Deportistas en el Recuerdo
11 de abril de 1944 - Nacía Alberto Demiddi

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Demiddi

 

El remero argentino con más logros internacionales.

Nacido un 11 de abril de 1944 en la Capital Federal, Alberto Demiddi, hijo de Alberto, un italiano, que se vino rajando, antes de la fatídica Segunda Guerra Mundial, y de Sara Gabay, una rusa llegada al país cuando solo tenía 3 años de edad.

“A Papá le ofrecieron ser entrenador de natación en Newell´s Old Boys de Rosario cuando yo tenía 3 años y nos trasladamos hacía allá”, contaba el mejor remero de la historia argentina.

Desde muy chico practicaba waterpolo y natación, actividad donde logró ser campeón provincial en 400 metros libres y 5º en el ranking que encabezaba Luis Alberto Nicolao.

"Pero mi padre tuvo un altercado con la gente de Newell`s y se pasó al Club Regatas, cuyo presidente era Napoleón Sivieri, papá de Silvia, mi futura esposa. Yo asistía al colegio Dante Alighieri, y un día Napoleón le pregunto a mi padre ¿dónde está ese vago grandote que tiene buen físico para remar?”. Y así, por mi padre y mi futuro suegro, comencé a remar logrando ser campeón argentino, desde 1962 hasta 1972.

Ganó su primera regata en un ocho. Pero él quería ser singlista, pidiéndole al entrenador Mario Robert (técnico de Capozzo y Guerrero en los Juegos Olímpicos de 1952), quien aceptó inmediatamente.

Su ascenso fue rápido logrando los títulos en los torneos sudamericanos de 1964 (Laguna de Freitas – Brasil) 1965, 1968 y 1970, y el subcampeonato del mundo en Henley, Inglaterra, en1964.

Fue medalla de oro en los Juegos Panamericanos de Winnipeg, Canadá, 1967  y de Cali, Colombia, de 1971.

Entre sus grandes triunfos se computan los torneos europeos de 1969 en Klagenfurt, Austria y, de 1971 en Copenhague, Dinamarca, dejando atrás al alemán Gotz Draeger y al neocelandés Murray Paul Watkinson. Logró el título en el Campeonato Mundial de 1970, en Saint Catherine, Canadá, ganándole muy bien al ruso Yury Malishev.

Demiddi participó en tres Juegos Olímpicos, logrando el cuarto lugar en Tokio 1964; y siendo medalla de bronce en México 1968 y de plata en Munich 1972, donde el deporte argentino había depositado en él todas sus esperanzas para conseguir nuevamente una medalla dorada, después de 40 años sin lograrlo, ya que en ese entonces se la habían colgado, dos remerosCapozzo y Guerrero.

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Pero no pudo ser y aún todos los fanáticos del deporte estamos esperando ver en lo más alto del podio, a un atleta o equipo argentino.

Esta fue la peor frustración deportiva, porque me entrené a fondo para el oro”, declaraba Demiddi apenas finalizada la prueba.

El oro lo ganó el ruso Malishev por medio bote. Justo este remero que nunca le había podido ganar una competencia al argentino, en toda su carrera.

“Cuando el alemán oriental Gueldenpfenning se me acercó para saludarme y me dijó, tú debiste haber ganado, me dieron ganas de llorar...”, describía el remero argentino.

Eduardo Alperín, describió a Demiddi como “dueño de un carácter muy fuerte que se atrevió a desafiar con su fulminante mirada y cortante respuesta a la pregunta del General Roberto Levingston (presidente del país en la Dictadura Militar) a principios de los ’70, quien lo había interrogado por el largo de sus patillas. La contestación fue: ‘Mire que el General José de San Martín las usaba igual’...”.

Demiddi fue uno de los atletas que llegó a los máximos logros de un deportista amateur, trabajando solo, con su esfuerzo personal, sin ayuda de nadie.

Su relación con el entrenador era de gran respeto, nunca llegó a tutearlo, siempre lo trataba de Ud. “Con él no había termino medio: o ibas para adelante o te mandabas a mudar y llegabas a la conclusión de que el remo no era para vos”, cuenta el gran campeón, quien luego como entrenador en el Club Regatas La Marina, (1974 a 1999) en Buenos Aires, trataba a sus alumnos como Robert lo trataba a él.

Él como “un grande del deporte” que fue, luchó denodadamente junto a Noemí Simonetto (medalla de plata olímpica en el ’48) y Eduardo Guerrero (medalla de oro en el ’52), para conseguir la “Ley de Pensiones para los medallistas olímpicos”, sabiendo que no podía cobrarla al no llegar todavía a la edad limite y que exigía dicha norma para ser depositario.

A la temprana edad de 56 años falleció el 25 de octubre del 2000, tras luchar, más que en el agua y durante tres meses, contra un cáncer de estómago.

En el año 2007, la Dirección de Deportes de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, le entregaba a su Sra. esposa el Premio Dignidad “Mary Terán de Weiss”, en la sede de la Legislatura porteña.

 

 

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” de Víctor F. Lupo

Capítulo LVII – Página 396 – Ed. Corregidor

11 Abril de 2017

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10/04/94 - Por un episodio de inseguridad fallecía: Reinaldo Gorno, un grande del atletismo

