Deportistas en el Recuerdo
FULVIO GALIMI: Pionero de la esgrima popular - El pasado 3 de junio falleció uno de los grandes del deporte nacional. Este es el homenaje de Mundo Amateur

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Fulvio Galimi siempre es recordado como el gran esgrimista argentino junto a su hermano mayor Félix, aunque tuvieron que pagarlo muy caro. Despertó el interés popular en las décadas del 50 y del 60 por un deporte que estaba reservado sólo a una elite. A tal punto que bajo sus influjos, casi todos los clubes de fútbol y hasta de las provincias más alejadas de la Capital tuvieron que incorporar la esgrima a sus actividades por la demanda de sus asociados.

Una anécdota describe de cuerpo entero a la familia Galimi. Preguntado el General Perón por el deporte que más había practicado, contestó: "La esgrima… y era bueno". La próxima pregunta fue: “¿Y a los Galimi, les ganaría”. Perón aceptó: "No. Todos los Galimi eran buenos. ¡También, con el padre que tenían, si no ganaban pobres de ellos!". El padre (Felice) de los hermanos Fulvio y Félix Galimi, eximios esgrimistas ambos, junto a Pini y Ferreto habían sido de los primeros maestros esgrimistas de nuestro país, llegados todos ellos como inmigrantes italianos a fines del siglo XIX.

Fulvio nació el 11 de enero de 1927. Con sólo 12 años de edad ya era Campeón Argentino por primera vez, enfrentando a muchachos mayores en la Categoría Cadete. Dos años después, ya ganó el ascenso a Primera Categoría… ¡y a los dos días era Subcampeón Argentino!

Don Fulvio fue cinco veces Campeón Nacional y siete veces Subcampeón. Dos veces Campeón de la República. Y veinte veces Campeón de Interclubes.

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En 1942, representando al Club Universitario de Buenos Aires (CUBA), le dio el campeonato de espada por primera vez a esta institución compartiendo equipo con Víctor B. Durand, Floro F. Díaz Armesto y Mario Luzzatto.

A lo largo de su carrera compitió en los Juegos Panamericanos de Buenos Aires 1951 y luego en México 1955, obteniendo en total una medalla dorada, una plateada y dos de bronce.

También participó en los Juegos Olímpicos de Londres 1948 y Helsinki 1952, alcanzando en ambos el 5º lugar.

Representando al Círculo de Esgrima, del que era madrina Mary Terán de Weiss, Galimi ganó todos los torneos  en que participó entre 1951 y 1955, incluyendo, por tres años seguidos, la Copa Honorable Cámara de Senadores.

Como deportista de la década dorada del deporte en los años 50 también sufrió las consecuencias de la “revolución libertadora”. En 1956, cuando representaba al Club Atlético River Plate, fue suspendido durante 6 años.

Así empezó a decrecer la actividad esgrimística en la Argentina, tras un parate del que nunca se recuperó, hasta llegar a la actualidad, en que nuestra esgrima se encuentra totalmente reducida en cantidad y en logros.

Al retornar a la práctica en 1962, habilitado junto a su hermano Félix (el gran campeonazo como reconoce Fulvio), lo hizo ganando el Campeonato Nacional de Sable y coronándose subcampeón de Florete.

Galimi ha representado a la esgrima argentina a lo largo de todo el mundo. Realizó una gira por Europa visitando Barcelona, Madrid, Valencia y Portugal. En todos estos destinos fue condecorado junto a su hermano Félix. Durante esa gira por Europa, juntos le ganaron al equipo olímpico campeón en los Juegos Olímpicos de Londres y Helsinki, por cuatro victorias contra dos. Justamente allí, mientras disputaban un encuentro con el equipo francés, el ex campeón olímpico Bertrand Schmetz le dijo al Presidente de la Federación Internacional de Esgrima, Pierre Ferri: "Me invitaste a ver a dos argentinos pero estos muchachos son africanos, ¿no ves que luchan como leones?"

Junto a su hermano además de actuar en la película "La Quintrala", dirigida por el gran Hugo Del Carril, actuaron en "La Dama Duende" una película de Luis Saslwsky y en "Centauros del Pasado”, basada en la vida de Pancho Ramírez.

Fulvio se despidió de la esgrima en el “Campeonato de la República” de Mar del Plata en 1965. En esa oportunidad,  como no podía ser de otra manera, se coronó campeón en florete y sable.

