LOS JUEGOS DEL HAMBRE -- POR ERNESTO RODRIGUEZ III

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Escrito por Administrator Martes, 04 de Junio de 2019 13:44

 

 

Dentro de dos meses comenzarán los Juegos Panamericanos en Lima, una competencia que marcará una grieta entre ricos y pobres: quienes vuelvan con medallas mantendrán las becas de Enard y ADN; quienes no puedan hacerlo se quedarán sin el principal apoyo deportivo. De los 811 deportistas convencionales que reciben apoyo, el 65% está en riesgo de quedarse con las manos vacías.

 

20190604Juegos Panamericanos 


En dos exactos meses, el viernes 26 de julio, se inaugurarán en Lima los 18º Juegos Panamericanos, una competencia que será una bisagra para el deporte nacional: los medallistas se garantizarán, al menos por un año, su permanencia en el esquema de becas del Ente Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (Enard) y la Agencia del Deporte Argentino (ADN); la mayoría de quienes se queden sin subir a un podio en la capital peruana tendrá que pensar en otra forma de financiación para su carrera deportiva una vez que se apague el fuego panamericano, el domingo 11 de agosto.

Hay dos motivos para semejante viraje: la desprotección de Gerardo Werthein (presidente del Enard) para salvaguardar la generación de recursos del ente y el cambio de paradigma en las políticas de apoyo del Enard. La debacle se inició en noviembre de 2017 cuando en lugar de mostrar la misma enjundia que exhibió en 2009 para recorrer despachos y lograr la aprobación de la Ley 26.573, se entregó dócilmente a los deseos del ministro de Hacienda Nicolás Dujovne en el plan de la Reforma Tributaria ordenada por el gobierno de Mauricio Macri. El Enard dejó de recibir la alícuota del 1% de las facturas de telefonía celular, lo que no sólo le daba autonomía, sino que le permitía no perder fondos en el marco de la inflación, y debió conformarse con una suma fija ajustable anualmente a partir del Índice de Gasto Primario del Estado, un parámetro incluido en el Presupuesto anual que se calcula siempre por debajo de los números reales del crecimiento de los precios.

En sus primeros siete años en funciones, el Enard recaudó un promedio de u$s 37,75 millones; en 2017 recolectó $ 740.729.423 (u$s 43.850.000), cifra que creció nominalmente en 2018, una vez aplicada las reformas hasta $ 1.186.742.607, cayó por el aumento del dólar a u$s 39.750.000. Para 2019 tiene proyectado recibir de las arcas oficiales $ 1.116.000.000 que, de no mantenerse la tendencia de los mercados, se convertirían en no más de u$s 25.750.000. La conversión a dólares es vital debido a que la mayoría de los gastos del organismo con sede en Juan A. Buschiazzo 3060 son en divisas extranjeras (pasajes, estadías, compra de insumos importados). ¿Qué hubiera pasado de no modificarse la letra de la ley aprobada hace una década? Partiendo de la cifra de 2017 y contemplando los tres aumentos de tarifas registrados en 2018, ese año hubiera facturado $ 1.215.000.000 (unos 28 millones de pesos más que lo que realmente entró en sus arcas). Y este año, habida cuenta que ya hubo una suba del 18% y se espera, al menos, otra, el piso estaría en $ 1.433.500.500 ($ 317,5 millones que se perdieron en el aire).

Esta brutal disminución de recursos obligó al directorio que preside Werthein secundado por Diógenes De Urquiza Anchorena (director de ADN y amigo de la infancia de Macri) a determinar un drástico recorte en los apoyos. Así, bajo el eufemismo de “apoyar a la élite del deporte nacional rumbo a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020”, se decidió que desde septiembre haya una revisión en la lista de becados y, aplicando un criterio de extrema meritocracia, se mantendrán a quienes tienen becas por logros olímpicos, mundiales o panamericanos, pero eliminarán a los que sólo muestren medallas sudamericanas. En números, de los 811 becados adultos convencionales, quedan indemnes 56 que hoy cobran entre $ 34.000 y $ 48.500. Pero hay 755 que deberían volverse de los Panamericanos con una medalla para mantener los pagos mensuales de entre 15 y 22.000 pesos. ¿Podrán?

Difícilmente. Desde la puesta en marcha del Enard, Argentina asistió a dos juegos continentales –Guadalajara 2011 y Toronto 2015– con voluminosas delegaciones: 495 deportistas en la cita mexicana y 467 en la canadiense. Coincidentemente cosechó 74 medallas en cada JJ.PP. que debían ser 75 pero en cada caso se perdió una por dopaje. Los oros fueron 21 hace ocho años y la cosecha bajó 15 hace una olimpiada, lo que le permitió terminar en ambos casos en el séptimo lugar en el medallero de naciones. Para conseguir esas preseas se necesitó un personal similar: 194 atletas en 2011 y 198 en 2015.