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La Argentina había disfrutado de dos victorias en el atletismo olímpico, ambas en la misma prueba (maratón). Y curiosamente, ambas en una misma fecha: 7 de agosto. La primera llegó con Juan Carlos Zabala ("El Ñandú Criollo") en los Juegos de Los Ángeles, en 1932. Y la segunda, dieciseis años después con Delfo Cabrera. La gran jerarquía de los maratonistas argentinos habría de prolongarse a los Juegos siguientes, cuando el correntino Reynaldo Berto Gorno logró la medalla de plata en Helsinki, escoltando al fenómeno checo Emil Zatopek, conocido como "La locomotora humana".
Gorno, descendiente de italianos, era uno de los once hermanos de una familia del interior correntino. Nació el 18 de junio de 1918 en Yapeyú, la tierra del Libertador General San Martín. Pasó de adolescente por Entre Ríos antes de llegar a la ciudad de Buenos Aires, donde trabajó toda su vida y, simultáneamente, desplegó sus virtudes de corredor. Fue uno de los más destacados fondistas argentinos de la década del 40, con títulos nacionales y sudamericanos; pero era un tiempo dominado por otros, de una generación que había arrancado con Raúl Ibarra para terminar con la corona olímpica de Delfo Cabrera.
Gorno hizo su debut en los 42.195 metros al obtener la medalla de plata en los primeros Juegos Panamericanos, en Buenos Aires, sobre un circuito trazado sobre la avenida General Paz. Allí, en 1951, había escoltado a Delfo Cabrera, quien era un verdadero ídolo popular por su consagración en Londres. En marzo de 1952, durante el Campeonato Sudamericano de Buenos Aires, Cabrera volvió a dominar el gran fondo (en este caso, un medio maratón) delante de Gorno. Y ambos fueron seleccionados para representar a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Helsinki.
El héroe de dichos Juegos fue el citado Zatopek, uno de los atletas más grandes de la historia. Después de ganar los 5.000 y 10 mil metros, el checo emprendía un intento que nadie (ni antes ni después) pudo conseguir en los Juegos: sumar el oro en el maratón para el gran triplete del fondo.
Zatopek lo consiguió, después de ir junto a los líderes hasta la mitad de la prueba. Dicen que allí se acercó al británico Peters, uno de los favoritos, y le susurró: "¿no vamos demasiado lentos?". Se alejó hacia el triunfo, nadie pudo seguirlo.
Gorno, con un planteo muy inteligente de carrera, fue remontando en el segundo tramo, en un bello circuito rodeado por los bosques y lagos de la capital finesa. Zatopek cruzó la meta en 2 horas, 23 minutos y 4 segundos, mientras Gorno logró la medalla de plata con su mejor marca personal hasta ese momento: 2 horas, 25 minutos y 35 segundos. El bronce fue para el sueco Gustaf Jansson con 2h26m07s.
Delfo Cabrera, pese a sufrir una lesión en la etapa preparatoria, compitió en alto nivel y consiguió su mejor marca personal para ocupar el sexto puesto: 2h26m43s.
Las imágenes de aquellos tramos finales, con las llegadas de Zatopek y Gorno principalmente, pueden observarse ahora por YouTube.
Esa actuación convirtió a Gorno en uno de los mejores especialistas del mundo y fue invitado a las grandes carreras de la época. Su coach Alejandro Stirling -el mismo que había conducido a Zabalita hasta el triunfo olímpico en 1932- guió los pasos de Gorno (y también del todavía muy joven Osvaldo Suárez) en esas campañas internacionales.
Radicados en Austria, Gorno ganó el maratón Dornbirn de Viena (1953), en una jornada muy fría y ventosa, en la que marcó 2h33m08s. Al año siguiente produjo otra actuación espectacular al dominar el maratón organizado por el diario Ashai Shimbun en Nakamura (Japón) donde su registro fue de 2h24m55s, récord sudamericano. Era la primera vez que dicho maratón estaba abierto a participantes extranjeros y se convertiría -trasladado a Fukuoka- en uno de los más relevantes del mundo: su lista de ganadores incluye a recordistas mundiales como Derek Clayton y Robert De Castella, y al último campeón olímpico Sammy Wanjiiru...
En el verano siguiente, Gorno obtuvo el maratón de Enschede (Holanda) con 2h26m33s, aventajando por un segundo a su compañero de entrenamientos, Osvaldo Suárez, quien debutaba en la distancia. También ese año Gorno quedó cuarto en el maratón de Boston con 2h20m58s (sobre una distancia inferior a la reglamentaria).
Pero fue el año de su despedida de la actividad atlética. Luego, dedicado a distintos trabajos, sobre todo en el sector de plomería, también asesoró, aconsejó y entrenó a fondistas de las generaciones siguientes. A comienzos de la década del 80, por una gestión de la firma Adidas, Emil Zatopek visitó el país y se produjo el emotivo reencuentro con Gorno.
Este, a principios de los 90, trabajaba como instructor deportivo en el Polideportivo de Quilmes, que hoy lleva su nombre. En un episodio de inseguridad -un grupo de delincuentes asaltó ese complejo- un tiro que le pegó a Gorno y, después de dos semanas internados, éste falleció en el Policlínico de Hurlingham. Fue el 10 de abril de 1994.
Quedaba el recuerdo del bravo correntino, de uno de nuestros más grandes corredores, el que heredó directamente la gloria de Zabala y Cabrera hasta el podio del maratón olímpico.

Fuente: Diario La Razón

20 abril 2012

http://www.larazon.com.ar/deportes/Heroes-argentinos-Reinaldo-Gorno-maraton_0_342900180.html

 

 

 

 

 

 
 
13 de marzo de 1934 nació: OSVALDO ROBERTO SUÁREZ

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Triple vencedor de la San Silvestre

 

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En una hipotética discusión acerca de cuál ha sido el atleta más grande que hasta ahora ha dado el atletismo argentino, no puede faltar el nombre del “fondista de Wilde”Osvaldo Roberto Suárez. No es considerado el más grande debido a las circunstancias históricas que le tocó vivir, pero fue el sucesor natural de los medallistas olímpicos Juan Carlos Zabala, Delfo Cabrera y Reynaldo Gorno.

Su gran rival en la Argentina fue el notable atleta Walter Lemos.
Nació un 13 de marzo de 1934 en Wilde, provincia de Buenos Aires y siendo aún un chiquilín, con sólo 12 años, comenzó su carrera atlética en 1948, corriendo 8 Km. en una prueba organizada por “Indio Fútbol Club”.

Un 25 de mayo participé de una carrera para acompañar a unos amigos que corrían. Salí segundo a 50 metros del primero. Al ganador lo desafié a correr en 12 kilómetros por un asado y menos mal que le gané, porque si perdía no le podía pagar… En ese tiempo me ficharon para el club Esperanza, de Sarandí. Luego pasé al Estrella del Sur, en Wilde y tiempo después Reynaldo Gorno (medalla de plata en la Maratón de los Juegos Olímpicos de Helsinki 1952) me llevó a Independiente. Trabajaba 12 horas en el lavadero de mi padre y luego partía a entrenar”, cuenta el mismo Osvaldo.

