Deportistas en el Recuerdo
Reverso llevó el básquet femenino de Tucumán a lo más alto de Sudamérica

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Yolanda Reverso nació el 11 de enero de 1927. Los que creen en el destino jurarán que, a raíz de ese caprichoso suceso, su sino ya estaba prefijado: el básquet femenino empezó a jugarse en Tucumán durante la década de 1920. El desempeño de Reverso en este deporte hizo que el periodista Víctor Lupo la incluya en su libro 100 ídolos tucumanos 1912-2012. En el texto, el autor da cuenta del palmarés de la basquetbolista, que falleció el sábado: múltiple campeona con Huracán BB (de niña vivía en la primera cuadra de la actual calle San Martín; por lo que el club del “Globito” le quedaba a unos pocos metros), dos veces subcampeona nacional con el seleccionado de nuestra provincia, subcampeona y campeona sudamericana con la selección argentina.

Según se detalla en el libro, Reverso había integrado el plantel del combinado tucumano que participó del primer Campeonato Argentino de Básquet Femenino, jugado en Catamarca. Las “porteñas” ganaron en forma invicta; y la selección de nuestra provincia quedó en segundo lugar. Debido a su juego durante ese torneo, Reverso fue convocada por primera vez para la selección nacional.

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El segundo Campeonato Argentino se juega en Tucumán, al año siguiente. Se repite la final y el resultado; y otra vez Reverso fue citada para el combinado argentino. Con ese equipo logra el subcampeonato sudamericano, en Chile, al perder la final contra las locales. La vuelta olímpica con la selección nacional llegaría en 1948, en Buenos Aires, en lo que fue la reedición de la final del anterior campeonato internacional. “Allí por primera vez jugamos en un piso de parqué. Concurrió el general Juan Domingo Perón con su bella esposa Evita. Ellos nos entregaron los premios”, había contado Reverso, entrevistada por Lupo hace cuatro años. En ese torneo ella logró el segundo lugar en la prueba de tiros libres. El capítulo del libro dedicado a Reverso cierra con una anécdota curiosa, relatada por la propia protagonista: “cuando las jugadoras de básquet nos hicimos famosas nos invitaban de todas las ciudades de la provincia para que vayamos a jugar. Así, varias veces concurrimos al club Mercedes, en Lules. Siempre había un ‘changuito’ que nos pedía nuestros bolsos para entrar como un integrante de la delegación, y así ‘colarse’ para ver el partido. Ese niño con el tiempo llegó a la fama como (Ramón) ‘Palito’ Ortega”. Además de entrenar en el “Globito”, en el combinado provincial y en el seleccionado argentino, Reverso trabajaba en una empresa de heladeras, donde se jubiló.

Fuente: La Gaceta

http://www.lagaceta.com.ar/nota/692560/deportes/reverso-llevo-basquet-femenino-tucuman-lo-mas-alto-sudamerica.html

 

 

 

 

 
11/11/45 se despedía del fútbol HERMINIO MASANTONIO - El goleador más grande

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Herminio Masantonio, “El Mortero del Globito”, nació en Ensenada, provincia de Buenos Aires, el  5 de agosto de 1910. Pero su trayectoria futbolística quedó tan grabada en el barrio de Parque Patricios, que la plazoleta que queda entre las calles Amancio Alcorta, Zabaleta y las vías del Ferrocarril Belgrano, lleva su nombre, al igual que un sector de la cancha de Huracán y la ex calle Grito de Asencio, en el tramo que va desde Amancio Alcorta hasta Iguazú.

“Masa” tiene su monumento en pleno Parque Patricios, frente a la avenida Caseros, en diagonal a la sede de Huracán, y hasta un tango, “El Mortero del Globito”, de Francisco Jiménez y Miguel Padula.

Jugó en Huracán desde 1931 a 1943. Luego pasó a Defensor de Montevideo y a Bánfield y regresó a Huracán en 1945. Su último gol lo hizo el 28 de octubre de ese año en la goleada ante Lanús por 4 a 1 y su despedida fue en silencio el 11 de noviembre en cancha de River Plate, con victoria millonaria, 3 - 1.