Para Lima 2019, Argentina tiene asegurada la presencia de 519 deportistas –la cifra más voluminosa de personal en unas competencias fronteras afuera, aunque lejos de los 751 competidores que completaron el equipo nacional en Mar del Plata 1995- aunque cantidad no garantiza calidad. Si bien habrá medallistas olímpicos como la judoca Paula Pareto, el basquetbolista Luis Scola, integrantes de los ambos equipos de hockey o el timonel Javier Conte –abanderado en la ceremonia inaugural–, los antecedentes cercanos no auguran poder ascender en la tabla de países y ponen un interrogante de un descenso por lo que puedan ofrecer la devaluada Venezuela y la pujante Chile. El pronóstico marca un techo de 85 podios para mantener el porcentaje de años anteriores (el número de pruebas creció un 15%) y una máxima de 22 preseas doradas. Completando este panorama, el mejor posible para la realidad del deporte argentino, unos 225 deportistas volverían con la medalla que les garantice mantener no sólo la beca del Enard sino el complemento de entre el 50 y 66% de esos montos que aporta ADN. Para los otros 530 –ese 65% que no volverá con las manos vacías de medallas o no habrá podido clasificarse a los JJ.PP.– le espera quedarse ser eyectados del sistema, como a tantos otros en esta sociedad descarnada.

ERNESTO RODRÍGUEZ III
https://twitter.com/EPHECTO. 

Fuente: Epecto Sport

26 mayo de 2019

https://ephectosport.com.ar/2019/05/26/los-juegos-del-hambre/. 

 

 

 

 

 

 

 
Santa Fe: Un paso más a la justicia para clubes

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Escrito por Administrator Martes, 30 de Abril de 2019 14:24

 

 

GIACCONE: LA JUSTICIA NOS DIO LA RAZÓN. LA LEY 27211 DE DERECHOS DE FORMACIÓN DEPORTIVA DEBE CUMPLIRSE

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La Diputada Provincial Claudia Giaccone resaltó la decisión de la Cámara Nacional Civil de Apelaciones que volvió hoy a fallar en contra de River Plate, y lo condenó a pagar a Unión Futbol Club -de Totoras, Santa Fe- el porcentaje establecido por la Ley 27211, sobre el contrato que tenía el mediocampista Nicolás Domingo con la institución capitalina.

“Es una reafirmación contundente de la vigencia efectiva de la Ley de Derechos de Formación Deportiva. Después de una lucha de muchísimos años se está haciendo justicia hacia nuestros clubes formadores”, expresó la diputada Claudia Giaccone, quien es autora de dicha norma legal.

La Ley Nacional 27211 Derechos Formativos en el Deporte fue aprobada a fines del año 2015 por el Congreso Nacional, y desde entonces los clubes grandes primero la ignoraron, y luego buscaron artilugios legales para no cumplirla.

“Sentimos una enorme alegría porque se demuestra que teníamos razón. Se marca ahora definitivamente un antes y un después para los clubes del interior y los clubes de barrio de grandes ciudades, que invierten recursos monetarios en profesores y elementos para formar deportistas, que luego aprovechan instituciones más grandes que no les reconocían ningún beneficio”, expresa la legisladora.

Este fallo en segunda instancia judicial, que además rechaza el planteo de inconstitucionalidad, se suma a  la sentencia  firme que también logró el Club Bochófilo Bochazo contra Estudiantes de la Plata, que no apeló la decisión en primera instancia de un Juez de San Vicente (Santa Fe).

Fuente: Prensa Diputada Giaccone

24 abril 2019.

 

 

 

 
Pepe Sánchez: EXCESO DE RAZÓN

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Escrito por Administrator Martes, 30 de Abril de 2019 14:15

 

 

 

El base de la Generación Dorada deconstruye la relación con su intelectualidad y cuenta cómo su mundo entró en crisis cuando buscaba tener un hijo y no podía. La historia del hombre que no lograba dejar de pensar.

20190430Pepe Sanchez

Se trata de una ventana invisible que muestra un oasis en el desierto y que fluye desde el imaginario colectivo del hombre de a pie hacia la vida soñada de un deportista exitoso, pero que, también, vuelve desde la óptica de una estrella hacia el placer de la vida cotidiana. Es tan cierto que el hincha se muere por ser el ídolo, como que, en muchas ocasiones, el ídolo alquilaría su hazaña por un poco de supuesta normalidad. Para Juan Ignacio Sánchez, el jugador más cerebral de la Generación Dorada del básquetbol argentino, hubo un punto de su vida en el que añoró no ser. En el que buscó dejar de perderse cosas. En el que comprendió a la finitud. Entonces a los 29 años, decidió retirarse por primera vez. Pepe iba detrás de lo imposible: encontrarle una respuesta a todo.

