22/10/1927 - OSCAR FURLONG, “Pillín” del básquet y el tenis

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Escrito por Administrator Martes, 17 de Octubre de 2017 16:39

 

 

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Básquetbolista campeón del mundo de 1950, torneo disputado en la Argentina, bajo la dirección técnica de Jorge Canavesi, Oscar “Pillín”  Furlong nació en Buenos Aires el 22 de octubre de 1927 y jugó desde el vamos en Gimnasia y Esgrima de Villa del Parque (GEVP), club que fue fundado entre otros por su padre. 

En aquel inolvidable primer torneo Mundial que tuvo como sede al Luna Park de Corrientes y Bouchard, “Pillín” fue el goleador con 11.8 puntos de promedio, en un equipo que logró una efectividad tremenda: 84% en libres y 62% en lanzamientos de cancha. Fue integrante, además, de los seleccionados nacionales que disputaron los Juegos Olímpicos de Londres ’48, equipo que sorprendió al caer con Estados Unidos por sólo un doble; y Helsinki ’52, donde finalizó cuarto.

En Primera División de GEVP, salió campeón en 1945, ’46, ’47 y ’48. Con la selección obtuvo además los subcampeonatos Panamericanos de 1951 (Bs. As.) y 1955 (México), y el título mundial universitario en Dortmund, Alemania, en 1953.

Luego del título del mundo fue tentado por Minneapolis Lakers para jugar en la incipiente NBA, pero rechazó la oferta. Sin embargo viajó a Estados Unidos para estudiar y jugar en la Southern Methodist University de Dallas, de la División I de la NCAA, entre 1953 y 1956.

Lamentablemente, su último partido al básquetbol lo disputó en la plenitud de su capacidad atlética, para el club Parque (GEVP) en un amistoso frente a los uruguayos de Welcome.

Ocurrió que después de setiembre de 1955, la Confederación Argentina de Básquetbol (CABB) fue intervenida por “sugerencia” de la “revolución libertadora”, a través de una resolución de la tristemente célebre Comisión Investigadora número 49, que acusó a los campeones mundiales de recibir “de parte del gobierno depuesto órdenes para la introducción de automóviles del exterior” y de “que algunos de ellos fueron premiados con sendos empleos en la administración pública” (transcripción de la Resolución). Así se suspendió a Furlong como jugador, suerte que también corrieron sus compañeros de selección y otros deportistas.

 

20171017Oscar Furlong Grafico

 

Un compañero de su club y de la selección, Oscar Monza, cuenta ese episodio de la siguiente manera: “Imagínate que para deportistas como nosotros, que estábamos convencidos de la frase "El deporte por el deporte mismo", que nacimos en un club donde trabajaban los mejores profesores de Educación Física de la época: Pietrafacia, Máximo Morán Reyes... que nos inculcaban el deporte de otra manera, ser citados por la Comisión de Investigaciones Nº 49 era muy fuerte”, para seguir agregando: “Por los Juegos Olímpicos de Londres, los Panamericanos de Buenos Aires o Helsinki, no nos dieron nada. Por el Mundial sí, porque eso fue un acontecimiento, te imaginás. Nos entrevistamos con Perón y en un momento de la charla nos dice que necesitan muchachos. Y nosotros nos quedamos todos duros... porqué te digo: ¡éramos muy salames! Además había un problema: ¿Quién le iba a decir a Perón que no? El único adelantado era el petiso Pérez Varela que era vendedor en Anilinas Colibrí. Vea mi general, nosotros necesitaríamos algo para poder trabajar. Una orden para un coche por ejemplo. Bueno, le dijo Perón. Listo, no se hable más. Pero de ahí a ser profesionales... Si en el club Parque, toda la vida jugamos gratis. ¡Que gratis!, hicimos una revolución para no pagar la toalla en el vestuario. Y ahí jugaban Viau, Furlong, Pagliari, Pérez Varela, el Sapo Stolerman, Abelardo López, Nure...”. Monza finaliza su exposición así: “En una parte de charla, Perón nos pregunta que nos parecía a nosotros como deportistas que le faltaba ahora al deporte argentino para darle más impulso. Y ahí fue cuando Jorge Canavesi (que indudablemente era un tipo de avanzada), le dijo que al deporte argentino le vendría bien una casa. Disponer de una casa para reunirse y discutir todas las cosas del deporte ahí. Ni una palabra más, dijó Perón, lo llamó al Intendente de Buenos Aires, Di Benedetti, y le dijo: fíjate que yo todos los días paso por Carlos Pellegrini al 1300 y ahí hay una casa que puede ser la que necesitamos. Bueno, fue una orden, en esa casa, al poco tiempo funcionó la CAD-COA, (la Confederación Argentina de Deportes y el Comité Olímpico Argentino). Al final todo resultó una ironía: Conseguimos la casa donde después la Comisión 49 nos tomó declaración para liquidarnos... y los dirigentes presentes en esa reunión con Perón eran los que nos acusaban...”.

