Deportistas en el Recuerdo
17 de agosto de 1952 Guillermo Vilas “Quien masifica el deporte blanco”

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Así se refería a Guillermo Vilas, la tenista Mary Terán de Weiss durante una cena en su honor, realizada por el Instituto Argentino del Deporte, el 16 de septiembre de 1980.

Guillermo Vilas, nacido en la Capital Federal un 17 de agosto de 1952, pero criado en la ciudad de Mar del Plata, comenzó a practicar tenis muy pequeño bajo la conducción del profesor Felipe Locícero en el Club Náutico de esa ciudad. Allí aprendió la técnica de los golpes de este deporte con un rígido entrenamiento de más de 6 horas diarias, por lo cual debía rendir los exámenes en forma libre, para recibirse en el secundario.

A los 15 años viajó a Buenos Aires, apadrinado por los dirigentes Juan José Vázquez y Horacio Billoch Caride, para dedicarse de lleno al tenis. Su primer gran título es el Orange Bowl (el torneo más importante de la categoría), donde obtuvo el título en doble juveniles en 1968, venciendo en semifinales a quien sería luego uno de sus grandes rivales, el norteamericano Jimmy Connors.

Como profesionaldebutó en 1970 y a los 21 años, el 25 de noviembre de 1973, ganó el primer torneo del circuito, al lograr el “Abierto de la República” (el más importante de nuestro país) en el Lawn Tennis Club de Buenos Aires, venciendo al sueco Björn Börg (el gran rival de su carrera), por 3-6, 6-7, 6-4, 6-6 y abandono.

El 15 de diciembre de 1974, en el estadio Koyoong de Melbourne, Australia, “Willy” Vilas fue campeón del Master masculino al vencer a Illie Nastase en 3 horas y 30 minutos por 7-6, 6-2, 3-6, 3-6 y 6-4, ingresando así en la elite del tenis mundial.

El 26 de julio de 1975, en semifinales del torneo Washington Star, Guillermo le ganó al chileno Jaime Fillol por 6-2 y 6-1 ubicándose  por primera vez como Nº 2 del Mundo. En 1976 elige como su entrenador al rumano Ion Tiriac, que lo llevará a lo más alto de su carrera.

El 5 de junio de 1977 a los 24 años le ganó al estadounidense Brian Gottfried por 6-0, 6-3 y 6-0, y se adjudicó el Roland Garros, con el resultado más amplio en una final del Abierto de Francia. Era su primer torneo de Grand Slam (el más importante de su carrera). En todo el torneo perdió un solo set (ante el chileno Prajoux) y con este triunfo se ubicaba en el segundo lugar del Gran Prix de ese año detrás de Gottfried. (Con la forma de clasificar actualmente hubiera sido el Nº 1 por amplio margén, aunque ese año no lo reconocieron así.) Este puede decirse que fue el mejor año de su carrera, (ganando los Abiertos de EE.UU., venciendo en la final a Jimmy Connors, y de Australia) que duró hasta 1989. Hasta ese año Guillermo jugó 163 partidos, venciendo en 149 partidos y 16 torneos de los 45 en que participó entre singles y dobles.

Para culminar ese año glorioso de 1977, Guillermo, ganó por tercera vez, el Olimpia de Oro del Círculo de Periodistas Deportivos, dejando atrás en la votación al gran campeón mundial de boxeo Carlos Monzón.

El mejor tenista de la historia de nuestro país se mantuvo durante 9 temporadas dentro de los Top - Ten (10 mejores del mundo). Ganó 4 Grand Slam (Roland Garros y Abierto de EE.UU. en 1977 y Australia en 1978 y 1979), entre los 62 torneos internacionales que se adjudicó. También fue finalista de otros 42 torneos y además tuvo una racha de 53 partidos invictos (en canchas lentas, en 1977) que le cortó el rumano Illie Nastase con una raqueta de doble encordado.

En Roland Garros, además, fue finalista en 1975, 1978 y 1982.

Nunca se negó a jugar la Copa Davis para la Argentina a pesar de llevarse muy mal con los dirigentes del tenis local. Estos llegaron en 1980 hasta a sacarle una solicitada en los diarios tratándolo de "Ídolo con pies de barro", pero el pueblo, “que nunca se equivoca”, lo tiene a Vilas como a uno de sus más grandes ídolos en el deporte argentino. Ese año era el de la gran oportunidad de ganar la Davis, pero, como locales, Vilas y José Luis Clerc fueron derrotados por Checoslovaquia, equipo al que habían vencido fácilmente en la Copa de las Naciones.

