatando 1 a 1. Ese día su equipo formó con: Bossio, Juárez y Besos; Santamaría, Minella y Wergifker; Deambrossi, Lago, Ferreyra, Peucelle y Pedernera. El gol de la banda roja, como siempre, lo anotó el gran Bernabé Ferreyra, que se retiraría del fútbol ese mismo año.

Pedernera jugó en River en una etapa inigualable del club, que se prolongó hasta 1946. Formó parte del equipo de la famosa “Máquina”, cuya delantera estaba integrada por: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau, consiguiendo en esta etapa cinco títulos de campeón. De esa época quedó grabada en la hinchada del club de Núñez una manera de ver y saborear un gusto futbolístico.

Cuando a Carlos Peucelle (el formidable ex jugador y forjador de jóvenes) le atribuían haber sido el fundador de la histórica Máquina de River, un equipo que brindó brillantes espectáculos entre 1941 y 1946, lo negaba sistemáticamente. Para fortalecer esa idea, acuñó una de las frases trascendentales de nuestro fútbol: "La única responsable es doña Rosa, la mamá de Adolfo Pedernera".

Fue un revolucionario de las tácticas y de las técnicas, además de un gran bohemio, amigo de filósofos, escritores, bailarinas y tangueros. Los domingos, luego de cada gol convertido, se dirigía hacia las plateas para dedicárselo a su gran amigo, el bandoneonísta Aníbal “Pichuco” Troilo, que nunca faltaba para ver al gran “Adolfo”.

Durante 1947 defendió la camiseta del Club Atlanta de Villa Crespo. En 1948 jugó para el globito de Parque Patricios, el Club Huracán, al que volvió en 1954 luego de un largo paso por Colombia.

Pedernera en 1948, a raíz de una huelga de futbolistas (levantada el 26 de abril de 1949, luego de 6 meses de lucha), llevado por su gran espíritu solidario, fue el gran impulsor del sindicato de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), fundado el 2 de noviembre de 1944, para defender el derecho de los jugadores frente a los dirigentes de los clubes.

Los jugadores de fútbol venían reuniéndose desde esa fecha pero esta huelga fue el detonante para la fuerza actual de la FAA, que, luego, en 1973 (con el empuje de José “Pato” Pastoriza) consigue la sanción del Estatuto y el convenio colectivo de trabajo con la AFA. Hoy además de defender los derechos contractuales de los jugadores, poseen obra social con cobertura de salud, asesoría legal y laboral.

Pedernera pensaba que “el boxeo es tan hijo de la pobreza como el fútbol”. Y por eso todo sería distinto en el fútbol argentino a partir de 1948.

Hugo Gambini en su libro “Historia del Peronismo”, detalla pormenores de esta famosa huelga que quedó grabada en la historia futbolística, de la siguiente manera: ”En 1946, Pedro Canaveri reemplazó como interventor de la AFA al general Avalos (que había sido puesto por el gobierno de la revolución del ’43), pero duró sólo un año ya que en 1947 asume el administrador General de Correos, Oscar I. Nicolini. Este nombra como vicepresidente al radical y dirigente del Racing Club, Daniel R. J. Piscicelli, secretario de la Comisión Nacional de Fomento al Deporte (desde 1942), que era quien otorgaba los préstamos para la construcción de estadios. Estando Nicolini en Europa en el año 1948, el Ministerio de Trabajo citó a Piscicelli a una audiencia con los futbolistas en huelga, para tratar sobre la agremiación de éstos, a lo que se negó expresando: “Yo no soy patrón, sino dirigente”.

Llamado días después por Evita, Piscicelli acudió a la cita: “Entré a su despacho y estaban allí Adolfo Pedernera y José Soriano (líderes sindicales). Evita, que sabía de mi afiliación radical, me dijo: ‘Piscicelli, hay que arreglar muchas cosas en la AFA. Ahí en la calle Viamonte hay una cueva de antiperonistas y usted lo sabe muy bien’. Logré convencerla de esperar el regreso de Nicolini, quien defendió mi postura, porque tenía ascendiente sobre ella”, cuenta el dirigente racinguista.

Esto terminó con el gran éxodo de futbolistas a Colombia (más de 100 jugadores) y otros países latinoamericanos, encabezados por Pedernera y la no participación de Argentina durante varios años en el orden internacional,  como en el Mundial de 1950 en Brasil, país que rompió relaciones con la AFA cuando su presidente Valentín Suárez le informó de la declinación a participar. Argentina volvió a competir internacionalmente años después en partidos amistosos.