Histórico goleador del fútbol argentino. Entre 1931 y 1945 convirtió 256 goles  (254 con la camiseta de Huracán y dos con la de Bánfield) en 358 partidos. Jugó 349 encuentros con el globo en el pecho y nueve con la del Taladro.

Sólo lo superan Arsenio Erico con 293 tantos (Independiente) y Ángel Labruna con 292 (River Plate). Pero “Masa” fue el jugador que más veces salió goleador de su equipo, lo logró en 10 torneos, uno más que Erico. Detrás de él vienen varios legendarios goleadores: Manuel Pelegrina (231), José Sanfilippo (226), Ricardo Infante (217), Oscar Más (215), Carlos Bianchi (206) y Bernabé Ferreyra (206).

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En los campeonatos de 1937, ’39 y ’40 Masantonio llegó a la cifra más alta en su récord personal, al hacer 28 goles en cada torneo. 

Para los hinchas de Huracán se convirtió en leyenda. Marcó el primer gol del Globo en el profesionalismo (partido disputado el 31 de mayo de 1931, Quilmes 0 – Huracán 4) y el  primer penal en esa  temporada (curiosamente también frente a Quilmes, pero en Huracán el 27 de agosto). Además unos meses antes había anotado el primer gol del equipo jugando de local (14 de junio) y también anotó el último en esa vieja cancha de madera (el 22 de noviembre de 1942), antes de convertirse en un “palacio”. Años más tarde el estadio pasó a llamarse “Palacio Tomás A. Ducó”.

Para la selección nacional hizo 21 goles en 19 encuentros, entre 1935 y 1942, siendo el argentino con mejor promedio de gol con la albiceleste (más de un gol por partido), seguido por Pontoni (en 19 partidos 1 gol por juego), Artime (25 PJ-24 G: 0,96 promedio), Tarasconi  (24 PJ-18 G: 0,75), Martino (20 PJ-15 G: 0,75), Sanfilippo (29 PJ-21 G: 0,72) y Batistuta, máximo artillero, (78 PJ- 56 G: 0,72).

Falleció el 11 de septiembre de 1956.

Fuente:Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Editorial Corregidor

Noviembre 2017-

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22/10/1927 - OSCAR FURLONG, “Pillín” del básquet y el tenis

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Básquetbolista campeón del mundo de 1950, torneo disputado en la Argentina, bajo la dirección técnica de Jorge Canavesi, Oscar “Pillín”  Furlong nació en Buenos Aires el 22 de octubre de 1927 y jugó desde el vamos en Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque (GEVP), club que fue fundado entre otros por su padre. 

En aquel inolvidable primer torneo Mundial que tuvo como sede al Luna Park de Corrientes y Bouchard, “Pillín” fue el goleador con 11.8 puntos de promedio, en un equipo que logró una efectividad tremenda: 84% en libres y 62% en lanzamientos de cancha. Fue integrante, además, de los seleccionados nacionales que disputaron los Juegos Olímpicos de Londres ’48, equipo que sorprendió al caer con Estados Unidos por sólo un doble; y Helsinki ’52, donde finalizó cuarto.

En Primera División de GEVP, salió campeón en 1945, ’46, ’47 y ’48. Con la selección obtuvo además los subcampeonatos Panamericanos de 1951 (Bs. As.) y 1955 (México), y el título mundial universitario en Dortmund, Alemania, en 1953.

Luego del título del mundo fue tentado por Minneapolis Lakers para jugar en la incipiente NBA, pero rechazó la oferta. Sin embargo viajó a Estados Unidos para estudiar y jugar en la Southern Methodist University de Dallas, de la División I de la NCAA, entre 1953 y 1956.

Lamentablemente, su último partido al básquetbol lo disputó en la plenitud de su capacidad atlética, para el club Parque (GEVP) en un amistoso frente a los uruguayos de Welcome.

