Deportistas en el Recuerdo
ALBERTO FASSORA: El primer goleador del profesionalismo

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Cap 3 Alberto Fassora

Quien sería uno de los primeros grandes del fútbol tucumano y extraordinario goleador del fútbol profesional argentino, Alberto Fassora, nace el 1º de diciembre de 1909, en la ciudad Simoca, situada al sur este de la provincia. Llegó a la ciudad capital de Tucumán allá por el año 1927 para jugar en “los cuervos” de Central Norte en el barrio El Bosque. Pero enseguida pasó al “decano” del fútbol tucumano, Atlético Tucumán en cambio por el jugador Hernández. Rápidamente Fassora integra el seleccionado tucumano, para jugar en el Torneo Argentino y varios partidos amistosos frente a los clubes de Buenos Aires que llegaban de visita a Tucumán.

La tarde de un martes 15 de octubre de 1929 en nuestra ciudad, se enfrentaron el seleccionado de la Federación Tucumana y su similar de la rosarina en nada menos que la final del Torneo Argentino. Ganarían los santafesinos por 2 a 1 según se comenta, con mucha incidencia del árbitro José Bartolomé Macías, quien dirigiera aquel match. Fassora es uno de los más importante jugadores del campo de juego.

El equipo de Atlético Tucumán parte, ese mismo año, en una gira por distintos países de Latinoamérica. La delegación viaja el 12 de diciembre de 1929 y realizaría una travesía de 2 meses y 13 días que quedaría en la historia del club, ya que en ese viaje vencería a importantes equipos de Bolivia y del Perú, incluída la propia Selección Nacional de Perú, por 3 tantos a 1, con goles de Fassora en 2 ocasiones y José Rea. El "decano" jugó ese partido con: Victorio Cesarini; Enrique Carino, Bernardo Zavaleta, Juan Carlos Luna y Vicente "Vichi" Luna, Américo Delgado; Nazareno Luna y Luis Díaz; José Rea, Alberto Fassora y Manuel Cuestas.
A la vuelta de la gira Fassora pasaría inmediatamente al Club Argentinos Juniors de La Paternal, donde luego de una temporada recalaría en el gran Racing Club de Avellaneda, donde alcanzo su fama de gran goleador entre 1931 y 1933. En el Campeonato Argentino de 1929 que se jugó en la ciudad de Rosario, el tucumano fue el mejor jugador del Torneo, donde Tucumán perdió la final con el local.

El título Sudamericano 1929

Después de perder con Uruguay la final de los Juegos Olímpicos de Ámsterdam en 1928, la selección  Argentina se tomó revancha en la Copa América del año siguiente y logró su primer bicampeonato sudamericano, en una década del fútbol de marcado dominio rioplatense. Uruguay, que mantenía nueve jugadores campeones en Ámsterdam, era el último escollo en el paso arrollador del equipo "albiceleste" que jugaba de local y respaldado por unas 60.000 personas en la final.

La multitud que colmó el Gasómetro de Avenida La Plata fue testigo del desquite olímpico, porque Argentina ganó por  2 a 0 con mucha claridad, con tantos de Ferreira y Evaristo. Los protagonistas del campeonato fueron 21 jugadores y entre ellos había dos tucumanos que aún jugaban en la provincia. El plantel estaba integrado por: Juan Pablo Bartolucci (Huracán), Ángel Bossio (Talleres de Remedios de Escalada), Juan Bottaso (Argentino de Quilmes) y Pedro Chalú (Nacional de Rosario), Cherro (Boca Juniors), Alberto Chividini (Central Norte de Tucumán), Alberto Cuello (Tigre), Juan y Mario Evaristo (Sportivo Palermo), Alberto Fassora (Atlético Tucumán) y Ferreira (Estudiantes de La Plata), Rodolfo Orlandini (Sportivo Buenos Aires), Fernando Paternoster y Natalio Perinetti (Racing Club), Peucelle (Sportivo Buenos Aires), Edmundo Piaggio (Lanús) y Juan Antonio Rivarola (Colón de Santa Fe), Manuel Seoane (Independiente), Oscar Tarrío (San Lorenzo), Domingo Tarasconi (Boca Juniors) y Zumelzú (Sportivo Palermo). En este equipo Fassora fue incluido por clamor popular armado y reflejado por los diarios “Critica” y la “Jornada Deportiva”, pues en una primera selección lo habían dejado afuera del equipo. Y eso que este simoqueño aún jugaba en nuestra provincia y no era tan conocido en la gran metrópoli.

La dupla técnica era: Francisco Olázar y Juan José Tramutola. Fue el 4º título de Argentina en estos campeonatos, pues los tres anteriores se consiguieron en: 1921, en 1925 y  en 1927.

Cap. 3. 1934- Fassora - Conidares

El comienzo de la era del profesionalismo

En 1931 la Asociación Argentina de Football y la Asociación Amateur de Football deciden unificarse y crear la Liga Argentina de Football (en 1934 se renombraría a Asociación del Fútbol Argentino) decretando así el inicio del profesionalismo en el deporte más popular de los argentinos, el Fútbol.

Entre los nombres de jugadores que brillarían en los comienzos de esta nueva década figuran dos tucumanos, Alberto Fassora (Racing de Avellaneda) y Nazareno Luna. Tras su brillo en Atlético y en la Federación, ambos recalarían en clubes metropolitanos integrando luego la mismísima Selección Nacional Argentina.

La “Academia” en ese año realizó un regular campeonato finalizando en el 6to puesto con 43 puntos a 7 del puntero, Boca Juniors. Pero el conjunto de Avellaneda se dio el gusto de golear a su eterno rival del barrio, Independiente por 7 a 4 con goles de Del Giúdice (3), Mellone (2), Fassora y Devicenzi, estableciendo el récord de más goles entre dos equipos grandes -hasta hoy no ha sido batido-. Racing fue de los uno de los equipo más goleadores de dicho torneo, convirtiendo 82 goles teniendo como goleadores al tucumano y Alfredo Devicenzi, con 19 y 16 goles respectivamente. Alberto Fassora formaba parte de una delantera maravillosa junto a Alfredo DevincenziVicente Del Giúdice y Antonio Bugueyro, en donde haría historia al ser proclamado máximo artillero del Campeonato, nada menos que en el comienzo de la era del profesionalismo del fútbol argentino. También se dio el gusto de jugar con otros cracks de la época como Pereinetti y Ochoa.

En 1932el equipo realiza una muy buena campaña quedando a un punto de River Plate e Independiente. River ganó el desempate final por 3 a 0 y se clasificó campeón. En 1933, la Academia volvió a salir tercero, quedando a dos unidades del San Lorenzo que gritaba campeón por primera vez. Pero Racing, es uno de los pocos equipos que vence al Campeón San Lorenzo, por 4 a 0, con un gol de Conidares y los otros tres delsimoqueño Fassora.