Un ejemplo del éxodo, fue la partida de jugadores a la incipiente Liga de Cuba, que duro pocos años, formada por los empresarios de la colectividad gallega. La estrella por aquellas tierras fue Amadeo Colángelo, un ocho goleador formado en el Club Ferrocarril Oeste, que regresaría para jugar en Boca Juniors entre los años 1955 y 1957, para luego jugar en Chacarita Juniors. Otros jugadores que llegaron a La Habana, fueron Juan Carlos Carrera (que en las temporadas de 1945 y 1946, actuó en Racing, en 1947 en Newell’s de Rosario y en 1948 en Banfield); Américo Belén (jugador de Quilmes y Talleres de Remedios de Escalada); Alberto Soto y Raúl Torrens (jugador de El Porvenir en 1956) entre otros.

De 1948 a 1954 el “gran” Pedernera jugó en el equipo de Millonarios de Bogotá, Colombia, donde junto a Néstor Rossi y Alfredo Di Stéfano, salieron campeones durante varios años.

Pedernera 2

En 336 partidos disputados en su carrera con distintos equipos, Pedernera consiguió 136 goles. Vistiendo la casaca de la Selección Nacional jugó 21 partidos y convirtió 7 tantos, siendo dos veces campeón sudamericano. En su primer torneo sudamericano disputado en Santiago de Chile en 1941 fue campeón invicto con cuatro partidos ganados. Entre sus compañeros de equipo se encontraban el “Charro” José Manuel Moreno, Antonio Sastre y el “poeta de la zurda” Omar Higinio García.

Pedernera repitió el título en el Sudamericano de Buenos Aires de 1946, donde hizo 2 goles de los 17 que convirtió la Selección argentina clasificada como campeón invicto con sólo 3 goles en contra.

Una vez que abandonó la práctica activa del fútbol, Adolfo Pedernera fue director técnico de Boca Juniors, Gimnasia y Esgrima de La Plata, Huracán, Independiente (campeón), Temperley, Quilmes; Banfield, Talleres, San Lorenzo, la Selección argentina, Nacional de Montevideo, América de Cali y la Selección de Colombia en el Mundial de 1962, pero en su querido River Plate sólo dirigió, aunque por muchos años, las divisiones inferiores, de las que salieron innumerables grandes jugadores.

También intervino en un exitoso ciclo de radio “Fútbol al centímetro”, junto a los periodistas Dante Panzeri y Pepe Peña.

En sus últimos años era uno de los hombres más requeridos para dar charlas y conferencias sobre la formación de los jóvenes futbolistas. En una de estas conferencias organizadas por el Instituto Argentino de Promoción del Deporte (IAPD), en 1982, junto a Luis Artime, el profesor Jorge Daguerre y el periodista Osvaldo Ardizzone, Pedernera expresó: “Acepto la importancia del fútbol profesional, pero creo que éso no puede ser exclusivo. Nosotros estamos desperdiciando una energía y una pasión, y lo que es peor estamos poniendo a los chicos en función de una quimera (el fútbol profesional) cuando los chicos deben pensar en formarse y en crecer. De miles que empiezan, llegan dos o tres. Creo que entonces es injusto que el fútbol no les dé nada a todos ésos que quedan en el camino. El fútbol debería formarlos, hacerlos hombres íntegros, que puedan servir a la sociedad”, usando el mismo concepto que el Dr. Carrillo (en su decreto) 35 años después.

En 1980 se le entregó el “Diploma al Mérito en Fútbol” de Konek.

El “Maestro” Adolfo Pedernera murió el 12 de mayo de 1995, a los 76 años de edad, a raíz de un paro cardiaco.

La Fundación Konex en el año 2000 entregó el premio de Honor, otorgado a una personalidad relevante ya fallecida. Y el elegido fue Adolfo Pedernera. En esa ceremonia se entregaron menciones especiales a las selecciones de fútbol Sub 20 de 1995 y 1997 y a la Selección argentina de Rugby de 1999. 

 

 

 

 

 

 
12 de abril de 1944: nos deja el Filósofo del ajedrez ROBERTO GRAU

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Roberto Gabriel Grau nació y vivió en la calle Alsina 3187. Llegó al mundo el 18 de marzo de 1900 y se fue demasiado pronto, cuando recién cumplía 44 años, el 12 de abril de 1944.

Su nombre es legendario para el ajedrez argentino, por lo que jugó y lo que gestionó en vida. Pero también porque dejó un libro clásico imperdible, cuyas antiguas ediciones se encuentran en hogares y clubes de la ciudad, del país entero y por supuesto, en bibliotecas especializadas de innumerables países: es el Tratado General de Ajedrez, cuyos dos volúmenes han sido felizmente reeditados por Ediciones Colihue de Buenos Aires.

Fue periodista deportivo, jefe de la sección en el diario “La Nación” de Buenos Aires y sus textos más prolíficos fueron dedicados, no al ajedrez, sino al automovilismo.

Cuenta su hija, la hoy doctora Gloria C. Grau, que su padre era aún un colegial cuando comenzó a frecuentar el café Los treinta y seis billares, donde disputó su primer torneo y se clasificó segundo entre ajedrecistas de mucha más experiencia. Y que esta precocidad le permitió jugar casi directamente en primera categoría, sin pasar por las competencias de categorías Menores.