Alberto Furlong, deportista de ley, reaccionó ante tamaña injusticia dejando para siempre el básquetbol. Pero se dedicó al tenis. Y también con la raqueta logró destacarse. Sobresalió luego como director del Abierto de la República. Y fue “gran Capitán” del equipo de Copa Davis, rol que inició convocando a jugadores como Julián Ganzábal, Tato Soriano y Roberto Aubone en 1966 y culminó llegando a las semifinales contra Australia en 1977, previa incorporación de  jugadores como Ricardo Cano, Guillermo Vilas y José Luis Clerc y registrando brillantes triunfos ante los Estados Unidos en esa temporada.

A Furlong nunca hubo forma de pararlo.

Fuente: Libro “100 Ídolos Porteños” de Horacio del Prado y Víctor F. Lupo

Página 95

Editorial Corregidor

Octubre 2017-

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02/10/1935: Enrique Omar Sívori - “Los carasucias de Lima”.

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Escrito por Administrator Lunes, 09 de Octubre de 2017 19:15

 

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Enrique Omar Sívori nació en la ciudad de San Nicolás, provincia de Buenos Aires, el 2 de octubre de 1935. Sívori, que había jugado los Campeonatos Evita en San Nicolás, debutó a los 18 años en la primera división de River Plate frente a Lanús, el 4 de abril de 1954 ganando por 5 a 2 con 4 goles de Walter Gómez en los primeros 22 minutos de juego y marcando él un gol. 

Jugó con la camiseta de los “millonarios” entre 1954 y 1957, disputando 64 partidos, con 30 goles y siendo campeón en 1955 y 1956.

Ingresó a la Selección Nacional en el Campeonato Sudamericano Extraordinario, jugado en Uruguay, donde el local se clasificó campeón y nuestra selección ocupó el tercer lugar. Pero en 1957 integró la famosa selección de “Los carasucias” consagrándose campeón sudamericano en el torneo disputado en la ciudad de Lima, Perú. Allí Argentina, dirigida por Guillermo Stábile y con la delantera formada por Corbatta, Maschio, Angelillo, Sívori y Cruz, dio una verdadera lección de fútbol. Fue la sensación del certamen convirtiendo 25 goles en seis partidos, de los cuales ganó cinco. Cuando ya eran campeones, cayeron ante el local por dos a uno.

El trío central fue vendido inmediatamente a Italia y el arquero Rogelio Domínguez al Real Madrid (España). El 27 de mayo de 1957 Sívori pasó de River Plate a la Juventus de Italia (donde se convirtió en un ídolo de contornos espectaculares), por 10 millones de pesos, la transferencia más alta hasta ese momento en la Argentina. Con el dinero que ingresó a las arcas de los “millonarios”, éstos pudieron concluir la última tribuna que le restaba al estadio Monumental.

Con la camiseta de la “Juve” donde debutó el 8 de setiembre ganando por 3 a 2 a Verona, jugó 215 partidos con 134 goles (1957 / 1965) consiguiendo 3 campeonatos (1957/58 – 1959/60 y 1960/61). En uno de ellos fue goleador de la temporada, además de ganar la Copa de Italia en 1959 y 1960.

