Deportistas en el Recuerdo
Basquetbol: Furlong, nos dejó una leyenda

PDFImprimirE-mail

 

20180612furlong

Fue el mejor jugador argentino del Siglo XX, estrella de los campeones mundiales de 1950, campeón mundial universitario en 1953 y el hombre que cambió la historia de Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque, que nunca había ganado un título en el básquet porteño hasta que llegó él y comenzaron a llenarse las vitrinas. Hijo y sobrino de fundadores del club, Oscar Alberto Furlong lo salvó del descenso con edad de cadetes y lo llevó a lo más alto mucho antes de cumplir los 20 años. Pudo haber sido el primer basquetbolista del país en jugar en la NBA, pero rechazó el contrato que le ofrecieron, porque en esa época hacerse profesional significaba no jugar más en la selección. El premio fue gigante: campeón y mejor jugador del primer Mundial de la historia, jugado en Argentina, y con el tiempo el ingreso al Salón de la Fama de la FIBA. Sí fue a EEUU pero para estudiar administración de empresas y jugar en el torneo universitario. A su regreso, casi no pudo jugar, porque la Dictadura que derrocó a Perón lo suspendió de por vida en 1956 junto con el resto de sus compañeros. Siguió junto al deporte pero cambió de disciplina: se dedicó al tenis y llegó a ser capitán de Copa Davis, donde hizo debutar a Vilas y Clerc. Fue uno de los más grandes de nuestra historia y por eso el impacto de la noticia fue enorme hoy, cuando se dio a conocer la noticia de que murió a los 90 años, para pasar a ser lo que ya era hace rato: una leyenda del deporte.

 

20180612Oscar Furlong Grafico

 

 

Fuente: Nuestro Básquet (Foto prensa CABB)

11 junio de 2018

http://www.nuestrobasquet.com.ar/2018/06/furlong-nos-dejo-una-leyenda.html?m=1

 

 

 

 

 

 
JOSÉ RUBIOL ROCA - Pionero del Automovilismo tucumano

PDFImprimirE-mail

 

20180606La Caracas

A partir de 1937 se oficializaron en nuestro país los Grandes Premios Nacionales de Turismo Carretera (TC), y se convirtieron en poco tiempo en una pasión del pueblo argentino. Verdaderas muchedumbres acudían a los costados de las rutas nacionales, a lo largo de los más de 6.000 o 7.000 kilómetros que recorrían normalmente las “cupecitas” del TC, a más de 120 Km. por hora de promedio, por el solo placer de verlos pasar a esas altas velocidades. Pruebas que desde tiempos atrás se realizaban en distintas poblaciones. A partir de ese año comienza a controlarlos el Automóvil Club Argentino (ACA). A Tucumán la pasión por los “fierros” había llegado a fines de los años ’20.

 

De esta categoría surgieron las grandes figuras de nuestro automovilismo como los hermanos Oscar Alfredo y Juan Gálvez, Juan Manuel Fangio, Eusebio Marcilla (“El Caballero del Camino”), Carlos Menditeguy, los hermanos Dante y Torcuato Emiliozzi, Tadeo Taddía, Ángel Lo Valvo, Ricardo Risatti, Pedro Yarza, Daniel Musso, Domingo “Toscanito” Marimón, Sáenz Valiente, Pablo Birger, Jorge Descotte y Ernesto Petrini, entre otros. Y entre esos grandes se mezclaba un tucumano por adopción. Su nombre José Rubiol Roca.

 

Nacido el 10 de octubre de 1911 en Lérida (Barcelona), España. Llegó a nuestra provincia a los 10 años de edad para vivir con su familia, en el Hotel Plaza, donde unos tíos eran los dueños, (el mejor de la provincia por aquellos tiempos) ubicado frente a la plaza Independencia sobre la calle San Martín, y llegó con el tiempo a ser su propietario.

Se convirtió rápidamente en un tucumano más que casi siempre vivió en el centro de la ciudad por lo cual fue un testigo presencial de la mayor parte de la historia de la provincia del siglo XX.

 

Con solo 26 años, al año siguiente de la oficialización del TC, Rubiol comienza a correr, “como un aficionado y sin saber nada de mecánica” según sus propias palabras. En ese momento trabajaba como cajero del hotel de su tío y como siempre soñaba con viajar se largó a la gran aventura de las carreras.

 

En el año 1939 ya participa en una de las pruebas más difíciles de la historia del TC, el “Gran Premio Argentino de Carretera” que el Automóvil Club (ACA) había programado como una competencia en ruta sobre 14 provincias, con una extensión de 7193 kilómetros, que luego de recorrer 1.379 Km. fue finalizado abruptamente el 20 de octubre, en la ciudad de Concordia (Entre Ríos) por las torrenciales lluvias y lo intransitable de los caminos que se habían convertido en un lodazal. Este Gran Premio, eludiendo las áreas afectadas por las lluvias, continúa pocos días después largando desde Córdoba, pero a partir de allí se llamará "Gran Premio Extraordinario". La prueba finalmente es ganada por Oscar Alfredo Gálvez con un auto Ford, empleando para recorrer los 4.429,800 Km. de las siete etapas, 44 hs. 44’ 46’’, a un promedio de 98,999 Km. por hora, dando comienzo así a los grandes duelos con el Chevrolet (“Chivo”) de Juan Manuel Fangio, que corría con una Coupe ’39 y quedó en el 5º lugar.

