Deportistas en el Recuerdo
22 de julio de 1964, MARY TERÀN DE WEISS ABANDONA EL TENIS

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La famosa tenista argentina, el 22 de julio de 1964, cansada de tantas injurias, publicó en la revista “El Gráfico” una "Carta abierta a la opinión pública" donde en uno de sus párrafos sostenía: "Mi situación constituye una inhumana e injusta persecución, alentada por el inconfesable deseo de evitar que vuelva al primer plano en mi deporte favorito... Hay ciertos detractores actuales que en su oportunidad se complacieron recibiendo aquello mismo que hoy censuran".

 

ACA PRESENTAMOS LA NOTA:

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14/07/1951 - José Froilán González: UN ARGENTINO LE DA A FERRARI EL PRIMER TRIUNFO EN F-1

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Un sábado 14 de julio de 1951, en el circuito de Silverstone, el argentino José “Pepe” Froilán González, con 28 años, ganaba su primera carrera en la Fórmula 1 Internacional: el Gran Premio de Inglaterra. Con este triunfo obtenía la primera victoria de su historia la escudería más famosa del mundo: Ferrari. “Pepe” dejó atrás ese día a las “Alfettas”, que eran habituales ganadoras de estas carreras hasta ese momento. “Ese día yo debía correr con una Maserati 1.500, pero Serafini que corría con la Ferrari se había dado una “piña” en las Mil Millas. Entonces el maestro Ugolini recibió una orden desde Maranello para que me prueben”, cuenta, aún agradecido, Froilán.

Ya en el podio se confundía en un gran abrazo con su “padrino automovilístico” Juan Manuel Fangio, mientras recibían la Copa de manos de los Duques de York.

En esta carrera, el dueño de la escudería, Enzo Ferrari debía decidir entre Froilán y Alberto Ascari, su compañero de equipo y primer piloto de la marca, que había abandonado con su auto y esperaba en los boxes que Froilán le dejara el auto para terminar la carrera. Ferrari había acertado en la decisión de dejar en pista al piloto argentino y consiguió así el primer halago de esta marca.

Nacido un 5 de octubre de 1922 en un pueblito llamado “La Colonia”, cerca de la ciudad de Arrecifes, provincia de Buenos Aires. Desde muy chico se hizo “tuerca”. Quería participar en las carreras de autos pese a una “prohibición” familiar. Esto se debía a que el tío de Froilán, Julio Pérez, había muerto mientras participaba en las “Mil Millas” de 1940, cerca de la localidad “De La Garma”, cuando iba ganando la carrera. El 8 de agosto de 1946 a bordo de un Chevrolet de cuatro cilindros, en el circuito con caminos de tierra de Carmen de Areco, debutaba con el seudónimo de “Canuto” un desconocido que resultó el ganador de la prueba. “Canuto” era Froilán González, quien había desobedecido a su familia. Para las siguientes pruebas usaría los seudónimos de “Montemar” y “Bestiún”. Pero ya para la cuarta participación en Arrecifes, por sus muy buenas actuaciones, todo el mundo sabía quién era, por lo que decidió correr con su nombre verdadero. En esa oportunidad abandonó por la rotura de una biela, pero el disgusto más grande se lo llevó cuando apareció su padre, Isidro, para darle una gran reprimenda en público.

González participó luego en la categoría Fuerza Limitada, donde con el Ford V8 Nº 32 llamado “Ciudad 9 de Julio”, construido por Luis Bonello, ganó 11 carreras entre 1947 y 1948. Por entonces ya era conocido como “la tromba de Arrecifes”.

En 1947 participó por primera vez en el asfalto de la Capital Federal pero por una dura discusión con el comisario deportivo de la prueba sufrió una sanción de seis meses de suspensión.

Pese a no ser un tradicional competidor de los Grandes Premios del Turismo Carretera, participó de la famosa carrera “Buenos Aires – Caracas” en 1948, prueba ganada por el bonaerense Domingo “Toscanito” Marimón.

“Luego, con el apoyo del Automóvil Club Argentino (ACA) y el gobierno del general Perón, que nos nombró como delegados obreros en el exterior, y por lo cual nos abonaba 200 dólares mensuales, pagaderos cada 3 meses, pudimos viajar junto a Juan Manuel Fangio y Onofre Marimón a correr en las pistas de Europa”, contó “Canuto” en el programa televisivo “La Otra Mirada” de América Sports, en el 2001.