“A los 17 integró por primera vez un equipo argentino junto a Julio Lynch y Arnoldo Ellerman. Con Luis Palau y otros fundó el Círculo de Ajedrez, trabajando siempre con intensidad para la difusión de este deporte”.

Roberto fue Campeón Argentino y Campeón Sudamericano. Como dice el profesor Jorge Raúl Delfino, “paulatinamente se convirtió en el capitán permanente de los equipos argentinos… Su trabajo por el ajedrez nacional fue ímprobo y provechoso, como lo demostró actuando inteligentemente como delegado de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) y representando al país en los Congresos de París, Londres, Varsovia, Estocolmo y Buenos Aires”.

Otro ajedrecista de nota, nada menos que Carlos Guimard, considera que “su obra cumbre la inicia en 1937 en el Congreso de la FIDE en Estocolmo al gestionar y obtener la autorización para realizar el Torneo mundial por equipos en Buenos Aires… Con ese motivo estuvieron en Buenos Aires, al mismo tiempo, Alekhine, Capablanca, Tartakower, Stahlberg, Keres, Najdorf, Mikenas y tantos otros maestros…”

A su partida, el diario “La Nación” lo ubicó en este lugar de la historia ajedrecística: “Suyo fue el mérito de haber servido de eslabón entre el eslabón antiguo y el moderno. Fue tanta su visión que en el panorama ajedrecístico, en el que las ideas se hacen viejas al año o al mes, permanecen inalterables las normas que nos legó en sus libros, hace treinta o más años”.

Ya que se hace mención a los libros, nobleza obliga: también se hace de lectura obligatoria “Roberto Grau, el maestro”, con la firma principal de Gloria Grau, hija de Roberto y de María Gloria Lagomarsino. Justificado, entre otras cosas, a recordar a “un porteño leal”.

 

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EN SAN REMO HE APRENDIDO A NO TENER VANIDAD

Por Roberto Grau (*)

“En San Remo he aprendido a no tener vanidad. He visto cómo esos hombres extraordinarios, con títulos que a cualquiera de nosotros nos enloquecerían de orgullo, estudiar modestamente todas las horas y todos los minutos. Los he visto contraídos al ajedrez con amor de artistas. Analizando minuciosamente todas las partidas. Buscando sutilezas en los planteos… Despreciar las combinaciones de relumbrón y extasiarse ante detalles sutilísimos, imperceptibles para los profanos. Los he visto jugar partidas amistosas entre ellos, sin temor a la crítica periodística, ni a la pérdida de los juegos, y los he visto perder partidas vitales, sin que en ningún momento una actitud hiriente, un gesto inelegante turbara sus faces…

“Cuando Alekhine venció en tan magistral forma a Nimzowitsch, el primero en felicitar a su adversario fue el propio vencido. Había en el gesto del agresivo Nimzowitsch un testimonio de admiración a la calidad de su adversario, y al levantarse dijo en voz bien alta: “¡Alekhine juega de una manera fenomenal!¨.

“Estas palabras, en boca de un presunto adversario del campeón mundial y quizá del tercer maestro de la época, son toda una lección y un símbolo. El amor al ajedrez, la satisfacción artística del vencido, están por encima de la vanidad personal. El día que en nuestro país se aprenda a hacer lo mismo, que espero será pronto, el ajedrez argentino podrá producir los hombres que necesita para conquistar éxitos magistrales.

“Ya ven mis amigos, que he aprendido en San Remo muchas cosas, que juzgo más valiosas que una variante o una celada estratégica. He aprendido a perder y no tratar de justificar fracasos. He aprendido a desconfiar del talento natural. Y he llegado a la conclusión de que soy, simplemente, por ahora, el más elevado exponente del núcleo de jugadores rutinarios que actúan en nuestro medio”.

(*) Fragmento del artículo publicado en “El Ajedrez Americano” Nro. 3, 1930. Reproducido en “Roberto Grau, el maestro”, por Gloria C. Grau, Jorge R. Delfino y Juan Morgado, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2007).

 

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UNA VIDENTE

Cuenta Gloria C. Grau que en los Juegos Olímpicos de París “ocurrió un hecho inusitado: una vidente que se acercó a los argentinos le dijo a mi papá: “Usted va a morir en veinte años de un derrame cerebral…” Corría el año 1924 y mi padre falleció de esa manera en 1944”.

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Editorial Corregidor

Capitulo 10 – Página 38

Abril de 2016

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6 de abril de 1906: Nuestro único nadador de oro - ALBERTO ZORRILLA

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Al consagrarse Campeón Olímpico en Ámsterdam 1928, Victoriano Alberto Zorrilla, tal su nombre completo, se convirtió en el único medallista de oro olímpico en la historia de la natación argentina y el primer sudamericano en ganar en un deporte individual en Juegos Olímpicos. Su logro se dio en la competencia por los 400 metros libres. En estos Juegos participaban por primera vez las mujeres y también es el comienzo de la ceremonia de los desfiles encabezados por Grecia.