Nuevamente junto a Clerc (otro gran tenista) en 1981 llegaron a jugar la final de la Copa Davis, perdiendo con EE.UU. (McEnroe-Fleming) por 3 a 2 en una brillante actuación.

En su extensa carrera, ganó en tres oportunidades (1974-75-77) el Grand Prix.

Vilas jugó 55 partidos en singles y se llevó la victoria en 45, con un promedio de 81,82%. En dobles participó en 26 cotejos y triunfó en 12, con 46,15% de promedio. Obtuvo la Copa Mundial de Tenis en 1980 y se retiró oficialmente a los 36 años, en 1989, para pasar a integrar el Salón de los Famosos del Tenis, en Newport, Estados Unidos (1991), aunque sigue jugando en torneos de Master, junto a los mejores del mundo.

Pese a que cambió el tenis en la Argentina popularizándolo de tal manera que en la década del 1980 se calculaba una cantidad de 2 millones de personas que practicaban este deporte, Vilas nunca llegó a ser el capitán del equipo argentino de la Copa Davis y ni siquiera a trabajar como comentarista para algún canal de TV.

De la popularización de este deporte lograda gracias a Guillermo Vilas, apareció por esos años Gabriela Sabatini la más exitosa tenista de la Argentina y, en su época,  una de las 5 mejores del mundo.

Vilas junto a su padre, que murió poco días después, asistió en julio de 1992 a la inauguración del complejo de canchas de tenis de cemento, que llevan su nombre y donde funciona también bajo su conducción, la Escuela Nacional de Tenis para menores, en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD).

“Pienso que los argentinos somos exitistas: No hay lugar para el revisionismo y se pierden los valores. Por eso la Argentina está mal, porque no tiene vivo su pasado. No puede tener dos personas en el mismo deporte, no puede soportar varios líderes. La Argentina no tiene historia. En Francia en la televisión vive apareciendo De Gaulle y los deportistas del pasado. En la Argentina esto no sucede”, declaró en el 2002 Guillermo Vilas.

También, quejándose de los dirigentes del tenis, expresó “Yo soy como la Costanera para los porteños. Viven de espalda a ella. Algún día se acordaran de que existe el río... Creo que no hay que darle la espalda al río”.

A fines de 1999, fue considerado por el Círculo de Periodistas Deportivos de Buenos Aires (junto a Maradona, Fangio, De Vicenzo y Monzón) uno de los 5 mejores deportistas argentinos del Siglo.

Al cumplirse los 25 años de su triunfo en Roland Garros fue homenajeado durante el torneo del 2002. En las legendarias canchas de Francia estuvieron presentes los 300 mejores periodistas del mundo de este deporte, para ratificar su merecido reconocimiento.

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” de Víctor Lupo- Ed. Corregidor

Página 421- Capítulo LXII

15 Agosto de 2017

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17/08/1913 Nace el artífice de su propio destino de leyenda – mito – ídolo OSCAR ALFREDO GÁLVEZ

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Fue el primer automovilista argentino que logró vencer a los europeos con los autos que luego serían los iniciadores de la Fórmula 1 Internacional. Esto ocurrió una tarde del domingo 6 de febrero de 1949, bajo una lluvia torrencial y ante una multitud que había concurrido al circuito de Palermo, en el Parque Tres de Febrero de la ciudad de Buenos Aires. Allí con su Alfa Romeo 3800, Oscar Alfredo Gálvez dejó atrás a los italianos Alberto Ascari (había ganado ocho días antes en el mismo circuito), Giuseppe Farina (primer campeón del mundo de F1) y Luigi Villoresi, entre otros.

Gálvez, el “Aguilucho” o el “Tito” para los hinchas del automovilismo, había nacido en el barrio porteño de Caballito, el 17 de agosto de 1913 y siendo aún un adolescente ya trabajaba en el taller mecánico de su padre, en Av. San Martín y Galicia del barrio de La Paternal, a la vez que, los fines de semana, realizaba “changas” cuidando un garaje de la calle Añasco, para juntar unos pesos y comprar su primer automóvil.