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En 1961 Sívori fue elegido como el mejor jugador de Europa. Luego pasó al Nápoli donde participó en 63 encuentros con 12 goles, llevando a este humilde equipo a lograr el subcampeonato italiano.

Con la camiseta de la selección argentina, disputó 19 partidos convirtiendo 9 goles. Para la selección Italiana jugó 9 partidos, con 8 goles anotados, entre 1961 y 1964, participando en el Mundial de Chile (1962).

Fue uno de los grandes “números 10“ o volantes ofensivos y creadores en la historia de los “millonarios”. Como José Manuel Moreno (aunque éste quedó en el recuerdo con su número “8”, también ocupó esa posición), Ángel Labruna, el brasileño Delem, Ermindo Onega, Daniel Onega, Norberto Alonso,  Enzo Francescoli, Ariel Ortega,  Marcelo Gallardo, Pablo Aimar y Andrés D ‘Alessandro.

Luego de abandonar la práctica activa como jugador se dedicó a ser técnico, dirigiendo a River Plate, Rosario Central y Racing Club.

El “Cabezón” Sívori, dirigió la selección argentina jugando su primer partido amistoso el 6 de febrero de 1973, en el estadio Azteca de México, siendo derrotado por dos a cero. Pero a los pocos días logró vencer a uno de las grandes potencias del mundo, Alemania, en su propio país, por 3 a 2, con grandes actuaciones del “Beto” Alonso y Miguel Brindisi. Ese día hizo debutar en la Selección a dos jugadores, que luego brillarían en nuestras canchas, Carlos Babington y Roberto Pernía.

Pero su mayor logro como técnico lo conseguiría el 23 de septiembre de 1973, al vencer a Bolivia en La Paz por 1 a 0, clasificando a nuestra selección para el Mundial de 1974, en Alemania. Argentina venía de una gran frustración al no haber clasificado para el Mundial anterior (México 1970).

Pero por diferencias con los dirigentes de la AFA, muy común en esa época, Sívori renunció en los primeros meses de 1974. El interventor de la AFA, Baldomero Gigán, en forma urgente, nombró al “Polaco” Vladislao Cap como entrenador.

Sívori siempre reconoció su gran amistad con el general Perón, a quien visitaba asiduamente durante su exilió en Puerta de Hierro, Madrid.

Una de esas visitas la realizó con algunos dirigentes del fútbol como Antonio Osvaldo Rodenas (Rosario Central) y Salvador Zuccoti (Chacarita Juniors) durante una gira de la Selección, meses antes de que Perón regresara definitivamente a la Argentina, tras 18 años de exilio.

Cuenta el “Cabezón” que luego de cenar y mientras saboreaban una ronda de café, el general expresó: “Posiblemente el próximo campeón mundial va a ser Holanda. Es el mejor equipo de Europa”. Todos se miraron asombrados, pues no tenían ni noticias de este equipo. Pero Perón no se quedó allí sino que con los pocillos de café armó una cancha sobre la mesa y les explicó los movimientos de los jugadores del equipo que luego se conocería como “la Naranja Mecánica”, conducida por Johann Cruyff. También les contó, quienes para él, ocuparían los primeros 4 puestos en el Mundial de Alemania. “Sólo se equivocó con Italia, que fue eliminada por Argentina”, expresa Sívori con admiración por lo actualizado que estaba el “Viejo” sobre el fútbol.

Holanda no pudo ser campeón al ser derrotado 2 a 1 por el equipo local en la final, pero fue la sensación del Mundial y a la Argentina lo eliminó con una goleada por 4 a 0, jugando como le había adelantado Perón a su técnico.

Desgraciadamente el Presidente de la Nación no se pudo enterar de este  resultado, pues unos días antes de la final, el 1º de julio de 1974, paso a la inmortalidad, ante el llanto de todo un Pueblo que lo despidió emocionado bajo una intensa lluvia durante tres días.