Su primera actuación destacada fue su cuarto puesto en los 1500 metros del Campeonato Sudamericano que se celebró en Buenos Aires en 1952 y ese mismo año corrió la legendaria Maratón de los Barrios que organizaba la revista “El Gráfico”. Al año siguiente, representando al club Velocidad y Resistencia, se impuso en la prueba, éxito que repitió en 19581960 y 1962 (ya en esta época la revista dejaba correr nuevamente a los ganadores, cosa que no ocurrió durante los primeros años).

En la del año 62 superó al argelino Hamoud Ameur, al cual no lo podía vencer desde varias pruebas anteriores. “El argelino corría y miraba para atrás, siempre a su derecha. Cuando llegó el momento de rematar la carrera, que era mi especialidad, levanté la velocidad por la izquierda de su cuerpo y ni me vio pasar. Nos encontramos en la llegada. No entendía nada,” recuerda con mucha picardía Suárez.
El comienzo de su rutilante trayectoria internacional lo marcaron los Juegos Panamericanos de México, en marzo de 1955, donde se impuso en los 5.000 metros con un tiempo de 15’ 30” 6/10 y los 10.000 metros con 32’ 42” 6/10, siendo una de las figuras del atletismo continental de este torneo.
Ese mismo año haría puesta con Reynaldo Gorno en la Maratón de Einschede, Holanda. Todo indicaba que al año siguiente seria uno de los medallistas en los Juegos Olímpicos de Melbourne 1956, pero fue otro de que no le permitieron viajar por haber recibido premios.

 

con Elvira Sanchez y O. Suarez

Después de finalizados los Juegos, le levantaron la suspensión.

Antes y después batió los récords argentinos y sudamericanos que pertenecían a Raúl Ibarra.

“De los Juegos de Melbourne me sacaron los dirigentes y los militares que decidieron investigarme. Se les ocurrió que estaba acomodado y por más que les explicara que nadie era capaz de dejarme ganar en los Panamericanos y que mis tiempos eran de los mejores en el mundo, me dejaron afuera de la delegación antes de subir al avión. Siendo peronista de corazón, jamás me había involucrado en la política. Lo mío fue y es el deporte. Antes, entrenar y correr; después entrenar a otros, enseñar, ayudar, alentar a los atletas. Con gran pena recuerdo que en Independiente tuve entre mis discípulos a Miguel Sánchez, el atleta tucumano desaparecido en la época de los militares, el 8 de enero de 1978, día en que llegó al país luego de correr la San Silvestre, carrera donde participó por recomendación mía”, repite siempre con nostalgia el “fondista de Wilde”, por “aquella medalla de oro” que habría podido conseguir y por “aquel hijo atleta” que algunos asesinos se lo llevaron.

Osvaldo Roberto Suárez, en la famosa corrida brasileña de San Silvestre, largada según tradición entre la medianoche del 31 de diciembre de 1957 y los primeros minutos del año nuevo, el 1º de enero de 1958, iniciaría su triple victoria consecutiva, venciendo en los 7.400 metros con un tiempo de 21’40” 04/10, nada más y nada menos que a quien había sido el ganador de dos medallas doradas en Melbourne ‘56: el ruso Vladimir Kutz.

Y además lo volvió a vencer, en el torneo de pista de Pacaembú, que solía hacerse después de la San Silvestre. Ese mismo año ganaría las dos medallas doradas en las pruebas de 5.000 y 10.000 metros del Sudamericano de Montevideo, ambas con récord y los 15 Km. y la Media Maratón (como ya lo había hecho en Chile 1956).

El Círculo de Periodistas Deportivos lo premió como el deportista de 1958, entregándole el Olimpia de Oro, siendo el primero del Atletismo en conseguirlo.

Al año siguiente repetiría la perfomance de México 1955 en los Juegos Panamericanos de Chicago 1959, ganando la medalla de oro en los 10.000 metros con un tiempo de 30’ 17” 2/10 y la de plata en 5.000 con 14’ 28” 6/10, a 2 décimas del ganador, el estadounidense William Dellinger. También ganó San Silvestre con un tiempo de 21’ 55” 3/10 y, acompañado por Luis Sandobal (7º) y Alberto Ríos (11º), gana la prueba por equipos.

Luego de conseguir por tercera vez la San Silvestre, con un tiempo de 22’ 02” 1/10 venciendo al canadiense Douglas Kyle en los últimos mil metros, partió con gran esperanza hacía Los Juegos Olímpicos de Roma1960, a participar de la Maratón Olímpica. Pretendía repetir los éxitos de Zabala, Cabrera y Gorno, pero sólo logró el noveno puesto de la Maratón, dominada por el gran Abebe Bikila, el inolvidable atleta etíope que corrió descalzo.

El mismo Osvaldo Suárez contó en 2001, en el programa televisivo “La Otra Mirada”, su participación en Roma de la siguiente manera: “A los 30 Km. de recorrido iba segundo detrás de Bikila. Hacía mucho calor y los médicos de la delegación del Comité Olímpico Argentino me habían indicado que no debía beber durante la carrera. Pero veía que los otros corredores bebían en cada puesto. Me fui deshidratando y entonces en un puesto de agua desobedecí la orden y me paré a tomar desesperadamente unos dos litros. Este desenfreno me hizo sentir mal. Sentí unas puntadas terribles. Corría un poco y caminaba otro poco. Hasta que me reanimé y empecé a pasar a muchos que por mi malestar me habían superado. Llegué noveno con un tiempo de 2 horas 21 minutos. Desgraciadamente habíamos quedado muy atrasados en lo que respeta a la medicina deportiva en el país. Hoy los atletas beben antes de la largada y cada 5 Km.”

Esto que vivió Osvaldo Suárez, con respecto a la medicina deportiva, era otra de las consecuencias de lo que en este libro llamamos el “Genocidio Deportivo”, desatado en 1955 y consumado especialmente en1956.