Alberto nació en la ciudad de Buenos Aires el 6 de abril de 1906. Su trascendente historia deportiva comenzó a escribirse en 1922 cuando estableció por primera vez un récord argentino en 100 metros libres con un tiempo de 1m10s.

En 1924 y 1925 se consagró campeón sudamericano. En la temporada de 1924 estableció la plusmarca sudamericana en 100m estilo espalda, con un registro de 1m 19s 1/5 que no pudo ser vulnerado por 15 años. Sus méritos lo catapultaron a sus primeros Juegos Olímpicos, París 1924. Si su consagración de oro se demoró entonces, fue porque se vio relegado por un auténtico fenómeno de la época, el estadounidense Johnny Weissmuller, quien posteriormente doblaría su propia fama encarnando al personaje de “Tarzán” en la serie de televisión.

En 1927, siguiendo una tendencia de la época (las Universidades estadounidenses captaban a los mejores talentos deportivos del resto del mundo) Zorrilla se instaló en Estados Unidos e integró una posta que mejoró el récord mundial de 4 x 400 yardas.

En 1928 sorprendió al sueco Arne Borg, favorito a ganar la competencia de natación, y se quedó con el oro en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam, con una marca de 5m15s. En esos Juegos fue finalista además en 100, 400 y 1500 metros. Y ese año también hizo la mejor marca nacional en 400m espalda, con 5m 47s 2/5. Borg no fue el único sorprendido: cuando se izó la bandera argentina en homenaje al ganador, los organizadores no habían preparado las partituras del Himno Nacional Argentino, descontando que el Himno Nacional Sueco sería el que se ejecutaría…

 

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En Estados Unidos, en 1930 Zorrilla integró otra posta que logró el récord mundial en 880 yardas con 9m20s. Una enfermedad le impidió competir en los Juegos Olímpicos del 32. Se radico a partir de 1954 definitivamente en EE.UU.

Ídolo indiscutido del deporte argentino, que dejó su huella en el club de Gimnasia y Esgrima, donde también practicó waterpolo, durante 1925. Falleció el 23 de abril de 1986 en Miami.

El mayor homenaje que se le rinde en el país a Zorrilla, es que el Complejo natatorio de la Ciudad Panamericana de Mar del Plata lleva su nombre. Ese natatorio construido para los Juegos Panamericanos de 1995, que se realizaron en esa ciudad bonaerense, donde Argentina volvió a conseguir muy buenos resultados, junto al natatorio Jeannette Campbell del CENARD, son los únicos en el país donde pueden realizarse competencias internacionales.


Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Editorial Corregidor

Capitulo 7 – Página 32

Abril de 2016

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JOSÉ GREGORIO “GOYO” GARCÍA - El gran atajador tucumano

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“La tarde que llegamos a Tucumán, luego de ser campeones argentinos de fútbol con Atlético Tucumán, el avión que nos traía sobrevoló la cancha de 25 de Mayo y Chile y algunos otros lugares de la ciudad para que viéramos la cantidad de gente que nos esperaba como héroes. Fue tal la manifestación de alegría de la gente que a nuestro recibimiento lo compararon con la gente que se había movilizado para recibir a Perón en la provincia” comienza contando el arquero “Goyo” García sobre sus recuerdos del fútbol tucumano.

Nacido el 12 de marzo del año 1934. Sus Padres fueron José García y María Peñalva. El menor de cuatro hermanos, Miguel Ángel, (Uno de los grandes árbitros de fútbol de la provincia)  Delfina, Raúl Antonio y JoséGregorio que se criaron en la casa paterna de la calle Bolivia entre el Pasaje García y la calle Balcarce, altura Avda. Juan B. Justo al 1300, en el barrio de Villa 9 de Julio de la capital tucumana. A la primaria la realizó enla EscuelaUrquiza, luego enla Juan Martín de Güemes y terminó enla Escuela Presidente Roca (25 de Mayo y Avda. Sarmiento), hoy Complejo Ledesma. Mientras que la secundaria hasta el segundo año lo cursó enla EscuelaFábricaNº 34 (hoy Escuela Técnica).

Comenzó jugando al fútbol a los 10 años en el equipo infantil de Sorocabana en los Torneos  de Baby Fútbol de microbios que se jugaba en el Solar de los Deportes. A los 15 años en 1949, defendió el arco del Club Norberto Gómez, en el Campeonato Infantil Evita, perdiendo en la final de la zona Capital, con el Club San Martín por 3 a 1, equipo este que perdiera la final nacional con Arsenal de Sarandí.