Como cualquier muchachito bohemio de la época, junto a otro compañero decidieron viajar a Brasil y abandonar Racing. Se fueron a pasear por Brasil donde jugó allí en “Do América” un equipo chico de aquel fútbol. Sus buenas actuaciones lo llevaron enseguida al Fulmínense. Pero seguramente su nostalgia a la Patria lo haría regresar pronto. Al año siguiente regresó nuevamente para jugar un año más en la Academia. El tucumano tuvo un promedio de gol envidiable en Racing: 30 goles en 60 partidos. En 1936 pasó por Argentinos Juniors (un increíble equipo conformado por estrellas veteranas) paraya alejarse del deporte.

De ese fanatismo compartido por Racing, el mejor recuerdo para Fassora fue su gran amistad con el cantor de tangos, Francisco Fiorentino, que con el bandoneón de “Pichuco” Troilo interpretaba aquellos maravillosos versos de Francisco Pannigazzi y Domingo Preconna en el tango “Racing Club”.

Alberto Fassora regreso a vivir a Tucumán, donde falleció a mediados de los ‘80, seguramente escuchando aquella bella zamba que une a todos los tucumanos, “Al Jardín de la República” y tanto le recordaba a su tierra natal, Simoca.

Fuente: Libro “100 Ídolos Tucumanos” de Víctor F. Lupo

Capítulo 3 – Página 29

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1º Diciembre 2013

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14/11/1936 - RUBEN SOSA: Marqués, Académico y Tanguero

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20181114ruben sosa

 

Contaba el “gran mariscal” Roberto Perfumo que guarda un recuerdo especial de Rubén Sosa, el "Marqués": Cuando Roberto era un muchachito en las inferiores de Racing, lo veía jugar en la primera y lo admiraba. Sosa era estrella en la Academia y en la Selección Nacional y junto con su exquisitez para jugar con la pelota al pie se destacó como uno de los grandes cabeceadores de la historia. Por eso, cuando Perfumo asomó a la primera, le quedó grabada la cordialidad de quien era una gran figura: "Nos trataba muy bien a los pibes, con mucho afecto. Y de cuando yo lo miraba de afuera a cuando lo tuve de compañero, me quedó grabada su imagen: llegaba al entrenamiento vestido de traje y corbata. ¡Nunca me lo voy a olvidar!"
El cantautor español Joan Manuel Serrat hablaría, tal vez, de la aristocracia del barrio, para definir ese señorío en la actitud, en la vestimenta incluso, que caracterizaban al "Marqués", como portador residual de una época en que la gente iba de traje y sombrero a la cancha de fútbol, al hipódromo, a la noche de boxeo en el Luna Park.
Un actor y creador argentino como Sergio Renán, tan famoso por su obra artística como por su condición de hincha académico, cuelga en su “paquete” departamento de la Recoleta dos retratos claramente pintados en el Renacimiento español. Cuando un galerista amigo le preguntó de qué personajes se trataba, él los descolgó con orgullo y los nombró: ”Este de la espada y el escudo de armas, que parece D'Artagnan, es el Marqués Sosa. Y este otro, con la capa, con este aire de cortesano de Velázquez, es el Conde Federico Sacchi”.
El amigo, crítico experto y curador avezado, asintió, sorprendido por su descubrimiento de la presencia en Buenos Aires de dos obras cuya memoria catalogadora ignoraba. Y se fue ignorando que le habían presentado el curioso cruce de los campos artístico y futbolero en el curioso modo de homenajear a sus ídolos que sintetizó Renán.
Si el cuadro de Sosa fuese colgado alguna vez en un imaginario cruce del Bellas Artes y la AFA, escribiríamos en el catálogo, al presentarlo: “Rubén Sosa. Figura emblemática del gran fútbol argentino, inolvidable en la delantera del Racing campeón de 1961, con Corbatta, Pizzuti, Mansilla, Sosa y Belén. Y en la complicada Selección argentina de su época, cuando se reunía en toques con Pando, Coco Rossi, o Sanfilippo, para revertir la malaria desatada en Suecia 58. Ya había sido campeón con Racing en 1958 y lo fue con la Selección en el Sudamericano de 1959”.
Fue un periodista controvertido, culpable, lleno de pecados, llamado Bernardo Neustadt, quien cuando dirigía la revista "Racing" en sus comienzos mediáticos lo bautizó "Marqués" con aguda eficacia.
Entre 1958 y 1964, Rubén jugó 151 partidos con 82 goles. Un montón. Fue el goleador de Racing en 1959, 1960 y 1962. Curiosamente, no lo fue cuando Racing salió campeón. Pero en ambas temporadas (59 y 61) aportó 11 goles en cada una. En la Selección también goleó: 11 tantos en 18 partidos. Jugó el Mundial de Chile 1962.
La hinchada de Racing lo amaba. Pero la de Platense también. Y dejó buen recuerdo en el Uruguay, donde jugó en Cerro y en Nacional, cuando el fútbol argentino se le hizo esquivo porque le costaba volver de una fractura. Tuvo un paso por el fútbol de los Estados Unidos y en 1968 se retiró en Flandria. Ya tenía deseos de retirarse, pero siguió un poco más porque en Flandria estaba Pedro Mansilla, su compañero de ataque en Racing.
Fue un porteño de ley, que se inició en el baby fútbol del Club Social y Deportivo El Tábano, de Coghlan y hasta su muerte perteneció fiel al Tábano, donde pasó largas tardes de conversación y recuerdos con otros dos gigantes de la cultura popular, como el gran arquero Julio Cozzi y el Polaco Roberto Goyeneche. A los tres los vinculaba, entre innumerables cosas, el amor por Platense, el club en el que Sosa y Cozzi se iniciaron en las divisiones inferiores. 
Nació el 14 de noviembre de 1936. Falleció el 13 de septiembre de 2008. Fue un crack, un tanguero de códigos y un gran tipo.

EL RECUERDO DE LOS HINCHAS

Los grandes jugadores dejan una jugada en la memoria de cada hincha, es decir, infinitas jugadas distribuidas en la memoria colectiva. En una web dedicada a Platense, los hinchas calamares lo despidieron con imágenes como estas, que aquí se reproducen textualmente:
"Esta es una de las mayores penas de este año. Para mis ojos fue uno de los grandes jugadores de esa época. En Platense le vi hacer una jugada IMPOSIBLE: Entró desde el centro al área contraria pero inclinado hacia la derecha. Llegó a la raya del fondo y allí recibió un pase-centro. LO VI DARSE VUELTA EN EL AIRE Y CABECEAR HACIA EL CENTRO DEL AREA donde entró (ya no me acuerdo quién) para meter un gol inolvidable. Todo esto con esa elegancia imposible de aquel que sabe lo que hace y sabe como darle el toque genial. Para mi siempre fue Rubén Sosa (el Marqués). Recuerdo que esa enfermedad le impidió estar en la fiesta del centenario".  
De HAS en la Lista de Correo Calamar:

 “El y Subiat los dos mas grandes cabeceadores del fútbol argentino QUE YO VI. Ellos no le ponían el frentazo, le pegaban con ambos parietales y la ponían donde y como querían. Lamentablemente a los chicos de ahora, tenemos que aventajarlos en estas cosas, hoy no se ven estos tipos y mucho menos en Platense. Mi recuerdo, cancha de Chacarita un golazo desde afuera del área pero de PALOMITA... Chau...Maestro".