El 14 de noviembre de 2007, la Dirección de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires le entregó el Premio Dignidad Deportiva“Mary Terán de Weiss”. En la ceremonia, compartieron el mismo reconocimiento grandes glorias del deporte nacional como Luis Artime, Paola Suárez, Marcelo Garraffo, Iris Fernández, Luis Nicolao y pos morten, el remero Alberto Demiddi. Luego fue homenajeado con Diploma de Honor del Senado de la Nación en Agosto 2012 con el “Premio Delfo Cabrera”; Distinción por su trayectoria – de la Federación Argentina de Esgrima, en el Club de Gimnasia y Esgrima, 2012 y en febrero del 2013 la ex Presidenta de la Nación, Dra. Cristina Fernández  lo homenajeo junto a los deportistas castigados injustamente en 1955. Allí estuvieron Ricardo González, Walter Lemos, Eduardo Guerrero y Osvaldo Suárez, entre otros grandes.

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En el año 2014 Ediciones Fabro publico su libro “A Capa y Espada” contando,  sin rencor, con una calidez que le brota del alma, la historia de su familia y su épica vida.

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor Lupo

7 de junio de 2016

 

 

 

 

 

 
7 de mayo de 1931: Tucumán - JOSE DELFÍN MADOZZO: El campeón luleño

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Cerca de la Quebrada de Lules, en el barrio Del Carmen, allí nació y se crió José Delfín Madozzo, el eterno boxeador tucumano. San Isidro Lules lo vio “hacer sus primeros guantes”, escapándose cuando lo mandaban a comprar el pan. Llevaba una bolsita y la libreta, buscaba el pan francés y alguna vez medialunas. Siempre se demoraba. Es que mientras tanto aprovechaba para subirse al ring y comenzar a formar su gran carrera en el patio de esa panadería.

Nació en la navidad de 1909. Sí, exactamente el 25 de diciembre de 1909. Hombre guapo para todo. Hijo de Doña Teresa Riquelme y Don Giuseppe Francisco Madozzo, un italiano exiliado que encontró su amor y su lugar en Lules. Familia numerosa. Fueron 7 hermanos. José, el mayor. Los otros: Roque, Luis; y las mujeres, Antonia, Alcira, Clotilde y Lidia.

Cursó desde la educación primaria en el colegio San Francisco, donde estuvo interno durante todo su aprendizaje. Alguna vez practicó fútbol, jugó a la pelota, pero nunca fue su fuerte.

En 1922, José se alejaba de los bulliciosos recreos del Colegio San Francisco para sentarse a leer una y otra vez las páginas de la revista “Boxín”, que llegaba desde Buenos Aires, contando las “hazañas” de los ídolos del boxeo argentino. Y el pequeño estudiante soñaba a escondidas con ser  Luis Ángel Firpo (el Toro Salvaje de las Pampas), Pedro Quartucci (bronce olímpico en 1924), Luis Rayo o Julio Mocoroa (el buldog de La Plata) un liviano que perdió el título argentino a manos del gran Justo Suárez.

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Cuando su padre descubrió la revista, le dio un gran reto pero lo que él no descubrió hasta muy tarde, que en el fondo de esa panadería de Lules había un ring y guantes para usarlo. Allí hacían guantes Celso Manzano, Melitón Villagrán y José Manzano, otros grandes boxeadores tucumanos de la época.

José Delfín Madozzo rápidamente aprendió el arte del boxeo y fue dueño de unas manos mágicas, duras y rápidas. Su debut en un ring se produce en 1927 en un festival público que organiza Antonio Ballester en el Cine Majestic ganando por puntos. A partir de allí pasa a integrar el equipo de Ballester, que tenía su Academia en la calle 24 de Septiembre 266.

En 1929 realiza una hazaña sin precedente ganando 2 títulos en la misma noche. Le gana a Néstor Romano por puntos a tres round y es el nuevo campeón “mosca” y después también por puntos a Crisanto Corbalán, para ceñirse la corona de los “gallos”

Tras cumplir una brillante campaña en los rings de la provincia se adjudica el campeonato de peso “mosca” e integra la selección provincial que viaja al Torneo Argentino  Amateur en Buenos Aires, cuyo delegado y manager era Ramón V. Doz.