“Ese mismo año firmé para Sportivo Guzmán, me llevó José “Pepe” Cassará, el encargado de las divisiones inferiores y quien había fundado el Club Norberto Gómez. Mi pasó por Sportivo fue lo mejor de mi vida. Allí grité los triunfos, me alegré, me entristecí, por Sportivo sufrí y aprendí a ser arquero”, cuenta “Goyo”.

20160321Atletico campeón 1960

En el fortín de Villa 9 de Julio empezó en la sexta división como arquero pero un accidente de trabajo le produce una lección en su mano y deja de jugar. Su fanatismo por el club era tal que iba a ver los partidos tanto los sábados de las inferiores como los domingos al equipo superior. Un sábado faltan delanteros en el equipo de quinta división y el técnico Ramón “Loco” Palacios lo hace ingresar de número 9 contra Central Córdoba. En esa delantera jugaban Frau, Perea, Carrizo y “Monada” Monachesi, quienes tiempo después fueran ídolos del fútbol tucumano.

“Desde ese momento tuve una nueva y gran experiencia en mi carrera, jugué en todos los puestos de adelante y un día lo hice en primera contra Nuñorco ganando 11 a 2 con el último gol mío. En 1955 jugando en cuarta división contra Unión Cerveceros se lesiona nuestro arquero Norniella y yo fui a cubrir el puesto. De allí en más siempre en el arco, gracias a Eduardo Larrosa que me enseño todos los secretos del puesto. El día que me puso en primera ese mismo año lo trataron de loco, porque mi físico era muy pequeño”, relata García.

Sportivo Guzmán se perfilaba para ganar su primer título tucumano anual de primera división. García debuta contra Argentinos del Norte, en cancha de Central Córdoba, ganando los Julianos por 3 a 1. También vencen a los “decanos” por 3 a 2 para llegar al último partido y con solo empatar eran campeones, pero caen derrotados por 1 a 0 con San Martín.

Enseguida Gregorio García integra la selección tucumana donde tiene resonantes actuaciones con triunfos sobre los equipos de la AFA como Racing (3 a 1), Boca Juniors (1 a 0) y Platense (3 a 0) y en los Campeonatos Argentinos de selecciones. En 1957 parte con Manuel Iñigo a probar suerte en Buenos Aires. “Iñigo  a Bánfield y yo a Quilmes. Corrimos bien la ´liebre´ junto con el ´Mocho´ ese año en Buenos Aires” recuerda risueñamente “Goyo”, quien al año siguiente regresó a Sportivo.

Se destacó en varios equipos que participaban en los famosos Torneos Veraniegos que se organizaban en Tucumán durante el receso del fútbol oficial, como: Torrente Fútbol Club, La Barra de la Esquina, Unión Bolivia y el glorioso Camandona.

En junio de 1959 Atlético Tucumán compra el pase de García a Sportivo Guzmán, que con gran dolor deja el club de sus amores.

“Con los decanos logré una de las mayores satisfacciones como futbolista y con un hermoso grupo de muchachos conseguimos para el fútbol tucumano el título de Campeones Argentinos en una gran final en la Ciudad de Tres Arroyos. Fue una maratón de partidos, ganamos en San Juan, luego a Independiente de Mendoza por 1 a 0. De allí a Bahía Blanca para ganarle a Olimpo por 1 a 0 e inmediatamente viajar a Tres Arroyos y luego de empatar con ´Los Copetones´ de Quequén (1 a 1) ganarle por 5 penales a tres. Y todo este viaje en 10 días lo hacíamos en ómnibus”, recuerda Gregorio, para seguir detallando: “Ese equipo fue vendido casi en su totalidad a equipos de la primera división de la Asociación del Fútbol Argentino (AFA). Gutiérrez, Muñoz y Albrecht a Estudiantes de La Plata. Amaya a Ñuls Oll ‘Boys de Rosario. Canceco y Tejerina a Argentinos Juniors. Ayunta a Lanús, Castillo a Tigre y yo a Quilmes. Graneros rechazó cualquier oferta y Hugo Ginel no aceptó ir a River Plate”.

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Entre 1960 y 1964 José Gregorio García jugo en la primera división del Club Quilmes junto a figuras como Carreño, Elías y Figueroa. En 1965 juega para Nueva Chicago, en 1966 en Tigre y en 1967 en El Porvenir. Afincado definitivamente en Quilmes junto a su esposa Estela Aydeé Argañaraz y sus cuatro hijos Mariel Andrea, Hebe María, Gregorio Gerardo y Estela Noemí, deja de jugar al fútbol en 1968 al ingresar a trabajar en la planta automotriz de SAFRAR, fabricantes de los autos Peugeot en nuestro país.

Este gran jugador y extraordinaria persona deja una reflexión para todos los jóvenes que quieren jugar al fútbol profesionalmente: “No todo lo que brilla es oro”.