Más de 11 años después de aquella decisión, que luego revertiría, es un hombre que se ha ido deconstruyendo. De ser un atleta prediseñado para ir, llegar y vencer en sus objetivos, hoy lleva tatuada en un brazo la frase “Abraza la incertidumbre”. La versión conceptual y sobre intelectualizada de Pepe dio lugar a un admirador de la intuición. Así vive, entre el sistema y la alquimia del destino, al mando de un modelo artesanal y exitoso como Bahía Basket, un proyecto pincelado por la filosofía de aquella generación mágica. Pareciera que aquel base de visión periférica comenzó a encontrar todas las respuestas justo cuando dejó de buscarlas.

-Tuviste un hijo, dejaste de viajar permanentemente y cumpliste 40 años. Parecés estar viviendo una época de muchos cambios. ¿Cómo lo llevás?

-Muy bien la parte familiar, pero es raro no viajar; es una sensación hasta corporal, como que necesitás moverte. Es algo que está adentro del cuerpo. Igualmente, una de las grandes razones por las que dejé de jugar en Europa fue para volver a lo cotidiano: ir a comer a la casa de mis viejos un domingo, compartir cosas con mis hermanos, estar con mis sobrinos… En los primeros años tras el retiro eso fue muy intenso. Quedaba como un pesado, porque mientras la gente seguía con su vida normal y rutinaria, yo quería comer todos los domingos un asado y quería estar todo el tiempo con mis viejos, mis sobrinos y mis hermanos. Después me fui aplacando y ahora hay normalidad. Al principio era como una necesidad de recuperar la cantidad de años perdidos, de navidades perdidas. Perdidos o invertidos en otra cosa, en la carrera de basquetbolista. Y llega el momento de invertir en lo cotidiano. Ahí es cuando observás que lo cotidiano, que para vos es un tesoro, para lo demás es lo normal. Y para mí no es normal ir a la casa de un amigo a tomar mate, porque yo pasé 15 años sin tener eso. Con el tiempo todo se vuelve a equilibrar, pero siempre lo tengo presente.

-¿Extrañabas todo eso cuando no lo tenías?

-Sí, mucho. Nunca me pude habituar a la falta de lo afectivo. De hecho, mis viejos y mis hermanos venían mucho a verme; y siempre me traía amigos. Hasta tuve amigos viviendo conmigo, parecía una serie norteamericana. Era una necesidad de poder compartir todo eso que me estaba pasando. Ahí le das valor real a lo que vivís. La necesidad esa estuvo siempre y por eso terminé temprano mi carrera y volví. A mí mujer le pasaba lo mismo, ella también extrañaba mucho. Me bancó y me bancó, hasta que me di cuenta a los 32 o 33 años, que ese presente iba a ser igual hasta los 40. Entonces, se vuelve una cuestión económica de decir: “Bueno, sigo ganando contratos hasta que pueda”. Pero yo veía que ella ya no la estaba pasando bien. Nos tiraba mucho lo afectivo y decidimos pegar la vuelta. Hoy pienso de otra manera porque lo veo desde otro lado. Desde mi experiencia, el consejo que le podría dar a un chico es decirle que juegue hasta que pueda jugar, porque después tenemos otros 40 años para hacer todo esto. Pasa que yo me fui muy chico, a los 16 de mi casa y a los 18 a un mundo desconocido, sin Internet… Y el peaje que pagué fue cinco veces más caro que el de hoy, que es un mundo conocido y cercano por las comunicaciones. En mi época era un llamado telefónico por semana, con suerte, y de cinco minutos, porque era carísimo. Pasa que hacés una construcción un poco exagerada de lo que te estás perdiendo, de ese mundo que no podés ver ni tocar. Es como cuando de noche los problemas son problemones y de día no son para tanto.

-¿Cómo era esa sensación?