Ocurrió que después de setiembre de 1955, la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB) fue intervenida por “sugerencia” de la “revolución libertadora”, a través de una resolución de la tristemente célebre Comisión Investigadora número 49, que acusó a los campeones mundiales de recibir “de parte del gobierno depuesto órdenes para la introducción de automóviles del exterior” y de “que algunos de ellos fueron premiados con sendos empleos en la administración pública” (transcripción de la Resolución). Así se suspendió a Furlong como jugador, suerte que también corrieron sus compañeros de selección y otros deportistas.

 

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Un compañero de su club y de la selección, Oscar Monza, cuenta ese episodio de la siguiente manera: “Imagínate que para deportistas como nosotros, que estábamos convencidos de la frase "El deporte por el deporte mismo", que nacimos en un club donde trabajaban los mejores profesores de Educación Física de la época: Pietrafacia, Máximo Morán Reyes... que nos inculcaban el deporte de otra manera, ser citados por la Comisión de Investigaciones Nº 49 era muy fuerte”, para seguir agregando: “Por los Juegos Olímpicos de Londres, los Panamericanos de Buenos Aires o Helsinki, no nos dieron nada. Por el Mundial sí, porque eso fue un acontecimiento, te imaginás. Nos entrevistamos con Perón y en un momento de la charla nos dice que necesitan muchachos. Y nosotros nos quedamos todos duros... porqué te digo: ¡éramos muy salames! Además había un problema: ¿Quién le iba a decir a Perón que no? El único adelantado era el petiso Pérez Varela que era vendedor en Anilinas Colibrí. Vea mi general, nosotros necesitaríamos algo para poder trabajar. Una orden para un coche por ejemplo. Bueno, le dijo Perón. Listo, no se hable más. Pero de ahí a ser profesionales... Si en el club Parque, toda la vida jugamos gratis. ¡Que gratis!, hicimos una revolución para no pagar la toalla en el vestuario. Y ahí jugaban Viau, Furlong, Pagliari, Pérez Varela, el Sapo Stolerman, Abelardo López, Nure...”. Monza finaliza su exposición así: “En una parte de charla, Perón nos pregunta que nos parecía a nosotros como deportistas que le faltaba ahora al deporte argentino para darle más impulso. Y ahí fue cuando Jorge Canavesi (que indudablemente era un tipo de avanzada), le dijo que al deporte argentino le vendría bien una casa. Disponer de una casa para reunirse y discutir todas las cosas del deporte ahí. Ni una palabra más, dijó Perón, lo llamó al Intendente de Buenos Aires, Di Benedetti, y le dijo: fíjate que yo todos los días paso por Carlos Pellegrini al 1300 y ahí hay una casa que puede ser la que necesitamos. Bueno, fue una orden, en esa casa, al poco tiempo funcionó la CAD-COA, (la Confederación Argentina de Deportes y el Comité Olímpico Argentino). Al final todo resultó una ironía: Conseguimos la casa donde después la Comisión 49 nos tomó declaración para liquidarnos... y los dirigentes presentes en esa reunión con Perón eran los que nos acusaban...”.

Alberto Furlong, deportista de ley, reaccionó ante tamaña injusticia dejando para siempre el básquetbol. Pero se dedicó al tenis. Y también con la raqueta logró destacarse. Sobresalió luego como director del Abierto de la República. Y fue “gran Capitán” del equipo de Copa Davis, rol que inició convocando a jugadores como Julián Ganzábal, Tato Soriano y Roberto Aubone en 1966 y culminó llegando a las semifinales contra Australia en 1977, previa incorporación de  jugadores como Ricardo Cano, Guillermo Vilas y José Luis Clerc y registrando brillantes triunfos ante los Estados Unidos en esa temporada.

A Furlong nunca hubo forma de pararlo.

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Página 95

Editorial Corregidor

Octubre 2017-

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02/10/1935: Enrique Omar Sívori - “Los carasucias de Lima”.

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Enrique Omar Sívori nació en la ciudad de San Nicolás, provincia de Buenos Aires, el 2 de octubre de 1935. Sívori, que había jugado los Campeonatos Evita en San Nicolás, debutó a los 18 años en la primera división de River Plate frente a Lanús, el 4 de abril de 1954 ganando por 5 a 2 con 4 goles de Walter Gómez en los primeros 22 minutos de juego y marcando él un gol. 