UNA NOCHE EN EL TABANO.
Por José Luis Ponsico *

Fue en el otoño de 2000. Homenaje a Rubén Héctor (el Marqués) Sosa en el club El Tábano, de la calle Naón al 2900. Antes, con Juan Carlos Guzmán, le tramitamos una "pensión por invalidez" en el Senado. La resolución la firmó un fana hincha racinguista, el Vicepresidente de la Nación, Carlos "Chacho" Álvarez.
Había un centenar de personas en un pequeño salón donde no cabían más de 80 sentadas. El lugar, entrañable, decorado por fotos de los mejores equipos de Platense, especialmente uno del 55 con Julio Cozzi ("El mejor de todos los arqueros", dice hace mucho Amadeo Carrizo), Jorge Maldonado y Antonio Báez, entre otros.
Se congregó buena parte de la familia de Racing de los 60 con Juan José Pizzuti  a la cabeza, pero también Pedro Mansilla, el "Chango" Juan Carlos Cárdenas, Rubén Bertulessi y Oscar Raimundo Martín, el capitán del mítico "Equipo de José". El popular "Marqués" lucía un impecable traje azul, estaba como "de casamiento". Fue proyectado un filme de 12 minutos con una recopilación de la trayectoria de Sosa, desde sus comienzos en Platense, destacado y goleador de Primera B en 1957, para hacer "foco" en su notable campaña en Racing entre 1958 y 1965, donde fue dos veces campeón (1958 y 61) y otra subcampeón (1959) en un ciclo inolvidable.
También campeón en el Sudamericano del 59, disputado en Buenos Aires, cuando Brasil vino con el "scratch" campeón del mundo en Suecia 1958 y quedó segundo.
Ya de madrugada, el presidente de El Tábano, situado a pocas cuadras del Hospital Pirovano, contó la anécdota del lugar donde convergen Saavedra y Coghlan...
"Para los que no son del barrio -dijo Francisco Polosa, dirigente y gran amigo del "Marqués"- a cuatro cuadras de aquí en una manzana delimitada por algunas de calles más conocidas como Estomba, por ejemplo, entre 1926 y 1937 nacieron cuatro que 40 años más tarde serían muy famosos. A saber: Julio Cozzi, Roberto (Polaco) Goyeneche y el Marqués Rubén Sosa".
"¿Y el cuarto?" preguntaron varios -el suscripto uno de ellos- a Polosa, que acompañaba a Sosa desde 1956, en la Tercera de Platense. "El cuarto -añadió- no jugó al fútbol ni cantaba; fue policía, llegó a Cabo de la Federal. Luego alcanzó mayor fama aunque nunca fue muy popular... Se llamaba José López Rega..."

Provocó hasta la hilaridad de Rubén Sosa que vivió su gran noche...

* Periodista de Télam

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Página 134

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9 de Noviembre 2018-

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JORGE HUGO CANAVESI - El Maestro del Mundial 50

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20181114Campeona Mundial 1950

Jorge Hugo Canavesi nació el 22 de agosto de 1920, en la intersección de las calles Brandsen y Montes de Oca, pleno barrio de Barracas y cuna de grandes deportistas. Su padre contador, su madre profesora de francés y partera de profesión. A los 10 años se traslado a Caballito y entonces fue cuando comenzó a concurrir al Parque Chacabuco, para ser un jugador de Básquetbol destacado y Líder en los grupos infantiles: “Con ese equipo de Parque Chacabuco salimos campeones de Novicios en 1937”. Estudio el secundario en el Colegio Mariano Acosta donde se recibió de maestro en 1938.

“En el 41, pasé a jugar en Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque (GEVP), donde fue campeón en 1944 y ‘45. Ya estudiaba en el Instituto de Educación Física de San Fernando, que se había creado hacía muy poco. Una vez terminada mi formación dogmática, donde tuve grandes profesores, sucesivamente me ofrecieron seguir en el Instituto como profesor. Y en el Club me propusieron como entrenador para suceder a Pietrafacia, un idóneo que tenían como DT", cuenta el mismo Canavesi.

Hay que agregar que además de jugador de básquetbol también lo fue de Tenis de mesa, de Sóftbol y de Vóleibol representando a los Egresados del INEF; de Tenis, representando a Ferro Carril Oeste; y de Béisbol en el Ateneo de la Juventud donde su entrenador fue el mismísimo Federico W. Dickens, uno de los primeros maestros del deporte llegados al país a principios del siglo XX desde Estados Unidos, recibido de profesor de educación física en el Springfield College de Massachussets.

 

DE LONDRES AL MUNDIAL

 

Canavesi fue profesor en el Colegio Nacional de San Isidro y en la Escuela Técnica San Martín, de Retiro. En el año 1941 fue contratado por el Gobierno de Paraguay como asesor en Educación Física y fue director Técnico del equipo paraguayo de básquet que compitió en el Sudamericano de Lima en 1943.

 

En 1943 vuelve al país para asumir como regente del Instituto Gral. Belgrano cargo que mantendría hasta 1948. "No había mucha gente recibida para tomar cargos de conducción, así que trabajaba en el Instituto al mismo tiempo que viajaba a dictar cursos para entrenadores por todo el país con el manual que había preparado Alberto Regina (uno de los impulsores del básquet en la Argentina desde laAsociación Cristiana de Jóvenes-YMCA) y que yo actualice”.

Ya como técnico del Club Parque (GEVP) logra sacarlo campeón durante los años 1946, 1947 y 1948. Ese año la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB) le ofrece dirigir la Selección Nacional que debía ir a los Juegos Olímpicos de Londres ‘48.

“Para estos Juegos, no podía formar el equipo como yo quería porque faltaba tiempo de preparación. Era un lío; no se podía contar con los jugadores para entrenar mucho tiempo. El que no trabajaba, estudiaba, y no a todos les daban permiso para faltar" recuerda tantos años después el Maestro, para agregar: “Fuimos como pudimos y con una preparación escasa. Tuve la suerte de contar con los mejores jugadores que estaban en mi club y algunos refuerzos, que aún cuando no estuvieran todos los que yo quería, la base era buena. La información técnica que teníamos por aquellos tiempos era escasa. Recibía todas las publicaciones de Scholastic Coach y además tuve la suerte de contar con mi esposa Margarita Lundberg (profesora de educación física como él), que traducía todo lo que llegaba de Europa. Si no había información en castellano, la creábamos. Traduje los libros de Clair Bee, que era lo más avanzado y que nos sirvió de base para la preparación de los equipos nacionales".