 

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Con autos de la F1, durante una prueba organizada por el Automóvil Club Argentino el 18 de febrero de 1951, en el circuito de la Costanera, de Buenos Aires, se disputó una emocionante carrera que no otorgaba puntos para el Mundial. José Froilán González, al comando de una Ferrari marcó un tiempo de 1h. 35’ 18” 09/10 y fue el gran ganador superando por 17” a Hernán Lang y 18” al tercero, Juan M. Fangio, ambos con Mercedes Benz, alzándose con el premio “Presidente de la Nación”. En esta categoría había debutado el 21 de mayo de 1950 en Montecarlo (Mónaco) al comando de una Maserati.

De las 26 pruebas que participó en la Fórmula 1 (F1), con muy buenos resultados durante varios años, ganó dos carreras y casualmente las dos, en Inglaterra.

Justo a los tres años de su primera victoria puntuable internacional, en julio de 1954, Froilán consiguió un extraordinario triunfo en el Gran Premio de Inglaterra al comando de su Ferrari 625/555, superando a su compañero de equipo, el crédito local Hawthom y a Onofre Marimón (3º), Fangio (4º), Trintignant (5º) y Mieres (6º). De lo seis ganadores de puntos en esta carrera, cuatro eran pilotos argentinos.

Ese año fue extraordinario para el automovilismo nacional, Froilán fue subcampeón mundial de la categoría, con 25 puntos, detrás de Juan Manuel Fangio que, con 42 puntos, obtenía su segundo campeonato mundial. Pero otros argentinos como Roberto Mieres, con 6 puntos, quedaba en el noveno lugar y el infortunado Onofre “Pinocho” Marimón, muerto en un accidente el 31 de julio de ese año cuando su Maserati chocó contra un árbol, quedaba décimo con 4 puntos. Sí, no nos asombremos: 4 argentinos entre los 10 primeros del mundo… pero además participaban en estas pruebas otros dos compatriotas: Clemar Bucci, con Gordini, y Jorge Daponte con Maserati.

Durante ese mismo año, formando dupla con el francés Maurice Trintignant (ganador del Premio Ciudad de Buenos Aires) Froilán ganó las tradicionales “24 Horas de Le Mans” en Francia, donde, bajo la lluvia, manejó durante 17 horas.

El VII Gran Premio de la República Argentina de Fórmula 1 fue la última prueba que González  corrió con la Ferrari Nº 32, en el Circuito Nº 2 del Autódromo Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, (al cual él había colaborado para que se construyera) el 7 de febrero de 1960. Esta carrera fue ganada por el neozelandés Bruce McLaren al bordo de un Cooper T53, a un promedio de 136,254 km./h., mientras que el argentino finalizó en el décimo lugar.

Enzo Ferrari (creador del equipo italiano) opinó sobre José Froilán González: “El me dio la alegría más grande que puede vivir alguien que, como yo, no ha descansado en la búsqueda de la perfección en la máquina con el objetivo de vencer. Nunca terminaré de agradecérselo”. Por esto es uno de los máximos ídolos de Maranello, cuyos hinchas se lo demostraron al cumplirse 50 años de aquella primera victoria de la Ferrari, con la presencia de Michael Schumacher piloteando el auto del “cabezón”, que se encuentra en el museo particular de Bernie Ecclestone.

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” (1610-2002) de Víctor F. Lupo –

Capítulo XXXVI - Editorial Corregidor (2004).

Pág.: 288

Julio de 2017

 

 

 

 

 
 
21/07/1953: OSCAR PANNO, Campeón del mundo

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Fue el primer campeón mundial argentino de ajedrez, cuando con apenas 18 años logró el II Campeonato Mundial juvenildisputado en la ciudad de Copenhague, Dinamarca, en 1953.

Oscar Roberto Panno nació en el barrio porteño de Saavedra, el 17 de marzo de 1935. Panno aprendió las jugadas básicas en la casa familiar de la calle Mariano Acha, donde su padre, Francisco Panno, de profesión mecánico y ajedrecista aficionado, sentaba al pequeño Oscar y a su hermano César ante el tablero los días de lluvia para que no se aburran. A la casa llegó también el semanario Leoplán, donde Roberto Grau publicaba semanalmente las columnas ajedrecísticas que terminarían por conformar su ya clásicoTratado General de Ajedrez. Finalmente, el destino reunió al pequeño Oscar con el maestro Julio Bolbochán, quien se desempeñaba como “profe” de Ajedrez en el Club Atlético River Plate, a la sazón casi el club del barrio, dada la cercanía entre los barrios de Saavedra con Belgrano y Núñez, donde tiene su asiento geográfico el “Millonario”.