Jugó con la camiseta de los “millonarios” entre 1954 y 1957, disputando 64 partidos, con 30 goles y siendo campeón en 1955 y 1956.

Ingresó a la Selección Nacional en el Campeonato Sudamericano Extraordinario, jugado en Uruguay, donde el local se clasificó campeón y nuestra selección ocupó el tercer lugar. Pero en 1957 integró la famosa selección de “Los carasucias” consagrándose campeón sudamericano en el torneo disputado en la ciudad de Lima, Perú. Allí Argentina, dirigida por Guillermo Stábile y con la delantera formada por Corbatta, Maschio, Angelillo, Sívori y Cruz, dio una verdadera lección de fútbol. Fue la sensación del certamen convirtiendo 25 goles en seis partidos, de los cuales ganó cinco. Cuando ya eran campeones, cayeron ante el local por dos a uno.

El trío central fue vendido inmediatamente a Italia y el arquero Rogelio Domínguez al Real Madrid (España). El 27 de mayo de 1957 Sívori pasó de River Plate a la Juventus de Italia (donde se convirtió en un ídolo de contornos espectaculares), por 10 millones de pesos, la transferencia más alta hasta ese momento en la Argentina. Con el dinero que ingresó a las arcas de los “millonarios”, éstos pudieron concluir la última tribuna que le restaba al estadio Monumental.

Con la camiseta de la “Juve” donde debutó el 8 de setiembre ganando por 3 a 2 a Verona, jugó 215 partidos con 134 goles (1957 / 1965) consiguiendo 3 campeonatos (1957/58 – 1959/60 y 1960/61). En uno de ellos fue goleador de la temporada, además de ganar la Copa de Italia en 1959 y 1960.

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En 1961 Sívori fue elegido como el mejor jugador de Europa. Luego pasó al Nápoli donde participó en 63 encuentros con 12 goles, llevando a este humilde equipo a lograr el subcampeonato italiano.

Con la camiseta de la selección argentina, disputó 19 partidos convirtiendo 9 goles. Para la selección Italiana jugó 9 partidos, con 8 goles anotados, entre 1961 y 1964, participando en el Mundial de Chile (1962).

Fue uno de los grandes “números 10“ o volantes ofensivos y creadores en la historia de los “millonarios”. Como José Manuel Moreno (aunque éste quedó en el recuerdo con su número “8”, también ocupó esa posición), Ángel Labruna, el brasileño Delem, Ermindo Onega, Daniel Onega, Norberto Alonso,  Enzo Francescoli, Ariel Ortega,  Marcelo Gallardo, Pablo Aimar y Andrés D ‘Alessandro.

Luego de abandonar la práctica activa como jugador se dedicó a ser técnico, dirigiendo a River Plate, Rosario Central y Racing Club.

El “Cabezón” Sívori, dirigió la selección argentina jugando su primer partido amistoso el 6 de febrero de 1973, en el estadio Azteca de México, siendo derrotado por dos a cero. Pero a los pocos días logró vencer a uno de las grandes potencias del mundo, Alemania, en su propio país, por 3 a 2, con grandes actuaciones del “Beto” Alonso y Miguel Brindisi. Ese día hizo debutar en la Selección a dos jugadores, que luego brillarían en nuestras canchas, Carlos Babington y Roberto Pernía.

Pero su mayor logro como técnico lo conseguiría el 23 de septiembre de 1973, al vencer a Bolivia en La Paz por 1 a 0, clasificando a nuestra selección para el Mundial de 1974, en Alemania. Argentina venía de una gran frustración al no haber clasificado para el Mundial anterior (México 1970).

Pero por diferencias con los dirigentes de la AFA, muy común en esa época, Sívori renunció en los primeros meses de 1974. El interventor de la AFA, Baldomero Gigán, en forma urgente, nombró al “Polaco” Vladislao Cap como entrenador.

Sívori siempre reconoció su gran amistad con el general Perón, a quien visitaba asiduamente durante su exilió en Puerta de Hierro, Madrid.