A los 16 años adquirió un Ford T modelo 1927, con el cual comenzó a participar en las picadas que los “tuercas porteños” realizaban en las calles de Palermo.

En 1937, año en que cayó detenido una leyenda del delito argentino como fue “el Pibe Cabeza”, el director de Vialidad Nacional, Justiniano Allende Posse, autorizaba la realización del “Primer Gran Premio Argentino de Turismo Carretera” (TC), por las rutas de nuestro país a realizarse entre el 5 y el 15 de agosto. Hasta entonces estaban prohibidas las carreras por las rutas argentinas, sólo podían realizarse Grandes Premios Internacionales.

La bandera de largada la bajó el Presidente de la Nación, general Agustín P. Justo, al auto Nº 1 conducido por el neuquino Arturo Krause, que dio comienzo a la primera etapa entre Buenos Aires y Santa Fe. Con la llegada a esta ciudad, aparecía la primera sorpresa. Un “desconocido” para los habitué del TC, ocupaba  el segundo lugar al comando de un Ford convertible con el Nº 58. Allí nacía la leyenda de Oscar Gálvez, uno de los más queridos corredores de esta pasión argentina que es el TC. Acompañado por Horacio Mariscal había logrado un nuevo récord desde Buenos Aires hasta Rosario con 3 hs. 1’ 01’.

Oscar el grande

Durante 1939, el año de los tres Grandes Premios de Turismo Carretera, Gálvez ganó en dos de ellos con su Ford Nº 23. El primero, el accidentado “Gran Premio Argentino”  que, luego de recorrer 1.379 Km., fue finalizado abruptamente el 20 de octubre, en la ciudad de Concordia (Entre Ríos) por las lluvias y lo intransitable de los caminos.

Y además, el Gran Premio Extraordinario, empleando para recorrer los 4.429,800 Km. de las siete etapas, 44 hs. 44’ 46’’, a un promedio de 98,999 Km. por hora, dando comienzo así a los grandes duelos con el Chevrolet (“Chivo”) de Juan Manuel Fangio.

En el filme “Fangio, el demonio de las pistas” (1950) de Román Viñoly Barreto, se deja insinuado, este duelo particular entre los considerados por la opinión pública, como los dos más grandes del automovilismo nacional.

En 1947, Gálvez logra el primer título de campeón de Turismo de Carretera, que luego repetiría en 1948, 1953, 1954 y 1961, obteniendo además seis subcampeonatos.

En la noche del 19 de octubre de 1948, es uno de los tripulantes de los 138 coches (de los 141 inscriptos) que, en tres tandas, parten desde la sede del Automóvil Club Argentino rumbo a la ciudad de Caracas (Venezuela) participando del “Gran Premio de América del Sud, en una aventura de 9.575 Km. con 800 metros disputados en 14 etapas.

Cuenta José Froilán González (subcampeón del mundo de F1 en 1954) participante con el Chevrolet Nº 36 de esta travesía:”Esta carrera era  vieja una idea que, el Presidente de la Nación, general Juan D. Perón, tomó para hacerla realidad”. En una reunión les expresó a un grupo de corredores: “Ustedes, los deportistas, son los mejores embajadores de un país y nosotros los políticos tenemos la obligación de unir a los pueblos de América, por eso deben realizar este esfuerzo que, reconozco es casi sobrehumano”.

Y fiel a su pensamiento Perón en lo político fue el impulsor unos años después del reconocido “ABC”, dejado en el olvido, luego de la “Libertadora” del 1955 y la muerte del brasileño Getulio Vargas. El “ABC”, es el antecedente más inmediato del Mercosur.

El “Aguilucho” Gálvez se adjudicó brillantemente siete etapas de esta prueba, su hermano Juan cinco, Fangio una y la última fue para Víctor García, pero la carrera la ganó Domingo “Toscanito” Marimón. Aunque Gálvez, por tiempo, había superado por 13 minutos a Marimón a la llegada en Caracas, las autoridades de la prueba (Miguel Álvarez, Ángel Ruiz, Juan Carlos Cuestas, Fulvio Pastor y Miguel González) descalificaron a “Tito” por llegar a la meta empujado por un auto particular “Buick último modelo”.