Ya disputando los Juegos, el 3 de agosto de 1948 se pierde por sólo un doble ante los Estados Unidos, en un partido extraordinario que se recuerda en el ambiente como “el milagro de Londres”. Omar Browing, técnico norteamericano declaró entonces: "Aparte de los nuestros, Oscar Furlong, de la Argentina es uno de los mejores jugadores del mundo". Aunque Argentina finalizó lejos, en el 15º lugar, aquel partido con Estados Unidos quedó en la mente de todos.

 

"Cuando volvimos, la historia comenzó a cambiar. La CABB le propone al gobierno postularse como organizadora del primer mundial y el Dr. Rodolfo Valenzuela que era el Presidente de la Corte Suprema y del CAD- COA, accede a gestionar", cuenta Jorge.

En 1950 nuestro país organiza el Primer Campeonato del Mundo de Básquetbol (lo volvió a organizar en 1990) y el entonces Presidente de la Nación, general Juan Domingo Perón, le otorga todo el apoyo posible al Seleccionado, del que Canavesi vuelve a ser el DT, como en Londres, ahora acompañado en la dirección técnica por Casimiro González Trilla (“era un analista extraordinario que tenía una paciencia especial”) y en la preparación física por Jorge Boreau.

Los técnicos concentraron en el estadio de River Plate a  los 14 jugadores elegidos sobre una base de 40 preseleccionados de todo el país. Éstos fueron acompañados por dos médicos, un laboratorista, un ortopedista, un odontólogo y cuatro kinesiólogos, quienes pusieron su trabajo rumbo al título.

 

La Argentina venció a Francia por 56 a 40 en el partido inaugural. A Brasil (el gran rival sudamericano) por 40 a 35 y a Chile por 62 a 41, todos en la primera ronda. En la etapa final se superó nuevamente a Francia por 66 a 41, a Egipto por 68 a 33 y, ya en la final, ante un repleto estadio del Luna Park, el 3 de noviembre, a Estados Unidos, representado por el Denver Chevrolet (subcampeón de la segunda categoría de ese país) para ser campeón del mundo del baloncesto.

 

La figura sobresaliente del campeón había sido nuevamente Oscar “Pillín” Furlong. El ícono que quedó para la historia fue aquella magnífica "Noche de las antorchas", en que las manos anónimas de miles de argentinos coronaron la victoria pulsando miles de ellas (hechas con diarios) por la Av. Corrientes.

 

"Me jacto de haber creado la mística de un equipo singular", destacaba hace muy poco tiempo Canavesi, agregando "Fue extraordinario, los chicos jugaban en la calle usando el balcón como aro y en todas las plazas había uno".

El extraordinario periodista Estanislao Villanueva “Villita” en un artículo posterior a la final, titulado "El juego argentino molde para los europeos" y publicado en la revista Mundo Deportivo, escribe: "La superioridad argentina fue evidente, indiscutible. Ella ha reafirmado lo que desde hace mucho venimos diciendo, es decir, que hemos dejado de ser alumnos para ser, si no los únicos maestros, al menos uno de los centros que mayores proyecciones tendrá para el mundo entero... Así es posible afirmar desde ahora que el mismo futuro del básquet depende en gran parte de nuestro básquet. Ya lo estamos demostrando, la práctica del básquet se robustecerá y cundirá. Esto es lo que, desde ya, podemos adelantar que significa para el mundo del deporte el título de campeón tan bien ganado por el básquetbol argentino."

Este maestro del periodismo parecía ser un vidente de lo que vendría unos años después con las suspensiones...

 

20181114Canavesi y Margarita

 

DE LOS PANAMERICANOS A LA PERSECUCIÓN

 

Al año siguiente, la Argentina organizó los Primeros Juegos Deportivos Panamericanos, “Buenos Aires 1951”. Las representaciones argentinas se clasificaron primera por suma de medallas, superando al poderoso Estados Unidos (hecho que sólo volvió a ocurrir con Cuba, en La Habana 1991). El Básquetbol, con el mismo plantel mundialista, llegó a obtener la medalla de plata superado por EE.UU.

 

 "El siguiente desafío era en Helsinki. Antes de salir, empezaron los problemas. Apenas armé el equipoalgunos alcahuetes que siempre existen en los gobiernos, me acusan de no ser peronista, de no estar afiliado. Entonces le hablo al Presidente del CAD- COA, Valenzuela y le dije que renunciaba. Me dice que no, que desde ningún punto de vista me aceptaba la renuncia. ¿Te imaginás?, se levantaba el país si la aceptaban…", cuenta el maestro.

En 1952, en los Juegos Olímpicos de Helsinki, Canavesi y sus muchachos consiguieron el 4º puesto, al perder con Estados Unidos en semifinales, y con Uruguay por la medalla de bronce.

 

En 1953, casi con el mismo equipo, Canavesi consiguió para la Argentina el titulo mundial en los Juegos Universitarios de Dortmund, Alemania.

Una discusión con el ministro de educación de Perón por una situación en la Unión de Estudiantes Secundarios (UES), le costó a Canavesi una cesantía con el alejamiento de la conducción de la selección nacional de básquetbol. El mismo nos contó de esta manera:"En un momento determinado, una de las chicas del equipo femenino de la UES que yo dirigía, Susana Abad, discute en su colegio con la profesora de historia, que la sanciona. Le cuenta al ministro Méndez San Martín y echan a la profesora. Cuando me entero, le hice a la alumna una observación acerca de su comportamiento ético. Le pido que interceda por su profesora. Muy bien, esa noche jugamos un partido  y perdimos. Al otro día viene Méndez San Martín y me dice que los equipos del General no podían perder y que me dejaban cesante de la UES." "Por eso no fui a los Panamericanos de México. Volvieron al esquema anterior y nombran a Casimiro y a Paco del Río”.

El equipo siguió adelante con la dirección técnica de Casimiro Trilla y en los Juegos Panamericanos de México, le volvió a ganar a los Estados Unidos, pero no pudo pasar de la medalla de plata, porque igualado el primer puesto entre ambos y Brasil, un polémico sistema de desempate benefició a los EE. UU…. Vuelve en el año ´55 en el Campeonato Sudamericano Juvenil de Cúcuta en Colombia. "Salimos campeones de juveniles y ese fue el debut internacional de Ricardo Alix (un fuera de serie). Se paraban para aplaudir a ese equipo. Los roles estaban claros, tenían una preparación física envidiable, un comportamiento ético ejemplar y un gran espíritu de grupo".

Pero la revancha de la “Revolución Libertadora” no tardó en llegar, en 1956 se le prohíbe ir a los Juegos Olímpicos de Melbourne y se suspende a todos los jugadores, entre otros tantos deportistas. En el campo deportivo obró con saña a la hora de "desperonizar". Para el básquetbol no hubo excepción, la venganza fue tan importante como las conquistas conseguidas en menos de una década.