 

“Fue una carrera dificilísima y muy larga. Además para mí que no sabía nada de mecánica, los otros corredores casi todos eran mecánicos, pero me fue muy bien y allí me entusiasme para siempre”, relataba José Rubiol Roca, uno de los grandes pioneros del automovilismo tucumano.

En el año 1940 prepara su auto para correr en el “Gran Premio Internacional del Norte”, que se disputó en 13 etapas entre el 28 de septiembre y el 12 de octubre con 9.445,400 Kilómetros entre Buenos Aires – Lima (Perú) – Buenos Aires. “La primera etapa era Buenos Aires a Tucumán. Largamos a las 22 hs, desde el estadio de River Plate, 150 coches y hasta San Nicolás, casi a 200 kilómetros, solo veíamos adelante gente que se abría rápidamente del camino para dejarnos pasar. Fue algo difícil de olvidar, Juan Fangio ganó la etapa y yo llegué quinto con un Ford que no daba más de 150 Km. por hora. Lo exigí al máximo para entrar entre los primeros a mi provincia. Es difícil explicar lo que sentí al llegar a la meta con mis comprovincianos ovacionándome. Desgraciadamente, cometí el error de llevar como acompañante a un muchacho que sabía poco de mecánica. En la segunda etapa que era hasta La Quiaca por caminos de tierra, por un error de él me pase de largo en una curva. Fue un desastre, termine con el volante pegado al pecho, mi acompañante voló por el parabrisas. Allí con el abandono y con un golpe aprendí mi primera lección de corredor”, relata José para seguir recordando: “En aquellas épocas las carreras eran tremendas en las que era muy difícil que no se matara algún piloto. Y más lo que corríamos a fondo como yo. Uno se jugaba la vida, porque corríamos a ciegas, sin conocer los caminos, con tierra, con lluvias, con animales que se cruzaban o gente que no respetaba los lugares prohibidos, además había coches que ya andaban cerca de los 200 Km. por hora”.

Luego de algunas carreras más en vueltas de provincias o regionales viene el parate de unos años a causa de la Segunda Guerra Mundial, porque no se conseguían ni respuestos ni cubiertas, que eran todas importadas. Con la vuelta a las carreras en 1947 Rubiol nuevamente está en el puesto de largada ya como mecánico y acompañante, el señor Carlos Capozuco.

Por esos tiempos se había casado con Catalina Mata, hija de uno de los dueños de “Cerámicas Mata”, una de las empresas más grandes en nuestra ciudad, ubicada en la calle Italia al 3500. De aquel matrimonio nacieron 4 hijos: Yanette, José Antonio, Marta Elena y Fecilia Inés.


Su carrera inolvidable: “La Buenos Aires – Caracas”

Esta carrera ya había sido planeada por el Automóvil Club Argentino (ACA) allá por 1930, pero por diferentes problemas, económicos y políticos, no se podía realizar. En 1942, el tenaz y creador dirigente del automovilismo argentino, Francisco “Pancho” Borgonovo, había realizado un relevamiento de la ruta hasta Caracas por lo que, a comienzos de 1948, la carrera ya estaba en proceso de gestación. En un principio sería desde Caracas hasta Buenos Aires, pero el costo de traslado de vehículos, pilotos y mecánicos, sumado a la necesidad de tener los medios mecánicos listos dos meses antes, hizo que la cosa fuera al revés. El presidente Perón, con su idea americanista, fue quien hizo posible este sueño de los “tuercas argentinos”. Así había nacido la

 

20180606Rubiol Roca foto

 

Buenos Aires-Caracas.

 

En la carrera histórica del Turismo Carretera, Domingo “Toscanito” Marimón consigue su triunfo más rutilante, al consagrarse vencedor del “Gran Premio de América del Sur”, más conocida como la “Buenos Aires – Caracas”, sin ganar ninguna de las 14 etapas con que contaba la prueba.

Los pilotos inscriptos para la competencia fueron 141, entre los que se destacaban además de los argentinos, peruanos, chilenos, uruguayos, venezolanos, bolivianos, italianos, españoles y hasta un portugués. Entre estos había dos tucumanos, José Rubiol Roca (con su Ford Nº 84 acompañado por Capozuco)y Germán Rivera (un catamarqueño que vivía desde niño en Concepción) con un Chevrolet Nº 107 acompañado por Enzo “Loco” Ferro, quienes abandonaron.