El 7 de mayo de 1931 se convierte en una fecha histórica para este deporte en Tucumán. Porque este chico nacido en Lules, se convierte en el primer tucumano campeón argentino amateur al vencer al cordobés Rodolfo Godoy. Primó su habilidad y destreza ante mejor punch del cordobés, venciéndolo en forma categórica. Antes de la final le había ganado al boxeador Zapala. En la pelea siguiente el otro boxeador tucumano;Ramón Barros Sosa, conquistaba la corona de los gallos.

Este título lo perdió en octubre de 1932 en el “Cicles Boxing Club” frente a Manuel Mamondi. Pero ese mismo año logro su revancha venciéndolo por puntos.

Fue boxeador, un gran campeón y un mejor descubridor y formador de boxeadores. Un enorme maestro”. Así lo describen al luleño que en 1966 se instaló en Villa Alem para engrandecer al barrio del sur capitalino.

Instaló un ring en el fondo de su casa en Avenida Independencia primera cuadra y ¡Hasta sus hijas ensayaron boxeo! Era un obsesionado con el deporte de los puños, un detallista.

Junto a Vidal Levin hicieron una dupla hacedores de boxeadores como: Cirilo Pausa y el “Pelusa” Muñoz.

José Delfín, al igual que su padre formó una familia numerosa también. Se casó 3 veces, enviudó en 2 oportunidades. Tuvo 5 hijos. Blanca fue su primera dama, con quién tuvo a Luisa Blanca y Josefa Leonor. Luego Amanda fue su esposa. De ese amor nació el niño José Delfín. Benjamina fue su tercera señora, y nacieron Dolores Leonor y María Isabel. Son 9 nietos en total los que hoy recuerdan al abuelo José Delfín Madozzo mientras escuchan sus historias y anécdotas.

El boxeo vio su esplendor, cuando Villa Luján era su fortín. También fue masajista de los planteles de fútbol de Central Norte y Central Córdoba. Hasta, con su humildad, oficiaba de masajista en el barrio, con los vecinos. Una buena persona, muy recordada.

Siempre estuvo vinculado al boxeo, siempre. Tal es así que hasta el día de su muerte (9 de octubre de 1983) brindó sus amplios conocimientos y enseñó box en cualquier ring de un club de barrio.

Un ejemplo a imitar.

Cuando la multitud lo confundió con su hermano

“Había mucha gente y confusión en la estación del ferrocarril, al regresar yo de Buenos Aires como nuevo campeón argentino junto a Barrios Sosa y otros de la delegación tucumana. Apenas asome a la escalerilla del vagón la gente se abalanzó entre abrazos, sollozos, besos y lágrimas, expresivas demostraciones de cariño sin duda. De pronto la masa bulliciosa desaparece vivando al campeón y llevándolo en andas´. La barra proseguía alegremente conduciendo ya por la calle al campeón que no era yo precisamente. Claro, a quien llevaban en andas era a mi hermano Luis que había ido a esperarme. Luis desesperadamente trataba de explicar la situación a los enfervorizados simpatizantes quienes al advertir el grueso error prácticamente lo dejaron caer desde arriba quedando bastante maltrecho el confundido ídolo”. (Contado por el propio Madozzo en “Anécdotas y Recuerdos del deporte tucumano” escrito por René Cárdenas).

 

Fuente: Libro “100 Ídolos Tucumanos” de Víctor F. Lupo

Editorial Corregidor

Capítulo 2 – Página 26

Mayo de 2016

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12 de mayo de 1995: Partía Adolfo Pedernera - El crack sindicalista de Futbolistas Argentinos Agremiados

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Pedernera 1

Adolfo Pedernera fue uno de los hombres más queridos y respetados del fútbol argentino, tanto en su etapa de jugador como en la de entrenador. Fue uno de los “maestros reales, no virtuales” que tuvo este deporte dentro y fuera de la cancha.

Nacido en 1918, debutó en el equipo de River Plate con solo 16 años, en 1935, en la vieja cancha de los “Millonarios”, en Alvear y Tagle, enfrentando al club Ferrocarril Oeste, empatando 1 a 1. Ese día su equipo formó con: Bossio, Juárez y Besos; Santamaría, Minella y Wergifker; Deambrossi, Lago, Ferreyra, Peucelle y Pedernera. El gol de la banda roja, como siempre, lo anotó el gran Bernabé Ferreyra, que se retiraría del fútbol ese mismo año.

