LAS REDES SOCIALES REABREN DEBATES… El tema es Dante Panzeri

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Acá presentamos dos notas que reabrieron un debate sobre la actuación del periodista Dante Panzeri en el Golpe de Estado de 1955. Gabriel Fernández y José Luis Ponsico.


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DANTE PANZERI / Polémica franca con un mito

Por GABRIEL FERNÁNDEZ *

Vamos a hacerlo. Rompamos lanzas de una vez porque el tiempo transcurre y es preciso asegurarse de resolver cuentas pendientes. Hoy nos metemos con un ícono que desde hace mucho atraviesa la mente de periodistas futboleros y tiende a extenderse como ejemplo en otras direcciones. Su inocultable talento sostiene esa trascendencia y su capacidad para el epigrama sonoro favorece la cita y el desarrollo.

Se lo ha descrito como“Rebelde, intenso, irreverente, frontal, inconformista, fiscal innegociable. Si hubiera que salvar del fuego una sola de sus virtudes, primero habría que rescatar su libertad. No decía lo que quería, sino lo que creía, y por eso se llenó de prestigio y de enemigos. Un prócer gigantesco de nuestra profesión”(El Gráfico 08-07-2013) y seguramente merece tales apelativos. Pero hemos de poner en cuestión, al fin, al héroe Dante Panzeri.

Durante largos años sus observaciones futbolísticas con derivación ética se hicieron presentes en los bares y las redacciones, en las canchas y los medios porteños. Su capacidad para la redacción filosa le permitió aseveraciones fascinantes como“La disposición táctica de los equipos es una cuestión moral”o “El periodismo es el cumplimiento de la obligación de enseñar a pensar a la gente”. También, la famosa definición del fútbol como “dinámica de lo impensado” y el cuestionamiento duro hacia los directores técnicos: una corporación de charlatanes.

Cómo no dejarse llevar por el aura de esos dardos surcando el aire. Y sin embargo, este gran periodista hizo confluir sus razonamientos de trazo punk y antisistémico con un profundo desprecio por la opinión popular (“nadie sabe nada”), por la democracia y por el movimiento nacional y popular que ayudó a la elevación económica, cultural y deportiva del país. Lo que no se dice, lo que de algún modo se barre bajo la alfombra al reivindicar a Panzeri  -o se aprovecha cuando hay simbiosis editorial- es que empleó el mismo entusiasmo y la misma creatividad para reivindicar golpes de Estado sanguinarios contra nuestra gente.

Es curioso: cuando no le queda otra que asumir el despliegue que el ciclo 45 – 55 brindó al deporte argentino, el escriba transgresor apela a la moral abstracta y dice que esa dimensión se daña por “lo sucio” en los intersticios de tal política. Entonces, miles y miles de pibes congregados con buena alimentación, entrenamiento y estructura adecuada para la práctica de los juegos, en un volumen singular que la Argentina no había conocido hasta ese entonces, deben volver –como volvieron por la fuerza- a padecer el trabajo infantil, la falta de oportunidades y el morfi salteado para garantizar, a través de la “Libertadora”, “lo limpio” en el deporte.

El tono aristocrático, como suele ocurrir con muchos de nuestrosenfant terrible, es inocultable. Y, aunque compartimos varias de sus consideraciones futbolísticas, nos animamos a romper también esa dualidad extrema y señalar: Panzeri no admitió que al fútbol se juega del mejor modo posible con lo que se tiene, según el rival que se planta. Esa observación, menos dramática, menos punk, lleva a indicar que los equipos chicos también tienen la posibilidad de construir su destino frente a formaciones caras, plagadas de talentosos, que pueden darse el lujo de encarar ofensivamente cualquier cotejo. ¿Nos sigue?

Ahí hay claves, lector. Ahí podemos entender el sentido profundo de la frase célebre anticipada:“La disposición táctica de los equipos es una cuestión moral”.¿Una cuestión moral? Bueno, entonces sólo un puñado de elegidos está en condiciones de mostrar virtud, mientras que los demás aceptan pasivamente el rol de partenaire de “los que saben” o pasan a formar una “asociación ilícita para producir resultados lícitos”, frase de su propia pluma. El director técnico de una institución modesta, que cuenta con el material disponible por el presupuesto realmente existente, no tiene derecho “ético” de disponer cinco volantes en media luna para trabar la circulación rival, a menos que acepte convertirse endelincuente.

Aunque lo haya sugerido Panzeri, es un disparate. O peor, es una visión elitista que se ampara, como en todo el arte, como en todas las disciplinas, en la belleza de altura para descartar a los “otros”, esa pléyade que hace lo que puede con lo que tiene, ese conjunto de“hombres comunes”que, también, aunque de otro modo, con estilos diferenciados, intenta alcanzar objetivos elevados. Bien lo sabe Diego Armando Maradona, que desde la humildad llegó a generar obras de genialidad incomparable, pero jamás se sumó al fundamentalismo menottista – panzeriano al punto de descartar esquemas. Maradona sabe que no es justo exigirle a todos que jueguen como él. Porque cada quien es cada cual.

