Cenard: En busca de borrar la historia -- Por Maldonado Nicolás

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El instituto “Romero Brest” cuenta con 5 hectáreas, 23 aulas, biblioteca, comedor, laboratorio pedagógico y 3 mil alumnos. Cada año tiene alrededor de 2 mil jóvenes que realizan el curso de ingreso, sin embargo la piedad no figuró en la agenda de los gobernadores y decidieron que también sea parte de una venta inmobiliaria millonaria.

En noviembre de 2018 un llamado estremeció los pasillos del Instituto Superior de Educación Física “Romero Brest”. “Nos comunicaron de un día para el otro que tenían que mudar el predio, tanto del colegio como el CeNARD. Nos invitaron a una reunión y nos  dijeron que  iban a estar abierto al dialogo, pero nos citaron para decirnos que no había vuelta atrás, que no podían financiar el deporte” cuenta Mercedes Semhan, vicerrectora de la Institución de Núñez. “Nos prometieron que iban a darnos los que nos merecíamos; un predio mejor en el Parque Sarmiento y que con el dinero que se invierta íbamos a tener beneficios”, agrega Semhan.

Tras la noticia paralizante, los directores del Instituto que funciona desde 1960,  llamaron a movilizarse junto a miembros del CeNARD, que también corren el riesgo de ser trasladados a los pabellones donde se realizaron los Juegos Olímpicos 2018, en el barrio de Soldati.

Sin embargo, no es la primera vez que atentan contra los terrenos del CeNARD: en el año  1955 mientras  las bombas caían sobre Plaza de Mayo y la Revolución Libertadora tomaba el poder, el deporte, como las distintas estructuras del país, se caían a un precipicio oscuro. Las UES fue disuelta, el Peronismo proscripto. El centro nacional de alto rendimiento, construido en la década de 1950 por el General Juan Domingo Perón, fue abandonado y destruido por las fuerzas armadas del gobierno de Pedro Aramburu. El objetivo: borrar de la historia todo rastro de una década, en el que el deporte fue valorado como esencial para la población argentina y para la formación del ciudadano.

“Creemos en la necesidad de que, a corto plazo, cuente el país con cinco millones de deportistas, no porqué éste sea un objetivo final al que anhelamos llegar, sino porque es el primer objetivo que ha de posibilitar los objetivos finales que conducen a que la República Argentina esté formada por un pueblo de deportistas o sea de buenas personas”, declaró Juan Domingo Perón en los ‘50.

El hoy CeNARD fue un punto clave al que vieron la obligación de eliminar. El predio anteriormente había sido utilizado por la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), inaugurado en 1950 y en 1953 se le agregaron los terrenos del club Comunicaciones. El teatro Juan Domingo Perón atentaba contra el objetivo del régimen de turno, ya que el espacio con una capacidad de 744 personas, era  donde el General realizaba sus visitas y reuniones al complejo. El gimnasio Carl Diem, que lleva este nombre en conmemoración al administrador deportivo alemán, fue incendiado.

Pasaron años negros, durante la década del 60 y el 70 varios hechos cambiaron el rumbo de la patria: Perón se mantuvo en el exilio; intento retornar, no lo logró, luego volvió, ganó las elecciones venciendo a Ricardo Balbín (UCR) y en 1974 finalmente falleció. Con una Argentina tan agitada y convulsionada por distintos sucesos sociales, el deporte quedo en segundo plano.

Tuvo que llegar 1991 para que el predio viera un farolito de ilusión. El 16 de julio se decretó el nombre CeNARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento) por la Secretaria de deporte, y se reinauguró el 8 de diciembre de 1992 con nuevas y grandes obras. A  estas se les adjudicó  el nombre de grandes glorias del país: la pista de atletismo nueva se la llamó “Delfo Cabrera”, atleta ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 1948; el gimnasio de heterofilia “Humberto Selvetti”, pesista ganador de la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Helsinski 1952 y de la medalla de bronce en Melbourne 1956; seis canchas de tenis bajó el nombre de“Guillermo Vilas”; y el laboratorio Antidoping “Dr. Ramón Carrillo”, el primer ministro de Salud Pública de la Nación, desde el año 1946 hasta 1954. Al estadio polideportivo realizado también en esa gestión se lo denomino “León Najnudel” en la década pasada. También el 1° de junio de 1999 se inauguró el techo del natatorio “Jeanette Campbell”, nadadora ganadora de la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 y en el año 2007 se construyo otra pista de atletismo denominada “Osvaldo Suarez”. “Cuando llegamos al predio el pasto llegaba hasta mi hombro” recuerda Víctor Lupo, quien fue subsecretario de deportes desde 1989 a 1992, cuando se lo rescato definitivamente al predio hoy en cuestionamiento.

En 2014 al “Romero Brest” se le entregaron playones para la realización de Hándbol y vóley. Cuatro años después la situación es otra, la comunidad mira de reojo las decisiones de los gobernantes. “Esperemos que esto no termine en una venta. Después del rechazo del DNU nos dijeron que no iban a realizar algo que la gente no quiera”, cuenta Mercedes Semhan. Además de una venta de los terrenos para generar ingresos tras el alquiler de departamentos, el CeNARD es un complejo repleto de historia, que refleja la época dorada, que tanto buscan erradicarla.

“El Estado auspiciará el desarrollo de la cultura física del pueblo en armonía con su formación moral e intelectual mediante el ejercicio del deporte. El deporte ayudará a la elevación del bienestar y de la cultura general del pueblo, al desarrollo de sus sentimientos de patriotismo y a la solidaridad social”. Decía el 1º Plan Quinquenal 1947-1951 y así se lo realizo.

Fuente: Mundo Amateur

27 febrero de 2019

 

 

 

 

 

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