A partir de entonces se plasmó entre Bolbochán y Panno, una inmejorable relación alumno – docente.

En 1947, Oscar  jugó su primer torneo, el interno de cuarta de River Plate. Y un año después se consagró campeón del Torneo Infantil "Libertador General San Martín”. En 1951 anticipó que su estrella brillaría más allá de las fronteras, cuando obtuvo el subcampeonato en el Selectivo para el 1º Campeonato Mundial Juvenil, además del Nacional de segunda categoría.

En 1952, un año antes de su gran conquista, participó en su primer Magistral en el que salió segundo; y ganó el torneo Mayor de la F.A.D.A. y el Nacional Juvenil que lo clasificó para Copenhague.

El ’53 fue su gran año, En marzo obtuvo el campeonato Argentino Sub 20, en mayo ganó el Magistral del Club Argentino, el 21 de  julio en Copenhague, conquistó el Mundial juvenil para menores de 20 años (Argentina lo lograría nuevamente con Carlos Bielicki en 1959 y Pablo Zarnicki en 1992); a su regreso, en septiembre, se consagró campeón del Club Argentino tras batir a Luis Piazzini y, en diciembre, tras recibirse de maestro mayor de obras, en la escuela Otto Krause, con 18 años, se convertía en el campeón argentino más joven de la historia, tras adjudicarse el máximo torneo local.

El propio Oscar cuenta una anécdota luego del Mundial que nunca olvida: “¿Sabías que el general Juan Domingo Perón me dio como premio por la conquista una estadía de 15 días en París? ¿Y, sabés qué le contesté? No, muchas gracias General, prefiero volverme ya a Buenos Aires. Hoy lo pienso y me quiero morir (risas)...”

Tras su gran consagración juvenil integró el equipo olímpico argentino en Ámsterdam en 1954 (se logró el subcampeonato y Panno es considerado el sexto jugador del mundo) y un año después escoltó a Bronstein y a Keres en el Internacional de Gotemburgo.

En marzo de1954, se publica un libro de 47 páginas sobre los triunfos del ídolo del ajedrez, en la edición de Vidas Apasionantes, escrito por Pedro Weber, con el título de Ídolos Populares, que era la segunda de una serie dedicada a  Edmundo Rivero (voz y emoción de Buenos Aires), Aníbal Troilo (el bandoneón del pueblo), Ángel Labruna (una moral al servicio del deporte) y Juan Manuel Fangio (campeón mundial de automovilismo en F1).

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Oscar Panno suspendió su carrera ajedrecista durante unos años por el estudio universitario de la carrera de Ingeniería.

El ya ingeniero Panno ganó el Campeonato Panamericano (1958), la Medalla de oro en la Olimpíada de La Habana (1966), en 1972 ganó el Magistral de Palma de Mallorca y cinco años más tarde hizo lo propio con el Abierto de Lone Pines. Se quedó tres veces con el Campeonato Argentino (1953, 1985 y 1992) y también ganó la edición número 66 del Torneo Nacional.

Además, resultó vencedor durante 25 años consecutivos del campeonato del Club Argentino de Ajedrez, tradicional entidad a la que pertenece.

El 18 de Julio de 2006, se lo declaró “Personalidad Destacada de la Cultura”, por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, de acuerdo al proyecto impulsado por el Diputado socialista Norberto Laporta.

Oscar Panno junto a Miguel Najdorf, fueron las dos mayores figuras del ajedrez argentino en los últimos cincuenta años.

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Página 124

Editorial Corregidor

Julio 2016.

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23 de Junio de 1916 - EMILIO BALDONEDO: El sueño del pibe

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“El sueño del pibe” es un tango famoso de Reinaldo Yiso (letra) y Juan Puey (música) escrito en 1943. Tiene tantas grabaciones que sus intérpretes van desde Osvaldo Pugliese con la voz de Roberto Chanel, a Diego Armando Maradona para un programa de Raffaella Carrá en la RAI. En unos de sus versos más famosos, el pibe de la historia recibe la citación del club que lo probará como futbolista y corre a decírselo a su madre:

“¡Mamita, mamita, ganaré dinero! / Seré un Baldonedo, un Martino, un Boyé…”

Al consagrarse en la letra de un tango, un poco como exigiría Macedonio Fernández, la porteñidad mítica de Emilio Baldonedo, ídolo del balompié ciudadano, quedó grabada tan a fuego como el nivel mítico de Leguisamo al ser cantado en tangos por Gardel.