Esta descalificación llegó cuando ya Gálvez era paseado en andas por sus fanáticos (que lo declararon ganador moral), por lo que tardó varios minutos en enterarse.

Varios de los jueces no habían notado esta irregularidad de Gálvez, porque la “línea de llegada” estaba invadida por el público venezolano. Había unas 200.000 personas, convocadas por los “los nuevos héroes de América”.

Entre 1937 y 1964, año de su retiro, el “Aguilucho” corrió 169 carreras en el país y una en el exterior, venciendo en 43 oportunidades, en distintas categorías.

Ganó los Grandes Premios de TC en 1939 (2 oportunidades), 1947, 1948, 1954, 1960 y 1961. También compitió en pista, siendo campeón en 1947 y 1948 y en 1949 de la categoría Autos Especiales. Admirador de Henry Ford, reconocía “Papá me enseño todo. Hasta levantarme temprano y sentir amor por el trabajo”.

El 18 de enero de 1953 participó del “Primer Gran Premio de la República Argentina de Fórmula1”, disputado en el nuevo autódromo “17 de Octubre”, de la Ciudad de Buenos Aires, regresando de esta manera a la categoría a bordo de una Maserati, para arribar en el quinto lugar de la carrera, que ganó el italiano Alberto Ascari con una Ferrari. Después de esta prueba su antiguo adversario de las rutas Juan Manuel Fangio declaró: “A Oscar le gustan más las rutas, porque sino sería uno de los grandes animadores de la Fórmula1”.

Se despidió del automovilismo a los 51 años, en la Vuelta de Junín en 1964 al comando de un Ford Falcón preparado por el ingeniero Alfredo Bascou.

El 19 de marzo de 1989 sus colegas y los aficionados le realizaron un homenaje con las viejas “cupecitas del Turismo Carretera recorriendo las calles de la Capital Federal hasta llegar al Autódromo, que desde ese día lleva su nombre, ante una multitud que se acercó a despedir simbólicamente al ídolo que durante décadas los había llenado de emociones.

Muy poco tiempo antes de su muerte había sido designado como “Ciudadano Ilustre de la Ciudad” por el Concejo Deliberante de Buenos Aires. El sábado 16 de diciembre luego de soportar un cáncer de páncreas, a los 76 años, dejaba de existir este fenómeno del automovilismo nacional.

Para aquellos que pretendieron defenestrarlo después de la “Revolución Libertadora” de 1955, por haber recibido de parte de Perón permisos para ingresar repuestos del exterior a cambio de la publicidad que en 1951 promocionó la fórmula “Perón – Evita”, transcribimos párrafos del artículo publicado en la revista “Mundo Amateur”, con fecha, enero de 1990, por el licenciado Alfredo Armando Aguirre:

Si como sostuvo Solthenitzyn, en la biografía de un hombre, se aprecian las huellas de su destino, Oscar fue el artífice de su propio destino de leyenda – mito – ídolo. El ámbito donde desplegó su personalidad extrovertidamente positiva fue el de los deportes mecánicos, y dentro de ellos, en la categoría de Turismo Carretera, a la que él contribuyó significativamente a convertir en un ingrediente del profundo nacionalismo cultural que, aún en medio de la penuria, sostiene el Pueblo Argentino. Esta suerte de leyenda – mito –ídolo, tuvo más de medio siglo para asentarse en la memoria colectiva. Oscar se sabía patrimonio del pueblo argentino y nunca quiso sectorizarse. No era un líder político sino un líder sociocultural. La parte sustancial de su vida deportiva coincidió con el momento más feliz que el Pueblo Argentino ha tenido en su azarosa historia: Junio de 1943 – Setiembre de 1955. Para las horas tristes posteriores a esa edad dorada, el Aguilucho atravesando raudamente los caminos de la Patria y prodigándose por doquier, fue como un bálsamo y una inyección de optimismo a la espera de tiempos mejores. La trayectoria de Oscar es el más acabado testimonio de que el deporte, cualquier deporte, es escuela de vida. Cuando en esas curvas y contra curvas, que al llegar a una estación ferroviaria de campaña, tienen los caminos de tierra que corren paralelos a las vías, cuando en esas curvas y contra curvas, el viento o algún vehículo levante una nube de polvo, seguro que de ella emergerá la Cupecita negra y blanca con Oscar al volante y su brazo saludando a su eterna hinchada".