“Yo corrí con una coupe Ford que le compré al señor Del Pero, que en aquel momento era el Presidente de la Caja Popular de Ahorros. La preparamos muy bien con Capozuco y andaba una barbaridad. Largué en la mitad, donde cada corredor largaba 10” después del otro, o sea que largué lejos de los punteros. Al final de la primera etapa en Salta llegué 14º, En la Quiaca ya estaba 10º, en La Paz 8º y Arequipa séptimo. La largada en Lima fue realmente ´una escapada´ porque se había producido una revolución y escuchábamos tiros. Así que ya no sabíamos como estábamos en la clasificación. Como íbamos bordeando el Pacifico por caminos de tierras o arena me quedé en una duna enganchado como una hora. Para salir debí forzar el motor al máximo y eso me embromó. De todos modos llegamos a Ecuador en el puesto 60º” cuenta Rubiol para seguir explicando: “Yo corría con una pasión extraordinaria, cada vez que me pasaban era como recibir una puñalada. Tenía un gran amor propio. Pero ocurría que había autos con una preparación especial que se destacaban sobre el resto”.

José Rubiol, el martes 2 de noviembre de 1948 no largó para la etapa desde Quito a Pasto produciéndose así su abandono de esta histórica carrera.

Luego de recorrer las incipientes rutas sudamericanas, Marimón emplea para ganar esta travesía de 9.575 Km. con 800 metros, 118 horas, 37 minutos, 18 segundos, aventajando en la Clasificación General por 12 minutos al juninense Eusebio Marcilla.

Oscar Alfredo Gálvez el gran protagonista de esta prueba que había ganado 7 etapas de esta tremenda carrera, fue descalificado en el final de la prueba, por llegar empujando su auto que se rompió al tratar de ayudar a su hermano Juan, que había ganado cinco etapas, una la ganó Fangio y la última el mendocino Víctor García.

“La repercusión que tuvo en el país “la Caracas” se vió en varias generaciones de argentinos. Inmediatamente la vivimos los chicos de aquella época porque un fabricante de juguetes sacó a la venta unos autitos de plástico que copiaban a las cupés de Turismo de Carretera con los guardabarros recortados, los que se vendían con una planchuela con números para ponerlos en las puertas y el baúl, a los que preparábamos rellenándolos con masilla para que no volcaran, se alargaban los agujeros por donde pasaban los ejes y con un elástico grueso sujeto con tachuelas en la trompa y en la cola se conseguía que tuvieran suspensión. Les pegábamos los números y algunos escribíamos las propagandas con tinta china para que quedaran lo más parecidos al que queríamos copiar” cuenta uno de los grandes periodistas argentinos, Julio Ricardo.

El tucumano Rubiol, quien siempre fue un gran promotor del Turismo de la provincia, porque siempre llevó en su auto la leyenda “Visite Tucumán”, siguió participando en varias pruebas más hasta que en el año 1951 en la “Vuelta de Santa Fe” sufre un accidente grave. “Venía a 180 kilómetros por hora y agarré una zanja en una curva. La velocidad me salvó, porque el coche se levantó y cayó parado. Mi acompañante estuvo casi dos días internado en un hospital de Rufino sin poder hablar. Yo me quebré una pierna, la clavícula y varias costillas. Allí mi familia dijo basta, pero antes de largar participé en una prueba Panamericana en México”, contó con picardía José para decir también “Para mí los más grandes del TC fueron Fangio, Oscar Gálvez y Marimón, un gran amigo que cultive en mi experiencia de las carreras. Durante mi vida personal tuve altibajos como cualquiera. Llegué a ser dueño del Hotel Plaza y tuve la concesión de la confitería del casino en Las Termas de Río Hondo, Santiago del Estero, pero sufrí la expropiación en la época del peronismo. Fueron momentos muy especiales”.

José Rubiol Roca, este catalán más tucumano que la caña de azúcar, falleció el 10 de junio del 2007, a los 95 años de edad. Fue la historia viva del automovilismo tucumano que quedó para siempre en grabada en la memoria de los “tuercas”, en distintas filmaciones de la época y en un reciente documental “LA CARACAS” realizado por el Director de cine neuquino, Andrés Cedrón, que se hizo acreedora de premios en distintas ciudades de Europa.

 

 

 

Fuente: Libro “100 Ídolos Tucumanos” de Víctor F. Lupo

Editorial Corregidor

Capítulo 4 – Página 33

Mayo de 2018

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla ;

 

 

 

 

 
 
18/05/1922 ELSA IRIGOYEN: La espada argentina en los Panamericanos

PDFImprimirE-mail

 

20180523Elsa Iri

Elsa Lidia Irigoyen nació el 18 de mayo de 1922. Fue su padre, un esgrimista de ley, quien al notar que ninguna actividad deportiva le atraía, la introdujo en el manejo del sable y el florete. Los maestros Cándido Sassone y Roberto Larraz fueron sus primeros instructores en el Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires, cuna histórica de campeonas de esgrima.