Pedernera jugó en River en una etapa inigualable del club, que se prolongó hasta 1946. Formó parte del equipo de la famosa “Máquina”, cuya delantera estaba integrada por: Muñoz, Moreno, Pedernera, Labruna y Loustau, consiguiendo en esta etapa cinco títulos de campeón. De esa época quedó grabada en la hinchada del club de Núñez una manera de ver y saborear un gusto futbolístico.

Cuando a Carlos Peucelle (el formidable ex jugador y forjador de jóvenes) le atribuían haber sido el fundador de la histórica Máquina de River, un equipo que brindó brillantes espectáculos entre 1941 y 1946, lo negaba sistemáticamente. Para fortalecer esa idea, acuñó una de las frases trascendentales de nuestro fútbol: "La única responsable es doña Rosa, la mamá de Adolfo Pedernera".

Fue un revolucionario de las tácticas y de las técnicas, además de un gran bohemio, amigo de filósofos, escritores, bailarinas y tangueros. Los domingos, luego de cada gol convertido, se dirigía hacia las plateas para dedicárselo a su gran amigo, el bandoneonísta Aníbal “Pichuco” Troilo, que nunca faltaba para ver al gran “Adolfo”.

Durante 1947 defendió la camiseta del Club Atlanta de Villa Crespo. En 1948 jugó para el globito de Parque Patricios, el Club Huracán, al que volvió en 1954 luego de un largo paso por Colombia.

Pedernera en 1948, a raíz de una huelga de futbolistas (levantada el 26 de abril de 1949, luego de 6 meses de lucha), llevado por su gran espíritu solidario, fue el gran impulsor del sindicato de Futbolistas Argentinos Agremiados (FAA), fundado el 2 de noviembre de 1944, para defender el derecho de los jugadores frente a los dirigentes de los clubes.

Los jugadores de fútbol venían reuniéndose desde esa fecha pero esta huelga fue el detonante para la fuerza actual de la FAA, que, luego, en 1973 (con el empuje de José “Pato” Pastoriza) consigue la sanción del Estatuto y el convenio colectivo de trabajo con la AFA. Hoy además de defender los derechos contractuales de los jugadores, poseen obra social con cobertura de salud, asesoría legal y laboral.

Pedernera pensaba que “el boxeo es tan hijo de la pobreza como el fútbol”. Y por eso todo sería distinto en el fútbol argentino a partir de 1948.

Hugo Gambini en su libro “Historia del Peronismo”, detalla pormenores de esta famosa huelga que quedó grabada en la historia futbolística, de la siguiente manera: ”En 1946, Pedro Canaveri reemplazó como interventor de la AFA al general Avalos (que había sido puesto por el gobierno de la revolución del ’43), pero duró sólo un año ya que en 1947 asume el administrador General de Correos, Oscar I. Nicolini. Este nombra como vicepresidente al radical y dirigente del Racing Club, Daniel R. J. Piscicelli, secretario de la Comisión Nacional de Fomento al Deporte (desde 1942), que era quien otorgaba los préstamos para la construcción de estadios. Estando Nicolini en Europa en el año 1948, el Ministerio de Trabajo citó a Piscicelli a una audiencia con los futbolistas en huelga, para tratar sobre la agremiación de éstos, a lo que se negó expresando: “Yo no soy patrón, sino dirigente”.

Llamado días después por Evita, Piscicelli acudió a la cita: “Entré a su despacho y estaban allí Adolfo Pedernera y José Soriano (líderes sindicales). Evita, que sabía de mi afiliación radical, me dijo: ‘Piscicelli, hay que arreglar muchas cosas en la AFA. Ahí en la calle Viamonte hay una cueva de antiperonistas y usted lo sabe muy bien’. Logré convencerla de esperar el regreso de Nicolini, quien defendió mi postura, porque tenía ascendiente sobre ella”, cuenta el dirigente racinguista.

Esto terminó con el gran éxodo de futbolistas a Colombia (más de 100 jugadores) y otros países latinoamericanos, encabezados por Pedernera y la no participación de Argentina durante varios años en el orden internacional,  como en el Mundial de 1950 en Brasil, país que rompió relaciones con la AFA cuando su presidente Valentín Suárez le informó de la declinación a participar. Argentina volvió a competir internacionalmente años después en partidos amistosos.

