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La actualización de la Ley del Deporte contempla una Asignación para que los niños y jóvenes puedan practicar alguna actividad deportiva. Se trata de una medida cuyo financiamiento surge de un gravamen a los alimentos “chatarras”. Lobbistas y voceros del sector comienzan a operar para impedir su aprobación. 

Por Osvaldo Jara

foto para Marca Registrada

En los últimos días empresas alimenticias han manifestado su malestar por la implementación de una carga sobre algunos productos para ser destinado al fomento de la actividad deportiva. Una de las medidas más trascendentes es la Asignación Universal por Deporte (AUD), cuyos fondos se obtendrían también de un gravamen a las bebidas gaseosas. 

El sector alimenticio viene siendo, desde hace más de una década, una de las de mayor prosperidad. Las políticas económicas han apuntado a robustecer el consumo interno a partir del mejoramiento del poder adquisitivo de los trabajadores. Sin embargo, los importantes dividendos que supo obtener el empresariado no siempre fueron correspondidos. En muchas ocasiones se pretendió especular afectando el bolsillo de los argentinos. En definitiva, a pesar de sus balances extraordinarios tendieron a ser renuentes a compartir sus ganancias.

AUD

La Asignación Universal por Hijo (AUH) fue creada en octubre de 2009, a través del Decreto 1602/09 del Poder Ejecutivo Nacional. El programa está destinado a beneficiar a familias de trabajadores desocupados o que aún no se pudieron incorporar al mercado formal. La asignación es otorgada a cada menor de edad (teniendo un tope de cinco jóvenes por familia), o personas con discapacidad. En 2011 este beneficio se extendió a las madres embarazadas a partir de las doce semanas de gestación. La Asignación Universal por Deporte sería un complemento a este beneficio, incorporando el derecho a la cultura a través del arte y el deporte.

La AUD es un anhelo de gran parte de la comunidad deportiva. Es el producto de la actitud militante de organizaciones deportivas, dirigentes y deportistas. Tiene que ver con la necesidad de que mayor cantidad de niños y jóvenes practiquen deportes, pero más que eso. Implica la posibilidad de realizar experiencias colectivas en clubes de barrio o asociaciones culturales, espacios fundamentales para la participación democrática y plural.

Se trata de un anhelo de la militancia y de  la dirigencia comunitaria. En 2010 el Movimiento Social del Deporte de la provincia de Mendoza (MSD) propuso a través de los legisladores José Ortigala y Carlos E. Toyama complementar la AUH “incorporando al deporte y la cultura, ampliando las posibilidades de realización personal e interacción social de niños y jóvenes”. Desde ese entonces, dicha propuesta fue llevada a distintas instancias para su consideración. En la provincia de Buenos Aires, la senadora Edda Acuña presentó un proyecto similar en el año 2010 y en el 2014 lo hizo a nivel nacional la diputada santafecina Claudia A. Giaccone

Los fondos para sustentar esta medida se lograrían por medio de un impuesto sobre las ventas de las bebidas gaseosas. Este aspecto no es menor ya que se trata de una de las industrias de mayor consumo en la canasta básica de alimentos. Nuestro país encabeza el ranking mundial de consumidores de este tipo de bebidas, calculándose una ingesta promedio de ciento treinta y un litros por persona. A pesar de las enormes ganancias que obtienen las empresas del rubro no es de extrañar las presiones por parte de lobbistas y agentes del sector. Los medios opositores al Proyecto Nacional actúan como voceros de las patronales augurando una inminente remarcación de precios. 

Lo paradójico resulta ser que muchas de estas empresas tratan de asociarse a los eventos culturales para promoción de sus productos, sobre todo en el caso de las transnacionales. El patrocinio de las grandes marcas en el deporte es un hecho irrefutable. Los certámenes de alta competencia se han convertido en las últimas décadas en un fenómeno que genera submundos (mediáticos, económicos, comerciales) y que son, a su vez, importantes plataformas para sus negocios.

La AUD se inserta en el marco del proyecto de la actualización de la Ley del Deporte (20.655), sancionada el 21 de marzo de 1974. La dictadura militar impidió que fuera promulgada; se debió esperar hasta la vuelta a la democracia para que ello ocurriera. Desde ese entonces, distintos sectores del ámbito deportivo propugnan para que el espíritu de la legislación sea cumplida. La actualización es impulsada por Mauricio Gómez Bull, diputado nacional del Frente para la Victoria, quien realizó Foros de participación en todas las provincias argentinas.

Cabe señalar que no es el único item que molesta a parte del empresariado. Otro de los puntos que lo mantiene preocupado es el que crea una fuente de financiamiento para la refacción de clubes de barrio y la construcción de Centros de Alto Rendimiento en distintos lugares del país. Los fondos se obtendrán, en este caso, de un canon del 1,5 a las ventas del cigarrillo y el alcohol. La finalidad también tiene que ver con que el gravamen recaiga, justamente, en productos que son pasibles de afectar la calidad de vida de los ciudadanos.

El proyecto de actualización de la Ley del Deporte se encuentra en su etapa final. El  inminente envío al Parlamento es motivo para que algunos actores  permanezcan alertas ante lo que consideran, lisa y llanamente, “un atropello”. Las presiones por parte de las empresas son una marca registrada. Durante años han pretendido enajenar el sentido del deporte sin prestar contribuciones. Es por eso que no puede sorprender el hecho de que quieran seguir usufructuando sus ganancias sin ningún beneficio para el pueblo trabajador.

 

 

 

 

 

 

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