Suárez contrajo matrimonio el 30 de diciembre de 1960 con Ema Durán (con quien tienen dos hijos, Roberto Guillermo y María Teresa) y, enseguida ganaría tres medallas doradas en los Juegos Iberoamericanos de Santiago de Chile, en 5.000, 10.000 y Maratón.
En el sudamericano de Cali, Colombia, de 1963, volvería a ganar dos medallas doradas, logro repetido en los Juegos Iberoamericanos que se realizaron en Madrid, España, al volver a imponerse en los 5.000 y los 10.000 metros, logrando el tercer puesto en los 1.500.

En esta ocasión y acompañado del declatonista Héctor González, se entrevistó con el general Perón, exiliado en la capital española. Le regalaron las medallas obtenidas "por lo que había hecho por el país y por el deporte argentino". El general agradeció el gesto, pero les pidió que las llevaran a la Argentina, porque de lo contrario tendrían problemas al regresar. Curiosamente al año siguiente ambos fueron despedidos de sus trabajos.

Según cuentan algunos viejos dirigentes del peronismo, Osvaldo Suárez fue uno de los mejores mensajeros entre Perón y el Comando Superior de su Movimiento en la Argentina durante la resistencia. ”Era un hombre muy querido, respetado por toda la sociedad por su humildad. Nunca tenía un gesto de soberbia pese a ser un deportista admirado”, cuenta uno de los veteranos dirigentes, orgullosos de la llamada “resistencia peronista”.

En 1963 en los Juegos Panamericanos de San Pablo (Brasil) ganó la medalla de oro en los 5.000 metros con un tiempo de 14’ 25”” 8/10, aventajando por más de 2 minutos al norteamericano Bob Schuel (campeón olímpico en Tokio ’64) y la de plata en los de 10.000 metros con un tiempo de 30’ 26”07 detrás de Peter McArdle (EE.UU.).

De esta manera, Suárez se convirtió en el atleta que más medallas consiguió en los Juegos Panamericanos con 4 de oro y dos de plata en su carrera. En los Panamericanos de Winnipeg, Canadá, 1967, logró el quinto puesto en los 5.000 metros. Este mismo año obtuvo la medalla de oro en los 10.000 metros del Campeonato Sudamericano de Buenos Aires, imponiéndose al colombiano Víctor Mora.

Participó en pruebas atléticas hasta mediados de 1973 con 25 años en la actividad y destacadas performances. Osvaldo ganó innumerables carreras pedestres y torneos de pista tanto en el país como en Sudamérica y en sus giras europeas. El entrenador que lo orientó en sus momentos rutilantes fue el austriaco Alejandro Stirling, el mismo que había dirigido a Juan Carlos Zabala y a Reynaldo Gorno.

Aún hoy, como en su juventud, se lo puede encontrar en la pista de Villa Domínico (donde trabaja desde hace 41 años), dando sabios consejos a los nuevos atletas. También fue director de Deportes de la Municipalidad de Avellaneda, en la provincia de Buenos Aires, y trabajó durante muchos años junto a Domingo Amaisón, otro gran atleta, en la pista de atletismo del Centro Municipal de Educación Física (CEMEF), de San Martín (provincia de Buenos Aires), construido durante el tercer gobierno justicialista (1975) sobre los terrenos de los tristemente conocidos “basurales de José León Suárez”, donde en 1956 habían sido fusilados militantes peronistas que acompañaban al general Juan José Valle, en su intentona de restablecer un gobierno constitucional.

En 1988 Osvaldo Suárez fue declarado Ciudadano Ilustre de la Ciudad de Avellaneda, por el intendente Sagol. En 1991, “Ciudadano Ilustre de la provincia de Buenos Aires” por el gobernador Cafiero. Desde hace unos años una Agrupación atlética, lleva su nombre. También fue honrado por la Legislatura de la Ciudad de Buenos Aires. En 1999 recibió el premio “Delfo Cabrera”, de la Comisión de Deportes del Honorable Senado de la Nación, pero en diciembre de ese mismo año, no se le renovó el contrato que tenía con la Secretaría de Deportes de la Nación, como “maestros del deporte”, para dictar clínicas en las provincias junto a otros deportistas como Nora Vega y Pablo Zarnicki.

Otra injusticia más para este verdadero maestro de la humildad.

 

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” (1610-2002) de Víctor Lupo - Capítulo XLVIII - Editorial Corregidor (2004)

13 Marzo de 2017

 
 
A 66 años de: La epopeya más brillante del Deporte Nacional

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Primeros Juegos Deportivos Panamericanos en Buenos Aires (25 de Febrero al 8 de Marzo de 1951)

Los Juegos Olímpicos modernos comenzaron a desarrollarse en 1896 en Atenas, Grecia y, ya a principios del siglo XX el Comité Olímpico Internacional (COI)1 sostenía que el esplendor de los mismos se alcanzaría cuando se realizaran Juegos Regionales en los distintos continentes.

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Durante los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932 y Berlín 1936, entre los dirigentes deportivos de los países participantes, se comenzó a hablar de la realización de los Juegos Panamericanos.

En 1940 se realizó el “Primer Congreso Panamericano del Deporte” decidiéndose que la ciudad de Buenos Aires sería la primera sede, en 1942. Pero a causa de la Segunda Guerra Mundial fue aplazada la fecha prevista para este comienzo de los Juegos Panamericanos.

