10/04/94 - Por un episodio de inseguridad fallecía: Reinaldo Gorno, un grande del atletismo

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La Argentina había disfrutado de dos victorias en el atletismo olímpico, ambas en la misma prueba (maratón). Y curiosamente, ambas en una misma fecha: 7 de agosto. La primera llegó con Juan Carlos Zabala ("El Ñandú Criollo") en los Juegos de Los Ángeles, en 1932. Y la segunda, dieciseis años después con Delfo Cabrera. La gran jerarquía de los maratonistas argentinos habría de prolongarse a los Juegos siguientes, cuando el correntino Reynaldo Berto Gorno logró la medalla de plata en Helsinki, escoltando al fenómeno checo Emil Zatopek, conocido como "La locomotora humana".
Gorno, descendiente de italianos, era uno de los once hermanos de una familia del interior correntino. Nació el 18 de junio de 1918 en Yapeyú, la tierra del Libertador General San Martín. Pasó de adolescente por Entre Ríos antes de llegar a la ciudad de Buenos Aires, donde trabajó toda su vida y, simultáneamente, desplegó sus virtudes de corredor. Fue uno de los más destacados fondistas argentinos de la década del 40, con títulos nacionales y sudamericanos; pero era un tiempo dominado por otros, de una generación que había arrancado con Raúl Ibarra para terminar con la corona olímpica de Delfo Cabrera.
Gorno hizo su debut en los 42.195 metros al obtener la medalla de plata en los primeros Juegos Panamericanos, en Buenos Aires, sobre un circuito trazado sobre la avenida General Paz. Allí, en 1951, había escoltado a Delfo Cabrera, quien era un verdadero ídolo popular por su consagración en Londres. En marzo de 1952, durante el Campeonato Sudamericano de Buenos Aires, Cabrera volvió a dominar el gran fondo (en este caso, un medio maratón) delante de Gorno. Y ambos fueron seleccionados para representar a la Argentina en los Juegos Olímpicos de Helsinki.
El héroe de dichos Juegos fue el citado Zatopek, uno de los atletas más grandes de la historia. Después de ganar los 5.000 y 10 mil metros, el checo emprendía un intento que nadie (ni antes ni después) pudo conseguir en los Juegos: sumar el oro en el maratón para el gran triplete del fondo.
Zatopek lo consiguió, después de ir junto a los líderes hasta la mitad de la prueba. Dicen que allí se acercó al británico Peters, uno de los favoritos, y le susurró: "¿no vamos demasiado lentos?". Se alejó hacia el triunfo, nadie pudo seguirlo.
Gorno, con un planteo muy inteligente de carrera, fue remontando en el segundo tramo, en un bello circuito rodeado por los bosques y lagos de la capital finesa. Zatopek cruzó la meta en 2 horas, 23 minutos y 4 segundos, mientras Gorno logró la medalla de plata con su mejor marca personal hasta ese momento: 2 horas, 25 minutos y 35 segundos. El bronce fue para el sueco Gustaf Jansson con 2h26m07s.
Delfo Cabrera, pese a sufrir una lesión en la etapa preparatoria, compitió en alto nivel y consiguió su mejor marca personal para ocupar el sexto puesto: 2h26m43s.
Las imágenes de aquellos tramos finales, con las llegadas de Zatopek y Gorno principalmente, pueden observarse ahora por YouTube.
Esa actuación convirtió a Gorno en uno de los mejores especialistas del mundo y fue invitado a las grandes carreras de la época. Su coach Alejandro Stirling -el mismo que había conducido a Zabalita hasta el triunfo olímpico en 1932- guió los pasos de Gorno (y también del todavía muy joven Osvaldo Suárez) en esas campañas internacionales.
Radicados en Austria, Gorno ganó el maratón Dornbirn de Viena (1953), en una jornada muy fría y ventosa, en la que marcó 2h33m08s. Al año siguiente produjo otra actuación espectacular al dominar el maratón organizado por el diario Ashai Shimbun en Nakamura (Japón) donde su registro fue de 2h24m55s, récord sudamericano. Era la primera vez que dicho maratón estaba abierto a participantes extranjeros y se convertiría -trasladado a Fukuoka- en uno de los más relevantes del mundo: su lista de ganadores incluye a recordistas mundiales como Derek Clayton y Robert De Castella, y al último campeón olímpico Sammy Wanjiiru...
En el verano siguiente, Gorno obtuvo el maratón de Enschede (Holanda) con 2h26m33s, aventajando por un segundo a su compañero de entrenamientos, Osvaldo Suárez, quien debutaba en la distancia. También ese año Gorno quedó cuarto en el maratón de Boston con 2h20m58s (sobre una distancia inferior a la reglamentaria).
Pero fue el año de su despedida de la actividad atlética. Luego, dedicado a distintos trabajos, sobre todo en el sector de plomería, también asesoró, aconsejó y entrenó a fondistas de las generaciones siguientes. A comienzos de la década del 80, por una gestión de la firma Adidas, Emil Zatopek visitó el país y se produjo el emotivo reencuentro con Gorno.
Este, a principios de los 90, trabajaba como instructor deportivo en el Polideportivo de Quilmes, que hoy lleva su nombre. En un episodio de inseguridad -un grupo de delincuentes asaltó ese complejo- un tiro que le pegó a Gorno y, después de dos semanas internados, éste falleció en el Policlínico de Hurlingham. Fue el 10 de abril de 1994.
Quedaba el recuerdo del bravo correntino, de uno de nuestros más grandes corredores, el que heredó directamente la gloria de Zabala y Cabrera hasta el podio del maratón olímpico.

Fuente: Diario La Razón

20 abril 2012

http://www.larazon.com.ar/deportes/Heroes-argentinos-Reinaldo-Gorno-maraton_0_342900180.html