Baldonedo nació en Las Casas y avenida Boedo, pleno barrio de Boedo, el 23 de Junio de 1916. Llegado al mundo para ser temprano ídolo deportivo, debutó a los 19 años en la primera división de Huracán.

Era el año 1935 e hizo una inolvidable dupla con Herminio Masantonio, a quien siempre quería de compañero. Con la camiseta del Globito disputó 11 temporadas, jugó 257 partidos y convirtió 156 goles.

Insider derecho para la época, “8” de ida y vuelta con llegada al arco para los años ´70, o volante por derecha con gran remate y muy buena definición, para estos tiempos. Participó de todos los partidos en aquella gran campaña de Huracán de 1939, cuando el equipo de Parque Patricios le ganó a los cinco grandes en la primera rueda.

También descolló Baldonedo en la Selección Nacional. En 1940 jugó seis partidos y anotó siete veces. Terminaría por ser el máximo goleador argentino frente a equipos brasileños, a quienes les convirtió siete tantos en cinco encuentros en un mismo año.

 

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En 1945 se incorporó a Newell´s Old Boys, donde jugó tan sólo 5 partidos para finalmente recalar en México. Allí  jugó para Monterrey y Puebla, donde cumplió sus últimos tres años como jugador.

De regreso a la Argentina volcó sus conocimientos como entrenador de las divisiones inferiores, y también en primera división. Don Emilio fue “padrino futbolístico” de “Miguelito” Brindisi en sus primeros años en Huracán. También dirigió Bánfield, Boca, Chacarita e Independiente y a algunos equipos del ascenso, como Sportivo Dock Sub y Barracas Central.

Fanático hincha de Huracán, ya de grande y apoyado al alambrado del estadio Ducó repetía: "¡No saben cómo sufro cada vez que pierde Huracán! A veces, prefiero no mirarlo".

A sus 82 años se fue de la vida y dejó para siempre su recuerdo como hombre del fútbol. Era el 31 de mayo de 1999.

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Capítulo 9 - Página 36

Editorial Corregidor

Junio de 2017

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TUCUMÁN: 22 de junio de 1929 nace un ídolo del básquetbol, ROBERTO DEL CORRO, Con el dribling en su alma

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Mi papá jugaba al fútbol en la primera del Club All Boys a principios de siglo y por eso nos hizo a todos los hijos deportistas” nos comenta Roberto, mientras muestra con orgullo una foto del año 1919 donde su padre está con el gran “Paco” García como compañero del equipo de fútbol en el club All Boys.

Los Del Corro vivían a la vuelta del club Huracán BB (Barrio El Bajo de San Miguel de Tucumán), por eso, apenas comenzaron a dar sus primeros pasos, ya se escapaban al club y el primer juguete para ellos fue una pelota de básquet. Allí los 4 hermanos varones aprendieron los fundamentos de este hermoso deporte.

“Recuerdo a mi madre llamándonos desde la puerta para que volvamos a casa a almorzar o a mi padre silbándonos porque ya era tarde de noche y nosotros jugando dos contra dos. Qué tiempos aquellos que éramos felices con tan poco” cuenta Roberto que integró los planteles de Huracán entre 1935 y 1965.

En esa época las divisiones del Básquet tucumano eran: Microbios (de 6 años a 10), la Cuarta (de 11 a 15), la Tercera (de 17 a 20), la Segunda de 20 en adelante y la Primera donde jugaban los mejores de cada institución. Roberto jugó solo en las dos primeras y saltó a primera.

“Siendo muy flaquito y petisito debutó en la primera división de Huracán, un domingo a la mañana con nuestra cancha de tablones llena y con un espectador del lujo, el santiagueño Rafael LLedo (para algunos el mejor jugador argentino de todas las épocas que integró la selección nacional en los Juegos Olímpicos de Londres 1948). Ingresé faltando 10 minutos (el equipo titular era: Manuel Godoy, Martín, Hugo Marcantonio, Rolando Aráoz y  Piedrabuena) y realice una gran jugada faltando 5 minutos. Una pelota pega fuerte en el tablero retornando hacia nuestro campo, yo corro y cuando la agarro, antes del medio campo, la tiro para atrás sin mirar el aro, embocando un doble fenomenal. Desde entonces siempre jugué en la primera división” cuenta Del Corro.