Con solo 16 años y representando al Club Atlético River Plate, Elsa conquistó su primer Campeonato Nacional de Florete en 1936, título que logró en cuatro oportunidades consecutivas: su reinado se prolongó en 1937, 1938 y 1939.

Paralelamente, Elsa practicaba atletismo. Y en 1937 se clasificó segunda de Tita Dreyer en la prueba de 200 metros del Campeonato Argentino. En 1939 integró la posta argentina ganadora en el Torneo Sudamericano de Atletismo en Lima, Perú, con Olga Tassi, Julia Druscus y Lelia Sphur.

En esgrima estuvo invicta por los cuatro años consagratorios, hasta que en 1940 fue derrotada por Josefina Braga. Aunque recuperó el título en 1941 ese año apareció quien sería su rival más peligrosa desde entonces: la notable Irma de Antequeda.

En 1943, Elsa integró un cuarteto atlético de leyenda junto con Noemí Simonetto, María Malvicini e Ilse Hammer, cuarteto que ganó la admiración generalizada a nivel nacional y logró igualar el récord sudamericano de Posta.

Luego llegaron las sombras. Por la muerte de su padre y como hija única con una madre enferma, debió ocupar el lugar de sostén de su hogar. Consiguió un trabajo de ocho horas en la Sección Subsidios del Ministerio de Marina. La falta de tiempo le obligó a abandonar el atletismo dedicándose solamente a la práctica de la esgrima.

Entrenando en su tiempo libre, conquistó el Campeonato Sudamericano de 1947 y el Rioplatense de 1948 y, junto con Irma de Antequeda, viajaron como representantes argentinas a los Juegos Olímpicos de Londres 1948, donde Elsa Lidia tuvo una buena actuación e Irma llegó hasta semifinales.

En 1950 retuvo, por décima vez, el título en el Campeonato Femenino de Florete, perdiéndolo en 1951, ante la tiradora del Club Obras Sanitarias, Lilia Rosito. Sin embargo ése sería el año de su mayor triunfo deportivo, al conseguir la medalla de oro en los Primeros Juegos Deportivos Panamericanos, disputados en la ciudad de Buenos Aires.

El 25 de febrero de 1951, en la cancha del Racing Club de Avellaneda y ante casi 100.000 personas que colmaban el estadio, escoltó al abanderado de la delegación argentina, el legendario maratonista Delfo Cabrera, en la ceremonia inaugural de estos Juegos. A la vez fue la mujer que tomó el “Juramento Deportivo” a todas las atletas participantes.

En 1952 recuperó el título argentino y participó como única representante de esgrima en los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952. Al poco tiempo ganó la “Copa Eva Perón” e impulsó a la práctica de todos los deportes desde su flamante cargo de presidenta del “Ateneo Deportivo Evita”, de la Municipalidad de Buenos Aires. En este Ateneo trabajo junto a otra gloria del deporte nacional como la tenista Mary Terán de Weiss, exiliada por 4 años después de 1955, por el solo delito de que: “ella inició una escuela de tenis para chicos que no estaban en condiciones de adquirir raquetas y equipos, y estos elementos le eran proporcionados por medio de la Fundación Evita. El tenis siempre había sido un deporte para gente encumbrada y los de la élite no le perdonaron haberlo llevado al nivel del Pueblo”. Luego de su muerte en 1984 recién fue reconocida. Actualmente el estadio más grande de tenis de la Argentina lleva su nombre.

 

20180523Elsa Irigoyen

 

Elsa Irigoyen también incursionó en el periodismo escribiendo en la revista “La Cancha”, ya desaparecida, cuyo director era el periodista José R. López Pájaro (uno de los fundadores del Círculo de Periodistas Deportivos de Buenos Aires y padre del famoso periodista Julio Ricardo). “Tenía la nobleza de escribir que yo había actuado muy bien y que ella apenas me había ganado por un golpe” decía Irma Grampa de Antequeda, quien fuera destacada rival de Elsa en las pedanas,

En 1954, con el título de Campeona Argentina de Florete, Elsa Irigoyen se preparaba con esmero para defender su Medalla de Oro en los “Segundos Juegos Deportivos Panamericanos”, a disputarse en México entre el 12 y 26 de marzo de 1955.

Pero una grave lesión, sufrida durante una de las pruebas de la etapa clasificatoria, frustró su concurrencia. Fue reemplazada por Esther Romano, quien integró el equipo junto con Irma de Antequeda y Julia B. de Pomato.

Siguió compitiendo, sin embargo, hasta que en 1966, luego de 30 años en la práctica activa del deporte amateur, decidió retirarse. Ostentaba entonces un récord singular, que incluye nada menos que el haber ganado 20 campeonatos argentinos de Florete sobre los 22 en que participó, Elsa Irigoyen acumuló más de 200 distinciones (títulos argentinos, sudamericanos y panamericanos) expresadas en copas, medallas, trofeos y plaquetas ganadas en los distintos deportes que practicó.