 

Enrique Nocent escribió para la revista "Encestando": "La Argentina basquetbolística tiene un pasado que más de uno quisiera para sí. Campeones mundiales y sudamericanos solo faltaba la medalla olímpica. La camada de jugadores y el cuerpo técnico de la época permitían ser optimistas; fue entre los años 40 y mediados de los 50. El espejo generaba esperanzas en la juventud. Pero no pudo ser. Una firma sobre un papel, que pareció un hachazo asesino, estampada por hombres horrendamente equivocados, terminó abruptamente con esos legítimos sueños al declarar profesionales a más de 70 jugadores, decapitando así a uno de los deportes con más posibilidades que contábamos en la Argentina. Tan grande fue la mutilación a que nos sometió Barros Hurtado (dirigente de la CABB) en 1956”.

 

En tanto el “Negro” Ricardo González, capitán y líder de aquel equipo glorioso expresó: “Lo curioso del caso es que quienes nos inhabilitaron, fueron los mismos dirigentes, que habían estado con nosotros durante el peronismo y después siguieron estando".

 

¿Por qué tanto ensañamiento con los deportistas argentinos?

"Tenían un problema filosófico. Así que enojado, me fui a vivir a Bariloche. Vendí mi casa y compré el Camping Argentino. Estuve 10 años trabajando de Inspector de Educación Física por toda la Patagonia y fuimos los primeros en albergar a grupos de estudiantes en esa zona, creamos la motivación por los campamentos”, le contó el profesor Canavesi, en una entrevista concedida al Lic. Tulio Guterman y al profesor Emilio Gutiérrez.

Preguntado especialmente para este libro el profesor Canavesi sobre su afiliación ideológica, si ¿era o no era peronista?, nos contestó:

“Sí, pero no afiliado. Esa era la acusación de aquel entonces, que por otro lado era cierta. ¿Para qué me iba a afiliar? Yo no necesitaba afiliarme para estar en el Movimiento. Ese fue el planteamiento que siempre tuvimos con mi esposa”.

Se dice que realmente no lo necesitaba, ya que su amistad con Perón, quien lo llamaba “Melón” por su incipiente “pelada y cabeza redonda” en su juventud, era harto conocida.

 

En la década del ’70 la CABB llamó a concurso para entrenador… y Canavesi lo ganó. “Fui el responsable de la Selección hasta 1980. Para el Panamericano de Colombia armamos un equipo con la base del campeón argentino, Provincia de Buenos Aires. Lo mejor estaba en Bahía Blanca. Obtuvimos buenos resultados previos, le ganamos a Yugoslavia, que era campeón mundial, en el Luna y en el interior. Hicimos grandes partidos previos, pero no lo pudimos sostener; en el Panamericano de Cali fracasamos"

 

LA DOCTRINA CANAVESI

“NO CONDUCÍS SI NO SOS POLÍTICO, Y SI SOS POLÍTICO NO CONDUCÍS SI NO SOS DOCENTE..."

 

El “Maestro” Jorge Hugo Canavesi tiene definiciones como estas:

"Un Entrenador debe saber algo más que básquetbol, porque el básquet no es la pelotita nada más”

"El deporte es fundamentalmente un agente de formación humana. Y la formación humana no es solamente correr y saltar. Tiene que ver con una serie de cosas que están dentro de la línea de relación que gesta el deporte. Es intercambio de relaciones humanas, de comprensión y respeto por el otro, por el diferente. Es valorar al prójimo. Es capacidad de valorar al que es peor que vos y se está moviendo... y valorar al que es mejor, también. Eso es respetar principios de ética fundamentales”.

“El problema principal es la concepción filosófica de la cuestión humana y esto requiere empatía. Relaciones interpersonales que justifiquen el intercambio permanente y la afectividad"    

 “Todo esto quiere decir que si te dedicás y sabés motivar tenés posibilidades de ser un buen profesor, un buen entrenador, un buen conductor de grupos. Porque es un problema de docencia. No conducís si no sos político, y si sos político no conducís si no sos docente..."

“Lo importante es que al menos tres veces por semana los pibes tengan participación con el maestro al lado. Sin un docente, no hay pibe que vaya adelante"

“Para eso confeccioné un Manual de operatividad para los 3.000 municipios del país. Allí explico en forma sencilla como hace una comunidad para unir a la escuela con el club de barrio, para que el gordito también haga actividad. Los manuales van con un video adicional para que los vean y sepan cómo se organiza la cosa. Pero no consigo a nadie que me los imprima y a la Secretaría de Deportes le importa un comino, esa es la verdad".

"De los de ahora, considero que Rubén Magnano es un éxito desde el punto de vista profesional. Tiene un gran carisma para tratar a los jugadores “de afuera”. Me parece un docente mesurado y coherente”.

 

CONTEXTO DEL TITULO MUNDIAL, SEGÚN PICHON CONTARBIO:

“EPOCA DORADA, LEY DEPORTIVA DORADA”

 

Uno de los grandes pilares del equipo Campeón Mundial del 50, conducido por Canavesi, el pívot Leopoldo Contarbio, “Pichón”, explicó aquel tiempo y el título de la siguiente manera: “El básquetbol vivió su época de gloria al mismo tiempo que todo el deporte argentino vivía su época dorada”. El deporte era parte de un país justo que tenía una Constitución que respetaba los derechos sociales fundamentales y por este motivo se masifico la práctica deportiva. Sería bueno que vuelva la Constitución de 1949 en estos tiempos que andamos tan mal”.

Revista Mundo Amateur año 1992.

 

PREMIOS DIGNIDAD Y JUEGOS EVITA 2007

 

En diciembre del año 2006 el profesor Canavesi fue premiado especialmente por la Dirección de Deportes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires. Se le otorgó entonces el Premio Dignidad Mary Terán de Weiss en un emotivo acto conducido por el reconocido periodista Alejandro Apo. El 7 de mayo de 2007 Canavesi fue el encargado de inaugurar los Juegos Evita: entre otras cosas, porque desde 2006 el trofeo para el ganador en Básquetbol lleva su nombre. Es la Copa Jorge Hugo Canavesi.