Fuente: Libro “Historía Política del Deporte Argentino” de Víctor Lupo- Ed. Corregidor

Página 236- Capítulo XXVIII

15 Agosto de 2017

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22 de julio de 1964, MARY TERÀN DE WEISS ABANDONA EL TENIS

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La famosa tenista argentina, el 22 de julio de 1964, cansada de tantas injurias, publicó en la revista “El Gráfico” una "Carta abierta a la opinión pública" donde en uno de sus párrafos sostenía: "Mi situación constituye una inhumana e injusta persecución, alentada por el inconfesable deseo de evitar que vuelva al primer plano en mi deporte favorito... Hay ciertos detractores actuales que en su oportunidad se complacieron recibiendo aquello mismo que hoy censuran".

 

ACA PRESENTAMOS LA NOTA:

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14/07/1951 - José Froilán González: UN ARGENTINO LE DA A FERRARI EL PRIMER TRIUNFO EN F-1

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Un sábado 14 de julio de 1951, en el circuito de Silverstone, el argentino José “Pepe” Froilán González, con 28 años, ganaba su primera carrera en la Fórmula 1 Internacional: el Gran Premio de Inglaterra. Con este triunfo obtenía la primera victoria de su historia la escudería más famosa del mundo: Ferrari. “Pepe” dejó atrás ese día a las “Alfettas”, que eran habituales ganadoras de estas carreras hasta ese momento. “Ese día yo debía correr con una Maserati 1.500, pero Serafini que corría con la Ferrari se había dado una “piña” en las Mil Millas. Entonces el maestro Ugolini recibió una orden desde Maranello para que me prueben”, cuenta, aún agradecido, Froilán.

Ya en el podio se confundía en un gran abrazo con su “padrino automovilístico” Juan Manuel Fangio, mientras recibían la Copa de manos de los Duques de York.

En esta carrera, el dueño de la escudería, Enzo Ferrari debía decidir entre Froilán y Alberto Ascari, su compañero de equipo y primer piloto de la marca, que había abandonado con su auto y esperaba en los boxes que Froilán le dejara el auto para terminar la carrera. Ferrari había acertado en la decisión de dejar en pista al piloto argentino y consiguió así el primer halago de esta marca.

Nacido un 5 de octubre de 1922 en un pueblito llamado “La Colonia”, cerca de la ciudad de Arrecifes, provincia de Buenos Aires. Desde muy chico se hizo “tuerca”. Quería participar en las carreras de autos pese a una “prohibición” familiar. Esto se debía a que el tío de Froilán, Julio Pérez, había muerto mientras participaba en las “Mil Millas” de 1940, cerca de la localidad “De La Garma”, cuando iba ganando la carrera. El 8 de agosto de 1946 a bordo de un Chevrolet de cuatro cilindros, en el circuito con caminos de tierra de Carmen de Areco, debutaba con el seudónimo de “Canuto” un desconocido que resultó el ganador de la prueba. “Canuto” era Froilán González, quien había desobedecido a su familia. Para las siguientes pruebas usaría los seudónimos de “Montemar” y “Bestiún”. Pero ya para la cuarta participación en Arrecifes, por sus muy buenas actuaciones, todo el mundo sabía quién era, por lo que decidió correr con su nombre verdadero. En esa oportunidad abandonó por la rotura de una biela, pero el disgusto más grande se lo llevó cuando apareció su padre, Isidro, para darle una gran reprimenda en público.

González participó luego en la categoría Fuerza Limitada, donde con el Ford V8 Nº 32 llamado “Ciudad 9 de Julio”, construido por Luis Bonello, ganó 11 carreras entre 1947 y 1948. Por entonces ya era conocido como “la tromba de Arrecifes”.

En 1947 participó por primera vez en el asfalto de la Capital Federal pero por una dura discusión con el comisario deportivo de la prueba sufrió una sanción de seis meses de suspensión.

Pese a no ser un tradicional competidor de los Grandes Premios del Turismo Carretera, participó de la famosa carrera “Buenos Aires – Caracas” en 1948, prueba ganada por el bonaerense Domingo “Toscanito” Marimón.