Esta gran deportista comenzó a trabajar en relaciones públicas y en la Biblioteca del Comité Olímpico Argentino (COA). Gloria del deporte argentino, silenciosa y sin desbordes, regida por conceptos que hoy parecen olvidados como honor, lealtad y principios, nos dejó para siempre una frase breve y certera como era su toque con el florete: "Cuando se hace correctamente, todo deporte sirve para conducirse en la vida. Respetar las reglas, ése es el quid".

 

Elsa Lidia Irigoyen, gran mujer y deportista argentina, falleció el 5 de febrero del 2001.

 

 

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Editorial Corregidor

Mayo 2018.

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla ;

 

 

 

 

 

 
 
27 de mayo de 1875: Jorge Newbery

PDFImprimirE-mail

 

 

20180521Newbery-1

 

 

Jorge Newbery (nació el 27 de mayo de 1875) era descendiente de una familia inglesa acomodada residente en el condado de Berkshire (Gran Bretaña), que prestaban servicios editoriales a la reina Isabel.

Su padre fue Ralph Newbery, un odontólogo inmigrante que llegó a nuestras tierras desde Estados Unidos, luego de navegar tres meses en una pequeña embarcación a vela. En la Argentina se casó con Dolores Malagarie, una aristocrática dama de la ciudad de Buenos Aires, con quien tuvo tres hijos: Jorge, Eduardo y Ernesto.

Newbery estudió en la escuela escocesa San Andrés, de Olivos, en la provincia de Buenos Aires. En 1890, viajó a EE.UU. a visitar a su abuelo quedándose a estudiar por aquellas tierras, donde en 1895 se graduó de ingeniero electricista en el Drexel Institute de Filadelfia, asistiendo a las clases magistrales que dictaba Tomás Alva Edison.

De regreso a Buenos Aires es nombrado Director General de Alumbrado Público de la Ciudad, por el intendente Adolfo Bullrich en 1900, siendo el encargado de instalar el alumbrado para los grandiosos festejos del Centenario de la Revolución de Mayo (1910), donde se realizaron también variadas actividades deportivas. Como funcionario, Newbery luchó denodadamente contra los excesos de las compañías privadas de electricidad que en esa época ya estaban cuestionadas por la opinión pública. También asesoró a distintas ciudades del interior del país para la colocación de su alumbrado público. Entre ellas, Río Cuarto, en la provincia de Córdoba.

La familia Newbery estuvo signada por las tragedias. El padre, Ralph, murió de frío mientras buscaba oro, el 25 de abril de 1906 en Tierra del Fuego. Alguien lo recogió y lo sepultó en el cementerio de Río Grande. El hermano de Jorge, Eduardo, su compañero de aventuras en el boxeo y en los vuelos, en octubre de 1908, desapareció en el aire junto al sargento del Ejército Argentino, Eduardo Romero, cuando iban en el legendario globo aerostático “Pampero”.

El pionero de estos viajes en globo había sido Aarón de Anchorena, quien el 25 de diciembre de 1907 levantó vuelo en el “Pampero” acompañado por Jorge Newbery, desde la sede de la Sociedad Sportiva Argentina, cruzando el Río de La Plata hasta la orilla de Colonia, en el Uruguay. Pese a las malas condiciones climáticas descendieron en un lugar denominado “paraje Campana”, a unos 20 Km. de Colonia.

Casado con Sara Escalante (luego divorciado), Newbery, fue un polifacético deportista, que se consagró campeón argentino de florete en 1901 y luego sudamericano, logrando al año siguiente batir un récord de velocidad en un bote a remos.

Junto a sus hermanos concurría a practicar natación en la primera pileta cubierta de Buenos Aires, en Balcarce 250. Se destacó como un gran nadador y futbolista en el club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires (GEBA), siendo además elegido el mejor rugbier de 1904.

Entre sus títulos deportivos se cuenta un certamen de boxeo en los clubes Atlético y Germani Gimnasium, en Londres, y un campeonato de lucha grecorromana en nuestro país. Fue uno de los iniciadores del béisbol en el Buenos Aires Béisbol Club, entidad fundada en 1888 y que se extinguió rápidamente.

Pero es el boxeo el deporte en el que Newbery (con solo 21 años) más influye, ya que es quien corrige la forma de practicar esta actividad en Buenos Aires. Newbery elimina la forma francesa (llamada savate) de utilizar las piernas para pegar sobre el rival, lo que hasta entonces estaba permitido. Esta nueva forma, sólo con los puños, la había observado durante sus estudios en los Estados Unidos de Norteamérica.

Como el Boxeo estaba prohibido en la ciudad de Buenos Aires (como alguna vez ocurrió con el pato y el automovilismo), él lo practicaba en forma oculta en la quinta de Carlos Delcasse, ubicada en el cruce de las actuales calles Sucre y Arcos del barrio de Belgrano. Pese a la diferencia de edades, Newbery y Delcasse, que tenía 44 años, se enfrentaron dos veces, con un triunfo para cada uno.