Un ejemplo del éxodo, fue la partida de jugadores a la incipiente Liga de Cuba, que duro pocos años, formada por los empresarios de la colectividad gallega. La estrella por aquellas tierras fue Amadeo Colángelo, un ocho goleador formado en el Club Ferrocarril Oeste, que regresaría para jugar en Boca Juniors entre los años 1955 y 1957, para luego jugar en Chacarita Juniors. Otros jugadores que llegaron a La Habana, fueron Juan Carlos Carrera (que en las temporadas de 1945 y 1946, actuó en Racing, en 1947 en Newell’s de Rosario y en 1948 en Banfield); Américo Belén (jugador de Quilmes y Talleres de Remedios de Escalada); Alberto Soto y Raúl Torrens (jugador de El Porvenir en 1956) entre otros.

De 1948 a 1954 el “gran” Pedernera jugó en el equipo de Millonarios de Bogotá, Colombia, donde junto a Néstor Rossi y Alfredo Di Stéfano, salieron campeones durante varios años.

Pedernera 2

En 336 partidos disputados en su carrera con distintos equipos, Pedernera consiguió 136 goles. Vistiendo la casaca de la Selección Nacional jugó 21 partidos y convirtió 7 tantos, siendo dos veces campeón sudamericano. En su primer torneo sudamericano disputado en Santiago de Chile en 1941 fue campeón invicto con cuatro partidos ganados. Entre sus compañeros de equipo se encontraban el “Charro” José Manuel Moreno, Antonio Sastre y el “poeta de la zurda” Omar Higinio García.

Pedernera repitió el título en el Sudamericano de Buenos Aires de 1946, donde hizo 2 goles de los 17 que convirtió la Selección argentina clasificada como campeón invicto con sólo 3 goles en contra.

Una vez que abandonó la práctica activa del fútbol, Adolfo Pedernera fue director técnico de Boca Juniors, Gimnasia y Esgrima de La Plata, Huracán, Independiente (campeón), Temperley, Quilmes; Banfield, Talleres, San Lorenzo, la Selección argentina, Nacional de Montevideo, América de Cali y la Selección de Colombia en el Mundial de 1962, pero en su querido River Plate sólo dirigió, aunque por muchos años, las divisiones inferiores, de las que salieron innumerables grandes jugadores.

También intervino en un exitoso ciclo de radio “Fútbol al centímetro”, junto a los periodistas Dante Panzeri y Pepe Peña.

En sus últimos años era uno de los hombres más requeridos para dar charlas y conferencias sobre la formación de los jóvenes futbolistas. En una de estas conferencias organizadas por el Instituto Argentino de Promoción del Deporte (IAPD), en 1982, junto a Luis Artime, el profesor Jorge Daguerre y el periodista Osvaldo Ardizzone, Pedernera expresó: “Acepto la importancia del fútbol profesional, pero creo que éso no puede ser exclusivo. Nosotros estamos desperdiciando una energía y una pasión, y lo que es peor estamos poniendo a los chicos en función de una quimera (el fútbol profesional) cuando los chicos deben pensar en formarse y en crecer. De miles que empiezan, llegan dos o tres. Creo que entonces es injusto que el fútbol no les dé nada a todos ésos que quedan en el camino. El fútbol debería formarlos, hacerlos hombres íntegros, que puedan servir a la sociedad”, usando el mismo concepto que el Dr. Carrillo (en su decreto) 35 años después.

En 1980 se le entregó el “Diploma al Mérito en Fútbol” de Konek.

El “Maestro” Adolfo Pedernera murió el 12 de mayo de 1995, a los 76 años de edad, a raíz de un paro cardiaco.

La Fundación Konex en el año 2000 entregó el premio de Honor, otorgado a una personalidad relevante ya fallecida. Y el elegido fue Adolfo Pedernera. En esa ceremonia se entregaron menciones especiales a las selecciones de fútbol Sub 20 de 1995 y 1997 y a la Selección argentina de Rugby de 1999. 

 

 

 

 

 

 
 
12 de abril de 1944: nos deja el Filósofo del ajedrez ROBERTO GRAU

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Roberto Gabriel Grau nació y vivió en la calle Alsina 3187. Llegó al mundo el 18 de marzo de 1900 y se fue demasiado pronto, cuando recién cumplía 44 años, el 12 de abril de 1944.

