Un 25 de mayo nacía un Ídolo Popular - JOSÈ MARÍA GATICA: “Mi General, dos potencias se saludan”.

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José María Gatica, “el Mono”, nació en Villa Mercedes, provincia de San Luis el 25 de mayo de 1925. Pero creció desde muy chico en el barrio porteño de Constitución, donde vendía diarios como canillita o emprendía las “changuitas” que le permitieran subsistir, como hacían miles de niños en el desamparo de la época y de estos años también...

Y fue Gatica un ídolo nacional desde el ring del Luna Park, convirtiéndose en un ícono tan emblemático de la Ciudad de Buenos Aires como el obelisco o la casa del “francés” Carlos Gardel.

Ídolo de ídolos desde la categoría liviano, también fue el ícono de una época. La gente, sobre todo el amplio sector popular que protagonizó el 17 de octubre de 1945 y se vio representado por el peronismo, se identificó con su trayectoria de la pobreza al estrellato. Tal vez se le reconoció su guapeza y en el modo poco diplomático de exteriorizar su triunfo.

A Gatica hay que medirlo en dos planos. El del registro deportivo. Y el de la leyenda.

En el primero, el “Mono” marcó un récord de 85 peleas ganadas, 71 por KO, siete derrotas y tres empates.

Como boxeador amateur, representó al Club Barracas Central, donde se entrenaba. Debutó profesionalmente el 7 de diciembre de 1945 ganándole por nocaut en el 1º round a Leopoldo Mayorano. Si bien no peleó por el título llegó a enfrentar al campeón mundial Ike Williams, quien lo noqueó en una vuelta, el 5 de enero de 1951, en Nueva York. Aunque junto a su equipo viajaran con mucha antelación a EE.UU. para aclimatarse antes de enfrentar Williams, Gatica que era “incorregible” por la poca adicción al gimnasio hizo que su entrenador Nicolás Preziosa, 25 días antes del combate, cansado de las indisciplinas del ídolo, lo dejó solo.

Se retiró tras vencer por nocaut técnico en el cuarto round a Jesús Andreoli, en una fría noche del 6 de julio de 1956 en el gimnasio Lomas Park, en la ciudad de Lomas de Zamora. Al bajar del ring fue detenido por la Policía con el pretexto de no tener en regla la licencia deportiva. Era la persecusión por sus ideales políticos.

Pero el punto culminante de su carrera mezcla estadística con leyenda. Es que a pesar de no haber llegado siquiera a ser campeón argentino protagonizó con Alfredo Prada un clásico fantástico que convocó multitudes en el Luna Park. Se enfrentaron  seis veces, dos como aficionados -una victoria para cada uno- y cuatro como profesionales – también repartieron victorias-. Por aquellos años el país se había dividido por esta rivalidad y sus seguidores acompañaban incondicionalmente a cada uno. En el primer enfrentamiento entre ambos, el “Mono” ganó por puntos en un combate tan callejero que a él le descontaron 5 puntos y a Prada 15.  En otro de los combates más recordados Prada, con un zurdazo fulminante, le fracturó el maxilar inferior durante el primer round. Sin embargo Gatica continuó peleando, casi inconsciente, hasta el quinto, cuando el médico lo obligó a dejar la pelea. Estas actitudes le valieron el amor incondicional de sus seguidores.

 

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Gatica tuvo tres esposas y tres hijas (María Eva, Viviana y Patricia)

Más allá de la rivalidad, Prada y Gatica forjaron una buena amistad fuera del ring. Prada lo ayudó cuando el “Mono” no tenía lugar donde vivir ni dinero para mantener a su señora y sus dos pequeñas hijas.
Uno de los cineastas más importantes de la historia nacional, el mendocino Leonardo Favio, le dedicó su filme “Gatica, el Mono”. Allí se refleja, entre otras, la que probablemente sea su anécdota cumbre. El Presidente de la Nación, Juan Domingo Perón, fue a verlo pelear al Luna Park. Junto con Evita, se sentaron en la primera fila. Gatica, al reconocerlos se acercó a ellos, se inclinó y al estrechar la mano de Perón le dijo: "Mi General, dos potencias se saludan".

Con su decadencia deportiva a cuestas, participó de exhibiciones de catch con el famoso Martín Karadagian y el ex campeón mundial italiano de boxeo, Primo Carnera, en la cancha del Club Boca Juniors ante una multitud.

Gatica murió, con su pobreza a cuestas, al ser atropellado por un colectivo en el barrio de Barracas, cuando volvía de vender muñequitos en partido de fútbol en la cancha de Independiente. Fue el 12 de noviembre de 1963.

Velado en la Federación Argentina de Box, fue acompañado por una multitud al Cementerio de Avellaneda. Hoy el gimnasio del Parque de los Derechos del Trabajador de Villa Dominico, en la ciudad de Avellaneda lleva su nombre, lo mismo que el Polideportivo Central de Villa Mercedes, San Luis.

Los poetas, quienes mejores saben pintar el alma de los pueblos, Alfredo Carlino y Daniel Giribaldi, entre otros le escribieron hermosos versos para recordarlo y el gran actor Edgardo Nieva lo inmortalizo como nadie en la película de Favio.

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Editorial Corregidor

24 mayo de 2017

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