Esto no significa que varias apreciaciones del periodista dejen de merecer consideración. Sus  observaciones en los intersticios del juego resultan de valor: porqué algunos recurren siempre al pelotazo recto cuando podrían intentar armar, cuál es el sentido –aún buscando verticalidad- de dejar a un lado la salida al pie con el manejo promedio existente en la Argentina, porqué reivindicar la infracción persistente cuando debería constituir un recurso extremo, y ni eso. Muy especialmente: los que cuentan con valores para elaborar buen fútbol, porqué se restringen al planteo cuidadoso, sin pensar en el público y en el espectáculo. Pero la expansión radicalizada y plena de esta mirada, en toda circunstancia y lugar, deriva en un absoluto que fuerza latabula rasa.

Se narra con certeza que Panzeri y Osvaldo Ardizzone, a quien nos hemos referido ya por estos lugares, formaron un tándem envidiable. Es verdad. Se ha indicado que nuestra estrella rebelde rechazó la publicación de un texto deÁlvaro Alsogarayen El Gráfico. Es cierto. Vale aclarar que era un texto sobre asuntos futbolísticos. Y muchos recordamos su énfasis al oponerse al Campeonato Mundial 1978. Bien, pero sus críticas al Mundial se asentaban en prioridades económico culturales para el país –recordemos que el lanzamiento del torneo fue en 1974- sin que se registrara un solo comentario panzeriano sobre la entrega de la economía nacional ni las desapariciones forzadas. Y tiene sentido reclamárselo porque se mostraba dispuesto a dar todas las batallas blandiendo la bandera de la ética.

La trascendencia, además de su capacidad y su personalidad, puede explicarse con un clásico: la reticencia ante elvil metal. Algo que suena bien por izquierda pero contiene –tras la Revolución Francesa deberíamos saberlo- elementos hondamente conservadores.  “Al fútbol profesional se lo puede salvar desalentando su materialismo–escribió–.Cambiar este fútbol exige destruir. Destruir lo que se está construyendo. Para poder entonces construir.”Y en un programa de propuestas que armó llegó a plantear que los partidos no se televisaran, que hubiera topes en los sueldos y límite de profesionales por equipo.

A ver si nos entendemos: contrariamente a lo que pensaba Panzeri, el profesionalismo ha sido una dicha para pibes que, sin demasiadas opciones sociales, lograron hacer valer su talento y recibir altas remuneraciones por el mismo. Los conocemos directamente en dos períodos clásicos: el autor de esta nota transitó las inferiores en los años 70 y su hijo, en el tramo inicial del siglo presente. Muchos de los juveniles no tienen otro camino que la construcción, el empleo no jerarquizado, o directamente el desempleo. El fútbol los salvó. ¿No nos gusta lo que hacen con ese dinero? Ah, bueno: es lo que suele suceder cuando los muchachos del barrio ganan buena guita. Todos se sienten autorizados a cuestionar sus gustos, sus placeres, sus exposiciones. Allí también late el antiperonismo en su expresión más cruda. ¡Y encima revestida dedignidad!

Y más fuerte aún para la sensibilidad de los que se presentan como románticos. Visto en panorámica, el Jugador de Fútbol es uno de los pocos gremios que logró en los hechos un salario elevado. Es claro que esta actividad hay “burguesía y gangsterismo”; se ve, se nota. ¿Y en cuál no? El resto de los oficios terrestres está signado por esa realidad. La solución adecuada está lejos de requerir baja en los ingresos de quienes alcanzaron lo que otras franjas sociales deberían conseguir. Si seguimos la línea de razonamiento del mismo objetado, vamos a observar que el dinero que no se quedan los protagonistas del espectáculo… va a parar directamente a burgueses y gángsters.

Vamos al fondo. Lo que sigue es textual de Dante Panzeri: “A partir de 1945, el país perdió la personalidad ética y estética que lo había definido. La Revolución–en referencia a la Revolución Libertadora–que puso término a una larga noche de la vida argentina no podía prescindir del deporte entre las actividades que imponía un revisionismo (…). Limpiar al deporte de lo sucio que estaba –pero que aún está– fue consigna seguramente muy noble, muy bien intencionada y muy justificada dentro de este proceso intervencionista”.