La “quinta de los perfectos locos” como era llamada por los vecinos la casa de Delcasse era el lugar en donde cruzaban los guantes de ocho onzas personajes como Viale, los tres hermanos Newbery, los Nocetti, Wilkinson, Webster, el juez Klappenbach, el Dr. Gondra, los Villar Sáenz Peña, Vidal Freire, Hardtmouth, Cano, Jorge Mitre, Storni, de Cires y Alemandri, entre otros. Pero Newbery los dominaba a todos como así también a otros famosos de la época en los barrios como Santiaguito, a Percival o a cuanto marinero extranjero que se animaba a cruzarle guantes.

Newbery además promocionaba esta nueva actividad en los galpones del Mercado Central de Frutos en Avellaneda, frente al predio donde se encuentra actualmente la cancha de Racing Club. También luego se realizarían combates, uno de los cuales duro 20 round (12 de agosto de 1916) en el Teatro Roma, que aun se conserva en esa ciudad.

En julio de 1908 un centenar de distinguidos deportistas, entre los que se encontraban Eduardo Naón, César Viale, Jorge Newbery, Carlos Delcasse y Marcelo Peacan del Saar (elegido presidente) fundan el Boxing Club Buenos Aires. Dos años más tarde el Boxing organiza el primer campeonato para distintas categorías. A los pocos años aparecerán los primeros boxeadores profesionales entre los que se encuentra Luis Ángel Firpo, que luego de desarrollar una extensa y exitosa campaña en EE.UU., disputará el título mundial frente a Jack Dempsey en 1923.

Amigo personal del barón Antonio De Marchi, Newbery fue junto a éste uno de los impulsores de la actividad deportiva moderna en nuestro país. Juntos participan de la Asamblea de la fundación del Automóvil Club Argentino el 11 de junio de 1904, en la que eligen presidente a Dalmiro Varela Castex, el primero en tener un auto en nuestro país. También en 1907 funda el Aero Club, ubicado en el barrio de Lugano, que presidía al momento de su muerte.

Luego de aburrirse de volar en el globo “Huracán”, con el cual el 27 de diciembre de 1909, bate un récord de distancia uniendo Buenos Aires y Bagé (Brasil), se dedica a volar aviones.

En 1910 además de participar de las actividades deportivas que se realizaron por el aniversario del Centenario de la Revolución de Mayo, colabora con el perito Francisco Pascasio Moreno en el Congreso Científico Internacional, presidiendo la Comisión de la “Volación”. Newbery para este congreso redactó un documento clave sobre legislación de la explotación del petróleo argentino. En este mismo congreso el profesor Arsenio Thamier presentó ante la “comisión médica”, un fundamentado trabajo sobre “gimnasia militar”.

Este mismo año había conseguido su brevet de aviador, siendo uno de los primeros en tenerlo en el país. Para 1911, Newbery se compró un avión Blériot, influenciado por el récord de altura conseguido por el mítico aviador francés Roland Garros.

En noviembre de 1912 logra cruzar en su avión el Río de La Plata, en 37 minutos y a 1.600 metros de altura. Por esa época también es uno de los fundadores del Aero Club de Villa Lugano.

En 1913 adquiere en Europa un aviónMorane - Saulnier y comienza a urdir ya el cruce de Los Andes, para unir Argentina con Chile. El 25 de mayo de ese año, para festejar el día de la Patria, encabeza la primera flota de aviones que participan de un desfile militar.

Su nombre había adquirido por esa época una fama inusual en el país, a causa de sus hazañas deportivas. Ya se lo conocía como “el primer sportsman criollo”.

Por este motivo en octubre de 1913 en el cabaret Armenonville, la orquesta típica de Roberto Firpo lo homenajea por sus proezas con una velada de gala, interpretando el tango “De pura cepa”, que honra el valor temerario del homenajeado.

Es allí donde Newbery tiene un altercado muy famoso. Cuando va a entrar al cabaret, el “Turco Záncano”, un guapo del ‘900 que había perdido protagonismo entre el malevaje, le hace una zancadilla y cuando éste cae al suelo le dice: “El Niño Jorgito ha batido el récord de bajura”. Newbery se levanta tranquilamente y con una docena de piñas de estilo pugilístico, manda al guapo al hospital. Este episodio inspirará a Celedonio Esteban Flores a escribir el tango “Corrientes y Esmeralda”  que en uno de sus párrafos expresa: “Amainaron guapos junto a tus ochavas, cuando un elegante los calzó de cross...”.

En febrero de 1914 bate el récord mundial de altura con 6.225 metros en su avión Morane mejorado, aunque sólo le homologan 6.110 metros, por cuestiones meteorológicas.

Viaja inmediatamente al viejo continente y durante una cena con varios pilotos de aviación europeos, en la casa de la actriz francesa Gilda Darty, Newbery observa la mesa y pregunta a los concurrentes: “En esta mesa hoy somos trece, ¿quién será el primero en morir?”, es como una premonición; aunque todos los presentes, hombres aventureros y audaces, se reían de la muerte.