-Hay una anécdota. Jugábamos en Puerto Rico un torneo de juveniles y tenía una semana antes de volver a Estados Unidos a entrenarme. Entonces, uno de mis amigos me dijo de irnos a Cancún de vacaciones. Fui, y de ahí directo a Filadelfia. A las dos semanas no te puedo explicar lo arrepentido que estaba de no haber vuelto a casa aunque fuese por unos días. Cada minuto de eso valía oro y ahora no lo tenía. Pasó un mes y sentía que no lo iba a aguantar. Idealizaba todo: mis amigos, los sábados a la noche, mi familia… Entonces le dije al entrenador que necesitaba irme una semana a mi casa, jurándole que iba a volver. Mis compañeros me despidieron pensando que no me veían más. El tema es que, cuando volví a casa, la vida continuaba. Llegué de sorpresa y no les avisé nada a mis viejos. Bajé del colectivo dos cuadras antes y, mientras caminaba, veía a la gente que iba a hacer los mandados, todo igual que siempre. Yo estaba convencido que el mundo se había paralizado porque yo no estaba. Cuando toqué la puerta de mi casa, mi vieja abrió y me preguntó “¿Qué hacés acá?”. Después de saludarme, me dijo que se tenía que ir a hacer unas compras y volvía. No lo podía creer. Fueron cinco minutos que me dieron lo que había ido a buscar: me di cuenta que no pasaba nada, que cada uno seguía con su vida. Y yo hice eso. Me fui a seguir con mi vida y a cumplir con mi sueño. Aquella fue una situación necesaria para continuar con lo que había elegido. Hay mucha idealización cuando te falta algo.

-Una vez, Bielsa dijo en una charla con sus jugadores que ellos tenían éxito y una posición económica mejor que la mayoría, pero que lo único que no podían comprar era tiempo. ¿Te pasaba eso?

-Más en el punto no se puede estar. Yo tenía una obsesión con el tiempo. A mí me afectó de manera positiva y negativa haber estudiado Historia y Filosofía en la universidad, porque es importante pensar, pero el exceso de pensamiento muchas veces se puede volver contraproducente. Te paraliza exagerar lo racional. Casi todas las cosas que yo les digo a los chicos en alguna medida van en contra de lo que yo hice. Yo fui un jugador muy pensante, pero hoy les digo a los chicos que jueguen con la intuición y con la emoción, porque la razón gasta mucha energía. Me obsesioné tanto que pensaba que se me iba la juventud, la vida jugando al básquet lejos de mi casa; y que si mañana me pasaba algo ese tiempo ya no lo podía comprar. A los 27 años consideraba que ya había cumplido mi sueño y todo lo que quería hacer y empecé a pensar en el retiro. A los 29 me retiré por primera vez. Después me convencieron y terminé jugando en el Barcelona. Creía que el tiempo se me agotaba. Era un exceso de racionalización. En el tema de cumplir los sueños también hay algo colectivo, por lo que tenés que hacer partícipe a los tuyos, porque tiene que ser global, de toda tu aldea, sino te va a pasar eso de mirarte y no reconocerte. En la ecuación de cumplir un sueño, o dinero, o fama, versus perder tu identidad, vas a salir derrotado siempre. Hay que tener un equilibrio; pensar, leer y estudiar es genial, pero no hay que perder la intuición ni mucho menos el hecho de hacer lo que hacés porque amás lo que hacés.

-Siendo un tipo que intelectualiza tanto…

-Intelectualizaba, ya no.

-Está bien. Igual, ¿por qué te tatuaste en el brazo derecho la frase “Abraza la incertidumbre”?

-Tiene que ver con mi hijo. Estoy formateado para deconstruir todo. Yo era un pibe como cualquiera, que quería jugar al básquet en el club de mi barrio y terminé jugando en la NBA y en Europa. Todo eso arma un personaje: te convencen, o te convencés vos, que sos ese jugador que gana mucha guita y está en el máximo nivel mundial. Entonces, cuando con mi mujer empezamos a buscar tener un hijo y no podíamos, se hizo difícil de entender. Y pensás: “¿Cómo pasa eso, si yo soy un superhéroe salido de una película? ¿Cómo no voy a poder algo tan básico como tener un hijo?”. Entonces, todo ese mundo que das por sentado cae como fichas una detrás de otra, porque sentís que podés hacer todo, pero justo lo que más querés no podés. En ese momento te das cuenta que era todo una película eso de que la vida era ponerse un objetivo y cumplirlo. Es como que todo se desarmó y entendí que había tenido ciertos golpes de suertes favorecidos por mi entorno, de un contexto de familia clase media que me inculcó ciertos valores y que innatamente tengo mucha disciplina y mucha resiliencia y talento, que me ayudaron a ser el jugador que quise ser. Y ahí termina. Todo el otro paquete, el envoltorio con el que te hacen creer que vos sos distinto porque hacés algo muy bien –algo que a cierta edad es muy difícil no creértelo-, cuando te pasa algo así, cambia. “Ah, era todo mentira; yo soy una persona igual que todos”. Es algo que lo cuento porque seguro hay gente que pasa por una situación parecida.

-¿Te viste frágil?