“Luego, con el apoyo del Automóvil Club Argentino (ACA) y el gobierno del general Perón, que nos nombró como delegados obreros en el exterior, y por lo cual nos abonaba 200 dólares mensuales, pagaderos cada 3 meses, pudimos viajar junto a Juan Manuel Fangio y Onofre Marimón a correr en las pistas de Europa”, contó “Canuto” en el programa televisivo “La Otra Mirada” de América Sports, en el 2001.

 

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Con autos de la F1, durante una prueba organizada por el Automóvil Club Argentino el 18 de febrero de 1951, en el circuito de la Costanera, de Buenos Aires, se disputó una emocionante carrera que no otorgaba puntos para el Mundial. José Froilán González, al comando de una Ferrari marcó un tiempo de 1h. 35’ 18” 09/10 y fue el gran ganador superando por 17” a Hernán Lang y 18” al tercero, Juan M. Fangio, ambos con Mercedes Benz, alzándose con el premio “Presidente de la Nación”. En esta categoría había debutado el 21 de mayo de 1950 en Montecarlo (Mónaco) al comando de una Maserati.

De las 26 pruebas que participó en la Fórmula 1 (F1), con muy buenos resultados durante varios años, ganó dos carreras y casualmente las dos, en Inglaterra.

Justo a los tres años de su primera victoria puntuable internacional, en julio de 1954, Froilán consiguió un extraordinario triunfo en el Gran Premio de Inglaterra al comando de su Ferrari 625/555, superando a su compañero de equipo, el crédito local Hawthom y a Onofre Marimón (3º), Fangio (4º), Trintignant (5º) y Mieres (6º). De lo seis ganadores de puntos en esta carrera, cuatro eran pilotos argentinos.

Ese año fue extraordinario para el automovilismo nacional, Froilán fue subcampeón mundial de la categoría, con 25 puntos, detrás de Juan Manuel Fangio que, con 42 puntos, obtenía su segundo campeonato mundial. Pero otros argentinos como Roberto Mieres, con 6 puntos, quedaba en el noveno lugar y el infortunado Onofre “Pinocho” Marimón, muerto en un accidente el 31 de julio de ese año cuando su Maserati chocó contra un árbol, quedaba décimo con 4 puntos. Sí, no nos asombremos: 4 argentinos entre los 10 primeros del mundo… pero además participaban en estas pruebas otros dos compatriotas: Clemar Bucci, con Gordini, y Jorge Daponte con Maserati.

Durante ese mismo año, formando dupla con el francés Maurice Trintignant (ganador del Premio Ciudad de Buenos Aires) Froilán ganó las tradicionales “24 Horas de Le Mans” en Francia, donde, bajo la lluvia, manejó durante 17 horas.

El VII Gran Premio de la República Argentina de Fórmula 1 fue la última prueba que González  corrió con la Ferrari Nº 32, en el Circuito Nº 2 del Autódromo Municipal de la Ciudad de Buenos Aires, (al cual él había colaborado para que se construyera) el 7 de febrero de 1960. Esta carrera fue ganada por el neozelandés Bruce McLaren al bordo de un Cooper T53, a un promedio de 136,254 km./h., mientras que el argentino finalizó en el décimo lugar.

Enzo Ferrari (creador del equipo italiano) opinó sobre José Froilán González: “El me dio la alegría más grande que puede vivir alguien que, como yo, no ha descansado en la búsqueda de la perfección en la máquina con el objetivo de vencer. Nunca terminaré de agradecérselo”. Por esto es uno de los máximos ídolos de Maranello, cuyos hinchas se lo demostraron al cumplirse 50 años de aquella primera victoria de la Ferrari, con la presencia de Michael Schumacher piloteando el auto del “cabezón”, que se encuentra en el museo particular de Bernie Ecclestone.

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” (1610-2002) de Víctor F. Lupo –

Capítulo XXXVI - Editorial Corregidor (2004).

Pág.: 288

Julio de 2017

 

 

 

 

 
 
21/07/1953: OSCAR PANNO, Campeón del mundo

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Fue el primer campeón mundial argentino de ajedrez, cuando con apenas 18 años logró el II Campeonato Mundial juvenildisputado en la ciudad de Copenhague, Dinamarca, en 1953.