En plenos preparativos para cruzar en avión la Cordillera de Los Andes (por su obsesión de aventuras ya la había recorrido a pie y en mula) viaja a Mendoza, para estudiar las condiciones meteorológicas y geográficas de la zona.

Dicen que al salir del hotel donde había almorzado con el gobernador Rufino Ortega y, ante el pedido de un grupo de damas, el domingo (de carnaval) 1º de marzo de 1914, decide mostrar algunas piruetas que había aprendido en su reciente estadía en Europa.

Como no tenía su avión se sube al avión Morane de su amigo Teodoro Fels, junto con Benjamín “Tito” Giménez Lastra y, aunque sabía que el avión se inclinaba de manera inadecuada hacia la izquierda, pues se lo había comentado su dueño, Newbery comienza, pese a todo, a hacer una rutina de acrobacias para su público, que en gran cantidad lo alentaba desde tierra. Al intentar hacer el “looping”, un círculo que el escape del avión dibuja en el aire y en cuya cumbre los pilotos sienten esa experiencia extraordinaria de ver el mundo al revés, terminó en el tirabuzón mortal, que clavó la hélice del Morane contra el suelo de la estancia de “Los Tamarindos”, perdiendo así la vida.

Con toda justicia, Newbery fue considerado, junto a la aviadora Carola Lorenzini, que también encontró la muerte en forma parecida, como los más altos exponentes de nuestra aviación civil.

El entierro de Newbery se realizó en el cementerio de La Chacarita tras una verdadera peregrinación, según cuentan los diarios de la época, acompañado por 50.000 personas que admiraban al primer ídolo de la era moderna de nuestro país. Belisario Roldán fue el encargado de despedir sus restos expresando: “Ha caído para siempre el que tenía el corazón abierto a todas las emociones puras, y la mano lista para todas las lealtades; el que no necesitó dejar de ser bueno para ser glorioso”.

Podemos decir que Newbery encarnó al primer  “héroe nacional moderno”, como tiempo después lo serían Yrigoyen, Gardel, Evita y Perón, quienes también fueron despedidos con el llanto honesto de su pueblo. Cada vez que el Pueblo llora por uno de sus hijos, es porque se ha ido una persona de bien.

La Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires para homenajear al primer sportman de nuestro país, por unanimidad, sancionó el 7 de diciembre del año 1990, la Ordenanza Nº 44.481, por la cual se instituye todos los años el premio “Jorge Newbery” a los mejores deportistas de la Ciudad de Buenos Aires. Y también se creó, dependiente de la Secretaría de Cultura de la Nación, el Instituto Nacional Newberiano en homenaje al impulsor de las actividades aeronáuticas en el país.

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” de Víctor F. Lupo

Capítulo VII – Página 96

Mayo 2018.

 

 

 

 

 

 
 
14 de abril de 1923: Nace el golfista más grande de nuestro país, Roberto De Vicenzo

PDFImprimirE-mail

 

06042015Roberto De Vicenzo

Roberto De Vicenzo, nacido el 14 de abril de 1923 en Villa Ballester, provincia de Buenos Aires, hijo de una familia humilde y numerosa, alentó su vocación deportiva en el Club Deportivo Central Argentino de Migueletes, vinculado al ferrocarril del mismo nombre y donde practicó casi todos los deportes que habían introducido los inmigrantes ingleses. Desde muy niño, fue lagunero y caddie de golf. Debutó a los 15 años (28 de octubre de 1938) como profesional, en el Abierto de la República.

En 1940 comenzó a trabajar en el Club Ranelagh, lugar donde inició su carrera ascendente hasta llegar a ser el golfista más excepcional de nuestro país y uno de los mejores de la elite del golf mundial, durante varias décadas. También en este Club conoció a la hija de uno de los encargados, llamada Delia, con quien se casó y tuvo dos hijos, Ricardo Roberto y Oscar Alfredo.

En 1942 gana su primer torneo en el Abierto del Litoral, acompañado de su caddie Augusto Valtuille y también en una gira por EE.UU. consigue el primer torneo internacional, en el Gran Premio de Westinghouse.

 

20180419De Vicenzo 1

 

Cuando sólo contaba con 21 años, el 10 de septiembre de 1944 en el Campo de Ituzaingó, superando al anterior campeón Eduardo Blasi, ganó el Abierto de la República, el torneo más importante que se juega en la Argentina. Ese mismo año logró el título entre los profesionales igualando la hazaña de otro gran golfista nacional, José Jurado.

En 1949 logró por segunda vez, el tercer puesto del Campeonato Abierto de Gran Bretaña y ganó todos los torneos jugados en el país, entre ellos, su segundo Abierto de la República en los links de Olivos y el Campeonato de Profesionales, que consiguió por tercera vez consecutiva.