-Te volvés parte de la vida misma. El auto en el que andás o las facilidades que tenés, así como hoy están, mañana no. Fue un proceso de repensar lo que me quedaba por vivir, con aceptar que la vida es incertidumbre permanente. Mi vida hasta entonces estaba hecha de certezas y a partir de ahí decidí que no iba a dejar de ser súper planificador con todo lo que tenga que ver con lo laboral, pero que la vida es salir a la calle sin saber qué va a pasar. Hoy, entonces, esta frase tatuada es anecdótica; diez años después pudimos tener un hijo y tendría que tener otra frase tatuada arriba que diga otra cosa. Y en algún momento la va a haber. Cuando jugás vivís en una burbuja, porque no sabés lo que es pagar un impuesto, hacer una cola o ir a un restaurante y que te digan que no hay lugar. El mundo no es así y lo que tratamos de hacer en Bahía Basket es todo el tiempo mostrarles a los chicos la realidad, que estén en contacto con eso; que sepan que tiene un ejército de cosas que les hacen perder el sentido de la realidad. Entonces, hay que mostrarles un ejército de otras que las complementen, porque sino a los 30 o 35 años te pegás un palo bárbaro. Ser un malabarista adentro de una cancha está muy bien, pero no es el objetivo final de la vida, porque utilizás a alguien para lo que lo necesitas y después lo dejás en bolas. Hay que hacerles entender que simplemente tienen el talento para hacer una cosa bien, una, que es jugar al básquet.

-¿Cómo se fabrica un jugador de la Generación Dorada?

-No lo sé, no sé de dónde sale. Es uno de los secretos más buscados en el mundo del deporte. El otro día nos mandamos unos mensajes con Manu (Ginóbili) sobre este tema, y él me decía: “¿Cómo explicamos a lo que llegaron doce soñadores en un lugar donde no había nada, ni sistema, ni estructura, ni infraestructura?”. En el básquetbol, nuestro legado era la generación anterior. Era cómo jugaba Espil (Juan) para mí, cómo jugaba Milanesio (Marcelo) para Manu. La selección no tenía ni una forma de jugar ni un sistema de valores. Yo formé parte del Mundial del 98 y era entrenarse, ir y jugar. No había cimientos. Viajábamos 30 horas para jugar un amistoso. Teníamos lo básico para competir. En ese contexto un grupo de chicos toma un camino. ¿De dónde sale Alemania campeón en el último Mundial de fútbol, por ejemplo? De un sistema, de una estructura planeada y pensada durante diez años. ¿De dónde sale este Estados Unidos imbatible en el básquet después de los tropiezos que tuvieron, especialmente con nosotros? De estudiar una metodología sobre cómo debían jugar en FIBA y qué debían hacer para eso. Lo mismo si uno mira cómo juegan los equipos de Guardiola o los de Bielsa. Nosotros teníamos un entrenador con mucha personalidad como era Rubén (Magnano), que tenía dos cosas muy claras: tremenda disciplina y un plano en el que todos éramos iguales. Y hubo doce jugadores decididos a ser contraculturales, a laburar en equipo, a largo plazo. Queríamos ganar y nos pusimos a ver qué tenía que hacer cada uno para conseguirlo. Los roles estaban bien claros. Y hubo mucha resignación personal. Entrenábamos como animales. Se ponían contentos los que jugaban y los que no jugaban. ¿De dónde salió todo eso? Mucho de autodidactas y cada vez más mérito de Rubén. Y también Guillermo Vecchio, que cuando nosotros éramos juveniles comienzó a hablar de medallas y a hacernos entrenar de una manera que rompía con la mediocridad; jugar al básquet no era divertirse un rato, había que defender, estar físicamente diez puntos y soñar en grande, aspirar con llegar a lugares. Todo eso Rubén después lo llevó a otro nivel.

-¿Pero cuánto de la experiencia de ustedes es transferible? Porque seguramente hubo algo innato que no se puede transmitir para que lo capitalicen otros.

-Ahí se puede dividir un poco más. El sistema de valores es transferible, desde el concepto de que lo primero es el equipo. Los chicos que están ahora tienen un orgullo bárbaro; la dedicación y el amor que tienen por estar en la selección está intacto. Lo veo igual que lo veía en nosotros. Y sé que es así, porque hablo horas de básquet con Luis (Scola) y porque tenemos chicos ahí. No importa cuánto talento tienen, por la forma en la que entrenan, se cuidan, cuidan al compañero… La metodología de nuestro equipo era entrenar hasta que te caías muerto. Hoy la metodología está más tocada por tanta información. Podés entrenar muchísimo pero de otra forma, incluso más divertida. Ahora, entre lo que no es transferible está el nivel de talento.

-Es decir que se pueden trasladar entonces algunos valores, que se puede respetar un proyecto y que, a la vez, eso puede no alcanzar.