Sívori actualmente sigue como representante de la Juventus en nuestro país, para recomendarles jugadores argentinos al equipo italiano, actual subcampeón de Europa.

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” (1610-2002) de Víctor Lupo 

Capítulo XLIX - Editorial Corregidor (2004)

1º de octubre 2017.

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26/09/1900: Vito Dumas, “El navegante solitario”, el espíritu aventurero argentino da la vuelta al mundo

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Última actualización el Martes, 12 de Septiembre de 2017 14:51 Escrito por Administrator Martes, 12 de Septiembre de 2017 00:00

 

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Nació el 26 de setiembre de 1900 en el barrio de Palermo de la ciudad de Buenos Aires, pero se crió en una estancia de Trenque Lauquen, provincia de Buenos Aires. A los 17 años, Vito Dumas comenzó a navegar en el Tigre Sailing Club; pero como era un buen nadador empezó a dictar las primeras lecciones para enseñar a nadar en la “moderna” pileta del Club Sportivo Barracas, inaugurada el 6 de diciembre de 1925. Ese mismo año, tiene un pequeño accidente al inaugurarse la primera pileta pública en el Parque Avellaneda, cuando al realizar una exhibición se zambulló desde una estatua, la pileta no tenía la cantidad de agua suficiente, y Dumas se partió la cabeza, donde le quedó una marca para siempre.

También fue profesor en el Colegio Militar (nombrado por el Gral. Agustín P. Justo) y en el Club Gimnasia y Esgrima de Buenos Aires.

A partir de 1923 hizo cinco intentos por cruzar el Río de La Plata. Aunque no logró su objetivo, fortaleció y templó su espíritu.

Viaja a Francia para intentar cruzar a nado el Canal de la Mancha en 1931, pero tampoco lo consigue. Allá se compró una embarcación modelo 1918, que era bastante insegura. El 13 de diciembre de ese año, con damajuanas de agua, algunas conservas, azúcar, unas papas y galletas, Dumas parte desde el Puerto de Arcachón, un pequeño pueblito pesquero francés, en su primer viaje como “navegante solitario” para unir, en un bautizado yate “Legh”, Francia con Buenos Aires.

Dumas, que en su barquito no contaba con brújula ni elementos de navegación, después de sufrir varios contratiempos en unos bancos de arena de Brasil, le pidió ayuda a su hermano. Tras ser asistido, el 9 de abril llega a Montevideo y el 13 de abril de 1932, al cabo de 121 días, recala en el Yacht Club Argentino ante numerosas personas (enteradas de su travesía) que lo esperaban para ovacionarlo. Con muestras de cansancio, expresó al público presente que se despedía de la navegación. Pero evidentemente, ni él mismo lo creía.

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Dos años más tarde, comenzó la fabricación de su propia embarcación, el Legh II”  (Este se encuentra actualmente en exposición en el Museo Naval de la Nación) de 9,55 metros de eslora y 3,30 de manga. En esta embarcación partió el 27 de junio de 1942, solo con su pipa, a dar la Vuelta al Mundo.

Mientras el mundo vivía conmocionado por la Segunda Guerra Mundial y su vasta destrucción, un navegante argentino cumplía su sueño de coraje y emprendimiento, para demostrar que aún quedaban soñadores, románticos y visionarios de un mundo mejor y más justo.

Realizó su travesía en cuatro etapas, quedando consagrado como el más capaz y arrojado navegante solitario, pero además como un velerista, acaso el más grande de la historia nacional. La primera etapa fue hasta Ciudad del Cabo (Sudáfrica) con 55 días de navegación. De allí partió hacía Wellington (Nueva Zelanda) donde llegó luego de atravesar zonas de monzones, con olas de 18 metros de altura y navegar 104 días. Su próxima etapa abarcó hasta Valparaíso (Chile) donde llegó luego de cruzar en 72 días de navegación todo el Océano Pacífico. Su última etapa atravesó el Cabo de Hornos, en la unión de los dos océanos, yendo por la “ruta de la muerte” hasta Mar del Plata y desde allí costeando la provincia de Buenos Aires hasta llegar al puerto porteño el 7 de agosto de 1943, donde una multitud que había vivido su hazaña de 22.000 millas por el paralelo 40, lo recibió como un gran héroe, tras navegar 272 días para dar la “Vuelta al Mundo”.