Oscar Roberto Panno nació en el barrio porteño de Saavedra, el 17 de marzo de 1935. Panno aprendió las jugadas básicas en la casa familiar de la calle Mariano Acha, donde su padre, Francisco Panno, de profesión mecánico y ajedrecista aficionado, sentaba al pequeño Oscar y a su hermano César ante el tablero los días de lluvia para que no se aburran. A la casa llegó también el semanario Leoplán, donde Roberto Grau publicaba semanalmente las columnas ajedrecísticas que terminarían por conformar su ya clásicoTratado General de Ajedrez. Finalmente, el destino reunió al pequeño Oscar con el maestro Julio Bolbochán, quien se desempeñaba como “profe” de Ajedrez en el Club Atlético River Plate, a la sazón casi el club del barrio, dada la cercanía entre los barrios de Saavedra con Belgrano y Núñez, donde tiene su asiento geográfico el “Millonario”.

A partir de entonces se plasmó entre Bolbochán y Panno, una inmejorable relación alumno – docente.

En 1947, Oscar  jugó su primer torneo, el interno de cuarta de River Plate. Y un año después se consagró campeón del Torneo Infantil "Libertador General San Martín”. En 1951 anticipó que su estrella brillaría más allá de las fronteras, cuando obtuvo el subcampeonato en el Selectivo para el 1º Campeonato Mundial Juvenil, además del Nacional de segunda categoría.

En 1952, un año antes de su gran conquista, participó en su primer Magistral en el que salió segundo; y ganó el torneo Mayor de la F.A.D.A. y el Nacional Juvenil que lo clasificó para Copenhague.

El ’53 fue su gran año, En marzo obtuvo el campeonato Argentino Sub 20, en mayo ganó el Magistral del Club Argentino, el 21 de  julio en Copenhague, conquistó el Mundial juvenil para menores de 20 años (Argentina lo lograría nuevamente con Carlos Bielicki en 1959 y Pablo Zarnicki en 1992); a su regreso, en septiembre, se consagró campeón del Club Argentino tras batir a Luis Piazzini y, en diciembre, tras recibirse de maestro mayor de obras, en la escuela Otto Krause, con 18 años, se convertía en el campeón argentino más joven de la historia, tras adjudicarse el máximo torneo local.

El propio Oscar cuenta una anécdota luego del Mundial que nunca olvida: “¿Sabías que el general Juan Domingo Perón me dio como premio por la conquista una estadía de 15 días en París? ¿Y, sabés qué le contesté? No, muchas gracias General, prefiero volverme ya a Buenos Aires. Hoy lo pienso y me quiero morir (risas)...”

Tras su gran consagración juvenil integró el equipo olímpico argentino en Ámsterdam en 1954 (se logró el subcampeonato y Panno es considerado el sexto jugador del mundo) y un año después escoltó a Bronstein y a Keres en el Internacional de Gotemburgo.

En marzo de1954, se publica un libro de 47 páginas sobre los triunfos del ídolo del ajedrez, en la edición de Vidas Apasionantes, escrito por Pedro Weber, con el título de Ídolos Populares, que era la segunda de una serie dedicada a  Edmundo Rivero (voz y emoción de Buenos Aires), Aníbal Troilo (el bandoneón del pueblo), Ángel Labruna (una moral al servicio del deporte) y Juan Manuel Fangio (campeón mundial de automovilismo en F1).

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Oscar Panno suspendió su carrera ajedrecista durante unos años por el estudio universitario de la carrera de Ingeniería.

El ya ingeniero Panno ganó el Campeonato Panamericano (1958), la Medalla de oro en la Olimpíada de La Habana (1966), en 1972 ganó el Magistral de Palma de Mallorca y cinco años más tarde hizo lo propio con el Abierto de Lone Pines. Se quedó tres veces con el Campeonato Argentino (1953, 1985 y 1992) y también ganó la edición número 66 del Torneo Nacional.

Además, resultó vencedor durante 25 años consecutivos del campeonato del Club Argentino de Ajedrez, tradicional entidad a la que pertenece.

El 18 de Julio de 2006, se lo declaró “Personalidad Destacada de la Cultura”, por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires, de acuerdo al proyecto impulsado por el Diputado socialista Norberto Laporta.

Oscar Panno junto a Miguel Najdorf, fueron las dos mayores figuras del ajedrez argentino en los últimos cincuenta años.

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Página 124

Editorial Corregidor

Julio 2016.

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