Una de esas visitas la realizó con algunos dirigentes del fútbol como Antonio Osvaldo Rodenas (Rosario Central) y Salvador Zuccoti (Chacarita Juniors) durante una gira de la Selección, meses antes de que Perón regresara definitivamente a la Argentina, tras 18 años de exilio.

Cuenta el “Cabezón” que luego de cenar y mientras saboreaban una ronda de café, el general expresó: “Posiblemente el próximo campeón mundial va a ser Holanda. Es el mejor equipo de Europa”. Todos se miraron asombrados, pues no tenían ni noticias de este equipo. Pero Perón no se quedó allí sino que con los pocillos de café armó una cancha sobre la mesa y les explicó los movimientos de los jugadores del equipo que luego se conocería como “la Naranja Mecánica”, conducida por Johann Cruyff. También les contó, quienes para él, ocuparían los primeros 4 puestos en el Mundial de Alemania. “Sólo se equivocó con Italia, que fue eliminada por Argentina”, expresa Sívori con admiración por lo actualizado que estaba el “Viejo” sobre el fútbol.

Holanda no pudo ser campeón al ser derrotado 2 a 1 por el equipo local en la final, pero fue la sensación del Mundial y a la Argentina lo eliminó con una goleada por 4 a 0, jugando como le había adelantado Perón a su técnico.

Desgraciadamente el Presidente de la Nación no se pudo enterar de este  resultado, pues unos días antes de la final, el 1º de julio de 1974, paso a la inmortalidad, ante el llanto de todo un Pueblo que lo despidió emocionado bajo una intensa lluvia durante tres días.

Sívori actualmente sigue como representante de la Juventus en nuestro país, para recomendarles jugadores argentinos al equipo italiano, actual subcampeón de Europa.

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” (1610-2002) de Víctor Lupo 

Capítulo XLIX - Editorial Corregidor (2004)

1º de octubre 2017.

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26/09/1900: Vito Dumas, “El navegante solitario”, el espíritu aventurero argentino da la vuelta al mundo

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Nació el 26 de setiembre de 1900 en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires, pero se crió en una estancia de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires. A los 17 años, Vito Dumas comenzó a navegar en el Tigre Sailing Club; pero como era un buen nadador empezó a dictar las primeras lecciones para enseñar a nadar en la “moderna” pileta del Club Sportivo Barracas, inaugurada el 6 de diciembre de 1925. Ese mismo año, tiene un pequeño accidente al inaugurarse la primera pileta pública en el Parque Avellaneda, cuando al realizar una exhibición se zambulló desde una estatua, la pileta no tenía la cantidad de agua suficiente, y Dumas se partió la cabeza, donde le quedó una marca para siempre.

También fue profesor en el Colegio Militar (nombrado por el Gral. Agustín P. Justo) y en el Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.

A partir de 1923 hizo cinco intentos por cruzar el Río de La Plata. Aunque no logró su objetivo, fortaleció y templó su espíritu.

Viaja a Francia para intentar cruzar a nado el Canal de la Mancha en 1931, pero tampoco lo consigue. Allá se compró una embarcación modelo 1918, que era bastante insegura. El 13 de diciembre de ese año, con damajuanas de agua, algunas conservas, azúcar, unas papas y galletas, Dumas parte desde el Puerto de Arcachón, un pequeño pueblito pesquero francés, en su primer viaje como “navegante solitario” para unir, en un bautizado yate “Legh”, Francia con Buenos Aires.

Dumas, que en su barquito no contaba con brújula ni elementos de navegación, después de sufrir varios contratiempos en unos bancos de arena de Brasil, le pidió ayuda a su hermano. Tras ser asistido, el 9 de abril llega a Montevideo y el 13 de abril de 1932, al cabo de 121 días, recala en el Yacht Club Argentino ante numerosas personas (enteradas de su travesía) que lo esperaban para ovacionarlo. Con muestras de cansancio, expresó al público presente que se despedía de la navegación. Pero evidentemente, ni él mismo lo creía.