Fuente: Libro “100 Ídolos Tucumanos” de Víctor F. Lupo

Editorial Corregidor

Capítulo 26 – Página 126

14 marzo de 2016

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1º de marzo de 1914 - Muere trágicamente el primer sportman argentino

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Jorge Newbery

 “AMAINARON GUAPOS JUNTO A TUS OCHAVAS, CUANDO UN CAJETILLA LOS CALZÓ DE CROSS...”

(Tango “Corrientes y Esmeralda” de Celedonio Esteban Flores)

          Jorge Newbery (nació el 27 de mayo de 1875) era descendiente de una familia inglesa acomodada residente en el condado de Berkshire (Gran Bretaña), que prestaban servicios editoriales a la reina Isabel.

Su padre fue Ralph Newbery, un odontólogo inmigrante que llegó a nuestras tierras desde Estados Unidos, luego de navegar tres meses en una pequeña embarcación a vela. En la Argentina se casó con Dolores Malagarie, una aristocrática dama de la ciudad de Buenos Aires, con quien tuvo tres hijos: Jorge, Eduardo y Ernesto.

 

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Newbery estudió en la escuela escocesa San Andrés, de Olivos, en la provincia de Buenos Aires. En 1890, viajó a EE.UU. a visitar a su abuelo quedándose a estudiar por aquellas tierras, donde en 1895 se graduó de ingeniero electricista en el Drexel Institute de Filadelfia, asistiendo a las clases magistrales que dictaba Tomás Alva Edison. 

De regreso a Buenos Aires es nombrado Director General de Alumbrado Público de la Ciudad, por el intendente Adolfo Bullrich en 1900, siendo el encargado de instalar el alumbrado para los grandiosos festejos del Centenario de la Revolución de Mayo (1910), donde se realizaron también variadas actividades deportivas. Como funcionario, Newbery luchó denodadamente contra los excesos de las compañías privadas de electricidad que en esa época ya estaban cuestionadas por la opinión pública. También asesoró a distintas ciudades del interior del país para la colocación de su alumbrado público. Entre ellas, Río Cuarto, en la provincia de Córdoba.

La familia Newbery estuvo signada por las tragedias. El padre, Ralph, murió de frío mientras buscaba oro, el 25 de abril de 1906 en Tierra del Fuego. Alguien lo recogió y lo sepultó en el cementerio de Río Grande. El hermano de Jorge, Eduardo, su compañero de aventuras en el boxeo y en los vuelos, en octubre de 1908,desapareció en el aire junto al sargento del Ejército Argentino, Eduardo Romero, cuando iban en el legendario globo aerostático “Pampero”.

El pionero de estos viajes en globo había sido Aarón de Anchorena,  quien el 25 de diciembre de 1907 levantó vuelo en el “Pampero” acompañado por Jorge Newbery, desde la sede de la Sociedad Sportiva Argentina, cruzando el Río de La Plata hasta la orilla de Colonia, en el Uruguay. Pese a las malas condiciones climáticas descendieron en un lugar denominado “paraje Campana”, a unos 20 Km. de Colonia.

Casado con Sara Escalante (luego divorciado), Newbery, fue un polifacético deportista, que se consagró campeón argentino de florete en 1901 y luego sudamericano, logrando al año siguiente batir un récord de velocidad en un bote a remos.

Junto a sus hermanos concurría a practicar natación en la primera pileta cubierta de Buenos Aires, en Balcarce 250. Se destacó como un gran nadador y futbolista en el club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA), siendo además elegido el mejor rugbier de 1904.

Entre sus títulos deportivos se cuenta un certamen de boxeo en los clubes Atlético y Germani Gimnasium, en Londres, y un campeonato de lucha grecorromana en nuestro país. Fue uno de los iniciadores del béisbol en el Buenos Aires Béisbol Club, entidad fundada en 1888 y que se extinguió rápidamente.

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Pero es el boxeo el deporte en el que Newbery (con solo 21 años) más influye, ya que es quien corrige la forma de practicar esta actividad en Buenos Aires. Newbery elimina la forma francesa (llamada savate) de utilizar las piernas para pegar sobre el rival, lo que hasta entonces estaba permitido. Esta nueva forma, sólo con los puños, la había observado durante sus estudios en los Estados Unidos de Norteamérica.

Como el Boxeo estaba prohibido en la ciudad de Buenos Aires  (como alguna vez ocurrió con el pato y el automovilismo), él lo practicaba en forma oculta en la quinta de Carlos Delcasse, ubicada en el cruce de las actuales calles Sucre y Arcos del barrio de Belgrano. Pese a la diferencia de edades, Newbery y Delcasse, que tenía 44 años, se enfrentaron dos veces, con un triunfo para cada uno.