Su nombre es legendario para el ajedrez argentino, por lo que jugó y lo que gestionó en vida. Pero también porque dejó un libro clásico imperdible, cuyas antiguas ediciones se encuentran en hogares y clubes de la ciudad, del país entero y por supuesto, en bibliotecas especializadas de innumerables países: es el Tratado General de Ajedrez, cuyos dos volúmenes han sido felizmente reeditados por Ediciones Colihue de Buenos Aires.

Fue periodista deportivo, jefe de la sección en el diario “La Nación” de Buenos Aires y sus textos más prolíficos fueron dedicados, no al ajedrez, sino al automovilismo.

Cuenta su hija, la hoy doctora Gloria C. Grau, que su padre era aún un colegial cuando comenzó a frecuentar el café Los treinta y seis billares, donde disputó su primer torneo y se clasificó segundo entre ajedrecistas de mucha más experiencia. Y que esta precocidad le permitió jugar casi directamente en primera categoría, sin pasar por las competencias de categorías Menores.

“A los 17 integró por primera vez un equipo argentino junto a Julio Lynch y Arnoldo Ellerman. Con Luis Palau y otros fundó el Círculo de Ajedrez, trabajando siempre con intensidad para la difusión de este deporte”.

Roberto fue Campeón Argentino y Campeón Sudamericano. Como dice el profesor Jorge Raúl Delfino, “paulatinamente se convirtió en el capitán permanente de los equipos argentinos… Su trabajo por el ajedrez nacional fue ímprobo y provechoso, como lo demostró actuando inteligentemente como delegado de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE) y representando al país en los Congresos de París, Londres, Varsovia, Estocolmo y Buenos Aires”.

Otro ajedrecista de nota, nada menos que Carlos Guimard, considera que “su obra cumbre la inicia en 1937 en el Congreso de la FIDE en Estocolmo al gestionar y obtener la autorización para realizar el Torneo mundial por equipos en Buenos Aires… Con ese motivo estuvieron en Buenos Aires, al mismo tiempo, Alekhine, Capablanca, Tartakower, Stahlberg, Keres, Najdorf, Mikenas y tantos otros maestros…”

A su partida, el diario “La Nación” lo ubicó en este lugar de la historia ajedrecística: “Suyo fue el mérito de haber servido de eslabón entre el eslabón antiguo y el moderno. Fue tanta su visión que en el panorama ajedrecístico, en el que las ideas se hacen viejas al año o al mes, permanecen inalterables las normas que nos legó en sus libros, hace treinta o más años”.

Ya que se hace mención a los libros, nobleza obliga: también se hace de lectura obligatoria “Roberto Grau, el maestro”, con la firma principal de Gloria Grau, hija de Roberto y de María Gloria Lagomarsino. Justificado, entre otras cosas, a recordar a “un porteño leal”.

 

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EN SAN REMO HE APRENDIDO A NO TENER VANIDAD

Por Roberto Grau (*)

“En San Remo he aprendido a no tener vanidad. He visto cómo esos hombres extraordinarios, con títulos que a cualquiera de nosotros nos enloquecerían de orgullo, estudiar modestamente todas las horas y todos los minutos. Los he visto contraídos al ajedrez con amor de artistas. Analizando minuciosamente todas las partidas. Buscando sutilezas en los planteos… Despreciar las combinaciones de relumbrón y extasiarse ante detalles sutilísimos, imperceptibles para los profanos. Los he visto jugar partidas amistosas entre ellos, sin temor a la crítica periodística, ni a la pérdida de los juegos, y los he visto perder partidas vitales, sin que en ningún momento una actitud hiriente, un gesto inelegante turbara sus faces…

“Cuando Alekhine venció en tan magistral forma a Nimzowitsch, el primero en felicitar a su adversario fue el propio vencido. Había en el gesto del agresivo Nimzowitsch un testimonio de admiración a la calidad de su adversario, y al levantarse dijo en voz bien alta: “¡Alekhine juega de una manera fenomenal!¨.

“Estas palabras, en boca de un presunto adversario del campeón mundial y quizá del tercer maestro de la época, son toda una lección y un símbolo. El amor al ajedrez, la satisfacción artística del vencido, están por encima de la vanidad personal. El día que en nuestro país se aprenda a hacer lo mismo, que espero será pronto, el ajedrez argentino podrá producir los hombres que necesita para conquistar éxitos magistrales.

