16 de enero del 2003: Recuerdo de Jeannette Morven Campbell

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La deportista argentina ganadora de medalla olímpica en Berlín 1936

 

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Jeannette Morven Campbell, nació en Saint Jean de Luz, un pueblo de la región de Bayona, Francia, el 8 de marzo de 1916, debido aquela Primera Guerra Mundial había sorprendido a sus padres de paseo en Europa.

Esta hija de un escocés llamado John, dueño de campos en la ciudad de Bahía Blanca, llegó a vivir definitivamente en nuestro país a los dos años de edad. De parte de su madre, era nieta de Mary Gorman, una de las primeras maestras que el entonces presidente de la Nación, Domingo Faustino Sarmiento, inmigró desde Norteamérica, a fines del siglo XIX, para mejorar el nivel de la educación de nuestro país.

Morven (que significa montaña) aprendió a nadar a los seis en el Belgrano Athletic Club, la institución a la que concurrió toda su vida.

Antes de empezar a competir en pruebas de natación, jugó hóckey sobre césped en los planteles de Belgrano. Pero a las hermanas Campbell (Dorothy, Kathleen y Jeannette) la inclinación por la pileta pudo más formándose así una familia de nadadores. Su hermana mayor, Dorothy (campeona argentina, en 100 metros libres, con una marca de 1.33.2), logró ganar campeonatos nacionales con varios récords sudamericanos. Este mismo deporte practicaba quien luego sería su esposo, Roberto Peper, quien en los Juegos Olímpicos de Los Ángeles 1932 logró un récord argentino y una marca sudamericana en estilo espalda. Luego también su hija sería representante olímpica.

Campbell, con sólo 13 años en 1928, debuta ganando en la categoría de menores. Luego, junto a su hermana Dorotea, da la sorpresa ganándole a la posta del club Atlético San Isidro, una de las mejores instituciones de la natación argentina de esa época.

“Nosotras nos formamos solas como nadadoras, ya que el club, por la política amateur que tenía, se negaba a contratar entrenadores para esta disciplina. Por otra parte, nadábamos solamente durante los meses de verano, pues el club no tenía pileta cubierta”, señalaba siempre la gran campeona, recordando sus comienzos.

Pero la “rubia chiquilina” ya el 10 de marzo de 1932 ganó su primer título argentino en 100 metros con récord sudamericano, en un tiempo de 1’ 18” 6. Por estos tiempos sus oponentes eran Alicia Laviaguerre, Elena Tuculet, Margarita Talamona, Inés y Cecilia Mílberg y Dora Rhodius. En 1933 tiene su primera derrota (sólo tres en toda su campaña) frente a Laviaguerre en 100 metros durante el campeonato argentino. En 1934 y 1935 gana nuevamente los torneos argentinos.

 

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En 1935 (la primera vez que se permitía participar a las mujeres en estos torneos) se transforma en la figura estelar del Sudamericano de Río de Janeiro, Brasil, con récords en los 100 metros libres en 1’ 09” y en los 400 metros con un tiempo de 5’ 47”, ganando además en la posta femenina, con Mílberg, Fricky y Laviaaguerre. Otra argentina con buena actuación en este torneo, es la representante rosarina, Marjorie Kathleen Seaton, que consigue el segundo puesto en los 100 metros pecho (madre de Verónica Alfonso, una de las mejores jugadoras de la historia del hóckey sobre césped femenino).

Ese mismo año, pensando ya en los próximos Juegos Olímpicos, adopta la nacionalidad argentina y comienza a trabajar como secretaría administrativa en el Frigorífico Swift.

El 9 de junio de 1936, día histórico para las mujeres deportistas argentinas, se embarca en el “Cap Ancona”, con un doble sentimiento, de alegría y pena. Alegría por ser la única mujer integrante de la delegación olímpica argentina a los Juegos de Berlín (Alemania). Pena porque, Roberto Peper (su novio), quien estaba clasificado en natación para concurrir a estos Juegos, no pudo hacerlo por falta de fondos para enviar una delegación más grande.

La travesía del viaje duró 21 días y Jeannette, a la que le hacían el honor de permitirle comer en la misma mesa con los varones, cuenta: “nunca me aburrí tanto en la vida. Eran 50 hombres, muchos mayores que yo, y hablaban de sus cosas, que a mí no me interesaban en absoluto. Me la pasaba todo el día practicando en una pequeña piscina del barco con mi entrenador, Juan Carlos Borrás, quien compró un gomón al cual me ataba y en una pileta de dos metros de largo; mientras yo braceaba el gomón me tiraba para atrás”.

Ya en Berlín, el 1º de agosto con una gran fiesta muy militar que luego se proyectara en todos los cines del mundo, dieron comienzo los Juegos Olímpicos en el estadio olímpico que tenía capacidad para ciento diez mil espectadores. Nunca se había visto algo igual, el público se puso de pie y al mismo tiempo gritaba « ¡HEIL HITLER!», con el brazo en alto mientras el Führer hacía su entrada al estadio, simultáneamente, las juventudes hitlerianas también saludaban al dictador. “Jamás se me borrará el recuerdo de esta inauguración, a pesar de lo poco que tuvo que ver con el deporte y me sentí orgullosa de desfilar detrás de mi bandera (única mujer) y delante del equipo masculino”. Se soltaron 10.000 palomas, mientras que el dirigible Hindenburg se deslizaba sobre el estadio y al compás de la marcha de homenaje, compuesta por Richard Strauss, se puso en movimiento el imponente desfile de las delegaciones, algunas como Francia, saludaron al dictador con el brazo extendido siendo ovacionada por el público, mientras que Estados Unidos e Inglaterra, al pasar frente al palco miraron hacia otro lado.