Fuente: “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Capítulo 24 – Página 82

Ed. Corregidor – Año 2009

 

 

 

 

 

 

 
 
El Padre de la Medicina Social en el Decreto 32.912 (23/10/1948) dejaba su huella para siempre en el Deporte Nacional -- Doctor Ramón Carrillo

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“Que el objeto del deporte es perfeccionar la salud y no formar campeones, quienes por el hecho mismo de sus condiciones excepcionales, no pueden tomarse ni como modelos ni como objetivo para el numeroso grupo de hombres y mujeres jóvenes que se dedican al desarrollo físico de su persona...”. “CONTRA LOS MALES COLECTIVOS TIENEN QUE VENIR LOS REMEDIOS COLECTIVOS”… (Ramón Carrillo)

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“Yo no sé cuánto tiempo más voy a vivir, posiblemente poco, salvo un milagro. También puedo quedar inutilizado y sólo vivir algo más. Ahora estoy con todas mis facultades mentales claras y lúcidas y quiero nombrarte el albacea de mi buen nombre y honor. Quiero que no dudes de mi honradez, pues puedes poner las manos en el fuego por mí. Ahora vivo en la mayor pobreza, mayor de la que nadie puede imaginar, y sobrevivo gracias a la caridad de un amigo. Por orgullo no puedo exhibir mi miseria a nadie, ni a mi familia, pero sí a un hermano como vos, que quizá –conociéndome–  puedas comprenderme. Si yo desaparezco queda mi obra y queda la verdad sobre mi gigantesco esfuerzo donde dejé mi vida”.

Esta carta con fecha 6 de septiembre de 1956 fue dirigida por el doctor Ramón Carrillo a Segundo Ponzio Godoy (su gran compañero), desde su exilio en Brasil, luego del Golpe de Estado de1955 que derrocó al gobierno constitucional del presidente Perón.

En 1939, Carrillo se había hecho cargo del Servicio de Neurología y Neurocirugía del Hospital Militar Central, lugar al que incorporaría a un discípulo muy joven llamado Raúl Matera, con quien construiría una sólida amistad.

En el país sólo un Departamento Nacional de Higiene era el encargado de paliar las enfermedades de los desprotegidos desde el Estado Nacional, donde además estos debían superar un verdadero laberinto burocrático, para ser atendido. Carrillo, gran lector de Leopoldo Marechal, siguió su ejemplo de que “de los laberintos sólo se sale por arriba” y el médico santiagueño así lo hizo. Todo esto cambió el 23 de mayo de 1946, cuando ese Departamento pasó a convertirse, por la lucha de Carrillo, en la Secretaría de Salud de la Nación. Carrillo, durante el gobierno peronista, sería nombrado como elprimer ministro de Salud de la República Argentina, cargo que ejerció durante nueve años.

Carrillo, era morocho, como la mayoría de sus comprovincianos de Santiago del Estero y de buena parte del interior del país. A ellos los había visto el futuro ministro cuando emprendió su definitivo viaje a Buenos Aires. "Mientras avanza hacia la capital cosmopolita", recuerda el escritor Alzugaray, "va dejando atrás caravanas de carros, balanceándose lentamente por las huellas polvorientas. Son carros [...] de obreros "golondrinas", criollos enjutos y sufridos que con sus familias recorren la propia tierra como parias, en busca de pan y de trabajo. Esas imágenes no se le borrarían nunca de la conciencia. Y tendrían mucho que ver, luego, con su sensibilidad siempre abierta y atenta al sufrimiento de su pueblo".

En el mismo 1946 creó la Oficina de Ayuda Médica Integral del Ministerio de Salud y nombra a su cargo al Dr. Raúl Matera. Este organismo era un adelanto de lo que luego sería el área de acción sanitaria de la “Fundación Evita”. El 8 de agosto se crea el área de Medicina del Deporte.

Junto a Perón, Carrillo y sus colaboradores elaboraron el “Plan de Salud para los argentinos”, bajo el lema  Contra los males colectivos tienen que venir los remedios colectivos”.

Carrillo también realizó el “Plan Analítico de Salud Pública” (1947), un estudio completo y orgánico de 4.000 mil páginas, con los principios y acciones de su Ministerio, hasta en sus mínimos detalles. Esas normas incluyen estudios sobre Teoría del Hospital, con sus respectivos tomos sobre Arquitectura y Administración.

Esta gran obra de la medicina preventiva, por causa de aquellos tiranos que quisieron borrarla de nuestra historia, recién pudo ser editada veinte años más tarde por EUDEBA, cuando está fue presidida por Don Arturo Jauretche, en la década de 1970.

Carrillo desde su cargo, logró cumplir todo lo que había escrito, erradicando enfermedades endémicas de la época en nuestro país, como el paludismo y el mal del chagas.

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“En los 8 años mágicos de Ramón Carrillo, durante un Gobierno nacional que luchaba por la Justicia Social, se construyeron numerosos hospitales (de los cuales aún el 50% de las camas hospitalarias actuales son de aquella época) y se bajó enormemente la mortalidad infantil y la materna”, señaló hace muy poco tiempo, el ex Ministro de Salud de la Nación, Dr. Gines González García.

Carrillo tuvo mucho que ver con la introducción de las residencias médicas en 1951, cuando el Dr. Ricardo Finochietto convocó desde EE.UU. al Dr. Augusto H. Moreno, quien se hizo cargo como jefe de Cirugía del Policlínico Evita de Lanús y implantó las residencias en nuestro país.

José Luis Fernández Erro cuenta que Carrillo “vio el avance de la medicina asistencial a la social no sólo para curar enfermos, sino también para enseñar al pueblo a vivir en salud”. A partir de este concepto impulsó políticas para lograr que “los hospitales argentinos no sean sólo casas de enfermedades sino casas de salud”, como solía explicar. Por eso durante su gestión construyó a lo largo y ancho del país cientos de establecimientos dedicados a la salud, que aún siguen funcionando. Es de destacar que recién en 1958 la Organización Mundial de la Salud definió el concepto de Salud como: “El complemento de bienestar físico, mental y social y no sólo la ausencia de enfermedad”.

Como gran humanista que era, Carrillo escribió sobre la arquitectura de estas construcciones: “El estilo colonial nuestro es hermoso, grato, optimista, diría. Las galerías son criollas y acogedoras; el jardín, el verde del césped, el rojo de las techumbres, son regalo para la vista y recreo para el espíritu. El pequeño hospital local y el gran hospital ciudadano deben inspirar el arte de nuestros arquitectos según lo bello, máxime cuando lo bello es también auténticamente nuestro”.

Carrillo, junto con su esposa Susana Pomar, (Hija del dueño de una farmacia muy conocida en Haedo "Farmacia Pomar") solía visitar estas “casas de salud” acompañado de su gran amiga Evita y de artistas populares, a los que se convocaba para alegrar la permanencia de los internados, como Tania, Discepolín y Fanny Navarro. A esta última la ayudó para la filmación de su película “Marihuana”, designando como asesor técnico del film al doctor César Castillo, director del Departamento de Psicopatología Social de la Nación, para que tuviese un carácter educativo.

Ramón Carrillo, neurólogo santiagueño, había nacido el 7 de marzo de 1906, fue padre de dos hijos, Ramón y Facundo. Desde el Ministerio de Salud Pública de la Nación impulsó inicialmente “el plan deportivo”, que permitía hacer un reconocimiento médico completo a los participantes de los famosos Campeonatos Infantiles.