En 1951, según escribe el periodista Hugo Gambini, Perón cursó un cablegrama a Río de Janeiro, Brasil, al golfista Roberto De Vicenzo, con el siguiente texto: “Hágole llegar sinceras felicitaciones por la conquista obtenida y agradézcole con mi señora, la caballeresca dedicatoria de su brillante actuación”. Según Gambini, con esta acción “había comenzado la época de los triunfos dedicados al presidente Perón”, que tantos problemas traerían luego a los deportistas, durante largos años.

 “Spaghetti”, el apodo que le quedo de su paso por la Marina y con que era conocido el “Maestro” De Vicenzo, fue 15 veces campeón argentino y 9 veces campeón del Abierto de la República,

De Vicenzo en su larga carrera, también ganó 3 títulos del mundo.

En 1953 obtuvo la Copa del Mundo por equipos que entonces se llamaba Copa Canadá y que se jugó en Montreal, Québec. La ganó la dupla argentina integrada por De Vicenzo y Antonio Cerdá

En forma individual ganó, en 1962, la Copa del Mundo que se había realizado por primera vez en la Argentina (12 al 15 de noviembre). De Vicenzo fue campeón mundial individual y subcampeón mundial en dupla con Fidel de Luca, quedando a dos golpes de la pareja campeona, integrada por Sam Snead y Arnold Palmer de Estados Unidos.

En 1970, de nuevo en la Argentina (segunda vez en sólo 8 años), en eltorneo disputado en el Jockey Club de San Isidro, Buenos Aires, y donde “Spaghetti” con récord de 269 golpes, uno menos que el australiano David Graham, fue campeón individual.Al mismo tiempo estableció un récord de 16 participaciones en la Copa del Mundo. En este torneo por equipos ganó Australia con David Graham y Bruce Devlin y segundo fue Argentina con De Vicenzo y Vicente Fernández, con 464 golpes. Los campeones, con 454, marcan el nuevo récord de la Copa del Mundo. Este triunfó le permitió a De Vicenzo, ganar por segunda vez el Olimpia de Oro del Círculo de Periodistas Deportivos. El anterior fue en 1967.

06042015Roberto De Vicenzo 3

Durante un tiempo De Vicenzo junto a su familia estuvo viviendo en la ciudad de México, desde donde siguió dando vuelta al mundo, participando en cientos de torneos, en los distintos links, donde dejó su marca de extraordinario jugador y mejor persona.

En total ganó 251 torneos de los cuales 16 fueron certámenes internacionales en EE.UU y siete en Europa.

Siendo el más importante el Open Británico, torneo disputado en el Royal Liverpool Golf Club,  en la cancha escocesa de Muirfiels, y donde el domingo 15 de julio de 1967, a los 44 años (era el ganador más longevo), empleando 278 golpes para los 72 hoyos dejo atrás a los más grandes jugadores de la época como el estadounidense Jack Nicklaus (280 golpes) y el sudafricano Gary Player (284).

Otra actuación recordada fue la del Abierto de Estados Unidos, cuando se clasificó segundo en el Master de Augusta de 1968, por un error de Tommy Aaron en su tarjeta, pues le apuntó un golpe más de lo debido, con lo que le quitó reglamentariamente el primer puesto que debió haber compartido con Bob Goalby.

Ya jugando para la categoría Seniors, resultó triunfador del PGA Championship y del World Seniors, en 1974. Del Legends of Golf (1979 y 1983), del US Senior Open (1974 y 1980) y del Super Senior Open (1989)

 

20180419De Vicenzo 2

 

Se calcula que dio la vuelta al mundo más de 60 veces jugando al golf entre 1947 y 1995. Y que hizo más de tres millones y medio de swings a full en sus distintas participaciones.

De Vicenzo es uno de los campeones con más títulos en otros países y por eso ingresó en el American Golf Hall of Fame, de la Asociación Mundial de este deporte, que se encuentra en Estados Unidos. Además es uno de los cinco extranjeros socios honorarios del Saint Andrews en Escocia (cuna de este deporte) y miembro de por vida de la Asociación de Jugadores Profesionales de Golf (P.G.A.), integrante de la P.G.A. de Inglaterra y de la Fundación John. F. Kennedy. También es presidente honorario de la Asociación Argentina de Profesionales de Golf.

Tuvo el honor de ser elegido como uno de los 5 deportistas más grandes del siglo XX en nuestro país, por el Círculo de Periodistas Deportivos de Buenos Aires, en el año 1999, junto al tenista Guillermo Vilas, el boxeador Carlos Monzón, el quíntuple campeón mundial de Fórmula 1, Juan Manuel Fangio y el futbolista Diego Armando Maradona, que resultó el mejor de todos.

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” de Víctor Lupo- Ed. Corregidor

Página 391- 395 - Capítulo LVI

11 abril de 2018

Esta dirección electrónica esta protegida contra spam bots. Necesita activar JavaScript para visualizarla ;

 

 

 

 

 
 

Página 1 de 11