Riesgos del ultra maratón

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En el running, superar la barrera de los 42 kilómetros constituye una proeza deportiva pero también implica un alto riesgo de lesiones. Una investigación conjunta de la Universidad de Zaragoza con la Clínica Nasser de España reveló que correr un ultramaratón disminuye un 2,62% del peso corporal debido a la deshidratación y merma la fuerza extensora muscular hasta un 30% por el impacto sufrido en las articulaciones que resulta once veces mayor al generado en un partido de básquet.

Bautizada como “Entrenamiento físico y rendimiento deportivo” (EnFyReD), este trabajo científico evaluó los datos, marcadores hematológicos y bioquímicos correspondientes a veinte corredores, tanto hombres como mujeres, que compitieron en los 103 kilómetros de la Ultra Trail Guara Somontano disputada en octubre pasado en España bajo condiciones climáticas favorables con una sensación térmica de catorce grados ya que una temperatura superior a los veinticinco acarrearía daños renales al filtrar la sangre más espesa.

 “Los esfuerzos físicos desmedidos exponen a los riñones a dolencias más complejas como la rabdomiolisis, provocada cuando se produce una rotura del tejido muscular con la consiguiente liberación de CK, una encima localizada en los músculos y que metaboliza la energía pero que se torna perjudicial si se filtra en el torrente sanguíneo”, explicó el doctor Iván Nasser, especialista en fisiología del ejercicio.

Director de la clínica que lleva su apellido, el también responsable médico de la Real Federación Española de Deportes de Invierno sostuvo que los corredores analizados en su estudio padecieron deshidratación pese a que bebieron un promedio de 10,3 litros de agua mineral y bebidas isotónicas.

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Al compararse los valores previos y posteriores a la competencia, arrojaron una pérdida del 30% en la fuerza extensora del cuádriceps que sólo les permitía saltar dieciocho centímetros, unos ocho menos que los veintiséis que alcanzaron antes del ultramaratón.

De acuerdo a esta investigación, la pérdida de salto vertical medida en una plataforma resultó un 8% menor en atletas de mayor nivel deportivo como aquellos que corrieron los 103 kilómetros en menos de 17 horas con un promedio de 21,7 centímetros contra los 28,8 que lograron antes del ultramaratón.

Por su parte, aquellos runners que cronometraron más de 17 horas, apenas alcanzaron los 16 centímetros pese a que habían registrado 23,8 antes de la largada.

Este estudio complementa los resultados obtenidos en 2009 por expertos del Hospital Universitario de Ulm en Alemania que constataron que correr un ultramaratón reduciría hasta un 6,1% la parte de la masa encefálica correspondiente a la visión aunque en forma reversible ya que, transcurridos unos ocho meses, retornaría a sus valores normales.

Los médicos germanos monitorearon a 44 corredores durante la Trans Europe Foot Race 2009, un ultramaratón de 4.500 kilómetros a lo largo de 64 días desde Italia hasta Noruega.

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“El estrés catabólico causado por un ultramaratón daña al cerebro pero se trata de un proceso adaptativo y reversible porque no genera lesiones a largo plazo ya que, después de ocho meses, la masa encefálica recuperaba su tamaño original”, afirmó el radiólogo Uwe Schultz, máximo responsable de este estudio que llevó seis años de trabajo interdisciplinario.

Esta disminución de la materia gris podría ser una consecuencia de mirar siempre al frente durante un tiempo por demás prolongado corriendo a una intensidad superior a la habitual. Como respuesta fisiológica, el cerebro se tomaría una suerte de descanso que, algunas veces, hace que los atletas no registren el paisaje o muchas cosas que suceden a su alrededor durante la competencia.

Fuente: El Depornauta

1º marzo de 2018

http://www.eldepornauta.com.ar/ultramaraton-running-100k/?_mrMailingList=88&_mrSubscriber=7082