Durante la realización de los Juegos Olímpicos en Londres 1948, luego del intervalo por la Guerra,se realizó el “Segundo Congreso Panamericano” (8 de agosto) y se confirmó a Buenos Aires como sede de los Juegos Panamericanos para 1951. La Confederación Argentina de Deportes (CAD), integrante del Comité Deportivo Panamericano, aceptó el ofrecimiento por una resolución tomada el 14 de noviembre de 1949, convirtiéndose en el Comité Organizador de los Juegos. Para llevar adelante su tarea conformó un Comité Organizador que integraban el Presidente de la Nación, general Juan D. Perón y su esposa Evita, como presidentes honorarios; el doctor Rodolfo G. Valenzuela como presidente ejecutivo, el Dr. Domingo Peluffo (vicepresidente 1º); José Martín (vicepresidente 2º); Dr. Daniel R. J. Piscicelli (secretario); Dr. Eduardo Luis Albe (prosecretario – Pte. De la Fed. Atlética Argentina); Roberto I. Rodríguez Rosselli (tesorero); José Víctor Aubert (protesorero) y los coordinadores generales mayor Alberto Luchetti y José J. Leidi. También la integraban el secretario administrativo de la Presidencia, mayor Carlos Aloé, el general Ángel Manni y el intendente de la Ciudad, Juan Virgilio Debenedetti.

El Comité Deportivo Panamericano estaba integrado por el representante olímpico en los Juegos de Estocolmo 1912, Avery Brundage (EE.UU.) como presidente; Ricardo Sánchez de Bustamante (CAD) como vicepresidente y el Prof. Miguel Ángel Moenck (COI), Manuel E. Angosto (Comité de Perú), Cayetano Cañizares Mendoza (Comité Colombia) y Juan Snyder Laseter (Comité México) como vocales.

Para este magno torneo a realizarse en el país, se presentaron obras de “Infraestructura nueva”, como: el Aeropuerto Ministro Pistarini, en la localidad de Ezeiza, sobre una superficie de 6.500 hectáreas. Su construcción había sido aprobada por la Ley Nº 12.285 del año 1935 pero las obras recién comenzaron en diciembre de 1945. La construcción estuvo a cargo del Ministerio de Obras Públicas, conducido por general Juan Pistarini.2 Este aeropuerto fue inaugurado para el tráfico comercial durante 1949.

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Una gran realización en el área deportiva fue el nuevo estadio del Racing Clubde Avellaneda, con capacidad para 100.000espectadores, inaugurado el 3 de septiembre de 1950 y en el que se llevó a cabo la fiesta inaugural de los Panamericanos, el 25 de febrero de 1951.

Otro de los escenarios deportivos habilitados, muy poco tiempo antes, para estos Juegos fue: el Velódromo Municipal, en el Parque 3 de Febrero, inaugurado el 27 de febrero de ese año, con un perímetro de 333,33 metros, un ángulo de inclinación de 40,3º en la parte más pronunciada y una capacidad de 5000 personas sentadas y 10.000 de pie. El autor del proyecto fue un dirigente del ciclismo, el teniente coronel Martín V. Brumana.

La Villa Olímpica en el Centro Recreativo de Ezeiza, inaugurada el 8 de enero de 1951, fue el lugar donde se alojó la delegación argentina.

La avenida General Paz,3 entre Puente La Noria y Avenida del Libertador, sirvió de escenario para las pruebas ciclísticas de ruta, a la prueba de Marcha y a la tradicional Maratón. El estadio de Huracán de Parque Patricios, inaugurado en 1949, fue una de las sedes del fútbol.

Los Hogares de Transito Nº 2 (calle Austria) y 3(calle Lafinur 2988, donde hoy funciona el Museo Evita), sirvieron de alojamiento a las delegaciones femeninas y el Hogar de la Empleada “Libertador Gral. San Martín”, inaugurado el 30 de diciembre de 1948 (Avenida de Mayo Nº 869), fue el comedor de las deportistas.

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Los escenarios remodelados para la ocasión fueron: el Luna Park(básquet y boxeo), River Plate(atletismo y ceremonia de Clausura), Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires(atletismo, gimnasia y natación), Independiente (fútbol), Teatro Casino (pesas), Lawn Tenis Club (tenis), la pista del Tigre (deportes acuáticos), el Tiro Federal y el Colegio Militar de la Nación,que fue laVilla Panamericanade los atletas varones visitantes y escenario de algunos deportes como natación y béisbol.

Los afiches de los Juegos fueron realizados por distintos artistas como Simón Berasaluce Aguinagalde, nacido en Deba, provincia de Guipuzcoa en España, el 25 de abril de 1912, Alfonsín y Juan Carlos Martini (ganador del Primer Premio del concurso organizado por la CAD). Mientras que el maestro de música, Honorio Rando acompañado de 800 músicos de la “Banda Monumental”, fue el encargado de interpretar los himnos de cada país ganador, cuando sus deportistas recibían las medallas correspondientes.

Grandes figuras del deporte argentino colaboraron con la organización, como los boxeadores Luis Ángel Firpo y los medallistas olímpicos, Carmelo Robledo, Juan C. Zabala, Pascual Pérez y Oscar Casanovas, más Fangio, Froilán González y Vito Dumas, entre otros. Firpo junto al polista olímpico Manuel Andrada y Gorgonio Gregorio Esper, enviados por la Confederación Argentina de Deportes, recorrieron 15 países de América entre el 26 de setiembre y el 4 de noviembre de 1950 para asegurar su participación en los Juegos de 1951.

Participaron 21 países del continente cuyos 2.513 atletas compitieron en 18 deportes. Canadá no participó en estos Primeros Juegos Panamericanos. Estados Unidos envió un total de 175 deportistas, siendo la delegación más numerosa, después de Argentina. Su equipo era encabezado por su campeón olímpico de 1948, en Saltos Ornamentales.

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Una delegación de Grecia, encabezada por el secretario del Comité Olímpico de ese país, Jean Ketseas, acompañado por los deportistas Sossidis y Arístides Roubanis (quien encendió la llama) y los periodistas S. Avlonitis y P. Troumbonis, fueron los encargados de traer desde la cúspide de la colina de la Acrópolis, la llama olímpica que iluminó esos Juegos Panamericanos.

En el acto inaugural, en el estadio de Racing, el abanderado de la delegación argentina fue el atleta Delfo Cabrera y el Presidente de la Nación, Juan Domingo Perón puso en marcha los Juegos con estas palabras: “Hermanos Deportistas de América, invocando la Grecia Inmortal, cuya ática llama desde la cual tres mil años nos contemplan, comenzará una justa de caballeros. Que cada uno sepa ganar y perder con honra. Con ello declaro abiertos los Primeros Juegos Deportivos Panamericanos”.