La “quinta de los perfectos locos” como era llamada por los vecinos la casa de Delcasse era el lugar en donde cruzaban los guantes de ocho onzas personajes como Viale, los tres hermanos Newbery, los Nocetti, Wilkinson, Webster, el juez Klappenbach, el Dr. Gondra, los Villar Sáenz Peña, Vidal Freire, Hardtmouth, Cano, Jorge Mitre, Storni, de Cires y Alemandri, entre otros. Pero Newbery los dominaba a todos como así también a otros famosos de la época en los barrios como Santiaguito, a Percival o a cuanto marinero extranjero que se animaba a cruzarle guantes.

Newbery además promocionaba esta nueva actividad en los galpones del Mercado Central de Frutos en Avellaneda, frente al predio donde se encuentra actualmente la cancha de Racing Club. También luego se realizarían combates, uno de los cuales duro 20 round (12 de agosto de 1916) en el Teatro Roma, que aun se conserva en esa ciudad.

En julio de 1908 un centenar de distinguidos deportistas, entre los que se encontraban Eduardo Naón, César Viale, Jorge Newbery, Carlos Delcasse y Marcelo Peacan del Saar (elegido presidente) fundan el Boxing Club Buenos Aires. Dos años más tarde el Boxing organiza el primer campeonato para distintas categorías. A los pocos años aparecerán los primeros boxeadores profesionales entre los que se encuentra Luis Ángel Firpo, que luego de desarrollar una extensa y exitosa campaña en EE.UU., disputará el título mundial frente a Jack Dempsey en 1923.

Amigo personal del barón Antonio De Marchi, Newbery fue junto a éste uno de los impulsores de la actividad deportiva moderna en nuestro país. Juntos participan de la Asamblea de la fundación del Automóvil Club Argentino el 11 de junio de 1904, en la que eligen presidente a Dalmiro Varela Castex, el primero en tener un auto en nuestro país. También en 1907 funda el Aero Club, que presidía al momento de su muerte.

Luego de aburrirse de volar en el globo “Huracán”, con el cual el 27 de diciembre de 1909, bate un récord de distancia uniendo Buenos Aires y Bagé (Brasil), se dedica a volar aviones.

En 1910 además de participar de las actividades deportivas que se realizaron por el aniversario del Centenario de la Revolución de Mayo, colabora con el perito Francisco Pascasio Moreno en el Congreso Científico Internacional, presidiendo la Comisión de la “Volación”.  Newbery para este congreso redactó un documento clave sobre legislación de la explotación del petróleo argentino. En este mismo congreso el profesor Arsenio Thamier presentó ante la “comisión médica”, un fundamentado trabajo sobre “gimnasia militar”.

Este mismo año había conseguido su brevet de aviador, siendo uno de los primeros en tenerlo en el país. Para 1911, Newbery se compró un avión Blériot, influenciado por el récord de altura conseguido por el mítico aviador francés Roland Garros.

En noviembre de 1912 logra cruzar en su avión el Río de La Plata, en 37 minutos y a 1.600 metros de altura. Por esa época también es uno de los fundadores del Aero Club de Villa Lugano.

En 1913 adquiere en Europa un avión Morane - Saulnier y comienza a urdir ya el cruce de Los Andes, para unir Argentina con Chile. El 25 de mayo de ese año, para festejar el día de la Patria, encabeza la primera flota de aviones que participan de un desfile militar.

Su nombre había adquirido por esa época una fama inusual en el país, a causa de sus hazañas deportivas. Ya se lo conocía como “el primer sportsman criollo”.

Por este motivo en octubre de 1913 en el cabaret Armenonville, la orquesta típica de Roberto Firpo lo homenajea por sus proezas con una velada de gala, interpretando el tango “De pura cepa”, que honra el valor temerario del homenajeado.

Es allí donde Newbery tiene un altercado muy famoso. Cuando va a entrar al cabaret, el “Turco Záncano”, un guapo del ‘900 que había perdido protagonismo entre el malevaje, le hace una zancadilla y cuando éste cae al suelo le dice: “El Niño Jorgito ha batido el récord de bajura”. Newbery se levanta tranquilamente y con una docena de piñas de estilo pugilístico, manda al guapo al hospital. Este episodio inspirará a Celedonio Esteban Flores a escribir el tango “Corrientes y Esmeralda”  que en uno de sus párrafos expresa: “Amainaron guapos junto a tus ochavas, cuando un elegante los calzó de cross...”.

En febrero de 1914 bate el récord mundial de altura con 6.225 metros en su avión Morane mejorado, aunque sólo le homologan 6.110 metros, por cuestiones meteorológicas.

Viaja inmediatamente al viejo continente y durante una cena con varios pilotos de aviación europeos, en la casa de la actriz francesa Gilda Darty, Newbery observa la mesa y pregunta a los concurrentes: “En esta mesa hoy somos trece, ¿quién será el primero en morir?”, es como una premonición; aunque todos los presentes, hombres aventureros y audaces, se reían de la muerte.