“Ya ven mis amigos, que he aprendido en San Remo muchas cosas, que juzgo más valiosas que una variante o una celada estratégica. He aprendido a perder y no tratar de justificar fracasos. He aprendido a desconfiar del talento natural. Y he llegado a la conclusión de que soy, simplemente, por ahora, el más elevado exponente del núcleo de jugadores rutinarios que actúan en nuestro medio”.

(*) Fragmento del artículo publicado en “El Ajedrez Americano” Nro. 3, 1930. Reproducido en “Roberto Grau, el maestro”, por Gloria C. Grau, Jorge R. Delfino y Juan Morgado, Ediciones Colihue, Buenos Aires, 2007).

 

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UNA VIDENTE

Cuenta Gloria C. Grau que en los Juegos Olímpicos de París “ocurrió un hecho inusitado: una vidente que se acercó a los argentinos le dijo a mi papá: “Usted va a morir en veinte años de un derrame cerebral…” Corría el año 1924 y mi padre falleció de esa manera en 1944”.

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Editorial Corregidor

Capitulo 10 – Página 38

Abril de 2016

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6 de abril de 1906: Nuestro único nadador de oro - ALBERTO ZORRILLA

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Al consagrarse Campeón Olímpico en Ámsterdam 1928, Victoriano Alberto Zorrilla, tal su nombre completo, se convirtió en el único medallista de oro olímpico en la historia de la natación argentina y el primer sudamericano en ganar en un deporte individual en Juegos Olímpicos. Su logro se dio en la competencia por los 400 metros libres. En estos Juegos participaban por primera vez las mujeres y también es el comienzo de la ceremonia de los desfiles encabezados por Grecia.

Alberto nació en la ciudad de Buenos Aires el 6 de abril de 1906. Su trascendente historia deportiva comenzó a escribirse en 1922 cuando estableció por primera vez un récord argentino en 100 metros libres con un tiempo de 1m10s.

En 1924 y 1925 se consagró campeón sudamericano. En la temporada de 1924 estableció la plusmarca sudamericana en 100m estilo espalda, con un registro de 1m 19s 1/5 que no pudo ser vulnerado por 15 años. Sus méritos lo catapultaron a sus primeros Juegos Olímpicos, París 1924. Si su consagración de oro se demoró entonces, fue porque se vio relegado por un auténtico fenómeno de la época, el estadounidense Johnny Weissmuller, quien posteriormente doblaría su propia fama encarnando al personaje de “Tarzán” en la serie de televisión.

En 1927, siguiendo una tendencia de la época (las Universidades estadounidenses captaban a los mejores talentos deportivos del resto del mundo) Zorrilla se instaló en Estados Unidos e integró una posta que mejoró el récord mundial de 4 x 400 yardas.

En 1928 sorprendió al sueco Arne Borg, favorito a ganar la competencia de natación, y se quedó con el oro en los Juegos Olímpicos de Ámsterdam, con una marca de 5m15s. En esos Juegos fue finalista además en 100, 400 y 1500 metros. Y ese año también hizo la mejor marca nacional en 400m espalda, con 5m 47s 2/5. Borg no fue el único sorprendido: cuando se izó la bandera argentina en homenaje al ganador, los organizadores no habían preparado las partituras del Himno Nacional Argentino, descontando que el Himno Nacional Sueco sería el que se ejecutaría…

 

20160411Albertozorrilla 1925

 

En Estados Unidos, en 1930 Zorrilla integró otra posta que logró el récord mundial en 880 yardas con 9m20s. Una enfermedad le impidió competir en los Juegos Olímpicos del 32. Se radico a partir de 1954 definitivamente en EE.UU.

Ídolo indiscutido del deporte argentino, que dejó su huella en el club de Gimnasia y Esgrima, donde también practicó waterpolo, durante 1925. Falleció el 23 de abril de 1986 en Miami.

El mayor homenaje que se le rinde en el país a Zorrilla, es que el Complejo natatorio de la Ciudad Panamericana de Mar del Plata lleva su nombre. Ese natatorio construido para los Juegos Panamericanos de 1995, que se realizaron en esa ciudad bonaerense, donde Argentina volvió a conseguir muy buenos resultados, junto al natatorio Jeannette Campbell del CENARD, son los únicos en el país donde pueden realizarse competencias internacionales.


Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Editorial Corregidor

Capitulo 7 – Página 32

Abril de 2016

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