Cuando Perón fue presidente de la Nación, le otorgó a Dumas el grado militar de teniente de navío auxiliar (pese a ser civil) y lo nombró Director de la recién creada Escuela Náutica, donde construyeron un buque escuela a cargo de Dumas, que tiempo después se hundió en aguas brasileñas.

En 1955 con un velero logró unir Buenos Aires con Nueva York.

Dumas publicó tres libros llamados: “Mis Viajes”, donde narraba sus peripecias en el mar; “Solo rumbo a la Cruz del Sur” y “Los cuarenta bramadores”.Falleció el 28 de marzo de 1965.

Tomás Abraham,en su libro “El amante”, escribió: “Vito Dumas. Trabaja la tierra. Es 1942. No es hombre de dinero. Los gastos para su travesía siempre constituyeron toda una epopeya. Duró unos años este intento de sedentarización. La gitanería náutica no lo deja descansar, es un navegante. A Colón, nos dice, lo acuciaba una incógnita, a mí el peligro. Estudia la ruta imposible. Cruzar el océano hasta Sudáfrica, y de ahí seguir hasta Chile y luego bordear hasta el Plata. Su despegue no es fácil. Había sembrado semillas de cereales altivos, se había hecho de amigos, de un perro llamado Aramis, de un árbol, de un caballo, de la buena compañía de sus peones, tenía familia. Pero se da una misión, se inscribe a sí mismo en una epopeya mostrativa. En plena guerra mundial se siente adjudicatario de mostrar que no todo está perdido, que aún quedan soñadores, románticos, visionarios, que la juventud de América lo necesita. Se despide y no mira para atrás. Carga nuevamente su arca de Noé con 6 latas de cacao, 20 kilos de harina de lentejas, arvejas, garbanzos, arroz..., 10 kilos de yerba, latas de aceite y 80 kilos de corned beef, 40 kilos de manteca salada, chocolate en barras y chocolatines, 15 latas de leche condensada, 70 kilos de papas, 5 kilos de azúcar, latas de frutas confitadas, 10 frascos de mermelada, cigarrillos, tabaco para pipa. Pocos días después de salir una tempestad lo deja casi sin víveres. La turbulencia y las masas de aire negro lo dejan sin resto físico, ya ni puede sostener el timón, tiene heridas infectadas y su brazo purulento tiene el grosor del mástil, alucina por la fiebre, desnudo. Y se deja llevar por lo que llama el destino.”

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” de Víctor F. Lupo

Capítulo XVIII – Página 172 – Ed. Corregidor

Agosto de 2016

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20/09/1927: El tucumano JUAN ARMANDO BENAVIDEZ - “El doctor del fútbol”

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Última actualización el Martes, 12 de Septiembre de 2017 14:53 Escrito por Administrator Martes, 12 de Septiembre de 2017 00:00

 

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A principios de la década del ‘40 aparece uno de los jugadores más exquisitos de fútbol nacidos en la Argentina. Lo llamaban "el Patón" o "el doctor del fútbol", como lo bautizara Félix Daniel Frascara, periodista de la Revista El Gráfico, por la calidad para transitar el campo de juego y además ser un goleador. Su nombre fue Juan Armando Benavídez, nacido el 20 de setiembre de 1927, en el barrio “Villa Obrera” de la ciudad de Tafí Viejo, provincia de Tucumán.

Luego de un paso fugaz por el club Independiente de la provincia (ya desaparecido) pasó al “decano” Atlético Tucumán. Entre los años 1942 y 1946 Atlético conformó uno de los más grandes equipos de todos los tiempos. Al mismo lo integraban: Fiori, Cerrutti y Ponce, Chalin, Crespín y Jaime, González, Benavídez, Martin, Martínez y Rojas. Este equipo lleno las vitrinas de la Institución de trofeos y la vista de los tucumanos por el alto nivel de juego. En el mencionado período gana los campeonatos anual y absoluto de 1942, el de competencia, anual y absoluto de 1944, el competencia 1945 y el competencia de 1946. Benavídez fue vendido a fines de ese año a Estudiantes de La Plata y con ese dinero se construiría la tribuna del estadio que da sobre calle Chile, con lo cual se terminaba la construcción de los cuatro sectores llevando su capacidad a más de 15.000 espectadores.