Mediante la Resolución 4497 de 1947, creó el Organismo Técnico de Fisiopatología del Deporte y por el Decreto Nacional 32.912 de 1948, se declaró obligatorio el Examén Médico Predeportivo a todos los argentinos que practiquen una actividad física.

Carrillo escribió en los considerandos de este Decreto lo siguiente: “Que el objeto del deporte es perfeccionar la salud y no formar campeones, quienes por el hecho mismo de sus condiciones excepcionales, no pueden tomarse ni como modelos ni como objetivo para el numeroso grupo de hombres y mujeres jóvenes que se dedican al desarrollo físico de su persona...”.

Este es el único concepto válido de quienes defendemos la filosofía peronista del Deporte, aplicado luego magistralmente en la Ley del Deporte 20.655/74.

Sobre las presiones de la política, el historiador Daniel Chiarenza cuenta en su libro “Ramón Carillo, el olvidado de Belem”, charlas con el médico santiagueño: “En ésto no nos poníamos de acuerdo con Susana (la esposa). A mí me gustaba la actividad que desarrollaba, aunque reconozco que era desgastante, en cambio Susana pensaba que la política era un tremendo engranaje triturador de hombres. Después, bastante tiempo después, ella misma me pondría el ejemplo de Evita que entregó su vida hecha jirones en pos de un ideal político y por amor a un hombre y su pueblo”.

“Carrillo era profundamente católico. A medida que se fueron agudizando los conflictos entre Perón y la Iglesia, comenzaron a gestarse internas dentro del movimiento que gobernaba al país, identificando a Carrillo como más católico que peronista. En 1954 retiró su proyecto de Ley de Profilaxis, al que se oponía la Iglesia. En realidad lo hizo para no agudizar más el conflicto, pero le valió la acusación de hombres como el vicepresidente de la nación, Tesaire, y un paulatino alejamiento de Perón”, cuenta Alzugaray, R. en el libro Ramón Carrillo, el fundador del sanitarismo nacional”.

La persecución sufrida por quien tanto había hecho por la salud de sus compatriotas, especialmente de los más humildes, no terminó con su muerte, ocurrida el 20 de diciembre de 1956, luego de un derrame cerebral en Belem do Pará, un pueblito cerca de la desembocadura del río Amazonas, al norte de Brasil, adonde había llegado con su familia para trabajar, el 1º de noviembre de 1955, desde un humilde barrio de Nueva York.

Diez años más permanecerían interdictos todos sus bienes y aún más tiempo debería transcurrir, hasta el 1972, para que su cuerpo pudiera ser repatriado para reposar en la paz, como él lo había pedido, en su querido Santiago del Estero.

“Es muy difícil entender tal ensañamiento, si es que no se incluye, al menos como una de sus motivaciones del odio, la furia que generó, entre los sectores del privilegio, la obra que realizó para los más necesitados, que era la mayoría de la población argentina”, describe Rodolfo Alzugaray, en su trabajo “Ramón Carrillo o Salud Pública”, estableciendo una relación entre su generosidad y la venganza que recibió como respuesta.

Desde el exilio español, años después de su muerte, recordaría Perón a su funcionario y la extraordinaria obra realizada: “Era Carrillo un hombre maravilloso, de inteligencia grande, genial en todo. Él era morocho y siempre estaba de buen humor. Recuerdo que cuando Josephine Baker trataba de hacer los Institutos Antirracistas en la Argentina, yo le dije: "Bueno, lo dejo todo en manos del doctor Carrillo". Y éste se paró y riéndose dice: " ¿No será porque soy el único negro del gabinete?". Pero Carrillo no era negro. Era morocho. Lo dijo por chanza. Siempre estaba de buen humor". (Contado por el escritor Pablo Hernández)

Sin temor a equivocación alguna, podemos decir que Ramón Carrillo, además fue uno de los mejores médicos deportólogos del país. Muchos hospitales a lo largo y ancho del país, hoy llevan su nombre al igual que el Laboratorio de Antidóping del Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD), inaugurado en 1990, con motivo del Campeonato Mundial de Básquetbol desarrollado en nuestro país.

Los argentinos de bien hoy lo recuerdan en las palabras pronunciadas por el prestigioso doctor Raúl Matera: “Desde su labor ministerial, puede dividirse la política nacional sanitaria en dos épocas, antes de Carrillo y después de Carrillo. Y ésto ya es historia”. La mejor historia.

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” (1610-2002) de Víctor Lupo –

Capítulo XXI – Página 203 - Editorial Corregidor (2004)

Octubre de 2018

 

 

 

 

 

 

 
 
19/10/48: La Buenos Aires – Caracas -- El automovilismo une a los pueblos sudamericanos: Domingo Marimón es el ganador

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Marimón desde muy chico comenzó a trabajar en el taller mecánico de su padre en Zárate, Buenos Aires, donde había nacido el 18 de mayo de 1903. En 1922 llegó a la ciudad de Cosquín, en la provincia de Córdoba, para tratar su grave enfermedad: la tuberculosis. Allí Domingo Marimón se radicó definitivamente en 1928. Trabajando de taxista y chofer, fue aprendiendo los secretos de los caminos sinuosos de las sierras cordobesas, para luego instalar, como propietario, una casa de Pompas Fúnebres.

Debutó como corredor de automovilismo en 1931, en una competencia de fuerza Libre y Limitada en el circuito de “La Tablada”, emplazado en su ciudad adoptiva: finalizó en el segundo lugar con un Chevrolet 6 cilindros. En el Gran Premio “Virginio F. Grego” de 1936 aparece ya en el Turismo Carretera, aunque en esta primera experiencia en “el circo de las cupecitas” tiene que abandonar. Su primera victoria la consigue en  1938, en el circuito de “El Borbollón”, Mendoza, con el Ford de Osvaldo Parmigiani. Tiempo después llegaría a  integrar el equipo oficial de Ford junto a “monstruos” de la categoría como Ángel Lo Valvo, Oscar Gálvez y Ricardo Risatti.

Entre los años 1939 y 1946, las competencias automovilísticas en nuestro país sufrieron las consecuencias de la Segunda Guerra Mundial, con la falta de neumáticos y combustibles, por lo que hubo un paréntesis obligado en los Grandes Premios de Turismo Carretera.

Se vuelve a las competencias oficiales con el “Gran Premio Internacional de 1947” y Domingo “Toscanito” Marimón, según cuentan los memoriosos, fue quien le dio el apodo de “chivos” a los autos de la marca que defendería para siempre a partir de esta carrera. Con su Chevrolet Nº 11, ganó la primera etapa (Buenos Aires – Santiago de Chile), aventajando a Oscar Gálvez, en una etapa donde abandonaron 34 corredores y el Chevrolet de Jorge Descotte cayó por un barranco. En la segunda etapa se retiró cuando estaba segundo, detrás de Juan Manuel Fangio, en la ciudad de La Banda, Santiago del Estero, descontento por un fallo de los jueces de la carrera.