Acto seguido se tomó juramento a los deportistas participantes. A los varones, el atleta Enrique Kistenmacher, 4 y a las mujeres, la esgrimista Elsa Irigoyen, mientras que el campeón del mundo de básquetbol, Oscar Furlong tuvo el honor de izar la bandera.

En el aula Magna de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales se llevó a cabo el Congreso Panamericano bajo la presidencia del argentino Dr. Rodolfo Valenzuela (representante olímpico en 1932 y 1936 de esgrima) y el presidente del Comité Olímpico de EE.UU., Avery Brundage.

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El día anterior a cada competencia los deportistas argentinos recibían en la Villa Panamericana de Ezeiza la siguiente carta personal del general Perón:

Amigo deportista: Como usted, he sido joven y he sido deportista, por eso puedo escribirle como compañero y como argentino. Defender los sagrados colores de nuestra bandera en una justa deportiva presupone el mismo honor y el mismo sacrificio que hacerlo en cualquier otra ocasión. A la Patria se la defiende de una sola manera: con toda el alma, con toda la vida. Recuerde compañero que en esa defensa usted es la síntesis de todo un pueblo. Es la expresión del poderío físico y espiritual de ese pueblo y de su raza. En usted estarán puestos los ojos y el corazón de todos los argentinos y de usted depende su alegría, su satisfacción o su tristeza. En los deportes, como en todas las cosas de la vida, se vence con la cabeza, se llega con el corazón y se llega aún más allá con la voluntad tenaz e inflexible de vencer. El cuerpo y su entrenamiento hacen el resto. Recuerde también que con el prestigio argentino defendemos el honor común que es nuestro sagrado patrimonio. El nos obliga a vencer pero a vencer bien. Un deportista que es capaz de vencer debe saber también perder. En ambos casos con honra. Ponga su fe en el éxito; persevere en prepararse, llame hasta la última reserva de su voluntad para ponerla en la prueba y espere confiado en la suerte que le auguro y no ha de faltarle si se ha preparado bien física y espiritualmente para luchar. Un gran abrazo”.

Firmado: Juan Perón. 5

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Actuación de los deportistas argentinos.

La gran actuación de los deportistas argentinos quedó marcada en la historia deportiva argentina como la epopeya más brillante del Deporte Nacional.

El boxeo, pese a no participar Pascual Pérez(medalla deoro en los Juegos Olímpicos de Londres 1948) por haber perdidoen las eliminatorias, fue el deporte más destacado, ya que los boxeadores lograron medallas de oro en las ocho categorías que se disputaban. Estos deportistas (Alberto Barenghi; Ricardo González; Francisco Nuñez; Oscar Gallardo; Oscar Pita; Ubaldo Pereyra;6 ReynaldoAnsaloni y Jorge Vertone) fueron entrenados por Juan Manuel Morales, Prudencio Melero y Manuel Valcarce, siendo el masajista Fiorino Sbarrella, un gran amigo de Perón, con quien éste compartía las largas visitas que realizaba a los deportistas en la Villa de Ezeiza.

Delfo Cabrera fue el deportistaargentinomás ovacionado por miles de aficionados que se dieron cita a lo largo de la avenida General Paz para verlo pasar hacía el estadio de River Plate para ganar también el “Oro Panamericano”, en la Maratón del atletismo, como ya lo había conseguido en Wimbledon tres años antes, al “Oro Olímpico”.

Este deporte consiguió otros “seis oros” más con Ricardo Bralo, Sixto Ibañez, Ricardo Heber, Emilio Ortiz y dos para la atleta Ingeborg Mello de Preiss. Esta gran actuación del atletismo nacional se debió, en gran medida, al plantel de entrenadores compuesto por Alfredo Albonico, Víctor Caamaño, Gumersindo González, Francisco Mura y Ricardo Hintze.

Otro deporte “lleno de oro” fue el ciclismo, conducido en esta oportunidad como entrenador por el “eterno ídolo entrerriano” Mario Mathieu, consiguiendo siete primeros puestos (Cortóni (2), Antonio Jiménez, Jorge Vallmitjana, Osvaldo Muleiro y Oscar Giacché) más Ramírez, Caccavo, Salas y García.

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La disciplina de esgrima consiguió seis medallas de oro, con Félix Galimi, A. Villamil y Elsa Irigoyen como estandartes de estos triunfos, acompañados de Saucedo, Lavalle, Repetto y Díaz Armesto.

Carlos y Jorge Villar Castex(campeones mundiales de Yachting en 1948), encabezaron otro de los deportes destacados en estos Juegos. Los tenistas Enrique Morea, Alejo Russell y Mary Terán de Weiss, junto con Felisa P. de Zappa, hicieron las delicias del público asistente al Lawn Tenis Club, además de conseguir las medallas de oro en disputa.

El fútbol, con un equipo juvenil conducido por Guillermo Stábile demostró fácilmente ser el mejor del continente ganando, invicto, el torneo y venciendo en el partido final a Paraguay por 2 a 0. Tal era la admiración de los integrantes de los otros equipos por nuestro fútbol que en honor a los equipos participantes en los Juegos, la Confederación Argentina de Deportes (CAD), les ofreció un partido exhibición, entre el campeón y el subcampeón argentino de 1950 (Racing Club y Boca Juniors) quienes empataron 2 a 2 en la cancha del primero. Como preliminar a este partido jugaron los equipos de Formosa y Santa Fe, primero y segundo del Campeonato Infantil Evita (1950/51), ganando los santafesinos por 5 a 2.

En polo, conla base del equipo de Venado Tuerto(los hermanos Enrique y Juan Carlos Alberdi y Juan y Roberto Canavagh)másFrancisco Carrere, Ernesto Lalor, Carlos Menditeguy y H. Duggan, Argentina volvió a demostrar que era el mejor del mundo.

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Tanto en natación como waterpolo, nuestro país sobresalió con figuras como: Héctor Domínguez Nimo, Dorotea Turnbull, Pedro Galvao, Beatriz Rhode, Eilleen Holt Vogt, Oscar Kramer, Ana María Schultz, Osvaldo Codaro y los hermanos Marcelo y Carlos Visentín.