-Es que ese tiene que ser el punto de partida, el saber que puede no alcanzar. Pero ese no es el problema, el problema sería si estuviese invertido. Yo parto de la base de que sé a dónde quiero llegar, entonces lo deconstruyo del final hacia adelante, para saber cuáles son los pasos que tengo que dar para ese objetivo. Esos pasos necesitan un sistema, una estructura y una metodología. Pero arriba del objetivo está la posibilidad de que no se dé; está ahí, latente. Cuando tenés eso claro, te lo sacás de encima y trabajás con mucha tranquilidad; entonces la presión y el exitismo está alrededor tuyo, en los otros, no en vos y en los que trabajan con vos. Lo que funciona repite un patrón: el proceso. “Hay que enamorarse del proceso”, como suele decir Luis Scola. En el fútbol, la Naranja Mecánica de 1974 no salió campeón, pero sólo los alemanes se acuerdan del campeón: el mundo recuerda más a Holanda. Y eso que dejaron después deriva en el Barcelona de Guardiola, que es otro de los procesos más exitosos de los últimos tiempos.

-¿Cómo te ves vos y cómo ves a todos los muchachos de la Generación Dorada dentro de diez años?

-Por suerte estamos muy en contacto, y los veo a todos muy bien con los proyectos que encaran; incluso los que están terminando de jugar ya tienen bastante en claro lo que quieren hacer. Los veo muy sanos, y creo que eso tiene que ver con la cordura que ha habido en el grupo en los 20 años que llevamos juntos. Veo a todos en situaciones muy sanas y no es casualidad. Los veo a todos siendo generadores de valor, disfrutando de lo que están haciendo, no anclados en el pasado. Seguimos siendo muy amigos, preocupados por lo que nos pasa. Es todo lo que se puede pedir.

Fuente: Enganche

Abril 2019.

https://enganche.com.ar/exceso-de-razon/. 

 
 
HAGAN SUS APUESTAS -- DE ERNESTO RODRIGUEZ III

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Escrito por Administrator Martes, 16 de Abril de 2019 14:14

 

20190416Juego

 

El borrador de Ley del Deporte que circula en la Cámara de Diputados, generado por Gerardo Werthein en el ámbito del Comité Olímpico Argentino y con el apoyo político de Cambiemos, contiene un inciso que puede generar una revolución: habilita a la Agencia del Deporte Nacional a ser la gestora de los concursos de apuestas deportivas en todo el territorio de la nación. El principal interesado en que salga es Daniel Angelici.

El borrador pasa de mano en mano por la Cámara de Diputados y busca a un legislador que lo presente al debate en una legislatura que empezará oficialmente a sesionar esta tarde, con debates sobre posibles leyes de penalización de barrabravas y extinción de dominio. El Word bautizado “Proyecto de Nueva Ley del Deporte VF 01.03.2019” (https://www.dropbox.com/s/wlghbjcayk5zxr6/Proyecto%20de%20Nueva%20Ley%20del%20Deporte%20VF%2001.03.2019.docx?dl=0.fue gestado a pedido de Gerardo Werthein (https://ephectosport.com.ar/2019/03/15/la-rosca-deportiva/.)presidente del Comité Olímpico Argentino (COA) a imagen y semejanza del Decreto de Necesidad y Urgencia 92/2019 (https://www.boletinoficial.gob.ar/#!DetalleNorma/200944/20190130.) con el que el presidente de la Nación Mauricio Macri degradó a la Secretaría de Deporte de la Nación convirtiéndola en la Agencia del Deporte Nacional (ADN) y abrió las puertas a la virtual privatización del deporte nacional.

El documento, que cuenta con el apoyo del bloque de Cambiemos y busca apoyos en el Peronismo Federal y el Frente Renovador, contiene –desde la versión original firmada por Macri el 29 de enero último– un pequeño párrafo que no despierta sospechas en una lectura rápida pero que habilita un millonario negocio. No se trata de la posibilidad de vender las más de 800 hectáreas que le pertenecen a la ADN, ni poder arancelar los servicios y las instalaciones que son de bien común o manejar los casi $ 1.000 millones que recibirá la ADN del presupuesto nacional para gestionar en 2019.

El artículo 4º del Copy & Paste avalado por Macri a partir del pedido de su amigo Diógenes de Urquiza –actual responsable de la ADN–establece que, entre los recursos operativos de la Agencia de Deporte Nacional, pueden considerarse el producido total o parcial de la organización de concursos”. ¿El equipo de expertos legales que encabeza Fabián Rodríguez Simón pensó en competencias del estilo de un bikini contest, imaginó kermeseses populares en el Cenard o pensó la posibilidad de realizar torneos de embocar la pelota o de carreras de embolsados? Nada de eso. Los concursos a los que se refiere la normativa, reproducida de manera casi textual en el borrador generado desde el COA en su artículo 11,  son concursos de apuestas deportivas online. Por si no lo recuerdan, el mítico Prode fue presentado por su creador Francisco Manrique en 1971 como un “concurso de pronósticos sobre competencias deportivas”.