El día 8 de agosto, Jeannette debutó en la tercera serie eliminatoria, enfrentando a la campeona alemana Gisela Arendt, a la cual superó con una marca de 1.06.8, récord argentino y sudamericano

El día 9, en la pileta de Reichsportfeld, durante las semifinales, la bella nadadora argentina logra vencer a la favorita, la holandesa Willy Den Ouden, que dos meses antes había conseguido el récord del mundo en la especialidad.

Al día siguiente, Jeannette pese a una mala largada, enseguida estuvó adelante, pero no pudo aguantar el final de  la holandesa Rita Maestenbroek, dirigida por Frau Braun, que logra conseguir el récord olímpico con un tiempo de 1’ 05” 09/100. Así Campbell consiguió el segundo lugar en los 100 metros libres con un tiempo de 1’ 06” 4/100 (récord sudamericano que recién fue quebrado 28 años después) y de este modo logra la primera medalla de plata olímpica femenina para nuestro país.

 

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A sólo cuatro días del logro olímpico, la argentina tendría otra alegría cuando los periodistas del mundo acreditados en Berlín, la consagraron por votación unánime, como “reina de la belleza de los Juegos”, entregándole un plato con los aros olímpicos y con la siguiente inscripción: “A la reina de la belleza, Berlín 1936”.

Jeannette siempre recordaba de aquellos polémicos Juegos: “Cuando a la Villa Olímpica llegaba Hitler, la gente corría para verlo y nosotros también. Éramos muy jóvenes y por suerte no entendíamos nada de política”.

También quedó en su memoria que Goering, jefe de las Luftwaffe (Fuerza Aérea) se acercó a la pileta y la quiso saludar: “En inglés me preguntó de dónde venía, yo le contesté que de Argentina”, a lo que él contestó “¡Uhhh, que lejos estás de casa!”.

La gran estrella de estos Juegos fue el atleta estadounidense negro, Josse Owens, ganador de cuatro medallas de oro y que Adolf Hitler rehusó reconocer las hazañas del atleta negándose a entregarle las medallas, retirándose del estadio.

Campbell, brilló luego en los Juegos Sudamericanos de 1936 en Lima, Perú, y en el año 1939 en Guayaquil, Ecuador, se despide de los Campeonatos Sudamericanos, ganando 100, 200 y 400 libre y una posta que fue inolvidable formada por Frick, Tisserandet, Mitchell y Campbell. En nuestro país corre su último Campeonato Argentino en marzo de 1939, en la pileta de 25 metros de la Asociación de Comercio e Industria, ganado los 100, 200 y 400 libre, despidiéndose con un triplete inolvidable.

Cuando la subcampeona olímpica se estaba preparando para la revancha en los Juegos Olímpicos de 1940, estalló la Segunda Guerra Mundial y éstos se suspendieron. Entonces decidió casarse en 1941, con el amor de toda su vida, Roberto Peper, abandonando la actividad como invicta en Sudamérica en los 100 y 200 metros libres.

Durante su carrera deportiva logró 12 títulos sudamericanos, 13 argentinos y sumó 12 marcas continentales, siete de ellas en los Torneos Sudamericanos a los que concurrió y más de 20 nacionales.

Tuvo tres hijos, Inés, Roberto y Susana. Susana Peper fue su digna sucesora en la natación, quien consigue el récord sudamericano (100 metros estilo pecho) en 1960, a los 13 años de edad. Consiguiendo así un hecho histórico: Madre e hija tenían récords al mismo tiempo. Susana Peper, fue la mejor nadadora argentina en la década del ’60, cuandoen varones brillaba Luis A. Nicolao considerado el mejor nadador argentino de todos los tiempos.

El Comité Olímpico Argentino (COA), en homenaje, por su frustración de no participar en los Juegos de 1940, (suspendidos por la Guerra Mundial) la designó a Jeannette Morven Campbell como abanderada de la delegación argentina a los Juegos Olímpicos de Tokio (Japón) 1964, en los que su hija Susana participó como nadadora.

Jeannette siempre siguió junto a su marido, quien era representante argentino en el Comité Olímpico Internacional (COI), muy ligada a la familia olímpica.

Entre cientos de homenajes que recibió durante su larga vida, el Senado de la Nación le hizo entrega en el año 2000 el premio “Delfo Cabrera”, por su brillante carrera deportiva. Premio instaurado en 1999, por el senador nacional del Chaco, Hugo Sager. Además la pileta olímpica del CENARD lleva su nombre.

Esta gloria del deporte argentino, que es una de los nadadores incluidos en el Salón de la Fama de este deporte (1991), falleció en su casa de Belgrano, de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el jueves 16 de enero del 2003, a los 86 años.

Fuente: Libro Historia Política del Deporte Argentino (1610 – 2002)

Víctor F. Lupo

Capítulo XVI - Pág. 161

Enero 2016.


 

 

 

 

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