Este es un texto difícil para nuestro gremio, para su modo de construcción de ídolos y referencias. Pero no importa: hay que decirlo.Al menos, necesitábamos una voz disonante en medio de reivindicaciones a libro cerrado.Es más: la inteligente y talentosa pluma de Panzeri merece la franqueza en el debate. Y merece que se le diga que así como los elogios a la Revolución Fusiladora estuvieron mal, la cerrazón aristrocratizante asentada en la búsqueda de belleza futbolística –hay que ser honestos, en tal punto halla compañía en Eduardo Galeano – como fundamento esencial de una filosofía de vida, es en el mejor de los casos un equívoco.

La belleza en el fútbol está en el Brasil de 1970; es cierto. Pero ciertas cumbres están asentadas en una trama de tensiones y dificultades, de pasiones y violencias, que las realzan. La negación de la contracara (Materazzi) al punto de solicitar la prisión, en beneficio de lo angelical (Zidane), sólo contribuye a menoscabar la creación que se pretende reivindicar. Traspolando épocas, esa es la posición que hubiera asumido Panzeri al comentar aquella mítica final. Y sobre su memoria se alzan, enormes, su compañero Ardizzone, valorando las briznas de creación esforzada del ñato de acá a la vuelta, y Maradona, que no se hizo echar, que cuando arreció el golpe y el insulto, se dijo para afrontar esto es que me han dado el talento, y si no ¿para qué? Y venció.

*Director La Señal Medios / Área Periodística Radio Gráfica

 

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Dante Panzeri. El francotirador y la prensa independiente

*Por JOSÈ LUIS PONSICO

Desde el campo del peronismo deportivo, luego de recopilaciones sobre la historia en el deporte del movimiento creado por el Coronel Juan Perón hace casi 75 años -“Revolución del´43“- que llevó adelante desde las ideas lo “nacional y popular”, se reavivó una discusión.

Un periodista celebrado por su capacidad intelectual, valentía para ir contra elestablishment, distintos factores, desde la política, referencia Dante Panzeri -20 años en “El Gráfico”, entre el´43 y el 62- fallecido hace casi 40 años, ahora reabrió la polémica.

En el´56, plenaRevolución Libertadora, el régimen defactodel general Pedro Aramburu -derrocó a su colega, Eduardo Lonardi antes de los 45 días, entre 16 de septiembre´56 y 13 de noviembre del mismo año- Panzeri abordó el tema político.

El peronismo condenó con la brillante pluma del historiador y docente peronista, Alfredo Aguirre(**), apoyado por Víctor Lupo, creador de la “Agrupación Justicialista del Deporte” en los´70, ahora “Movimiento Social” al punto de denunciar genocidio deportivo en el´56

Dante, redactor de El Gráfico, había tenido sentimientode cierta atraccióndijo en Mar del Plata, invierno del´69 hacia “el impacto que produjo el ascenso de Perón en el´46; su gobierno de fuerte apoyo popular”, aclaró

Pero ya que usted pregunta-refiriéndose al autor de éstas líneas, aprendiz de periodismo hace 48 años-y siendo para usted importante ser peronista, diré que en el´53 y 54 ya no pensaba lo mismo. Ante un gobierno lleno de adocenados y alcahuetes“, afirmó.

Panzeri en “El Gráfico” y la Federación de Ciclismo, escribió sobre hazañas de Jorge Bátiz, Ernesto Contreras sus comienzos; Ricardo Senn, Duilio Biganzoli, Clodomiro Cortoni, Pedro Salas, Natalio Simón, entre otros destacados y de puño y letra, una condena al “deporte de Perón”.

Seríaimperdonablepara todo el peronismo si lo único que hubiera hecho Panzeri que ejerció el periodismo desde los 40 hasta fines de los´70, pasara por el documento que sirvió ahora para denostarlo.

El obediente militarde La Libertadora, coronel Fernando Huergo, del Ejército que lideraba Pedro Eugenio Aramburu, a cargo del Comité Olímpico Argentino y Confederación de Deporte es el autor directo del “genocidio deportivo” en el´56. Testimonio de Alfredo Aguirre.

Los deportistas que había sido favorecidos por el régimen peronista a instancias del Decreto Ley 4161, marzo del´56; que prohibía nombrar a Perón, Evita, destacar símbolos peronistas y entonar “Marchita de los Muchachos Peronistas”, serían condenados a “muertos civiles”

Panzeri post mortem paga caro su antiperonismo. No oculto como casi medio país en división indisimulable que sirvió a la Marina con el Ejército “rebelde” y la Fuerza Aérea el golpe de Estado en el 55. Una parte del mismo Ejército, leal a Perón.