De prosperar el proyecto de ley, la ADN ocuparía el espacio de gestora de apuestas en todo el territorio, algo que está prohibido en este momento y que sólo algunas provincias han legislado. El caso más cercano se dio con la aprobación de la Ley Impositiva 2019 de la provincia de Buenos Aires, la Nº 15.079 (http://www.ec.gba.gov.ar/ley_impositiva/LEY_IMPOSITIVA_2019.pdf.)que entre sus artículos 146 y 173 reguló el juego online en el mayor distrito del país a partir del poder de lobby generado por Daniel Angelici, quien llegó a la presidencia de Boca gracias a los fondos generados en su gestión de bingos bonaerenses y casinos en Mendoza.

 

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El intento del Tano. Ahora, es nacionalizar el juego por Internet. Y hay varios interesados. No sólo en el gobierno sino en las empresas operadoras de la timba. Con la eliminación de la Lotería Nacional y del Prode a partir de otro decreto macrista, el 95/2018 (http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/305000-309999/306532/norma.htm.)de febrero de 2018, Angelici intentó conseguir una legislación que habilitara el establecimiento de una red de juego virtual con alcance nacional, pero no logró consenso, así como tampoco pudo convencer a sus aliados políticos que –como ocurre en varios países europeos- los bingos se transformaran en salas de apuestas multideportivas, acabando las tradicionales agencias de lotería. En ese entonces contó con el apoyo de Roberto Sagra, presidente del descendido San Martín de Tucumán, quien se estima que posee más de mil máquinas tragamonedas en todo el país. En 2008, Palpitos SRL, la empresa perteneciente a Sagra, recibió denuncias desde la Asociación del Fútbol Argentino por ofrecer un sistema de apuestas deportivas cuando todavía estaba en funciones el Prode.

Una de las empresas que envió emisarios para ofrecer su experticia fue Boldt, que durante más de dos décadas manejó casi en soledad el negocio de los tragamonedas en los casinos y fue apartada de la disputa por seis de los siete casinos bonaerenses que se licitaron en enero último. Antonio Tabanelli, líder de Boldt, está enfrentado con Angelici y busca otras variantes ya que sólo podrá mantener la concesión del Trilenium de Tigre.

Boldt tiene largos vínculos con la política. Fue socia de Siemens (https://www.lanacion.com.ar/politica/dni-el-grupo-eliminado-protestara-judicialmente-nid86563.en épocas menemistas cuando la empresa germana se negoció la gestión de los DNI, hecho por el cual más de una docena de directivos alemanes fueron procesados por intento de soborno. En su gestión al frente de la Ciudad de Buenos Aires, Macri permitió ganar que Boldt una licitación sumamente objetada para administrar el sistema de fotomultas (https://www.lanacion.com.ar/sociedad/infracciones-polemica-por-una-licitacion-nid1113191).

ERNESTO RODRÍGUEZ III
https://twitter.com/EPHECTO. 

Fuente: Ephecto Sport

19 Marzo 2018

https://ephectosport.com.ar/2019/03/19/hagan-sus-apuestas/.

 

 

 

 

 

 

 

 
Cenard: En busca de borrar la historia -- Por Maldonado Nicolás

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Escrito por Administrator Viernes, 08 de Marzo de 2019 14:52

 

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El instituto “Romero Brest” cuenta con 5 hectáreas, 23 aulas, biblioteca, comedor, laboratorio pedagógico y 3 mil alumnos. Cada año tiene alrededor de 2 mil jóvenes que realizan el curso de ingreso, sin embargo la piedad no figuró en la agenda de los gobernadores y decidieron que también sea parte de una venta inmobiliaria millonaria.

En noviembre de 2018 un llamado estremeció los pasillos del Instituto Superior de Educación Física “Romero Brest”. “Nos comunicaron de un día para el otro que tenían que mudar el predio, tanto del colegio como el CeNARD. Nos invitaron a una reunión y nos  dijeron que  iban a estar abierto al dialogo, pero nos citaron para decirnos que no había vuelta atrás, que no podían financiar el deporte” cuenta Mercedes Semhan, vicerrectora de la Institución de Núñez. “Nos prometieron que iban a darnos los que nos merecíamos; un predio mejor en el Parque Sarmiento y que con el dinero que se invierta íbamos a tener beneficios”, agrega Semhan.