Estudiantes lo prestó para que Newell´s Old Boys (NOB) de Rosario, club que lo llevará a una gira por Europa a fines de 1949. Benavídez la "rompió" en esa recordada gira del "rojinegro" por España, Portugal, Alemania y Bélgica, antes de quedarse en Ñuls.

De allí “el Patón” se trasladó al barrio Boedo en la Capital Federal para jugar en San Lorenzo de Almagro, intentando hacer olvidar al gran René Pontoni, que con el “éxodo de la huelga  1948” se fue a jugar a Colombia. En los “Santos de Boedo” el tucumano se convirtió en un jugador de “Galera y Bastón” como se le dice a los jugadores de calidad, para delicia de los hinchas santos.

Con algunas características físicas Benavídez se asemejó a su antecesor en Ñuls, San Lorenzo y la selección, el gran René Pontoni. Para buena parte de la cátedra "el mejor centrofoward de la época". Por lo tanto, el legado para el tucumano Benavídez fue motivo de orgullo pero también "una carga".

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En San Lorenzo hizo 69 goles en 131 partidos jugados entre 1951 y el ´55. Benavídez fue un "9" lleno de inteligencia y habilidad que se destacó muy pronto. Por eso fue llamado a la selección nacional donde jugó un solo partido, antes de ser transferido al Atlético Madrid, España.

En el ´56 su llegada al popular "Aleti" estuvo precedida de gran expectativa. "Llega el otro Alfredo Di Stéfano" decían los hinchas del Atlético Madrid. Pero allí no le fue bien. Estaba falto de entrenamiento, había estado parado algún tiempo y se mostraba lento. Benavídez en un gesto de grandeza ofreció rescindir el contrato a los dirigentes del “colchonero madrilista”.

Pero a mediados de la ‘56 lo fichó el “Español”, club en el que permaneció tres temporadas siempre como titular indiscutible.

Tras su paso por el club catalán y ya con treinta y un años es fichado en el verano de 1958 por el Granada. Con una pareja de argentinos (Benavídez – Carranza) como delanteros, un equipo muy bien armado y no exento de buen fútbol, el Granada era una máquina de hacer goles. Y de esa manera consiguió el club rojiblanco la mayor proeza de su historia, el subcampeonato copero del año 1959. Vázquez, Carranza, Loren, Benavídez y Arsenio forman el inmortal quinteto en rojiblanco protagonista de la gesta. La prensa española contaba que su estilo de jugador lo acercaba, en la destreza, a los movimientos de un torero.

Con 33 años pasó a jugar en el Málaga, y contribuyó a devolverlo a primera división en 1962. Allí en la ciudad de Málaga se afincó una vez retirado del fútbol nacionalizándose español.  Cultivaba bajo perfil, vivía austeramente, no iba a ver fútbol y sólo lo seguía por televisión.

El 16 de agosto del 2005, antes de cumplir 80 años, el taficeño “Patón” Juan Armando Benavídez dejó de existir en Málaga.

“El doctor Benavídez” según Sanfilippo

Para el gran goleador José Francisco “Nene” Sanfilippo, "Pontoni y el tucumano Benavídez fueron dos de los mejores centrodelanteros de San Lorenzo de toda la historia. El tercero, Omar Higinio García".

"A Pontoni lo tuve como técnico en la Tercera y hasta alcancé a jugar un par de partidos con él en Reserva. Fue en el ´54, parecía que jugaba en patines. Venía de dos operaciones de rodilla y era un jugador distinto", destaca. "Con el tucumano Benavídez jugué parte del ´53, yo tenía 17 años cuando debuté en Primera y él ya era un ´crack´ y ése año además fue goleador del campeonato junto con Juan José Pizzuti. Hicieron 22 ó 23 goles cada uno", recordó. "Benavídez, era un pensante, resolvía siempre con mucha inteligencia todas las jugadas", concluyó Sanfilippo.