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Dos años más tarde, comenzó la fabricación de su propia embarcación, el Legh II”  (Este se encuentra actualmente en exposición en el Museo Naval de la Nación) de 9,55 metros de eslora y 3,30 de manga. En esta embarcación partió el 27 de junio de 1942, solo con su pipa, a dar la Vuelta al Mundo.

Mientras el mundo vivía conmocionado por la Segunda Guerra Mundial y su vasta destrucción, un navegante argentino cumplía su sueño de coraje y emprendimiento, para demostrar que aún quedaban soñadores, románticos y visionarios de un mundo mejor y más justo.

Realizó su travesía en cuatro etapas, quedando consagrado como el más capaz y arrojado navegante solitario, pero además como un velerista, acaso el más grande de la historia nacional. La primera etapa fue hasta Ciudad del Cabo (Sudáfrica) con 55 días de navegación. De allí partió hacía Wellington (Nueva Zelanda) donde llegó luego de atravesar zonas de monzones, con olas de 18 metros de altura y navegar 104 días. Su próxima etapa abarcó hasta Valparaíso (Chile) donde llegó luego de cruzar en 72 días de navegación todo el Océano Pacífico. Su última etapa atravesó el Cabo de Hornos, en la unión de los dos océanos, yendo por la “ruta de la muerte” hasta Mar del Plata y desde allí costeando la provincia de Buenos Aires hasta llegar al puerto porteño el 7 de agosto de 1943, donde una multitud que había vivido su hazaña de 22.000 millas por el paralelo 40, lo recibió como un gran héroe, tras navegar 272 días para dar la “Vuelta al Mundo”.

Cuando Perón fue presidente de la Nación, le otorgó a Dumas el grado militar de teniente de navío auxiliar (pese a ser civil) y lo nombró Director de la recién creada Escuela Náutica, donde construyeron un buque escuela a cargo de Dumas, que tiempo después se hundió en aguas brasileñas.

En 1955 con un velero logró unir Buenos Aires con Nueva York.

Dumas publicó tres libros llamados: “Mis Viajes”, donde narraba sus peripecias en el mar; “Solo rumbo a la Cruz del Sur” y “Los cuarenta bramadores”.Falleció el 28 de marzo de 1965.

Tomás Abraham,en su libro “El amante”, escribió: “Vito Dumas. Trabaja la tierra. Es 1942. No es hombre de dinero. Los gastos para su travesía siempre constituyeron toda una epopeya. Duró unos años este intento de sedentarización. La gitanería náutica no lo deja descansar, es un navegante. A Colón, nos dice, lo acuciaba una incógnita, a mí el peligro. Estudia la ruta imposible. Cruzar el océano hasta Sudáfrica, y de ahí seguir hasta Chile y luego bordear hasta el Plata. Su despegue no es fácil. Había sembrado semillas de cereales altivos, se había hecho de amigos, de un perro llamado Aramis, de un árbol, de un caballo, de la buena compañía de sus peones, tenía familia. Pero se da una misión, se inscribe a sí mismo en una epopeya mostrativa. En plena guerra mundial se siente adjudicatario de mostrar que no todo está perdido, que aún quedan soñadores, románticos, visionarios, que la juventud de América lo necesita. Se despide y no mira para atrás. Carga nuevamente su arca de Noé con 6 latas de cacao, 20 kilos de harina de lentejas, arvejas, garbanzos, arroz..., 10 kilos de yerba, latas de aceite y 80 kilos de corned beef, 40 kilos de manteca salada, chocolate en barras y chocolatines, 15 latas de leche condensada, 70 kilos de papas, 5 kilos de azúcar, latas de frutas confitadas, 10 frascos de mermelada, cigarrillos, tabaco para pipa. Pocos días después de salir una tempestad lo deja casi sin víveres. La turbulencia y las masas de aire negro lo dejan sin resto físico, ya ni puede sostener el timón, tiene heridas infectadas y su brazo purulento tiene el grosor del mástil, alucina por la fiebre, desnudo. Y se deja llevar por lo que llama el destino.”

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” de Víctor F. Lupo

Capítulo XVIII – Página 172 – Ed. Corregidor

Agosto de 2016

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