En plenos preparativos para cruzar en avión la Cordillera de Los Andes (por su obsesión de aventuras ya la había recorrido a pie y en mula) viaja a Mendoza, para estudiar las condiciones meteorológicas y geográficas de la zona.

Dicen que al salir del hotel donde había almorzado con el gobernador Rufino Ortega y, ante el pedido de un grupo de damas, el domingo (de carnaval) 1º de marzo de 1914, decide mostrar algunas piruetas que había aprendido en su reciente estadía en Europa.

Como no tenía su avión se sube al avión Morane de su amigo Teodoro Fels, junto con Benjamín “Tito” Giménez Lastra y, aunque sabía que el avión se inclinaba de manera inadecuada hacia la izquierda, pues se lo había comentado su dueño, Newbery comienza, pese a todo, a hacer una rutina de acrobacias para su público, que en gran cantidad lo alentaba desde tierra. Al intentar hacer el “looping”, un círculo que el escape del avión dibuja en el aire y en cuya cumbre los pilotos sienten esa experiencia extraordinaria de ver el mundo al revés, terminó en el tirabuzón mortal, que clavó la hélice del Morane contra el suelo de la estancia de “Los Tamarindos”, perdiendo así la vida.

Con toda justicia, Newbery fue considerado, junto a la aviadora Carola Lorenzini,  que también encontró la muerte en forma parecida, como los más altos exponentes de nuestra aviación civil.

El entierro de Newbery se realizó en el cementerio de La Chacarita tras una verdadera peregrinación, según cuentan los diarios de la época, acompañado por 50.000 personas que admiraban al primer ídolo de la era moderna de nuestro país. Belisario Roldán fue el encargado de despedir sus restos expresando: “Ha caído para siempre el que tenía el corazón abierto a todas las emociones puras, y la mano lista para todas las lealtades; el que no necesitó dejar de ser bueno para ser glorioso”.

Podemos decir que Newbery encarnó al primer  “héroe nacional moderno”, como tiempo después lo serían Yrigoyen, Gardel, Evita y Perón, quienes también fueron despedidos con el llanto honesto de su pueblo. Cada vez que el Pueblo llora por uno de sus hijos, es porque se ha ido una persona de bien.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para homenajear al primer sportman de nuestro país, por unanimidad, sancionó el 7 de diciembre del año 1990, la Ordenanza Nº 44.481, por la cual se instituye todos los años el premio “Jorge Newbery” a los mejores deportistas de la Ciudad de Buenos Aires. Y también se creó, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, el Instituto Nacional Newberiano en homenaje al impulsor de las actividades aeronáuticas en el país.

 



 Matemático, telegrafista e inventor, entre otras cosas, de la lámpara incandescente, el sistema telegráfico automático y el fonógrafo. Era llamado el “Mago de Menlo Park” (1847-1931).

 Nació en Buenos Aires el 5 de noviembre de 1887 y falleció el 24 de febrero de 1965. Anchorena como lo había prometido compró 11.000 hectáreas de tierras, cercanas al lugar de descenso en Colonia, donde construyó su estancia “La Barra de San Juan” en la confluencia de los ríos San Juan y de La Plata. Los restos mortales de Aarón, se encuentran enterrados en ese lugar que lo donó en 1963, (1.330 hectáreas) para residencia de descanso del presidente del Uruguay y un paseo público, compuesto de grandes bosques de árboles de todo el mundo, un pequeño puerto, ciervos y una torre donde se puede observar ambos ríos.

 En la década del ’20 se levanta la suspensión de la práctica del boxeo, creándose la Comisión Municipal de Box de la Ciudad de Buenos Aires, por Arsenio Thamier (Director de las Plazas de Ejercicios Físicos) y el intendente municipal, Dr. Joaquín Llambías. Uno de los integrantes de esta primera comisión fue el Dr. Gofredo Grasso, uno de los primeros médicos deportólogos del país.

 Ubicado en Lugano, funcionó hasta 1934, en ese lugar.

 Según por el cual se le daría el nombre al actual club de fútbol de Parque Patricios, del que fue socio y su primer presidente honorario.

 Nombre que se conocía en esa época a la aviación.

 Carolina Elena Lorenzini, nació en el Empalme San Vicente (hoy Alejandro Korn) de la provincia de Buenos Aires, el 15 de agosto de 1899. Fue una de las primeras aviadoras civiles de nuestro país, se mató en una exhibición de alta acrobacia junto a pilotos uruguayas, en el aeródromo de Morón, cuando luego de realizar una pasada rasante al suelo, que hizo agachar al numeroso público presente, su avión se puso en posición invertida para estrellarse, el 23 de noviembre de 1941. Sus amigas expresaron: “Murió en su ley”, ella varias veces les había expresado: “¡Qué jodido debe ser morir en la cama!”. 

 

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” de Víctor F. Lupo

Capítulo VII – Página 96

Marzo 2016.

 

 

 
 

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