Pablo Cagnasso (con tres medallas de oro) y Enrique Díaz Sáenz Valiente, campeones mundiales de Tiro en 1947 y 1949, junto a Pablo Grossi fueron las figuras de un deporte que sumó una gran cantidad de medallas.

El equipo campeón mundial del año anterior de básquetbolno pudo vencer esta vez a los Estados Unidos y debió conformarse con la medalla de plata, al ser derrotado en una emotiva final por 57 a 51, sintiendo enormemente el equipo local, la falta en este partido del lesionado Leopoldo “Pichón” Contarbio.

La gran fiesta de Clausura fue realizada en el Monumental de River Plate y allí se dio a conocer el “Medallero Final de los Primeros Juegos Deportivos Panamericanos” que quedó en los dos primeros lugares de la siguiente manera:

1) ARGENTINA: 154 MEDALLAS (68 Oro – 47 Plata – 39 Bronce)

2) EE. UU.: 98 MEDALLAS (46 Oro – 33 Plata – 19 Bronce)

En esta fiesta María Eva Duarte de Perón, fue la encargada de despedir a las delegaciones visitantes y lo hizo de la siguiente manera: ¡Hermanos de comunes destinos!, a vuestro arribo a este cálido hogar de todos, dijimos jubilosamente “Bienvenidos”. Y ahora con la pena de los que ven partir a los buenos amigos, decimos: “Hasta siempre! Porque nos sería gratísimo volver a agasajarlos en la Nueva Argentina de Perón, florecida por el justicialismo que redime a sus hijos, y sabe honrar y amar a los hombres, a las mujeres y los niños de una América con pueblos sin fronteras. Nuestra patria no las tiene para vosotros. Venid y andad por ella a cada momento. Nuestro cariño os hará sentir que aquí, ¡jamás seréis extranjeros! 7

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Este verdadero hecho histórico para el mundo deportivo, solamente volvió a ocurrir 40 años después, durante los “Xº Juegos de La Habana 1991”, donde la delegación cubana pudo superar en el medallero final a los EE.UU., que desde los Juegos de México en el año 1955 había encabezado siempre el medallero.

La mejor síntesis de lo ocurrido en Buenos Aires en el año 1951, la podemos encontrar en la nota periodística del diario “La Nación”, al recordar los “50 años de los Primeros Juegos Deportivos Panamericanos”, desarrollada por el ex tenista Enrique Morea. Este atleta que no precisamente simpatizaba con el Peronismo, escribió: “Para la concreción de los Juegos Panamericanos creo que resultó muy importante lo que hizo el presidente Juan Domingo Perón, que fue un gran promotor del deporte en su época. Un hombre que se ocupaba muchode losdeportistas y les daba un gran impulso. Ojalá muchos políticos hicieran hoy lo que en esos años hizo el general Perón”.

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” de Víctor Lupo- Ed. Corregidor

Página 266-274 - Capítulo XXXIII

5 Marzo de 2015

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1 Fundado el 23 de junio de 1894, en París, Francia.

2 El pampeano general Juan Pistarini construyó el aeropuerto internacional, las piletas de Ezeiza, el barrio General Perón, la ciudad Evita, el complejo turístico de Chapadmalal, de Embalse y muchas otras grandes obras, entre las 75.000, realizadas por los planes quinquenales. Un hombre excepcional, eficiente, un verdadero cuadro político de elite de Perón que llevo a cabo una tarea ciclópea con tesón y excelencia.

3 Inaugurada en 1941.

4 Primer Director Nacional del Deporte de la Argentina en el año 1967.

5 Texto entregado al autor, por el básquetbolista rosarino Alberto Lozano, preseleccionado en el plantel del campeón mundial de 1950 e integrante en el equipo panamericano ‘51. Un gran maestro de la Educación Física de la ciudad de Rosario. Fallecido el 18 de mayo del 2001.

6 Fue la gran figura de estos Juegos, en el boxeo, según los especialistas de la época.

7 “A través de su embajador en la Argentina, Joao Luzardo, el presidente de Brasil, Getulio Vargas felicitó a Perón por la actuación de los atletas argentinos. Perón, a través de las conexiones que el peronismo correntino y los políticos "gaúchos" de Río Grande do Sul había ayudado a la campaña electoral de Vargas en 1950, quien ganó y gobernó hasta su suicidio en 1954. En 1950, Perón le propuso a Getulio y al presidente Ibáñez de Chile, el Pacto del ABC (Argentina-Brasil-Chile), una Unión Económica del Cono Sur pero esta posibilidad fue saboteada en Brasil por los residuos de la república oligárquica anterior a la irrupción de Vargas que, apoyándose en el Panamericanismo Pro Norteamericano se opuso a la Integración del Cono Sur, con el argumento de que era subordinarse al Imperialismo Argentino”, cuenta el politólogo Mario Bertellotti.

 

 

 

 

 

 

 

 

 
 
ARSENIO THAMIER - El Primer Director de Deportes porteño

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Hijo de inmigrantes franceses, Arsenio Thamier nació el 22 de diciembre de 1873 en el hospital Fernández y vivió siempre en la esquina de Juan Bautista Alberdi y Lautaro en pleno barrio de Flores. Se incorporó como soldado voluntario al Ejército Argentino en 1894. En 1897 ingresó a la recién creada Escuela Militar de Esgrima. Esta institución, que formó profesionales en el área deportiva, era dirigida por el maestro de esgrima Eugenio Pini.

Thamier fue un destacado esgrimista del país. Participó en diferentes festivales y encuentros que fueron significativos en el desarrollo de esta disciplina en la Argentina. Acompañó a su maestro Pini en los primeros meses de 1903 durante una gira por diferentes ciudades europeas en la que, sin duda, enriqueció su nivel deportivo y su visión de la gestión del deporte, que luego pondría de manifiesto como funcionario.