Fuente: Libro “100 Ídolos Tucumanos” de Víctor F. Lupo

Capitulo 18 – Página 100

Editorial Corregidor

Setiembre 2016

 

 

 

 

 

 
17 de agosto de 1952 Guillermo Vilas “Quien masifica el deporte blanco”

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Escrito por Administrator Martes, 15 de Agosto de 2017 16:35

 

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Así se refería a Guillermo Vilas, la tenista Mary Terán de Weiss durante una cena en su honor, realizada por el Instituto Argentino del Deporte, el 16 de septiembre de 1980.

Guillermo Vilas, nacido en la Capital Federal un 17 de agosto de 1952, pero criado en la ciudad de Mar del Plata, comenzó a practicar tenis muy pequeño bajo la conducción del profesor Felipe Locícero en el Club Náutico de esa ciudad. Allí aprendió la técnica de los golpes de este deporte con un rígido entrenamiento de más de 6 horas diarias, por lo cual debía rendir los exámenes en forma libre, para recibirse en el secundario.

A los 15 años viajó a Buenos Aires, apadrinado por los dirigentes Juan José Vázquez y Horacio Billoch Caride, para dedicarse de lleno al tenis. Su primer gran título es el Orange Bowl (el torneo más importante de la categoría), donde obtuvo el título en doble juveniles en 1968, venciendo en semifinales a quien sería luego uno de sus grandes rivales, el norteamericano Jimmy Connors.

Como profesionaldebutó en 1970 y a los 21 años, el 25 de noviembre de 1973, ganó el primer torneo del circuito, al lograr el “Abierto de la República” (el más importante de nuestro país) en el Lawn Tennis Club de Buenos Aires, venciendo al sueco Björn Börg (el gran rival de su carrera), por 3-6, 6-7, 6-4, 6-6 y abandono.

El 15 de diciembre de 1974, en el estadio Koyoong de Melbourne, Australia, “Willy” Vilas fue campeón del Master masculino al vencer a Illie Nastase en 3 horas y 30 minutos por 7-6, 6-2, 3-6, 3-6 y 6-4, ingresando así en la elite del tenis mundial.

El 26 de julio de 1975, en semifinales del torneo Washington Star, Guillermo le ganó al chileno Jaime Fillol por 6-2 y 6-1 ubicándose  por primera vez como Nº 2 del Mundo. En 1976 elige como su entrenador al rumano Ion Tiriac, que lo llevará a lo más alto de su carrera.

El 5 de junio de 1977 a los 24 años le ganó al estadounidense Brian Gottfried por 6-0, 6-3 y 6-0, y se adjudicó el Roland Garros, con el resultado más amplio en una final del Abierto de Francia. Era su primer torneo de Grand Slam (el más importante de su carrera). En todo el torneo perdió un solo set (ante el chileno Prajoux) y con este triunfo se ubicaba en el segundo lugar del Gran Prix de ese año detrás de Gottfried. (Con la forma de clasificar actualmente hubiera sido el Nº 1 por amplio margén, aunque ese año no lo reconocieron así.) Este puede decirse que fue el mejor año de su carrera, (ganando los Abiertos de EE.UU., venciendo en la final a Jimmy Connors, y de Australia) que duró hasta 1989. Hasta ese año Guillermo jugó 163 partidos, venciendo en 149 partidos y 16 torneos de los 45 en que participó entre singles y dobles.

Para culminar ese año glorioso de 1977, Guillermo, ganó por tercera vez, el Olimpia de Oro del Círculo de Periodistas Deportivos, dejando atrás en la votación al gran campeón mundial de boxeo Carlos Monzón.