A los 3 años de ese debut se retiran todos los jugadores de la primera división quedando sólo Roberto. Suben a la división mayor jóvenes como Di Lulo, Reverso, “Arruga” Gérez y Lobo. Desde ese momento la hinchada lo apodó el “Viejo” a Roberto Del Corro porque era el más grande del equipo, pese a su juventud.

Este Huracán era un equipo de baja estatura, dirigidos por el ex jugador Godoy primero y luego por el “Paila” Rodríguez, que ganaban partidos por la gran velocidad que imprimían a su juego, siempre de la mano de Del Corro como armador, cuentan los especialistas de la época.

Roberto nos sigue relatando su historia: “Muy cerca de casa quedaban el Teatro Variedades y el cine Atlas donde en la parte de atrás se realizaban distintos espectáculos y bailes. Allí cuando tenía 17 años o 18 años vi con mis hermanos a los folkloristas santiagueños, los hermanos Ávalos y a las hermanitas Verón. A la vuelta, sobre la 24 de Setiembre se encontraba la confitería El Ideal (donde vi actuar a Libertad Lamarque y a esa persona única, llena de dignidad que fue Hugo del Carril) y al frente de este, el Bar Vidal, donde concurría la gente de plata a bailar”.

En 1950, el “Viejo” participó en las Olimpíadas Universitarias en Buenos Aires, manteniendo un breve diálogo con el Gral. Juan Perón (cuenta orgulloso), durante la entrega de premios, donde hoy se encuentra Parque Norte. En lo deportivo perdimos en semifinales con Capital Federal por seis puntos donde jugaba Alberto Trama entre otros. “Allí hice una jugada sensacional. Luego de eliminar dribliando a 4 jugadores, el último me hace un foul muy fuerte y mientras caía tire un gancho con tablero que convertí el doble, según lo me comentaron después. Yo no me acuerdo nada porque caí casi inconsciente. Me desperté con los abrazos de los compañeros y contrincantes que me felicitaban por la jugada sorprendente” cuenta el rey del dribling tucumano.

 

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El Futbolista

“Junto a mis hermanos también habíamos aprendido a jugar al fútbol en las distintas canchitas (había a montones en el Parque cerca del Rosedal). Íbamos a la de Unión Córdoba que quedaba donde empezaba el parque a la altura de la calle Cuba primera cuadra, sea muy cerca de nuestra casa” nos cuenta Roberto a quien también lo apodaban “Berote”.

En 1948 a instancias de “Pepino” Soldevilla, que era un buscador de nuevos jugadores en los torneos barriales y el técnico de las inferiores en el club San Martín, se fue a probar y debutó en la sexta división contra el club All Boys, cuando la cancha de este equipo quedaba en la Av. Benjamín Aráoz al 700 (donde el peronismo construyera luego el Instituto de Educación Física, hoy facultad) junto a la actual cancha de Argentinos del Norte. Después de pasar por varias divisiones llegó a jugar en primera división en 1954 junto a su hermano César  (un destacado futbolista que jugó en Ferrocarril Oeste de Buenos Aires). Pero a mí me gustaba más el básquet que el fútbol, y terminé jugando solo al básquet.

La Familia

Roberto, nacido un 22 de junio de 1929, fue el tercer hijo de una familia de 5 hijos (4 varones y una mujer) del matrimonio compuesto por Ignacio Del Corro y Enriqueta Ramona Rojas, vivían en la Avenida Avellaneda N° 84 casi esquina San Martín, en la zona denominada “El Bajo” de la capital tucumana.

En un radio de 4 manzanas de esa zona se encontraban: la estación del ferrocarril Belgrano adonde llegaba el tren que desde Buenos Aires pasaba hacía Bolivia. Al frente se encontraba la terminal de micros y al costado el antiguo aeropuerto ubicado en el bellísimo Parque 9 de Julio, construido por el famoso paisajista francés Carlos Thays, nacionalizado argentino y que vivió varios años en la provincia.

Allí en estas cuadras se encuentran aún algunas de las confiterías donde comenzó a cantar tangos la gran Mercedes “Negra” Sosa (la Voz de América) y donde Don Atahualpa Yapunqui deleitaba con sus nuevos temas de folklore a miles de tucumanos de las distintas ciudades que por allí transitaban.