En 1948, “Toscanito”, apodo con que se lo conocía por andar siempre con un toscano en su boca, pese a su enfermedad, al comando de su Chevrolet Nº 12, parte desde el Automóvil Club Argentino en Buenos Aires el 19 de octubre, rumbo a la ciudad de Caracas, Venezuela, sin imaginarse que esa prueba lo anotaría entre lo más granado del TC.

 

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Esta carrera ya había sido planeada por el Automóvil Club Argentino (ACA) allá por 1930, pero que por diferentes problemas, económicos y políticos, no se podía realizar. En 1942, el tenaz y creador dirigente del automovilismo argentino, Francisco “Pancho” Borgonovo, había realizado un relevamiento de la ruta hasta Caracas por lo que, a comienzos de 1948, la carrera ya estaba en proceso de gestación. En un principio sería desde Caracas hasta Buenos Aires, pero el costo de traslado de vehículos, pilotos y mecánicos, sumado a la necesidad de tener los medios mecánicos listos dos meses antes, hizo que la cosa fuera al revés.

El presidente Perón, con su idea americanista, fue quien hizo posible este sueño de los “tuercas argentinos”. Así había nacido la Buenos Aires-Caracas.
En la carrera histórica del Turismo Carretera, Domingo “Toscanito” Marimón consigue su triunfo más rutilante, al consagrarse vencedor del “Gran Premio de América del Sur”, más conocida como la “Buenos Aires – Caracas, sin ganar ninguna de las 14 etapas con que contaba la prueba.

Oscar Alfredo Gálvez (descalificado en el final) había ganado 7 etapas, su hermano Juan 5, una Fangio y la otra, Víctor García.

Luego de recorrer las incipientes rutas sudamericanas, Marimón emplea para esta travesía de 9.575 Km. con 800 metros, 118 horas, 37 minutos, 18 segundos, aventajando en la Clasificación General por 12 minutos al juninense Eusebio Marcilla (“El Caballero del Camino”). Apenas enterado de su triunfo (luego de la descalificación de Gálvez) Marimón le dedicó el triunfo a su colega Marenghini, quien en el camino, le había facilitado la maza (el cubo de la rueda) de su Chevrolet, porque el suyo estaba destrozado.

“Toscanito”, además de la gloria de ganar la carrera más recordada de los hinchas del TC, se hizo acreedor a la importante suma de 113.000 pesos.

Final polémico

El primero en cruzar la línea de llegada de la última etapa fue el mendocino Víctor García al mando de un Ford. Tras él llegaron Marcilla, Marimón, López y Ataguile. Contento con su segundo puesto, “Toscanito” empezó a ver qué pasaba con Gálvez. Pero Oscar Gálvez no llegaba y el destino le había reservado algo inesperado. Oscar se acercó a la meta empujado por un Buick de última generación; porque su cigüeñal había dicho basta y el Ford no podía andar por sus propios medios. Con la ayuda de un pronunciado declive y un más que evidente empujón, el Aguilucho cruzó la meta entre aplausos y vítores, creyendo ser el ganador.

Arrancado del auto por una increíble muchedumbre, y cuando era llevado en andas, fue informado por el Comisario Deportivo de la prueba, Fulvio Pastor, que debido a esa última maniobra su arribo a Caracas no había sido registrado como válido. Los fiscalizadores comprobaron también que el motor estaba frío, y que hacia rato que no estaba en marcha.

Minutos más tarde, y en plena discusión, el acompañante de Oscar, Federico Herrero arrancó el Ford y, como pudo, lo hizo cruzar la meta. Este hecho también fue considerado en contra el reglamento, ya que sólo el piloto podía conducir el auto. Todo era confusión y desilusión para el “pobre” Oscar. El reglamento era claro: descalificación, aunque para la gente venezolana era el ganador.

Tras la decisión de su sanción, y seguramente mal aconsejado, Oscar apeló la medida y hasta le envió un telegrama al presidente argentino Juan Domingo Perón, solicitándole que mediara en la cuestión.

Como respuesta del primer mandatario recibió el siguiente texto: "¿Hay reglamentos? Pues que se cumplan".

Marimón nunca había actuado en política, aunque era afiliado a la Unión Cívica Radical de la provincia de Córdoba. Nunca un político se le había acercado para ayudarlo en su campaña deportiva ni saludarlo. Pero luego de llegar vencedor a Caracas, recibió un conceptuoso telegrama del gobernador cordobés, Amadeo Sabatini quien felicitaba efusivamente al “prominente correligionario en su espectacular triunfo que honra al Partido...”. Sabatini había querido imitar al Presidente Perón.

“Toscano”, era muy amigo de otro corredor de TC, el doctor Pablo Mesples, con quien siempre andaban juntos por las rutas, los boxes o los asados que siempre acompañaban las carreras. Él con un sentido de “humor negro” explicaba que “no podía haber otra cosa que armonía y complemento, entre médicos y funebreros”.

Participó cuatro veces del Gran Premio ”Las Mil Millas” y aunque en las cuatro logró en algún momento puntear por tiempo, nunca pudo terminar estas pruebas por desperfectos mecánicos.

En la primera carrera en dos etapas, los días 25 y 26 de febrero de 1950, la “Vuelta de Santa Fe”, Marimón se alza con la última victoria de su campaña y su primera carrera zonal.

Su última carrera fue en 1955 en el Parque Sarmiento de Córdoba. La prueba, había sido organizada por la Asociación Cordobesa de Volantes de TC a beneficio de las víctimas de la “Revolución Libertadora”.

Abandona la práctica del automovilismo debido a la gran depresión anímica en la que se encontraba a causa de la trágica muerte de su hijo Onofre “Pinocho”, cuando su Maserati chocó contra un árbol disputando el Gran Premio de Alemania de Fórmula1, el 31 de julio de 1954.

Ese año fue, más allá de la tristeza por la tragedia, extraordinario desde el punto de vista estrictamente competitivo para el automovilismo argentino, porque Juan Manuel Fangio con 42 puntos, conseguía su segundo título mundial mientras que José Froilán González era el Subcampeón Mundial de la categoría con 25 puntos. Pero otros argentinos como Roberto Mieres con 6 puntos fue noveno y su infortunado hijo Onofre, quedó en el décimo lugar con 4 puntos, cuando ya le habían ofrecido ser el piloto número uno de Ferrari para el año siguiente. También en 1954 participaban de estas pruebas internacionales los argentinos Clemar Bucci con Gordini y Jorge Daponte con Maserati.

El 30 de junio de 1981, Domingo “Toscano” Marimón con el recuerdo de su hijo a cuesta, en un accidente fatal se pegó un tiro de escopeta mientras estaba limpiándola, falleciendo en el hospital Privado de Córdoba.

Fuente: Historia Política del Deporte Argentino (1610-2002) de Víctor Lupo  

Capítulo XXVI – Página 228 - Ediciones Corregidor (2004)

Octubre 2018.

 

 

 

 

 

 
 

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