Un tucumano en la Gloria: JUAN JOSÉ MEZA - Campeón del mundo juvenil de fútbol

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En la madrugada argentina de un viernes 7 de setiembre de 1979, el seleccionado nacional juvenil de fútbol conducido por el “Flaco”, César Luis Menotti, y la magia de un pibe de rulitos, que luego sería el mejor de la historia, Diego Armando Maradona, derrotaba 3-1 a la Unión Soviética para quedarse con el título en el 1er. Campeonato Mundial Sub 20 de FIFA en Tokio (Japón). En ese equipo campeón había un joven tucumano llamado Juan José Meza.

Hijo de José Justo Meza, un jugador de fútbol correntino del Club Obras Sanitarias (chapista de vehículos) y de Elsa Genoveva Romagnoli, nació el 29 de Marzo de 1960 en la intersección de las calles Uruguay y San Miguel en Barrio El Bosque donde tuvo su feliz infancia (a una cuadra de La Bombilla) en San Miguel de Tucumán.

Cursó la primaria en la escuela Miguel Lillo; la secundaria en la Comercio Nº 1 y llegó con mucho esfuerzo hasta cursar el segundo año de contador en la Facultad de Ciencias Económicas en la UNT. “Tuve que dejar de seguir estudiando porque se me hacía imposible por los continuos viajes, el fútbol me tiraba más”,cuenta este tucumano que tuvo como pocos deportistas, su gran día de gloria.

De changuito se mezclaba en todos picados en “La Bombilla, donde había varios potreros convertidas en canchas de fútbol”. Enseguida lo descubrieron y lo buscaron los dirigentes del club Central Norte para federarlo. A los 16 años ya jugaba en Primera división de “los cuervos”.

Su debut en Primera fue en el año 1975, en cancha de All Boys, enfrentando a Atlético Tucumán (con derrota 0-4) con aquel formidable equipo de “los decanos campeones” donde jugaban Villa, Agüero, Palomba y otros grandes jugadores.

Osvaldo Crosta, uno de los ayudantes de Menotti lo vio jugar en los “cuervos” y enseguida le aviso al “Flaco”, que en la primera práctica de Meza con la preselección nacional juvenil le dio el “OK” para integrarlo definitivamente.

Para ser campeones del mundo juveniles, Argentina había goleado en primera rueda a Indonesia 5 a 0, a Yugoslavia 1 a 0 y a Polonia 4 a 1; en cuartos de final a Argelia 5 a 0 y en semifinal a Uruguay 2 a 0.

Con ritmo, toque, fútbol, gol, espectáculo, alegría, pasión y demostraciones de alta jerarquía, Argentina iluminaba el universo futbolístico logrando el máximo galardón venciendo en la final por  3 a 1 a la ex Unión Soviética.

“Jugué todos los partidos del campeón juvenil. Siempre entraba en el segundo tiempo y me movía como ’8’ por la derecha. El técnico Menotti nos dijo al terminar el torneo: ‘ustedes aún no pueden medir lo que han conseguido’. Y hoy a la distancia lo veo más claro”, asegura este tucumano para recordar también:“Menotti junto al ´Maestro´ Ernesto Emilio Duchini, quien seleccionó a los chicos y el ´Gitano´ Miguel Antonio Juárez fueron los artífices del armado de este equipo”.

 

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Quienes participaron en aquella memorable final fueron: con el 1 Sergio Rubén García; 4 Abelardo Osmar Carabelli, 2 Juan Ernesto Simón, 6 Rubén José Rossi y 3 Hugo César Alves; 8 Juan Alberto Barbas, 13 Osvaldo Ricardo Rinaldi (49’ ingresó el tucumano Juan José Meza) y 10 Diego Armando Maradona; 7 Osvaldo Salvador Escudero (49’ Alfredo Manuel Torres), 9 Ramón Ángel Díaz y 11 Gabriel Humberto Calderón.

Este equipo no se quedó en las estadísticas, llegó al corazón de la gente, porque se preparó en silencio, haciendo vibrar hasta las fibras más íntimas a los miles de argentinos, despertándolo, madrugada tras madrugada. Los niños, jóvenes y ancianos, hombres y mujeres, madrugaban o no dormían para ver a los pibes, los únicos que le podían ofrecer una sonrisa o alegría en esos tristes momentos de la vida nacional, pegados a los aparatos de televisión o siguiendo las alternativas en las oficinas, el comercio o en los bares con un receptor de radio, donde se escuchaba el inefable grito de gol del relator Juan Carlos “Turco” Morales.

Mientras que César Luis Menotti, recordaba: “En mi vida, he visto muchos astros y estrellas en distintas posiciones de la cancha, pero en mi retina solamente existen dos grandes equipos: el Santos del Rey Pelé y el seleccionado juvenil argentino, campeón del Mundo de la FIFA en 1979”.

Meza, luego de ese triunfo recorrió clubes y países en su carrera deportiva. Se calzó las camisetas de Argentinos Juniors, de Instituto, de Vélez, del Racing Club. Jugó en Colombia, en Ecuador, y hasta anduvo por el fútbol japonés, como futbolista y como orientador.

Aunque su perfil de futbolista siempre fue el de “media punta”, su zurda (y su derecha también) se encargó de levantar redes. Así, fue goleador en tierra “cafetera”, en el Preolímpico de Moscú, y después con los de Liniers. “En 1985, en Vélez, alcancé mi mejor nivel. Se nos escapó el Nacional por un pelo”, recuerda Meza para agregar “El fútbol tiene pocas alegrías y uno tiene que controlar la vanidad y que en las rachas pesadas no hay que caerse. Son muy importantes los captadores de talentos”.

El ex jugador tucumano cree en las “pequeñas sociedades” de las que hablaba Menotti. “César te tira cosas y uno tiene que decidir. Él le puso el sello a una manera de moverse, adentro y afuera de la cancha”, subraya.

En el deporte le quedaron dos asignaturas pendientes. El no ser campeón con Vélez ni jugar en Boca. Se retiró del fútbol a los 31 años, cuando estaba jugando en Ecuador. En 1992, tuvo la posibilidad de llegar a jugar en el club San Martín por pedido de Nelson Pedro Chabay. Pero el técnico uruguayo se fue y su reemplazante, Ángel Tulio Zof, no quiso contar con él. Chabay pretendió llevarlo a Mandiyú (que estaba en Primera División) pero el jugador desistió ya que no quería viajar más para estar cerca de su padre. Se casó con Mirta Alicia D’Andrea (hija del ex presidente de Central Norte, Alfonso D’Andrea) y tuvo 4 hijos varones: Ariel, Federico, Mauricio y Gabriel. “Mi vida nómade no era conveniente para mis hijos”, observa. Hoy está al frente de una cerámica.

 

 

 

Fuente: Libro “100 Ídolos Tucumanos” de Víctor F. Lupo

Capitulo 73 – Página 376

Editorial Corregidor

Setiembre 2018

 

 

 

 

 

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