El mejor tenista de la historia de nuestro país se mantuvo durante 9 temporadas dentro de los Top - Ten (10 mejores del mundo). Ganó 4 Grand Slam (Roland Garros y Abierto de EE.UU. en 1977 y Australia en 1978 y 1979), entre los 62 torneos internacionales que se adjudicó. También fue finalista de otros 42 torneos y además tuvo una racha de 53 partidos invictos (en canchas lentas, en 1977) que le cortó el rumano Illie Nastase con una raqueta de doble encordado.

En Roland Garros, además, fue finalista en 1975, 1978 y 1982.

Nunca se negó a jugar la Copa Davis para la Argentina a pesar de llevarse muy mal con los dirigentes del tenis local. Estos llegaron en 1980 hasta a sacarle una solicitada en los diarios tratándolo de "Ídolo con pies de barro", pero el pueblo, “que nunca se equivoca”, lo tiene a Vilas como a uno de sus más grandes ídolos en el deporte argentino. Ese año era el de la gran oportunidad de ganar la Davis, pero, como locales, Vilas y José Luis Clerc fueron derrotados por Checoslovaquia, equipo al que habían vencido fácilmente en la Copa de las Naciones.

Nuevamente junto a Clerc (otro gran tenista) en 1981 llegaron a jugar la final de la Copa Davis, perdiendo con EE.UU. (McEnroe-Fleming) por 3 a 2 en una brillante actuación.

En su extensa carrera, ganó en tres oportunidades (1974-75-77) el Grand Prix.

Vilas jugó 55 partidos en singles y se llevó la victoria en 45, con un promedio de 81,82%. En dobles participó en 26 cotejos y triunfó en 12, con 46,15% de promedio. Obtuvo la Copa Mundial de Tenis en 1980 y se retiró oficialmente a los 36 años, en 1989, para pasar a integrar el Salón de los Famosos del Tenis, en Newport, Estados Unidos (1991), aunque sigue jugando en torneos de Master, junto a los mejores del mundo.

Pese a que cambió el tenis en la Argentina popularizándolo de tal manera que en la década del 1980 se calculaba una cantidad de 2 millones de personas que practicaban este deporte, Vilas nunca llegó a ser el capitán del equipo argentino de la Copa Davis y ni siquiera a trabajar como comentarista para algún canal de TV.

De la popularización de este deporte lograda gracias a Guillermo Vilas, apareció por esos años Gabriela Sabatini la más exitosa tenista de la Argentina y, en su época,  una de las 5 mejores del mundo.

Vilas junto a su padre, que murió poco días después, asistió en julio de 1992 a la inauguración del complejo de canchas de tenis de cemento, que llevan su nombre y donde funciona también bajo su conducción, la Escuela Nacional de Tenis para menores, en el Centro Nacional de Alto Rendimiento Deportivo (CeNARD).

“Pienso que los argentinos somos exitistas: No hay lugar para el revisionismo y se pierden los valores. Por eso la Argentina está mal, porque no tiene vivo su pasado. No puede tener dos personas en el mismo deporte, no puede soportar varios líderes. La Argentina no tiene historia. En Francia en la televisión vive apareciendo De Gaulle y los deportistas del pasado. En la Argentina esto no sucede”, declaró en el 2002 Guillermo Vilas.

También, quejándose de los dirigentes del tenis, expresó “Yo soy como la Costanera para los porteños. Viven de espalda a ella. Algún día se acordaran de que existe el río... Creo que no hay que darle la espalda al río”.

A fines de 1999, fue considerado por el Círculo de Periodistas Deportivos de Buenos Aires (junto a Maradona, Fangio, De Vicenzo y Monzón) uno de los 5 mejores deportistas argentinos del Siglo.

Al cumplirse los 25 años de su triunfo en Roland Garros fue homenajeado durante el torneo del 2002. En las legendarias canchas de Francia estuvieron presentes los 300 mejores periodistas del mundo de este deporte, para ratificar su merecido reconocimiento.

Fuente: Libro “Historia Política del Deporte Argentino” de Víctor Lupo- Ed. Corregidor

Página 421- Capítulo LXII

15 Agosto de 2017

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