En 1905 fue designado profesor en el curso de Gimnasia de la Segunda Escuela Militar de Esgrima, cargo al que poco tiempo después renunció, dando muestras de un espíritu crítico e inquieto: la razón fue que no coincidía con el concepto vigente de Gimnasia en el Ejército sumada al rechazo de su proyecto de reforma. Puso su propia escuela de esgrima en la calle Fray Cayetano.

Thamier editó una Guía Teórico Práctica de Educación Física para Profesores, que fue publicada en 1907, en la ciudad de La Plata.

En 1910, en el marco de las celebraciones del Centenario de Mayo, se llevó a cabo en Buenos Aires un Congreso Científico Internacional. Thamier presentó en ese ámbito un excelente documento sobre Gimnasia Militar, que mereció el reconocimiento de la Comisión Médica. De inmediato fue nombrado Inspector de Gimnasia y Esgrima, reincorporándose al Ejército. Proyectó, entonces, la creación permanente de la Escuela Militar de Gimnasia y Esgrima, sobre la base de los lineamientos que había desarrollado en el Congreso. Por su afiliación radical vio truncada momentáneamente su carrera militar.

En 1922, por resolución en el Boletín Militar Público No. 6293, es reintegrado al Ejercito y se lo promovió a Mayor designándolo Director de la Escuela de Esgrima del Ejército, en reemplazo del maestro D. Eugenio Pini, quién con igual jerarquía pasó a retiro. Thamier se desempeñó en el cargo hasta 1924, cuando solicitó su retiro, siendo reemplazado por su colega y discípulo Horacio Levene, quién ocupó la dirección hasta su definitiva clausura en diciembre de 1934.

A fines de 1919 el Concejo Deliberante creó la Dirección de Plazas y Ejercicios Físicos de la Municipalidad de la Ciudad de Buenos Aires, anexada a la Dirección General de Paseos Públicos, con sede entonces en la amplia casona de la calle Belgrano 482.

A pedido del Presidente de la Nación, Dr. Hipólito Yrigoyen (quien conocía a Thamier de cuando con sólo 17 años empuño las armas junto a otros demócratas en la Revolución Del Parque el 26 de julio de 1990), el Intendente radical Dr. Joaquín Llambías nombró en la dirección del nuevo organismo a Arsenio Thamier, quién a su vez designó como Inspectores Generales a sus compañeros de armas Enrique Chousiño, Jorge Abalos, José D’Andrea y Juan Harraca.

Desde la Dirección llevó a cabo la instalación de la primera Colonia de Vacaciones, en las instalaciones de Parque Avellaneda, a partir de un proyecto liderado por el concejal socialista Antonio Zaccagnini. El mismo Thamier dictaba las clases de gimnasia, que se complementaban con prácticas de deportes y excursiones.

En su gestión se inauguraron secuencialmente las Colonias del Parque Tres de Febrero, de los Patricios, Saavedra y Chacabuco. En 1922 creó un Gabinete Médico para asistir a los niños de las colonias que contó en su personal, entre otros, al Dr. Carlos Zubizarreta. El Balneario Municipal se incorporó a la Dirección durante su gestión. Además fue quien creó y reglamentó la Comisión Municipal de Box.

Su obra fue vasta. Asesoró y participó en la construcción y el mantenimiento de diferentes instalaciones municipales destinadas a la práctica deportiva. Proveyó a la asistencia técnica a Clubes e Instituciones Deportivas en formación o que recibieran terrenos públicos en concesión. En esa tarea fue fundador y primer presidente de la Federación Atlética Argentina.

El primer golpe militar contra la Democracia en el año 1930, lo separó injustamente de la función pública, luego de 11 años de éxitos.

En su obra “Democratización de los ejercicios  físicos. Deberes de los poderes públicos”, Thamier expresa  su pensamiento con referencia al rol del Estado con relación a la actividad física y deportiva, precisiones fundamentales a la luz del diseño de una política deportiva municipal.

En otra de sus publicaciones (“Fomento de Asociaciones Deportivas”) expresa: “Una de las tendencias del espíritu que más se siente emulada por estas prácticas (las deportivas) es la necesidad de asociarse con fines útiles de solidaridad y de esfuerzo (…) Fomentar asociaciones de cultura física importa encauzar al pueblo hacia ideales más elevados y propicios a la realización de una Patria Grande, generosa, fuerte por su espíritu, por su cerebro y por sus músculos”.

Sin embargo su obra más significativa es el Reglamento de la Dirección General de Plazas de Ejercicios Físicos, que finalmente sancionara el Intendente José Luis Cantilo el 31 de diciembre de 1919, donde incluye con espíritu amplio y nada individualista:

Art. 1.- La creación del Consejo Superior de Plazas y Ejercicios Físicos, (cuerpo colegiado ad honorem de 10 miembros que incluye consejeros aficionados a los deportes y profesionales), que sesionando bajo la presidencia del Director General y la actuación como secretario, del Secretario Técnico de la Dirección, ... solo otorgando voto al Director en caso de empate.

Art. 2 y 3.- Crea y reglamenta un Registro de Instituciones Deportivas.

Art. 4.- Crea las Comisiones Asesoras de las Asociaciones Deportivas (integrada por 3 miembros – 2 dirigentes y 1 un profesional-, propuestos por la Asociación).

Todos estos institutos son pioneros del actual Consejo Nacional del Deporte de la Ley del Deporte 20655, actualmente vigente pero sin cumplimiento.

Falleció el 2 de febrero de 1949. Recién en el año 2007, la Dirección General de Deportes de la Ciudad de Buenos Aires le rindió su primer homenaje institucional, el 21 de agosto, en el salón Gral. San Martín de la Legislatura porteña, entregándoles una distinción a su nieto, Fabián Thamier.

El mejor homenaje a su memoria es citar el artículo que a su muerte en 1949 publicara la Revista El Gráfico, cuando precisa entre otros conceptos: “Muchas conquistas del deporte que hoy son costumbre natural fueron logradas por ese hombre que sin elementos, sin dinero, sin apoyo importante, venció prejuicios y abrió rutas nuevas por las cuales pudo avanzar la juventud de entonces”.

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Capítulo 3 – Página 20

Editorial Corregidor

Febrero de 2017

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