Roberto nos cuenta de sus hermanos. “El mayor José Ignacio jugo un corto tiempo al básquet, luego jugo al ajedrez y en un partido le hizo tabla al gran maestro GRAU en una simultánea, pero dejo todo para hacerse escritor. Fue el más intelectual de todos, se dedicó a la literatura y seguramente por ese don que Dios le dio, pudo escribir los nueve libros publicados. A él lo seguía María Luisa (la única mujer), luego venía yo. El cuarto era César (el más famoso de la familia) y el más chico, Juan Carlos, quien también jugó al fútbol en el Club Tranviarios que quedaba muy cerca de la Rotonda de San Cayetano”.

Roberto trabajo desde muy joven en el Ferrocarril, donde iba buscando las recaudaciones por todas las estaciones, y allí llegó a jubilarse. Está casado con Delia Ester Berarducci desde 1958, con quien tuvo 2 hijos (Jorge y Silvia).

En 1960, con su señora esposa embarazada de su primer hijo lo invitan a ir a jugar al Club Atenas de Córdoba, pero decide no alejarse de Tucumán. “Ese año se van a jugar al equipo cordobés el Zoilo Domínguez de All Boys, Felipe Fernández de Redes Argentinas (el mejor jugador tucumano por lejos que yo ví) y el flaco Busnelli de Huracán, pero este se vuelve enseguida. Los otros se quedaron triunfando no solo en Atenas sino en la selección cordobesa y en la nacional”, nos cuenta Roberto.

Actualmente “el Viejo” vive feliz en un complejo de departamentos ubicado en la calle Lavalle al 1500, del Barrio de La Ciudadela, el mismo lugar donde se encontraba anteriormente el famoso “Solar de los Deportes” del Club San Martín en la zona sur de la Capital provincial.

Sus prioridades a los 83 años son “el amor” a sus 6 nietos y 3 bisnietos, pero sigue muy de cerca a todos los deportes, especialmente al básquetbol.

La selección tucumana campeona de 1955

El 9 de diciembre de 1955, en la cancha de Agua y Energía, y con un marco multitudinario, nuestro seleccionado derrotaba al de Provincia de Buenos Aires por 58 a 42 y conquistaba el Campeonato Argentino. Entre los integrantes del campeón se encontraba Roberto “el Viejo” Del Corro.

“Ninguno de quienes integramos este equipo campeón pudo olvidar jamás aquella imagen, del festejo impresionante desatado después de derrotar a Buenos Aires” nos cuenta uno de sus protagonistas principales. Mientras también recuerda: “Los juveniles tucumanos unos meses antes habían logrado un titulo por los que el gobierno les regalo una motoneta a cada uno. A nosotros nos habían prometido un automóvil si lográbamos salir campeones. Pero con la caída de Perón dos meses antes nos quedamos sin auto, pero el pueblo argentino se quedo sin su Conductor, lo que fue mucho peor”.

Tucumán recién pudo lograr repetir la conquista de ser campeón en los años 1993 y 1998.

El Técnico

En 1962 comencé como técnico en el equipo femenino de San Cayetano y allí empecé a realizar los cursos para recibirme como DT en la Asociación de Técnicos de Básquetbol (ATEBA) en Buenos Aires junto con Ismael Rahman y Correa. También en femenino dirigí a San Martín, al club Nicolás Avellaneda y al colegio que lleva el mismo nombre”.

En masculino fue técnico de los clubes Juan B. Alberdi, Central Norte, Estudiantes, Independiente y Redes Argentinas. “A este equipo te recuerdo que lo tomé en 1968, no sé si vos te acordás, cuando los integrantes del plantel superior como los Wiemer, el “Tulli” Luna, Ceballos y otros se negaban a jugar por diferencias con los dirigentes. Mi debut con los chicos “Telo” Roldan, “Bombolo” Aldonate, Rolando Cermignani, los dos Villarreal y los Lupo, uno eras vos, que junto a ese gran jugador que fue el ‘Pichón’ Fernández realizamos un gran torneo ganándole al mismísimo Estudiantes con Pertot. A partir de allí volvieron los ‘eléctricos’ a formar un gran equipo”, me cuenta orgulloso Del Corro mientras muestra las cantidades de trofeos y medallas que guarda en una valija enorme.