Un peronismo “manchado” por tragedia política de los´70, la guerrilla enloquecida con “el General en el gobierno”; la caída de Isabel, el “Rodrigazo”, lejanía de los dos períodos de Carlos Menem de la añorada “Justicia Social”, eclipsó el golpe del´55

Lo peor estaba por venir. Unos veinte periodistas de este tiempo, todos famosos, ganadores de Premios Martín Fierro, algunos con patente de prócer, sabían de los 5.000 ejecutados en el´76 y sin embargo apoyaron el Mundial´78. La pelota al servicio del régimen

Junto a César Menotti, antiguo militante comunista en el´58, hombre reconocido por su “intelectualismo” en un fútbol más cercano a los estándares de la vida cotidiana, lejos de las bibliotecas, si citamos futbolistas y entrenadores, que tributaron un Mundial a los milicos

Curiosamente, el peronismo de la Resistencia hizo cola para pegarle a Panzeri, nunca dijo nada de Macaya Márquez, los Bonadeo, padre e hijo; “Fiesta de Todos”, Sergio Renán, colegas de Clarín, empezando por Horacio Pagani, ni tampoco Niembro y Araujo con Menem

El grupo Carlos Ávila, tuvo el negocio un cuarto de siglo, el mayor monopolio periodístico de la historia y ni siquiera fueron solidarios con Adrián Paenza cesanteado por Juan Cruz Ávila de probada amistad con Gonzalo Bonadeo

El “Huesito“, voz en off del periodista, ahora ejerce con autoridad posiciones de pretendida “ética”, hace dos décadas, autor de una ficción que costó el laburo a Paenza. Luego defendido por Víctor Hugo Morales desde los Medios que nunca estuvieron con “TyC”

Panzeri gorila en caída del primer peronismo. Pero mucho más grave, en juego del periodismo que no fue ajeno al genocidio, no precisamente deportivo, es lo que vino después del deceso, el 14 de abril del´78.

La experiencia de buena parte del periodismo deportivo en el´78, apoyando el Mundial y consecuencias: el fútbol argentino como “fiesta popular”, utilizado por militares para perpetuarse en el Poder.

El film de María Luisa Bemberg a la vuelta de la democracia en el´83: “De eso no se habla”. El campo popular debió soportar a López Rega y ahora personeros como Báez, Jaime, el tal Lopecito. Eso nunca fue peronismo.

Panzeri se jactó de “librepensador”, declarado “anti-sistema” y  alejado del periodismo que remitió a los intereses de grupos empresarios, exclusivamente. Por eso se tuvo que ir de “El Gráfico”, agosto del´62, enfrentó al coronel Luis Cilley Hernández en el´72, titular de Deporte de la Nación.

El militar dolido por críticas de Panzeri al deporte del régimen de Alejandro Lanusse -Dante por Canal 11, calificó de “vergonzoso que en la delegación a los Juegos Olímpicos de Múnich´72, los atletas viajaban en tercera clase y la equitación en primera”, por tevé

El militar le mandó dos “padrinos” al domicilio de Panzeri en Villa Devoto -chalet clase media; Dante tenía un Fiat 1500, vivía como pensaba- para que el periodista eligiera arma. Un duelo a la antigua

Panzeri, 1.80 de estatura, buen físico, por naturaleza “no entrenado” respondió: “Dígale al coronel Hernández que acepto; las condiciones a puño limpio en el Luna Park a beneficio de ALPI”, Asociación para la Lucha contra la Poliomielitis por entonces

El duelo no se hizo. Panzeri tenía 52 años. Murió cinco años más tarde de una enfermedad repentina. Había nacido en Córdoba, pudo ser en Las Varillas -hay quiénes lo suponen rosarino y su familia se trasladó, siendo chico- luego vivió en San Francisco.

Se casó con una mujer italiana a la que conoció en una gira en el´61 acompañando a la selección por Europa. Con ella tuvo dos hijos, Flavia y Sandro. En Mar del Plata lo honraron con una Biblioteca que lleva su nombre en el Club Quilmes.

Se pueden consultar cien carpetas que alcanzó el historiador Pablo Ramírez, uno de los que intercambiaba con el propio Dante Panzeri.

Dante, al cabo, culto, confrontativo, estudioso, duro, ácido, polémico, “francotirador”, pero especialmente valiente.

Solía decir: “La valentía viaja sola”

(*) Periodista de notable trayectoria. Columnista de la Agencia Télam, AgePeBa. La Señal Medios / La Señal Fútbol

(**) Alfredo Aguirre investigador peronista. Uno de los hombres sabios junto a Víctor Lupo de “la cultura del deporte con Perón”. Falleció hace ocho años en un accidente en Río de Janeiro, antes de cumplir 60 de edad. Una pérdida.

Fuente: Xenon - La Señal Medios

3 de febrero de 2017

http://xenen.com.ar/2017/02/03/dante-panzeri-el-francotirador-y-la-prensa-independiente/

http://www.xn--lasealmedios-dhb.com.ar/2016/01/26/dante-panzeri-polemica-franca-con-un-mito/