Tras la noticia paralizante, los directores del Instituto que funciona desde 1960,  llamaron a movilizarse junto a miembros del CeNARD, que también corren el riesgo de ser trasladados a los pabellones donde se realizaron los Juegos Olímpicos 2018, en el barrio de Soldati.

Sin embargo, no es la primera vez que atentan contra los terrenos del CeNARD: en el año  1955 mientras  las bombas caían sobre Plaza de Mayo y la Revolución Libertadora tomaba el poder, el deporte, como las distintas estructuras del país, se caían a un precipicio oscuro. Las UES fue disuelta, el Peronismo proscripto. El centro nacional de alto rendimiento, construido en la década de 1950 por el General Juan Domingo Perón, fue abandonado y destruido por las fuerzas armadas del gobierno de Pedro Aramburu. El objetivo: borrar de la historia todo rastro de una década, en el que el deporte fue valorado como esencial para la población argentina y para la formación del ciudadano.

“Creemos en la necesidad de que, a corto plazo, cuente el país con cinco millones de deportistas, no porqué éste sea un objetivo final al que anhelamos llegar, sino porque es el primer objetivo que ha de posibilitar los objetivos finales que conducen a que la República Argentina esté formada por un pueblo de deportistas o sea de buenas personas”, declaró Juan Domingo Perón en los ‘50.

El hoy CeNARD fue un punto clave al que vieron la obligación de eliminar. El predio anteriormente había sido utilizado por la UES (Unión de Estudiantes Secundarios), inaugurado en 1950 y en 1953 se le agregaron los terrenos del club Comunicaciones. El teatro Juan Domingo Perón atentaba contra el objetivo del régimen de turno, ya que el espacio con una capacidad de 744 personas, era  donde el General realizaba sus visitas y reuniones al complejo. El gimnasio Carl Diem, que lleva este nombre en conmemoración al administrador deportivo alemán, fue incendiado.

Pasaron años negros, durante la década del 60 y el 70 varios hechos cambiaron el rumbo de la patria: Perón se mantuvo en el exilio; intento retornar, no lo logró, luego volvió, ganó las elecciones venciendo a Ricardo Balbín (UCR) y en 1974 finalmente falleció. Con una Argentina tan agitada y convulsionada por distintos sucesos sociales, el deporte quedo en segundo plano.

Tuvo que llegar 1991 para que el predio viera un farolito de ilusión. El 16 de julio se decretó el nombre CeNARD (Centro Nacional de Alto Rendimiento) por la Secretaria de deporte, y se reinauguró el 8 de diciembre de 1992 con nuevas y grandes obras. A  estas se les adjudicó  el nombre de grandes glorias del país: la pista de atletismo nueva se la llamó “Delfo Cabrera”, atleta ganador de la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de Londres 1948; el gimnasio de heterofilia “Humberto Selvetti”, pesista ganador de la medalla de bronce en los Juegos Olímpicos de Helsinski 1952 y de la medalla de bronce en Melbourne 1956; seis canchas de tenis bajó el nombre de“Guillermo Vilas”; y el laboratorio Antidoping “Dr. Ramón Carrillo”, el primer ministro de Salud Pública de la Nación, desde el año 1946 hasta 1954. Al estadio polideportivo realizado también en esa gestión se lo denomino “León Najnudel” en la década pasada. También el 1° de junio de 1999 se inauguró el techo del natatorio “Jeanette Campbell”, nadadora ganadora de la medalla de plata en los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 y en el año 2007 se construyo otra pista de atletismo denominada “Osvaldo Suarez”. “Cuando llegamos al predio el pasto llegaba hasta mi hombro” recuerda Víctor Lupo, quien fue subsecretario de deportes desde 1989 a 1992, cuando se lo rescato definitivamente al predio hoy en cuestionamiento.

En 2014 al “Romero Brest” se le entregaron playones para la realización de Hándbol y vóley. Cuatro años después la situación es otra, la comunidad mira de reojo las decisiones de los gobernantes. “Esperemos que esto no termine en una venta. Después del rechazo del DNU nos dijeron que no iban a realizar algo que la gente no quiera”, cuenta Mercedes Semhan. Además de una venta de los terrenos para generar ingresos tras el alquiler de departamentos, el CeNARD es un complejo repleto de historia, que refleja la época dorada, que tanto buscan erradicarla.

“El Estado auspiciará el desarrollo de la cultura física del pueblo en armonía con su formación moral e intelectual mediante el ejercicio del deporte. El deporte ayudará a la elevación del bienestar y de la cultura general del pueblo, al desarrollo de sus sentimientos de patriotismo y a la solidaridad social”. Decía el 1º Plan Quinquenal 1947-1951 y así se lo realizo.

Fuente: Mundo Amateur

27 febrero de 2019

 

 

 

 

 

 
 

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