“Desgraciadamente, las canchas de básquet en la provincia están todas cerradas hasta la tarde, o sea los chicos de hoy no pueden ir como íbamos nosotros solos a tirar al aro o armar un uno a uno o un dos contra dos, que es cuando se aprenden todas las habilidades que después demostrábamos dentro la cancha”, cuenta Roberto con añoranza de un pasado mejor.

Y allí su señora Delia, que había presenciado en silencio toda la entrevista, interviene para contarnos una hermosa historia: “Uno de sus nietos, Patricio de 15 años con 1,90 mts de altura iba a jugar con el primo al Club Nicolás Avellaneda de la Av. Pellegrini, en pleno barrio de la Ciudadela. En un partido en las divisiones inferiores, mientras su padre estaba de espectador, un señor mayor que se encontraba cerca de él, le comenta: “quien será ese changuito que se parece al ‘Viejo´ Del Corro y Jorge, nuestro hijo le contestó, no le erró señor, es el nieto, ante el asombro de quien había hecho esa reflexión”.

Historia de Huracán BB

El Club Huracán BB, fue fundado el 24 de enero de 1930, por un grupo de jóvenes para jugar al futbol, en una esquina de las calles Salta y Marcos Paz, siendo su primer presidente Don  Pedro Octaviano. Pero al poco tiempo formó su equipo de basquetbol, jugando su primer partido contra el Club Atlético Talleres de la ciudad de Tafí Viejo (uno de los pioneros de este deporte fundado en 1915) por el torneo de la Federación Tucumana (FTB) en 1931 en la cancha del Club Gath Chaves. Al poco tiempo, los del “Globito” como se conoce a Huracán se trasladan a la calle Francia N° 39, quedando solo como club de básquet. En 1935 obtienen el torneo de primera división de la FTB, con un equipo formado por Campos, Figueroa, Wuscovi, Murúa, Azcarate y Lázaro Barbieri. Este último sería entre 1965 y 1966 el gobernador de la provincia, por el partido Radical, destituido por el golpe militar de Onganía el 28 de junio de 1966.

Los del “Globito” fueron nuevamente campeones en la temporada 1936/1937, con la particularidad que en el equipo titular jugaba el santiagueño Casimiro González Trilla, quien luego fue ayudante técnico del maestro Jorge Hugo Canavesi en la selección argentina que obtuviera el Primer campeonato mundial en 1950 y el subcampeonato panamericano en 1951. Luego Trilla fue el entrenador principal del equipo que logrará nuevamente el subcampeonato panamericano en México 1955 ganándole a los EE.UU. Allí jugaba el tucumano Felipe “Yuco” Fernández. Huracán aportó al deporte tucumano además de buenos jugadores, grandes dirigentes como: Feliciano Parrado, Pedro López Bravo, Guido Reverso, José Solivellas y Antonio Fortini, entre otros.

Su hermano el “Coqueto” goleador

“A mi hermano Cesar, nacido el 24 de abril de 1931,al que llamaban “Coqueto” por su manera de jugar, comenzó como yo jugando al básquet en el “Globito” hasta que se enoja con los dirigentes y se pasa al Club Independiente, cuando la cancha de esté estaba ubicada en los fondos de la Casa Histórica, donde también había boxeo. Jugando en Independiente se fue a probar en San Martín al fútbol y quedo allí como wing derecho” cuenta Roberto.

Cesar era muy alto y un gran cabeceador. Fue goleador de San Martín, entre 1948 y 1954, y de la selección tucumana hasta que lo adquiere Ferrocarril Oeste de Buenos Aires en 1955. En su debut contra San Lorenzo de Almagro hizo un gol de cabeza a los 17 segundos, en uno de los goles más rápidamente conseguidos. Luego de tres temporadas (1954-1956) en el equipo de “Caballito” paso a jugar Deportes Magallanes de Chile (1957) Entre el ’58 y el ’60 jugó en Independiente de Medellín, Colombia. Retorno al país para jugar en Colón de Santa Fe y finalizar su carrera deportiva en 1962. Casado con Marta Grey el 12 de noviembre de 1956  tuvo un hijo, Sergio. Se jubiló como jefe del ferrocarril Belgrano en Buenos Aires donde vivió hasta su fallecimiento en noviembre del 2009.


Fuente: Libro “100 Ídolos Tucumanos” de Víctor F. Lupo

Capítulo 21 – Página 112

Editorial Corregidor

Junio de 2017

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